{"id":13383,"date":"2013-01-17T07:56:22","date_gmt":"2013-01-17T13:56:22","guid":{"rendered":"http:\/\/elcronistadigital.com\/?p=13383"},"modified":"2013-01-17T07:56:23","modified_gmt":"2013-01-17T13:56:23","slug":"cuerpo-como-moneda-para-ir-a-estados-unidos","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/elcronistadigital.com\/?p=13383","title":{"rendered":"Cuerpo como moneda para ir a Estados Unidos"},"content":{"rendered":"<p><a href=\"https:\/\/elcronistadigital.com\/?attachment_id=13384\" rel=\"attachment wp-att-13384\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignleft size-medium wp-image-13384\" title=\"violacion1\" src=\"https:\/\/elcronistadigital.com\/wp-content\/uploads\/2013\/01\/violacion1-300x224.jpg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"224\" srcset=\"https:\/\/elcronistadigital.com\/wp-content\/uploads\/2013\/01\/violacion1-300x224.jpg 300w, https:\/\/elcronistadigital.com\/wp-content\/uploads\/2013\/01\/violacion1-342x256.jpg 342w, https:\/\/elcronistadigital.com\/wp-content\/uploads\/2013\/01\/violacion1-60x45.jpg 60w, https:\/\/elcronistadigital.com\/wp-content\/uploads\/2013\/01\/violacion1-150x113.jpg 150w, https:\/\/elcronistadigital.com\/wp-content\/uploads\/2013\/01\/violacion1-269x201.jpg 269w, https:\/\/elcronistadigital.com\/wp-content\/uploads\/2013\/01\/violacion1.jpg 520w\" sizes=\"auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/><\/a>* Ya nadie se asusta de las violaciones a mujeres migrantes centroamericanas, y hasta sus mismos compa\u00f1eros de viaje las someten<\/p>\n<p>Leonardo Bastida Aguilar<br \/>\nLa Jornada, M\u00e9xico<\/p>\n<p>Todas ellas lo saben. En sus pueblos y ciudades se los han contado. A diferencia de los hombres, la herramienta para sobrevivir es su cuerpo. La usan con los mareros, los agentes de migraci\u00f3n, o incluso con compa\u00f1eros de viaje. Muchas historias se cuentan de aquellas que son enga\u00f1adas para ser \u00abenganchadas\u00bb. Muchas otras hablan de las que fueron bajadas de \u00abLa Bestia\u00bb y abusadas bajo el anonimato de la selva.<\/p>\n<p>Lo mejor es no oponer resistencia, \u00abde todos modos va a pasar\u00bb. Es el costo del sue\u00f1o americano. Subsistir al infierno mexicano. Para sobrevivirlo, es mejor olvidar y seguir el camino.<\/p>\n<p>\u00abTodav\u00eda me da miedo subir a La Bestia\u00bb, reconoce Vanesa mientras recuerda su viaje de casi dos meses por territorio mexicano. A pesar de que ha subido y bajado en diversas ocasiones del tren que parte de Arriaga, Chiapas, rumbo a la frontera con Estados Unidos, afirma que nunca se sabe c\u00f3mo ser\u00e1 el pr\u00f3ximo viaje en este ferrocarril que \u00abdevora migrantes\u00bb.<\/p>\n<p>\u201cParec\u00edan de trapo\u201d<\/p>\n<p>Originaria de San Pedro Sula, Honduras, a m\u00e1s de 10 horas de camino desde la frontera Guatemala-M\u00e9xico, Vanesa reconoce que la parte m\u00e1s dif\u00edcil para llegar al \u00absue\u00f1o americano\u00bb es cruzar por M\u00e9xico. Antes de partir de su comunidad localizada en la costa del Atl\u00e1ntico, escuch\u00f3 muchas historias como las contadas por migrantes secuestrados en este pa\u00eds y quienes rindieron testimonio ante la Comisi\u00f3n Nacional de Derechos Humanos, luego de ser rescatados.<\/p>\n<p>\u00abA dos de las mujeres las violaban diario. Parec\u00edan de trapo, las mujeres a las que violaban. Luego trajeron a las muchachas y al ni\u00f1o que se hab\u00edan llevado. Estaban golpeados. Dijeron que una de ellas estaba rica y dijeron: &#8216;le dimos por los dos lados&#8217;. Una de ellas estaba en su mes y no les import\u00f3, todos las hab\u00edan violado, menos uno al que le dio asco\u00bb.<\/p>\n<p>Abusada en el cementerio<\/p>\n<p>O el relato de una mujer que fingi\u00f3 estar muerta para sobrevivir. \u00abMe viol\u00f3 el 26 de noviembre de 2009. Me llev\u00f3 al cementerio, por Tierra Blanca, y me viol\u00f3, junto con otros dos. Mientras ellos me violaban, su mujer me golpeaba la cara con los pies. Me pegaron con la palma del machete hasta que creyeron que estaba muerta. Me dejaron ah\u00ed, hasta que unas personas me ayudaron y regres\u00e9 a mi pa\u00eds\u00bb.<\/p>\n<p>A pesar de esto, Vanesa logr\u00f3 llegar hasta la Casa del Migrante en Saltillo, Coahuila, gracias al cuidado de \u00abla raza hondure\u00f1a\u00bb y asegura que en el camino no le pas\u00f3 nada, aunque s\u00ed vio gente caer del tren y ser cortada por la bestia de acero.<\/p>\n<p>Padeci\u00f3 hambre, fr\u00edo, sed y tuvo miedo de ser interceptada en el camino por mareros (integrantes de la pandilla Mara Salvatrucha) o agentes de migraci\u00f3n y ser forzada a tener relaciones sexuales, o ser derribada del tren, caer y perder alguna pierna o brazo.<\/p>\n<p>\u201cEnganchadas\u201d en prost\u00edbulos<\/p>\n<p>Superar cada etapa del recorrido la motivaba a \u00abseguir para arriba\u00bb (en referencia a la frontera norte). Camin\u00f3 los trescientos kil\u00f3metros que separan a los poblados del r\u00edo Suchiate y Arriaga, Chiapas, sitio que despu\u00e9s del hurac\u00e1n Stan, en 2005, se convirti\u00f3 en el inicio del recorrido de \u00abLa Bestia\u00bb. La traves\u00eda originalmente part\u00eda de Ciudad Hidalgo, tambi\u00e9n en Chiapas, poblado a un costado del Suchiate y lim\u00edtrofe con Tecum Um\u00e1n, Guatemala.<\/p>\n<p>Esta parte de la selva es conocida por su peligrosidad y altas tasas de criminalidad. Muchas mujeres son \u00abenganchadas\u00bb en esta zona con la promesa de ser ayudadas a llegar a Estados Unidos y son obligadas a prostituirse en los bares y calles de las ciudades fronterizas.<\/p>\n<p>Vanesa subi\u00f3 al tren y atraves\u00f3 Oaxaca y Veracruz, casi sin dormir por temor a caer o sufrir alg\u00fan abuso. Par\u00f3 por algunos d\u00edas y continu\u00f3 el recorrido hasta Tultitl\u00e1n, estado de M\u00e9xico, donde se sabe que esperan los agentes migratorios. No tuvo problemas.<\/p>\n<p>Sin pollero, sin haber sido detenida por las autoridades mexicanas, pero con poco dinero, pudo llegar a la Casa del Migrante en Saltillo para esperar el momento adecuado de intentar cruzar de manera ilegal al pa\u00eds vecino del norte, al igual que lo hacen otros cientos de personas que llegan a este lugar mes tras mes.<\/p>\n<p>Una de cada cuatro<\/p>\n<p>El c\u00e1lculo de personas de Centroam\u00e9rica que recorren M\u00e9xico para cruzar de forma ilegal la frontera con Estados Unidos oscila entre 150 mil y 400 mil al a\u00f1o. Se estima que de los migrantes que ingresan a M\u00e9xico por la frontera sur, 92 por ciento provienen de Centroam\u00e9rica (43 por ciento de Guatemala, 35 por ciento de Honduras y 15 por ciento de El Salvador) y es adem\u00e1s una migraci\u00f3n predominantemente masculina, con 81 por ciento de hombres y 19 por ciento de mujeres.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>* Ya nadie se asusta de las violaciones a mujeres migrantes centroamericanas, y hasta sus mismos compa\u00f1eros de viaje las someten Leonardo Bastida Aguilar La Jornada, M\u00e9xico Todas ellas lo saben. En sus pueblos y ciudades se los han contado. A diferencia de los hombres, la herramienta para sobrevivir es su cuerpo. 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