{"id":1368,"date":"2011-03-23T23:55:43","date_gmt":"2011-03-23T23:55:43","guid":{"rendered":"http:\/\/elcronistadigital.com\/?p=1368"},"modified":"2011-06-02T23:56:00","modified_gmt":"2011-06-02T23:56:00","slug":"cronica-del-retorno-al-fuego","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/elcronistadigital.com\/?p=1368","title":{"rendered":"Cr\u00f3nica del retorno al fuego"},"content":{"rendered":"<div class=\"art-article\">\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"https:\/\/elcronistadigital.com\/wp-content\/uploads\/2011\/06\/Incendio.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignleft size-full wp-image-1369\" title=\"Incendio\" src=\"https:\/\/elcronistadigital.com\/wp-content\/uploads\/2011\/06\/Incendio.jpg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"226\" \/><\/a><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Esto debi\u00f3 de haberse escrito desde hace tiempo, desde hace a\u00f1os. Desde el primero de agosto del 2008 deb\u00ed de haber contado, a mi modo, lo que hoy pas\u00f3 de nuevo. No quiero engrosar el tema con tanta ret\u00f3rica, as\u00ed que ser\u00e9 breve e ir\u00e9 directo al grano: el Mercado Oriental se quem\u00f3 de nuevo. No es ninguna sorpresa, es la pavorosa en\u00e9sima ocasi\u00f3n en que la historia se repite. Pero para m\u00ed, es la segunda vez que tengo que presenciarlo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Mi abuela y el mercado son dos elementos esenciales en mi infancia: me cr\u00ede entre diciembres recargados de mercader\u00eda navide\u00f1a y los mimos de toda abuela de la vieja usanza -\u00ab\u00bfqu\u00e9 vas a querer amor? \u00bfUn fresco, un juguete?\u00bb-, de las que ya no se hallan hoy en d\u00eda. Decir que conozco cada callej\u00f3n y metedero del Oriental ser\u00eda un exabrupto -es simplemente imposible-, pero s\u00ed puedo recordar cada d\u00eda y experiencia vivida en ese populoso monstruo comercial. Cada navidad, cada asalto, cada s\u00e1bado caluroso y, por supuesto, cada incendio.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El primero de agosto del 2008 el mercado fue, en buena parte, consumido por las llamas. Una llamada telef\u00f3nica nos alert\u00f3 en la madrugada, salimos en el carro a buscar a mi abuela que vive a unos diez minutos -tal vez quince- para salir al mercado. Hoy esa llamada tuvo lugar a las diez de la noche.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El objetivo es simple: tratar de sacar la mayor cantidad de mercader\u00eda posible antes de que el fuego la devore; es una carrera casi perdida. Ese d\u00eda fue bastante parecido al de hoy: rostros de angustia, saqueos, oscuridad. Parecemos un grupo de hormigas que han sido rociadas con un veneno de mala calidad, correteamos de un lado a otro sin aparente control ni prop\u00f3sito.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En aquella ocasi\u00f3n logramos llegar r\u00e1pidamente al tramo de mi abuela, s\u00f3lo para encontrarnos con la sorpresa abrasiva del fuego, a s\u00f3lo metros del peque\u00f1o espacio de venta. Empezamos a sacar todo: los vestidos para la comuni\u00f3n, los blusones de las sietemesinas, las \u00abmu\u00f1ecas\u00bb decapitadas, todo envuelto en s\u00e1banas al hombro. Esa madrugada logramos sacar toda la mercader\u00eda y la llevamos a la casa de mi abuela, que no paraba de rezar. \u00abMi tramo, mi tramo\u00bb dec\u00eda; el mercado es su vida.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Se me ha hecho contradictoriamente preocupante ver a los bomberos, pues a pesar de su labor logro cerciorarme -hoy m\u00e1s que nunca- que existen dos tipos: los viejos, esos panzones amaestrados en artes del rescate y la humanidad, que podr\u00edan abalanzarse contra el fuego de ser necesario con tal de salvar una vida; y los m\u00e1s j\u00f3venes, creo que son los llamados \u00abbomberos voluntarios\u00bb, que se quedan lejos de la faena, se sientan en la capota de varios Yaris con distintivos alusivos a los bomberos, fuman cigarros -suaves- y r\u00eden gentilmente para no arruinar sus pulcros copetes ni arrugar sus chemise celestes.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Hoy caminamos por toda la calle de lo que una vez fue Ciudad Jard\u00edn -ahora pertenece al Oriental- y logr\u00e9, con mi padre, evadir el cerco policial y entrar al mercado. Atr\u00e1s dejamos los imperativos \u00abno pueden pasar, \u00a1que no pueden pasar!\u00bb de la Polic\u00eda y enrumbamos al tramo de mi abuela. Y ah\u00ed estaba, entre tanta gente de expresiones que no consigo describir, entre residuos de humo y gritos clavados en la humedad, el tramo de mi abuela. Intacto.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los bomberos lograron contener el fuego a s\u00f3lo unos cuantos metros -igual que la otra vez- del tramo. No s\u00e9 si se quemaron -al igual que la otra vez- los tramos de los vende gorras del final de la calle. Escuch\u00e9, de los rumores in situ, que los responsables fueron -no como la otra vez- unos soldadores que trabajaban en un tramo. Del radio comunicador de un bombero escuch\u00e9 \u00abest\u00e1 controlado, hay dos tramos da\u00f1ados completamente y uno parcialmente\u00bb. Sal\u00ed a darle la noticia a mi abuela -desde el tramo es casi un kil\u00f3metro hasta el lugar en que la dej\u00e9 con mi abuelo y mi mam\u00e1- a toda prisa. Cuando llegu\u00e9 y solt\u00e9 el \u00abno pas\u00f3 nada, controlaron el fuego\u00bb fue como si la hipertensi\u00f3n de mi abuela, una mano invisible que le ahorcaba, se disipara tambi\u00e9n con el humo. El alivio fue general, creo que todo el que me haya o\u00eddo decir eso hoy duerme un poco m\u00e1s tranquilo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Eso fue hoy, hace s\u00f3lo unas horas. Fue muy diferente al incendio del primero de agosto del 2008, aquel siniestro que por primera vez me arroj\u00f3 al mercado mientras \u00e9ste estaba a s\u00f3lo segundos de su completa aniquilaci\u00f3n. \u00bfQu\u00e9 ha cambiado desde aquel entonces? Nada. Ha habido incendios similares del 2008 para ac\u00e1, \u00bfy qu\u00e9 ha cambiado? Nada, todo sigue igual. COMMEMA declara -aplausos-, la Alcald\u00eda promete ordenar el mercado -m\u00e1s aplausos-, \u00bfy los mercaderos? Hasta donde s\u00e9, a mi abuela nunca le han preguntado \u00abse\u00f1ora, \u00bfc\u00f3mo solucionamos esto?\u00bb ni siquiera por molestar. Y entonces, \u00bfde qui\u00e9n es la culpa? No lo s\u00e9, siempre escucho los mismos nombres: los mercaderos, la Alcald\u00eda, COMMEMA, Uni\u00f3n Fenosa, el Gobierno y otras velas arom\u00e1ticas. De todas formas, la pregunta no es qui\u00e9n es el culpable, sino cu\u00e1ndo suceder\u00e1 de nuevo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El Mercado Oriental es ceniza y combusti\u00f3n, ambas a la vez. La cuesti\u00f3n de cu\u00e1ndo es una o la otra, depende meramente del tiempo. Es cosa de meses, d\u00edas, minutos, para que otro incendio amenace de nuevo ese extra\u00f1o revoltijo de madera, carne y hierro, y ponga de nuevo patas para arriba todo lo que creemos saber de ordenamiento urbano. Pronto alg\u00fan arquitecto propondr\u00e1 mover el mercado a otro lugar o algo as\u00ed, va a dar entrevistas y crear cierto revuelo, pero color\u00edn colorado: el mercado se quedar\u00e1 donde siempre ha estado.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Mientras tanto, mi abuela da gracias a Dios de que su tramito se haya salvado. Esos pocos metros cuadrados corren con mucha suerte, ya es la segunda vez que se ven -casi- frente a frente con una muralla de fuego renovador. Pero en el camino de regreso a casa, mi abuela no puedo evitar que escapara un \u00abla tercera es la vencida (\u2026)\u00bb. Hay Mercado Oriental para rato, as\u00ed que esperemos que la racha de mi abuela contin\u00fae.<\/p>\n<\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Esto debi\u00f3 de haberse escrito desde hace tiempo, desde hace a\u00f1os. Desde el primero de agosto del 2008 deb\u00ed de haber contado, a mi modo, lo que hoy pas\u00f3 de nuevo. No quiero engrosar el tema con tanta ret\u00f3rica, as\u00ed que ser\u00e9 breve e ir\u00e9 directo al grano: el Mercado Oriental se quem\u00f3 de nuevo. [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":1369,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"om_disable_all_campaigns":false,"_monsterinsights_skip_tracking":false,"_monsterinsights_sitenote_active":false,"_monsterinsights_sitenote_note":"","_monsterinsights_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-1368","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-opinion"],"aioseo_notices":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/elcronistadigital.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/1368","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/elcronistadigital.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/elcronistadigital.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/elcronistadigital.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/elcronistadigital.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=1368"}],"version-history":[{"count":2,"href":"https:\/\/elcronistadigital.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/1368\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":1371,"href":"https:\/\/elcronistadigital.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/1368\/revisions\/1371"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/elcronistadigital.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/1369"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/elcronistadigital.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=1368"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/elcronistadigital.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=1368"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/elcronistadigital.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=1368"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}