{"id":16161,"date":"2013-04-04T10:08:55","date_gmt":"2013-04-04T16:08:55","guid":{"rendered":"http:\/\/elcronistadigital.com\/?p=16161"},"modified":"2013-04-04T10:08:55","modified_gmt":"2013-04-04T16:08:55","slug":"la-leccion-de-nicaragua","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/elcronistadigital.com\/?p=16161","title":{"rendered":"La lecci\u00f3n de Nicaragua"},"content":{"rendered":"<div id=\"attachment_16162\" style=\"width: 110px\" class=\"wp-caption alignleft\"><a href=\"https:\/\/elcronistadigital.com\/?attachment_id=16162\" rel=\"attachment wp-att-16162\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" aria-describedby=\"caption-attachment-16162\" class=\"size-full wp-image-16162\" title=\"Juan Manuel Ospina\" src=\"https:\/\/elcronistadigital.com\/wp-content\/uploads\/2013\/04\/Juan-Manuel-Ospina.jpg\" alt=\"\" width=\"100\" height=\"120\" \/><\/a><p id=\"caption-attachment-16162\" class=\"wp-caption-text\">Juan Manuel Ospina.<\/p><\/div>\n<p>Juan Manuel Ospina<\/p>\n<p>La reacci\u00f3n colombiana frente a la derrota por la disputa lim\u00edtrofe es desoladora: una vendetta entre dos expresidentes y un gobierno que se ha dejado arrastrar a la gresca.<\/p>\n<p>En Colombia siempre hemos mirado a Nicaragua con suficiencia, como \u201cun peque\u00f1o pa\u00eds centroamericano\u201d. Vana y falaz actitud, propia de una sociedad y una dirigencia experta en \u201cmirarse el ombligo\u201d, que no mas que un despliegue \u00fanico e interminable de insolente provincialismo.<\/p>\n<p>Lo digo ante el deplorable espect\u00e1culo de unos dirigentes pol\u00edticos enfrascados en una pelea de comadres que contrasta con la consistencia que ha tenido \u201cese paisito\u201d, Nicaragua, desde siempre, a\u00fan en tiempos de Somoza pero tambi\u00e9n del sandinismo, frente a la disputa lim\u00edtrofe.<\/p>\n<p>En contraste con nuestro triste aquelarre de peque\u00f1as amarguras y desorbitadas ambiciones, los nicarag\u00fcenses han mostrado capacidad y seriedad a la hora de anteponer el inter\u00e9s nacional sobre las peque\u00f1as ambiciones personales. Por eso nos derrotaron, con argumentos discutibles pero eso si, con una tenacidad y un empe\u00f1o a toda prueba.<\/p>\n<p>Encerrados en nuestras monta\u00f1as (L\u00f3pez Michelsen hace 40 a\u00f1os nos defini\u00f3 como \u201cel Tibet suramericano\u201d) y escudados en el estereotipo de que somos un pa\u00eds de abogados, de h\u00e1biles negociadores, nunca le dimos mayor trascendencia al Archipi\u00e9lago de San Andr\u00e9s y mucho menos a las pretensiones nicarag\u00fcenses, expresadas clara y reiteradamente desde 1926 cuando la firma del Tratado Esquerra-B\u00e1rcenas que fij\u00f3 nuestras fronteras mar\u00edtimas con ese pa\u00eds. Desde entonces los nicas han sido consistentes en sus pretensiones asumidas como un asunto de inter\u00e9s nacional; una postura conocida pero que subestimamos por cuenta de nuestra falsa sobradez.<\/p>\n<p>La estrategia nicarag\u00fcense se afirm\u00f3 a\u00fan m\u00e1s con los Sandinistas en el poder. En 2001 llevaron al Tribunal Internacional de La Haya la demanda contra Colombia por las zonas lim\u00edtrofes en disputa y nombraron un embajador experto en el tema, Carlos Arguello con un equipo negociador que lleva estos 12 a\u00f1os al frente del ca\u00f1\u00f3n hasta lograr el fallo que hoy lamentamos. Entretanto del lado colombiano se pierde la cuenta de los cambios abruptos en tan sensible frente internacional.<\/p>\n<p>Es un caso en el que todos nuestros gobiernos tienen responsabilidad, \u201ccomo en Fuenteovejuna, todos a una\u201d. Nos conden\u00f3 nuestra inveterada falta de profesionalismo en el servicio diplom\u00e1tico y de una pol\u00edtica internacional de largo plazo, en lo cual Nicaragua nos dio \u201csopa y seco\u201d.<\/p>\n<p>Nos pas\u00f3 cuenta de cobro la ausencia hist\u00f3rica de un sentido de prop\u00f3sito nacional, que no significa unanimismo en todos los asuntos, mientras que en el litigio tanto somocistas como sandinistas dejaron de lado odios, rivalidades e intereses partidistas para cerrar filas en torno a lo que consideran el inter\u00e9s nacional.<\/p>\n<p>La reacci\u00f3n colombiana frente a la derrota cantada es desoladora: una vendetta entre dos expresidentes y un gobierno que se ha dejado arrastrar a la gresca, nacida bajo el pretexto del fallo desfavorable pero que no es sino efluvio de los malos aires de la reelecci\u00f3n, a la cual habr\u00eda que desterrar de nuestra Constituci\u00f3n pues solo ha logrado empeque\u00f1ecer a\u00fan m\u00e1s a nuestra parroquial vida pol\u00edtica.<\/p>\n<p>Es ella gran responsable de su degradaci\u00f3n, como se expresa dolorosamente en la presente ri\u00f1a callejera de \u201calto nivel\u201d en la que sus acalorados protagonistas irrespetan la dignidad de su condici\u00f3n en el seno de una democracia y nos imponen un espect\u00e1culo al cual asistimos impotentes, con los dientes apretados para no gritar: \u00a1basta ya!<\/p>\n<p>Todo esto nos muestra por qu\u00e9 Colombia es hoy una sociedad desarticulada (descuadernada dijo Lleras Restrepo hace ya medio siglo) y vulnerable en su flanco internacional; somos un pa\u00eds donde cada uno jala la cobija para su lado; una sociedad sin br\u00fajula ni proyecto nacional, movida al impulso de las coyunturas, pasajeras e intrascendentes. D\u00e9bil, por no decir incapaz, para afrontar unidos lo que a todo nos concierne, como es hoy el tema de la paz, que por su misma naturaleza se sit\u00faa por encima de cualquier c\u00e1lculo electoral o rivalidad pol\u00edtica.<\/p>\n<p>Fuente: El Espectador.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Juan Manuel Ospina La reacci\u00f3n colombiana frente a la derrota por la disputa lim\u00edtrofe es desoladora: una vendetta entre dos expresidentes y un gobierno que se ha dejado arrastrar a la gresca. En Colombia siempre hemos mirado a Nicaragua con suficiencia, como \u201cun peque\u00f1o pa\u00eds centroamericano\u201d. 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