{"id":17867,"date":"2013-05-15T07:02:12","date_gmt":"2013-05-15T13:02:12","guid":{"rendered":"http:\/\/elcronistadigital.com\/?p=17867"},"modified":"2013-05-15T07:02:13","modified_gmt":"2013-05-15T13:02:13","slug":"las-flores-de-sergio","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/elcronistadigital.com\/?p=17867","title":{"rendered":"Las flores de Sergio"},"content":{"rendered":"<p><a href=\"https:\/\/elcronistadigital.com\/?attachment_id=17868\" rel=\"attachment wp-att-17868\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignleft size-medium wp-image-17868\" title=\"flores-oscuras_med\" src=\"https:\/\/elcronistadigital.com\/wp-content\/uploads\/2013\/05\/flores-oscuras_med-187x300.jpg\" alt=\"\" width=\"187\" height=\"300\" srcset=\"https:\/\/elcronistadigital.com\/wp-content\/uploads\/2013\/05\/flores-oscuras_med-187x300.jpg 187w, https:\/\/elcronistadigital.com\/wp-content\/uploads\/2013\/05\/flores-oscuras_med.jpg 215w\" sizes=\"auto, (max-width: 187px) 100vw, 187px\" \/><\/a>Juan Cruz Ruiz<\/p>\n<p>La escritura de Sergio Ram\u00edrez, que publica ahora en Espa\u00f1a y en Am\u00e9rica Flores oscuras (Alfaguara), est\u00e1 te\u00f1ida por el texto imprescindible de la novela contempor\u00e1nea, es decir, de la que arranca en Miguel de Cervantes y se instala en la modernidad m\u00e1s rabiosa demandando de los narradores lo mismo que siempre fue necesario en los cuentos y en las novelas: que lo que cuenten parezca real. Y, adem\u00e1s, que tengan m\u00fasica.<\/p>\n<p>He le\u00eddo ese libro de cuentos, en el que hay asesinatos, sexo, venganzas, amistades y odios, como si cada uno de esos fragmentos oscuros (y claroscuros) hubieran pasado realmente, pero no s\u00f3lo en Nicaragua o Costa Rica, que son dos de sus escenarios, sino en mi casa de Tenerife, en mi barrio, en el barranco de mi barrio, bajo la carpa del circo que ven\u00eda cada a\u00f1o a nuestros descampados. Los personajes (el asesino, el bueno, el imperdonable y el que perdona, el inolvidable y el que olvida, el mago y el que se traga el fuego) son, tambi\u00e9n, aquellos a los que yo vi en mi infancia y en mi adolescencia, aquellos a los que vi luego, o entrev\u00ed en las pesadillas, o aquellos de los que me hablaron mis padres, mis amigos, antes o en cualquier tiempo. Incluso ahora mismo.<\/p>\n<p>\u00c9l dice que cada uno de esos relatos, que son, efectivamente, flores que halla en los intersticios de la gloria cuando \u00e9sta es tambi\u00e9n miseria, como aquellas flores de muerte de la c\u00e9lebre pel\u00edcula Muerte entre las flores, son sucesos que ley\u00f3 en la prensa. En su mayor\u00eda, esa es la procedencia. Luego est\u00e1 la cocina sutil del escritor, que convierte esos sucedidos tremendos en historias que ya pueblan la mente como si la ficci\u00f3n se dijera al o\u00eddo. As\u00ed ha escrito siempre Sergio Ram\u00edrez, como si la realidad le fuera diciendo, con su aliento tantas veces incre\u00edble, lo que pas\u00f3, y ese es el material de sus ficciones. Pero hay un material que no dan ni las cr\u00f3nicas ni las noticias, ni siquiera los rumores que circulan en los pueblos y en los barrios como dagas circunspectas. Eso que faltar\u00e1 siempre para que una obra de escritura sea tambi\u00e9n, aparte de periodismo o noticia, obra de arte, es lo que cada vez m\u00e1s tiene Sergio Ram\u00edrez en su balance de materiales en este caso intangibles: ritmo, m\u00fasica, capacidad para susurrar, como Borges, lo que parece que no ocurri\u00f3 pero que en el instante mismo en que resulta dicho ya parece que pas\u00f3 de manera incontrovertible.<\/p>\n<p>Ese es el tono cervantino, y borgiano, que se ha apoderado de manera muy fruct\u00edfera de la escritura de Sergio Ram\u00edrez; \u00e9l ha reservado ese susurro, ese sosiego sin l\u00edmites, para cada uno de los \u00e1mbitos en que se desarrolla su actividad literaria: los art\u00edculos, los relatos (como estos de Flores oscuras) y las novelas, e incluso en los ensayos m\u00e1s largos cuya base es la experiencia de o\u00edr adem\u00e1s de la experiencia de leer. El otro d\u00eda le pregunt\u00e9 en Madrid a Sergio Ram\u00edrez de d\u00f3nde podr\u00eda venirle esa m\u00fasica que le emparenta con Rub\u00e9n Dar\u00edo, con Lorca, con Borges y con Octavio Paz, por citar un cuarteto que tambi\u00e9n podr\u00eda ser un cuarteto musical. Me hab\u00eda ense\u00f1ado la foto de su nieta m\u00e1s chica tocando el piano, pero de eso hac\u00eda un rato. As\u00ed que su respuesta no tuvo necesariamente relaci\u00f3n con ese detalle tan preciso, la foto de su nieta tocando el piano.<\/p>\n<p>Lo que me dijo, terminando un whisky de malta que le hab\u00edan servido cerca de donde sol\u00eda comer Lorca con Cernuda, precisamente, en el renovado restaurante Carmencita de Madrid, fue que su abuelo le llevaba muchas veces a tocar el piano, y que quiz\u00e1 sea el recuerdo de esos ritmos que aprendi\u00f3 entonces lo que segu\u00eda dentro de su cabeza desde entonces, y que son esos susurros los que ahora se le ponen en las manos cuando escribe. Mientras lo dec\u00eda record\u00f3 algunas melod\u00edas, y de vez en cuando las tocaba sobre la mesa de m\u00e1rmol, como si estuviera reproduciendo en su recuerdo de ahora los sonidos de anta\u00f1o.<\/p>\n<p>Lo verdaderamente notable de este libro, adem\u00e1s, es c\u00f3mo ha combinado la escritura burocr\u00e1tica de los atestados, a los que recurre en algunos casos para explicar asesinatos o reyertas, con ese aprendizaje ya inapelable del ritmo. C\u00f3mo ha sido capaz de hacer escritura po\u00e9tica recurriendo tan solo a lo m\u00e1s alto de los materiales de la narraci\u00f3n o del texto: el ritmo, la m\u00fasica. Si un cuento es un pu\u00f1etazo en el aire, que dec\u00eda Azor\u00edn, estos de Sergio Ram\u00edrez son como los hachazos de los que hablaba Cabrera Infante para decir c\u00f3mo hubiera escrito Alejo Carpentier acerca del asesinato de Trotsky.<\/p>\n<p>Despu\u00e9s de hablar de esos ritmos y de esas flores oscuras hablamos un rato de su tiempo en la revoluci\u00f3n sandinista y luego en la pol\u00edtica. Ya escribi\u00f3 de ese periodo, en parte, en Adi\u00f3s muchachos. No le dije nada, pero cuando le pregunt\u00e9 por la \u00faltima vez que estuvo cerca de sus antiguos compa\u00f1eros (y sobre todo del m\u00e1s conocido de sus antiguos compa\u00f1eros de lucha), percib\u00ed que en el alma de este narrador formidable se le est\u00e1 deshaciendo un nudo del que saldr\u00e1 alguna vez una memoria que pugna por decir su nombre.<\/p>\n<p>Ojal\u00e1, ser\u00e1 otra lecci\u00f3n de ritmo interior, otra manera de explicar la vida como quien hace sonar los nudillos para que el resultado sea otra melod\u00eda inolvidable.<\/p>\n<p>Fuente: El Faro de Vigo.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Juan Cruz Ruiz La escritura de Sergio Ram\u00edrez, que publica ahora en Espa\u00f1a y en Am\u00e9rica Flores oscuras (Alfaguara), est\u00e1 te\u00f1ida por el texto imprescindible de la novela contempor\u00e1nea, es decir, de la que arranca en Miguel de Cervantes y se instala en la modernidad m\u00e1s rabiosa demandando de los narradores lo mismo que siempre [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":17868,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"om_disable_all_campaigns":false,"_monsterinsights_skip_tracking":false,"_monsterinsights_sitenote_active":false,"_monsterinsights_sitenote_note":"","_monsterinsights_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[3,13],"tags":[2586,2671,2377,2585,2672,1779],"class_list":["post-17867","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-nacionales","category-portada","tag-alfaguara","tag-borges","tag-cervantes","tag-flores-oscuras","tag-revolucion-sandinista","tag-sergio-ramirez"],"aioseo_notices":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/elcronistadigital.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/17867","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/elcronistadigital.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/elcronistadigital.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/elcronistadigital.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/elcronistadigital.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=17867"}],"version-history":[{"count":3,"href":"https:\/\/elcronistadigital.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/17867\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":17871,"href":"https:\/\/elcronistadigital.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/17867\/revisions\/17871"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/elcronistadigital.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/17868"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/elcronistadigital.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=17867"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/elcronistadigital.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=17867"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/elcronistadigital.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=17867"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}