{"id":19787,"date":"2013-06-24T09:14:04","date_gmt":"2013-06-24T15:14:04","guid":{"rendered":"http:\/\/elcronistadigital.com\/?p=19787"},"modified":"2013-06-24T09:14:04","modified_gmt":"2013-06-24T15:14:04","slug":"el-despertar-de-un-nuevo-canal","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/elcronistadigital.com\/?p=19787","title":{"rendered":"El despertar de un nuevo canal"},"content":{"rendered":"<p><a href=\"https:\/\/elcronistadigital.com\/?attachment_id=19788\" rel=\"attachment wp-att-19788\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignleft size-medium wp-image-19788\" title=\"San Juan del Sur\" src=\"https:\/\/elcronistadigital.com\/wp-content\/uploads\/2013\/06\/San-Juan-del-Sur-300x155.jpg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"155\" srcset=\"https:\/\/elcronistadigital.com\/wp-content\/uploads\/2013\/06\/San-Juan-del-Sur-300x155.jpg 300w, https:\/\/elcronistadigital.com\/wp-content\/uploads\/2013\/06\/San-Juan-del-Sur-342x177.jpg 342w, https:\/\/elcronistadigital.com\/wp-content\/uploads\/2013\/06\/San-Juan-del-Sur.jpg 620w\" sizes=\"auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/><\/a>Fabio Fandi\u00f1o Pinilla<br \/>\nLa Opini\u00f3n<\/p>\n<p>Pese a su nombre, San Juan del Norte est\u00e1 en el sur. Arrasada en 1979 durante la Revoluci\u00f3n Sandinista y nuevamente bombardeada por los contras nicarag\u00fcenses que buscaban derrocar al r\u00e9gimen izquierdista de Daniel Ortega, esta poblaci\u00f3n, m\u00e1s que ninguna otra, ha sido testigo de una de las mayores intrigas internacionales por cuenta de su estrat\u00e9gica ubicaci\u00f3n geogr\u00e1fica.<\/p>\n<p>Localizada en la esquina meridional de Nicaragua, San Juan del Norte no es solo el primer conglomerado urbano nicarag\u00fcense que pescadores y marineros divisan cada vez que remontan las costas del mar Caribe centroamericano en direcci\u00f3n sur-norte.<\/p>\n<p>Fundada en 1538 por los colonizadores espa\u00f1oles, la importancia de San Juan del Norte no tiene que ver con la biodiversidad de su bosque tropical, al amparo del cual el ecoturismo es ya una de sus principales actividades econ\u00f3micas, as\u00ed como tampoco se basa en esa tensa relaci\u00f3n que mantiene con su vecina Costa Rica, una frontera definida en gran parte por el rio San Juan, cuyas aguas desembocan en el Caribe, a escasos kil\u00f3metros de este municipio.<\/p>\n<p>La celebridad de la septentrional San Juan se remonta a 1889, el a\u00f1o en que un nutrido equipo de ingenieros estadounidenses se dio a la tarea de dragar la parte baja del r\u00edo y dinamitar, m\u00e1s al norte, sus r\u00e1pidos; tender una l\u00ednea telegr\u00e1fica y otra de ferrocarril; y construir muelles y bodegas, adem\u00e1s de un hospital, oficinas y casas para empleados.<\/p>\n<p>Aquellas obras civiles son hoy el vestigio del sue\u00f1o nicarag\u00fcense de tener antes que Panam\u00e1 un canal interoce\u00e1nico, una obsesi\u00f3n que devino en pesadilla a lo largo de la segunda mitad del siglo XIX cuando franceses, ingleses, norteamericanos, italianos y, hasta daneses, intrigaron por igual en Bogot\u00e1, Panam\u00e1 y Managua por hacerse al control de la franja \u00edstmica que les permitiera consolidar su condici\u00f3n de primera potencia mundial.<\/p>\n<p>Y si bien Estados Unidos conseguir\u00eda ese codiciado t\u00edtulo en 1914, cuando concluyeron las obras del Canal de Panam\u00e1, la historia del nunca realizado Canal de Nicaragua es incluso m\u00e1s apasionante como quiera que a su sombra se tejieron cientos de aventuras a punto de ser reescritas a instancias del contrato firmado recientemente entre el Gobierno de Ortega y una misteriosa empresa privada china creada en las Islas Caim\u00e1n.<\/p>\n<p>La historia del canal nicarag\u00fcense, seg\u00fan lo consignado por el escritor cartagenero Eduardo Lemaitre en su cl\u00e1sica obra Panam\u00e1 y su separaci\u00f3n de Colombia, se resume mejor en cifras. Doce concesiones otorgadas en el siglo XIX a empresas francesas y estadounidenses, cuatro tratados internacionales firmados para facilitar las obras, seis leyes aprobadas por nicarag\u00fcenses y norteamericanos para asegurar el proyecto y 10 comisiones creadas entre 1850 y 1901 para hacer los estudios de rigor, unos datos coronados por el mayor de todos: 13 pa\u00edses involucrados directa e indirectamente en el novel\u00f3n del frustrado canal de Nicaragua.<\/p>\n<p>Atajo interoce\u00e1nico<\/p>\n<p>Razones geogr\u00e1ficas explican la seducci\u00f3n que a\u00fan hoy despierta este pa\u00eds centroamericano entre las potencias mundiales. Ubicado en la mitad del istmo centroamericano, su principal lago se conecta con el Caribe a trav\u00e9s del r\u00edo San Juan, formando un caudal de agua dulce que sin ser navegable todo el a\u00f1o es pr\u00e1cticamente un canal natural, al que \u00fanicamente le faltan 18 kil\u00f3metros para encontrarse con el oc\u00e9ano Pac\u00edfico, del que el lago est\u00e1 separado por una peque\u00f1a cadena de monta\u00f1as, la menor de las cuales se alza solo 50 metros por encima del nivel del mar.<\/p>\n<p>Aquel mapa explica la raz\u00f3n por la que en 1850 una compa\u00f1\u00eda llamada Atlantic and Pacific Ship Canal Co., de propiedad del magnate estadounidense Cornelius Vanderbilt, recibi\u00f3 la concesi\u00f3n para la construcci\u00f3n de un canal, una obra que si bien la empresa norteamericana nunca ejecut\u00f3 le abri\u00f3 las puertas a otro contrato con Nicaragua, aquel a trav\u00e9s del cual su filial The Accesory Transit Co. estableci\u00f3 un servicio de transporte mar\u00edtimo, fluvial y terrestre entre Nueva York y San Francisco.<\/p>\n<p>La ruta, mucho m\u00e1s corta que la de Panam\u00e1, entonces parte integrante de la Nueva Granada, no era descabellada. Los grandes barcos mercantes que zarpaban de Nueva York a San Francisco, en California, atracaban en San Juan del Norte, en la costa Caribe de Nicaragua, desde donde la carga era transbordada a buques de menor calado que viajaban a lo largo del r\u00edo San Juan hasta el Lago de Nicaragua, concretamente hasta Granada, ubicada en la orilla occidental de ese espejo de agua dulce.<\/p>\n<p>Una carretera de solo 20 kil\u00f3metros entre Granada y el Pac\u00edfico, servida por diligencias, se encargaba de llevar pasajeros y mercanc\u00eda hasta San Juan del Sur, en el Pac\u00edfico nicarag\u00fcense, cerr\u00e1ndose as\u00ed el \u00faltimo de los 3 transbordos que exig\u00eda el largo viaje usado para recortar la distancia a\u00fan mayor que hab\u00eda entre Nueva York y San Francisco a trav\u00e9s de Panam\u00e1.<\/p>\n<p>La inauguraci\u00f3n del Ferrocarril de Panam\u00e1 en enero de 1855 dio nuevos br\u00edos a la idea de la construcci\u00f3n del canal por territorio nicarag\u00fcense, lo que exigi\u00f3 de la diplomacia estadounidense la firma del Tratado Dickinson-Ay\u00f3n, mediante el cual Washington se compromet\u00eda a garantizar la neutralidad de la futura v\u00eda interoce\u00e1nica, un gesto encaminado a tranquilar a las potencias europeas.<\/p>\n<p>A partir de entonces y con este instrumento bajo el brazo, las concesiones fueron el pan de cada d\u00eda. Adem\u00e1s de la dada a la Atlantic and Pacific Ship Canal Co., un contrato otorgado al filibustero franc\u00e9s Felix Belly, hizo posible una primera visita oficial de un presidente a otro.<\/p>\n<p>Fue en 1858, a\u00f1o en que el presidente de Costa Rica y su hom\u00f3logo nicarag\u00fcense firmaron en Managua el contrato de concesi\u00f3n por 99 a\u00f1os dada al franc\u00e9s Belly, art\u00edfice de que el canal ser\u00eda la l\u00ednea fronteriza entre ambos pa\u00edses, una situaci\u00f3n que consolidaba el Tratado Ca\u00f1as-Jerez, firmado 20 a\u00f1os atr\u00e1s, por medio del cual Nicaragua conservaba la soberan\u00eda del r\u00edo San Juan, mientras Costa Rica obten\u00eda derechos perennes de navegabilidad.<\/p>\n<p>Pero al igual que los anteriores, el canal que deb\u00eda construir Belly no avanz\u00f3 un cent\u00edmetro, como tampoco lo hicieron el de la compa\u00f1\u00eda estadounidense The Central America Transit C., el del franc\u00e9s Michel Chevalier, el de la firma The Interoceanic Canal Society (del expresidente norteamericano Ulyses Grant y transformada luego en Maritime Canal Company of Nicaragua) o el de la empresa Provisional Canal Association, creada por un ingeniero cubano que hab\u00eda sido contratista de la Marina de Estados Unidos.<\/p>\n<p>De todas ellas, la gran favorecida terminar\u00eda siendo la compa\u00f1\u00eda Maritime Canal Company of Nicaragua, responsable de las \u00fanicas obras civiles que hasta hoy se han adelantado para unir los oc\u00e9anos Atl\u00e1ntico y Pac\u00edfico a trav\u00e9s de Nicaragua.<\/p>\n<p>Hundida en el fracaso por el lobby de la poderosa industria ferroviaria estadounidense, aterrada de que el nuevo canal le redujera sus ganancias cuando la carga comenzara a ser transportada por mar a trav\u00e9s de Nicaragua, la Maritime Canal Company of Nicaragua fue liquidada en 1893 tras un agrio debate en Estados Unidos, que en compensaci\u00f3n dio v\u00eda libre a la realizaci\u00f3n de una decena m\u00e1s de estudios, ninguno de los cuales hizo mella frente a la obsesi\u00f3n norteamericana por Panam\u00e1.<\/p>\n<p>Con todo y su inferioridad frente al canal inaugurado en 1914, Nicaragua fue el anzuelo con el que Estados Unidos hizo creer a los colombianos que su inter\u00e9s en la franja paname\u00f1a ten\u00eda l\u00edmites y que las trabas del aldeano Congreso de Colombia podr\u00edan hacer que Washington se inclinara por el proyecto de Nicaragua, el mismo que hoy, de la mano de una enigm\u00e1tica empresa china y antecedido por la p\u00e9rdida colombiana de 75.000 kil\u00f3metros de mar territorial, despierta luego de 110 a\u00f1os de letargo.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Fabio Fandi\u00f1o Pinilla La Opini\u00f3n Pese a su nombre, San Juan del Norte est\u00e1 en el sur. 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