{"id":2362,"date":"2010-11-29T00:26:20","date_gmt":"2010-11-29T00:26:20","guid":{"rendered":"http:\/\/elcronistadigital.com\/?p=2362"},"modified":"2011-06-15T06:57:46","modified_gmt":"2011-06-15T06:57:46","slug":"clases-y-leche-a-cambio-de-basura","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/elcronistadigital.com\/?p=2362","title":{"rendered":"Clases y leche a cambio de basura"},"content":{"rendered":"<p><span>\u00a0<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"https:\/\/elcronistadigital.com\/wp-content\/uploads\/2011\/06\/La-Chureca.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignleft size-full wp-image-2363\" title=\"La-Chureca\" src=\"https:\/\/elcronistadigital.com\/wp-content\/uploads\/2011\/06\/La-Chureca.jpg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"205\" \/><\/a>Rescato la canci\u00f3n. Desde que llegu\u00e9 de Managua, las estrofas me martillean y me atrapan en la esperanza. Grita Juan Luis Guerra: \u00abPa qu\u00e9 to los ni\u00f1os canten en el campo, ojal\u00e1 que llueva caf\u00e9 en el campo\u00bb.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Y recuerdo la experiencia. Veo a los cientos de infantes que deambulan por el vertedero de &#8216;La Chureca&#8217; de Managua (donde viven 1.200 personas) recogiendo basura, mientras otros reciben clase en la escuela &#8216;La Esperanza&#8217;, levantada como un oasis entre las monta\u00f1as de residuos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Es un trueque sencillo: si no peregrinas entre los desperdicios -1.300 toneladas llegan cada d\u00eda- te ofrecen un reparador vaso de leche y recibes clase. Educaci\u00f3n como p\u00f3cima frente a la miseria y el analfabetismo&#8230; Y traigo a mi memoria, ya en Santander, a los casi cuatrocientos ni\u00f1os y j\u00f3venes que viven esperanzados en el Hogar Zacar\u00edas Guerra, un orfanato at\u00edpico en el que ellos &#8216;vuelven&#8217; a la vida. Ni\u00f1os con &#8216;realidad&#8217; de exclusi\u00f3n social, chicas v\u00edctimas de abuso sexual y maltratadas, hu\u00e9rfanos&#8230; Hasta ayer, rostros y nombres sin esperanza.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">All\u00ed, en el departamento de Managua, en Nicaragua, he pasado una semana de mi vida. Una inmersi\u00f3n en otro mundo, cargado de crudeza pero tambi\u00e9n de gui\u00f1os a la vida. Un lugar donde descubres que \u00abpoco es mucho\u00bb y que cualquier aportaci\u00f3n, por peque\u00f1a que sea, abre nuevos horizontes a los que nada tienen.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Solidaridad c\u00e1ntabra<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Hasta all\u00ed llegu\u00e9 de la mano del Fondo Cantabria Coopera, una fundaci\u00f3n integrada por el Gobierno c\u00e1ntabro, varios ayuntamientos, instituciones y empresas. Una suerte de plataforma solidaria que colabora en la financiaci\u00f3n de un proyecto en Nicaragua que busca facilitar la insercci\u00f3n laboral de los j\u00f3venes y educar a los m\u00e1s peque\u00f1os. En definitiva, sacarlos de la calle, de la soledad de las calles.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Nuestra misi\u00f3n no era supervisar nada. Pretend\u00eda poner rostro a la solidaridad nacida en nuestra tierra y acercarnos a ojos y caras ajenas, a cientos de miradas que desde hace a\u00f1os saben situar a Cantabria en el mapa. Lo han aprendido a golpe de ayudas que traspasan fronteras.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">All\u00ed, en el extrarradio de la capital de Nicaragua, naci\u00f3 hace a\u00f1os un proyecto de cooperaci\u00f3n en el que Cantabria es proactiva. Y no s\u00f3lo las instituciones c\u00e1ntabras, tambi\u00e9n las empresas como Caf\u00e9 Dromedario que supo decir s\u00ed a una idea social y laboral y hacer que un cafetal, hoy de nombre &#8216;Las Delicias&#8217;, cobrara vida para dar vida.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Una plantaci\u00f3n trabajada por j\u00f3venes que ya tienen empleo y que son capaces de producir 30 toneladas al a\u00f1o que llegan hasta a Espa\u00f1a gracias a Dromedario y a la sensibilidad que en su d\u00eda demostraron Emilio Baqu\u00e9 (fallecido el a\u00f1o pasado) y Alberto Vidal. Dos personas que est\u00e1n prendidas al coraz\u00f3n de los centros solidarios de Managua&#8230;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Por all\u00ed se movi\u00f3 mi cuerpo. Por el Hogar Zacar\u00edas Guerra, el cafetal Las Delicias y la escuela de La Esperanza. Porque con los dineros obtenidos de la cooperaci\u00f3n y de la venta del caf\u00e9, por ejemplo, todos esos proyectos se sustentan, mantienen y crecen. El objetivo es autofinanciarse, una meta compleja en la que es clave el 0,7% presupuestario que aportan varios ayuntamientos de Cantabria (Arnuero, Camargo, Cartes, Casta\u00f1eda y Laredo).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Peque\u00f1as manos<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">A miles de kil\u00f3metros de distancia y tras una semana en Managua, todo es relativo. Me lo demostraban Jairo, Luis, Mar\u00eda&#8230; Son algunos de los nombres de los ni\u00f1os que se me amontonaban. Sus ojos me taladraban. Miradas expectantes, ilusionadas, curiosas. Cog\u00edan mi c\u00e1mara fotogr\u00e1fica con sus peque\u00f1as manos, la acariciaban como quien descubre y cuida un preciado tesoro. Y me devolv\u00edan sonrisas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La experiencia marca. Te impregna. Eso fue lo que le ocurri\u00f3 a un joven sacerdote c\u00e1ntabro, Marcelino Arce, uno de los grandes &#8216;culpables&#8217; de esa realidad. Marcelino -&#8216;padre&#8217;, que as\u00ed, cargados de admiraci\u00f3n, familiaridad y respeto, es como le llaman todos en Managua, desde los ni\u00f1os hasta el ministro de Transportes, Pablo Fernando- es un todo terreno de la mano tendida.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Lleg\u00f3 a Nicaragua en 2004, evangeliz\u00f3 y se qued\u00f3. Antes hizo sus primeros pinitos sacerdotales en Tetu\u00e1n, en la parroquia San Jos\u00e9 Obrero (una instituci\u00f3n m\u00e1s de las que se ha entregado a la causa del proyecto en Managua). Pero su inquietud y el futuro de los otros le llevaron hasta Nicaragua. Lleg\u00f3, vio, se entreg\u00f3\/se entrega y &#8216;vencieron los ni\u00f1os&#8217;.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Desde aquel primer d\u00eda en el ya lejano 2004, Marcelino ha ido aportando solidaridad y justicia grano a grano para dar un futuro a cientos de ni\u00f1os y j\u00f3venes. Y ha pedido para los dem\u00e1s. Y en sus retornos, escasos, a su Cantabria natal, ped\u00eda&#8230; Siempre para los otros. Recaudaba dinero transmutado en amor en Nicaragua. As\u00ed nacieron el orfanato, el cafetal, la escuela&#8230; Un proyecto con nombres propios: el del fallecido Jos\u00e9 F\u00e9lix Garc\u00eda Calleja que da t\u00edtulo a un aula de formaci\u00f3n reci\u00e9n estrenada; y el del tambi\u00e9n desaparecido Emilio Baqu\u00e9, que da nombre a una m\u00e1quina que inauguramos en la plantaci\u00f3n de caf\u00e9 durante nuestra visita.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El compromiso de Marcelino<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Desde que he regresado al ir y venir santanderino, a mi rutina de siempre, tengo la imagen de Marcelino revoloteando por mi mente. No hay trampa ni cart\u00f3n en lo que hace. Es sencillez, compromiso y entrega. Nada a cambio; todo a cambio, gracias al regalo diario de ver c\u00f3mo unos ni\u00f1os sin futuro ya pueden sonre\u00edr.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Marcelino fue durante siete d\u00edas nuestro gu\u00eda, cuidador y anfitri\u00f3n. Sonrisas y entusiasmo. Ahora chateo con \u00e9l, converso telef\u00f3nicamente con \u00e9l. Volver\u00e1 por Navidad a Cantabria para estar unos d\u00edas con los suyos a los que hace tiempo que no ve. Pero el retorno ser\u00e1 ef\u00edmero. \u00ab\u00bfVas a seguir aqu\u00ed?\u00bb, le pregunt\u00e9. Marcelino no pudo contestar. Terci\u00f3, raudo y firme, el ministro de Transportes de Nicaragua: \u00abNo, no. El &#8216;padre&#8217; ser\u00e1 espa\u00f1ol, pero es nica, es nica. Para siempre\u00bb.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">A miles de kil\u00f3metros de distancia, &#8216;charco&#8217; de por medio, la vida es oropel, f\u00e1cil, s\u00f3lo quebrada por tus propios miedos. All\u00ed, en Managua, han quedado las miradas de los ni\u00f1os y j\u00f3venes. Los que jugueteaban con mi c\u00e1mara, los que me rozaron una mano, los que me daban las gracias con los ojos&#8230; Desde aqu\u00ed el reto nuevo es predicar y seguir. &#8216;Pa qu\u00e9 to los ni\u00f1os canten en el campo. Ojal\u00e1 que llueva, que llueve, caf\u00e9&#8217;. Como aqu\u00ed, all\u00ed tambi\u00e9n tiene que llover&#8230; Educaci\u00f3n, ayuda, futuro.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Fuente: eldiariomonta\u00f1es.es<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u00a0 Rescato la canci\u00f3n. Desde que llegu\u00e9 de Managua, las estrofas me martillean y me atrapan en la esperanza. Grita Juan Luis Guerra: \u00abPa qu\u00e9 to los ni\u00f1os canten en el campo, ojal\u00e1 que llueva caf\u00e9 en el campo\u00bb. \u00a0 Y recuerdo la experiencia. 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