{"id":25075,"date":"2013-11-03T15:52:25","date_gmt":"2013-11-03T21:52:25","guid":{"rendered":"http:\/\/elcronistadigital.com\/?p=25075"},"modified":"2013-11-03T15:52:25","modified_gmt":"2013-11-03T21:52:25","slug":"la-lengua-en-que-vivimos","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/elcronistadigital.com\/?p=25075","title":{"rendered":"La lengua en que vivimos"},"content":{"rendered":"<div id=\"attachment_25076\" style=\"width: 241px\" class=\"wp-caption alignleft\"><a href=\"https:\/\/elcronistadigital.com\/?attachment_id=25076\" rel=\"attachment wp-att-25076\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" aria-describedby=\"caption-attachment-25076\" class=\"size-medium wp-image-25076\" title=\"Sergio Ram\u00edrez 1\" src=\"https:\/\/elcronistadigital.com\/wp-content\/uploads\/2013\/11\/Sergio-Ram\u00edrez-1-231x300.jpg\" alt=\"\" width=\"231\" height=\"300\" srcset=\"https:\/\/elcronistadigital.com\/wp-content\/uploads\/2013\/11\/Sergio-Ram\u00edrez-1-231x300.jpg 231w, https:\/\/elcronistadigital.com\/wp-content\/uploads\/2013\/11\/Sergio-Ram\u00edrez-1.jpg 240w\" sizes=\"auto, (max-width: 231px) 100vw, 231px\" \/><\/a><p id=\"caption-attachment-25076\" class=\"wp-caption-text\">Sergio Ram\u00edrez.<\/p><\/div>\n<p>Sergio Ram\u00edrez<\/p>\n<p>El reci\u00e9n clausurado Congreso Internacional de la Lengua Espa\u00f1ola, que se celebr\u00f3 en Panam\u00e1, se ocup\u00f3 del espa\u00f1ol en el libro, como tema central, en tiempos en que la tecnolog\u00eda digital afecta cada vez m\u00e1s no solo las maneras de leer y de escribir, sino tambi\u00e9n de percibir el mundo y, por tanto, de vivir la cultura. Libros de ayer, impresos en el viejo y querido papel que parece empezar a decirnos adi\u00f3s, y los libros virtuales de hoy y de ma\u00f1ana, en los que hay que acostumbrarse a leer, y que abren una inmensa posibilidad de acceso a las palabras, una posibilidad insospechada que al mismo tiempo puede significar un formidable desperdicio.<\/p>\n<p>El escenario del congreso fue Centroam\u00e9rica, que es una tierra fundada por los libros, no poca cosa para una regi\u00f3n que a\u00fan se debate en busca del camino que la aleje de la pobreza y la marginaci\u00f3n. El nicarag\u00fcense Jos\u00e9 Coronel Urtecho se\u00f1ala que hay una obra de valor universal por cada per\u00edodo de la historia de Centroam\u00e9rica: el Popol Vuh, el libro sagrado del pueblo quich\u00e9, en la \u00e9poca precolombina; la Verdadera relaci\u00f3n de Bernal D\u00edaz del Castillo en la \u00e9poca de la conquista; La rusticatio mexicana de Rafael Land\u00edvar en la \u00e9poca colonial; y la poes\u00eda de Rub\u00e9n Dar\u00edo en la \u00e9poca independiente. Agreguemos a esa lista las novelas de Miguel \u00c1ngel Asturias en el siglo XX.<\/p>\n<p>Son libros que cuentan la historia como un gran mural en movimiento, y relatan la disputa trascendente entre la opresi\u00f3n y la libertad, la muerte, la guerra, el despojo, el exilio; y registran las maneras en que se ha formado nuestra cultura desde las civilizaciones prehisp\u00e1nicas, y c\u00f3mo la lengua y sus transformaciones e invenciones va tejiendo esa red que nos impide caer en el vac\u00edo, porque no pocas veces hemos sido salvados por la palabra de la mediocridad y del olvido.<\/p>\n<p>Pero estos libros que definen Centroam\u00e9rica tambi\u00e9n nos llevan, desde la lengua quich\u00e9 en que desde el anonimato nos fue heredado el Popol Vuh, el lat\u00edn cl\u00e1sico en que fue escrita La rusticatio mexicana por un jesuita exiliado en Bolonia, y el espa\u00f1ol del Siglo de Oro de Bernal, soldado de la conquista, hasta la virtud transformadora de la lengua, encarnada en Rub\u00e9n Dar\u00edo, modernista y modern\u00edsimo que a\u00fan sigue abriendo puertas en el idioma como se las abri\u00f3 a Neruda, a Vallejo, a Garc\u00eda Lorca, a Borges. Con Rub\u00e9n ganamos en la cultura el espacio de libertad que el caudillismo cerril nos negaba en aquel paisaje rural, desangrado por las guerras, poblado de analfabetos y donde medraban los \u201clicenciados confianzudos, o ceremoniosos, y suficientes, los buenos coroneles negros e indios, las viejas comadres de anta\u00f1o\u2026\u201d, seg\u00fan recuerda \u00e9l mismo.<\/p>\n<p>Comenzamos a ser modernos en la literatura, cuando segu\u00edamos siendo arcaicos en el sistema democr\u00e1tico, con una pl\u00e9yade de escritores que junto con Rub\u00e9n buscaba trastocar las viejas reglas del idioma, su maestro de los alejandrinos Francisco Gaviria, su inc\u00f3modo disc\u00edpulo Enrique G\u00f3mez Carrillo, Juan Ram\u00f3n Molina, Aquileo Echeverr\u00eda, Dar\u00edo Herrera, Ricardo Mir\u00f3, y el delf\u00edn de todos ellos, Rafael Ar\u00e9valo Mart\u00ednez, y m\u00e1s tarde vendr\u00edan a apuntalar esa modernidad en el siglo XX nombres que resistir\u00e1n al tiempo como los de Rogelio Sin\u00e1n, Yolanda Oreamuno, Carlos Mart\u00ednez Rivas, Roberto Sosa, Roque Dalton, Augusto Monterroso y Luis Cardoza y Arag\u00f3n.<\/p>\n<p>Con Asturias sabremos que la novela es capaz de contar la historia lejos de la letra muerta de los historiadores. Es en las fantasmagor\u00edas de El se\u00f1or presidente donde surge la voluntad omn\u00edmoda de un solo hombre que todo lo pervierte, contamina y corrompe, esperpentos, criaturas del poder que siempre han tratado de huir del par\u00e1metro \u00e9tico, y que hallaremos luego en las p\u00e1ginas de La muerte de Artemio Cruz o en las de Conversaci\u00f3n en la catedral.<\/p>\n<p>A la lista de libros fundadores que iluminan Centroam\u00e9rica bien pudo haberse agregado El Quijote, para que se\u00f1oreara entre ellos, si es que Felipe II hubiese atendido la petici\u00f3n de Cervantes \u201cde hacerle merced de un oficio en las Indias de los tres a cuatro que al presente est\u00e1n vacantes que es uno la contadur\u00eda del Nuevo Reino de Granada, o la Gobernaci\u00f3n de la Provincia de Soconusco en Guatemala, contador de las galeras de Cartagena, o corregidor de la ciudad de La Paz\u201d. El cargo que ped\u00eda en Soconusco, una tierra pobre de la Capitan\u00eda General de Guatemala, era el m\u00e1s humilde y desprovisto de todos; pero ni en ese tuvo fortuna, y se le respondi\u00f3 que mejor buscara una posici\u00f3n por aquellos mismos lados, La Mancha, que, de todos modos, llegar\u00eda a ser un territorio com\u00fan de la lengua de aqu\u00ed y de all\u00e1, como dej\u00f3 dicho Carlos Fuentes.<\/p>\n<p>De haberse escrito El Quijote en Am\u00e9rica hubiera sido fruto de la a\u00f1oranza por la tierra lejana de Castilla, como lo fue La rusticatio mexicana para Land\u00edvar por la tierra americana. Aunque tambi\u00e9n imaginemos a aquel Rey de los Hidalgos, Se\u00f1or de los Tristes, cabalgando por las sabanas del altiplano de la cordillera oriental de los Andes, o por la planicie costera de Chiapas, o haciendo estaciones en el ardiente litoral del Caribe, o subiendo las alturas del altiplano andino, como anduvo por los parajes de la Sierra Morena.<\/p>\n<p>Cervantes fue quien nos leg\u00f3 esa lengua que habita hoy las pantallas y tabletas electr\u00f3nicas, lengua port\u00e1til que aguarda en las infinitas bibliotecas virtuales que ya estaban en la imaginaci\u00f3n de Borges, y crea nuevos c\u00f3digos, se nutre del lenguaje digital y de los nuevos paradigmas de la comunicaci\u00f3n, se apropia con brillo de los neologismos y se abre a hibridaciones cada vez m\u00e1s sorprendentes.<\/p>\n<p>Cervantes, queriendo matar los fantasmas ya decr\u00e9pitos de la imaginaci\u00f3n medieval, mientras se burlaba de ellos, despert\u00f3 otros m\u00e1s abundantes que no han cesado de multiplicarse en la lengua en que vivimos. Una lengua que es ya del futuro. La lengua siempre viva de la imaginaci\u00f3n.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Sergio Ram\u00edrez El reci\u00e9n clausurado Congreso Internacional de la Lengua Espa\u00f1ola, que se celebr\u00f3 en Panam\u00e1, se ocup\u00f3 del espa\u00f1ol en el libro, como tema central, en tiempos en que la tecnolog\u00eda digital afecta cada vez m\u00e1s no solo las maneras de leer y de escribir, sino tambi\u00e9n de percibir el mundo y, por tanto, [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":25076,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"om_disable_all_campaigns":false,"_monsterinsights_skip_tracking":false,"_monsterinsights_sitenote_active":false,"_monsterinsights_sitenote_note":"","_monsterinsights_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[3],"tags":[],"class_list":["post-25075","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-nacionales"],"aioseo_notices":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/elcronistadigital.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/25075","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/elcronistadigital.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/elcronistadigital.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/elcronistadigital.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/elcronistadigital.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=25075"}],"version-history":[{"count":3,"href":"https:\/\/elcronistadigital.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/25075\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":25079,"href":"https:\/\/elcronistadigital.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/25075\/revisions\/25079"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/elcronistadigital.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/25076"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/elcronistadigital.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=25075"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/elcronistadigital.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=25075"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/elcronistadigital.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=25075"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}