{"id":26968,"date":"2013-12-16T06:43:03","date_gmt":"2013-12-16T12:43:03","guid":{"rendered":"http:\/\/elcronistadigital.com\/?p=26968"},"modified":"2013-12-16T06:43:03","modified_gmt":"2013-12-16T12:43:03","slug":"mexico-devuelveme-a-mi-hijo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/elcronistadigital.com\/?p=26968","title":{"rendered":"M\u00e9xico, devu\u00e9lveme a mi hijo"},"content":{"rendered":"<p><a href=\"https:\/\/elcronistadigital.com\/?attachment_id=26969\" rel=\"attachment wp-att-26969\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignleft size-medium wp-image-26969\" title=\"madres nicas y hondure\u00f1as\" src=\"https:\/\/elcronistadigital.com\/wp-content\/uploads\/2013\/12\/madres-nicas-y-hondure\u00f1as-300x191.jpg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"191\" srcset=\"https:\/\/elcronistadigital.com\/wp-content\/uploads\/2013\/12\/madres-nicas-y-hondure\u00f1as-300x191.jpg 300w, https:\/\/elcronistadigital.com\/wp-content\/uploads\/2013\/12\/madres-nicas-y-hondure\u00f1as-342x218.jpg 342w, https:\/\/elcronistadigital.com\/wp-content\/uploads\/2013\/12\/madres-nicas-y-hondure\u00f1as.jpg 616w\" sizes=\"auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/><\/a>* Nicarag\u00fcense encontrado por su madre dice que no la llam\u00f3 en diez a\u00f1os porque en su pueblo son escasos los tel\u00e9fonos<\/p>\n<p>Blanca G\u00f3mez, de 53 a\u00f1os, tiene una deuda con un paisano de su pueblo de 4 mil 900 d\u00f3lares desde el a\u00f1o 2010. A los hijos de su vecino les hab\u00eda ido bien en Estados Unidos y en el municipio de Oratorio de la Concepci\u00f3n, en El Salvador, muchos quisieron seguir sus pasos. Tambi\u00e9n el hijo de la se\u00f1ora Blanca, que no dud\u00f3 en pedir un pr\u00e9stamo imaginando que pronto empezar\u00edan a llegar los d\u00f3lares. Luis Roberto, de 21 a\u00f1os, pas\u00f3 por las manos de dos coyotes y un gu\u00eda en su camino, pero su rastro se perdi\u00f3 en la frontera. Como si la tierra se lo hubiera tragado. Desde entonces Blanca G\u00f3mez paga religiosamente la deuda y busca a su hijo.<\/p>\n<p>Llegadas de El Salvador, Guatemala, Honduras o Nicaragua, decenas de madres con una foto colgada al cuello recorren M\u00e9xico siguiendo el rastro de esa \u00faltima llamada que lleg\u00f3 desde Veracruz, del Distrito Federal o de Piedras Negras (ya en la frontera).<\/p>\n<p>\u201cLa \u00faltima vez que hablamos fue desde Nuevo Laredo, me dijo que a los d\u00edas agarraba el coyote\u201d, dice Priscila Cartagena, hondure\u00f1a, que busca a su hija de 19 a\u00f1os Yesenia, desaparecida desde noviembre de 2008. \u201cElla sal\u00eda a buscar el sue\u00f1o americano\u201d, explica.<\/p>\n<p>Las mujeres de la Caravana de Madres Centroamericanas que buscan a sus hijos migrantes iniciaron su camino el 2 de diciembre del estado de Tabasco y antes de llegar al Distrito Federal el lunes pasado atravesaron nueve estados.<\/p>\n<p>Es el noveno a\u00f1o que hacen el viaje, al que a\u00fan le quedan ocho d\u00edas. En su ruta por los caminos que atraviesan los migrantes en su camino al Norte, le exigen al Gobierno mexicano que busque a sus hijos, que los encuentre \u201cvivos o muertos\u201d, que juzgue a los criminales de las mafias y que convierta a M\u00e9xico en un Pa\u00eds seguro.<\/p>\n<p>La Caravana dice haber documentado unas 70 mil desapariciones de migrantes centroamericanos en los \u00faltimos 30 a\u00f1os, una crisis humanitaria que se ha agudizado en los \u00faltimos a\u00f1os con la violencia de los c\u00e1rteles. El crimen organizado, hist\u00f3ricamente dedicado al narcotr\u00e1fico, encontr\u00f3 otro modo de hacer negocio a trav\u00e9s del tr\u00e1fico de los sin papeles que cruzan el Pa\u00eds de forma ilegal, sobre todo a ra\u00edz del nacimiento de Los Zetas, un grupo criminal fundado por ex militares mexicanos.<\/p>\n<p>Las bandas los secuestran para exigir recompensas a sus familias o los reclutan a la fuerza como mano de obra. Muchos acaban muertos una vez que ya no les son \u201c\u00fatiles\u201d, enterrados en fosas que, muy de vez en cuando, localizan las autoridades y devuelven a la tierra decenas de cad\u00e1veres sin nombre.<\/p>\n<p>En medio de las mujeres que este mi\u00e9rcoles 18 de diciembre dan una conferencia de prensa en la capital del Pa\u00eds, llama la atenci\u00f3n un chico al que todos abrazan y que sonr\u00ede con dientes dorados. Al rato el joven se cansa y se va a sentar a un sof\u00e1 del centro de la ONG Cencos, donde se celebra el encuentro, y juega con su smartphone. Eugenio Marcelino tiene 26 a\u00f1os y es uno de los cuatro hijos que se han reencontrado con sus madres en esta caravana. Casos como el suyo devuelven la esperanza a las dem\u00e1s, aunque cada historia es un mundo.<\/p>\n<p>La incertidumbre es una losa dif\u00edcil de llevar para estas mujeres, que se preguntan si sus hijos cayeron en manos de las mafias, murieron por el camino o est\u00e1n bien pero no saben (o no quieren) contactar con sus familias.<\/p>\n<p>\u201cA veces no se ponen en contacto porque les da verg\u00fcenza no haber conseguido cruzar o bien porque vienen de pueblos muy peque\u00f1os y no tienen tel\u00e9fono o pierden los n\u00fameros\u201d, explica Marta S\u00e1nchez, portavoz del Movimiento Migrante Mesoamericano.<\/p>\n<p>Pero una madre nunca se da por vencida. Narcisa del Socorro G\u00f3mez buscaba a Eugenio Marcelino desde que sali\u00f3 de su pueblo, en Nicaragua, siendo menor de edad. \u201cMe minti\u00f3, me dijo que se iba a Guatemala pero no le cre\u00ed. Nunca me llam\u00f3\u201d, dice ella. El chico cuenta que tard\u00f3 un a\u00f1o en llegar a Tijuana.<\/p>\n<p>\u201cNunca intent\u00e9 cruzar a EU, me acostumbr\u00e9 a la vida all\u00e1\u201d. \u00bfY por qu\u00e9 no llam\u00f3 a su mam\u00e1? \u201cYo vengo de un rancho, all\u00e1 los tel\u00e9fonos eran muy escasos, se me extraviaron los n\u00fameros y, por falta de conocimiento, no la pude localizar\u201d, cuenta. Ahora dice que est\u00e1 \u201ccontent\u00edsimo\u201d y que quiere volver a su pueblo para ver a su familia, pero luego volver\u00e1 a Tijuana.<\/p>\n<p>\u201cAll\u00ed me conoce mucha gente, quiero montar un taller y cruzar al otro lado legalmente para comprar carros y venderlos en M\u00e9xico\u201d, planea. \u201cAlguna vez pens\u00e9 en volver, pero no s\u00e9\u2026 Lo que no hay es como el amor de madre\u201d.<\/p>\n<p>No lo hay. Estas mujeres, algunas de m\u00e1s de 80 a\u00f1os, viajan desde Oratorio de la Concepci\u00f3n o desde donde haga falta para buscar a los suyos en un pa\u00eds ajeno. La sonrisa dorada de Eugenio Marcelino les da aliento. \u201c\u00bfY si el pr\u00f3ximo es el m\u00edo?\u201d. La canci\u00f3n que entonan lo dice todo: \u201cAunque el hijo se alejara del hogar, una madre siempre espera su regreso (\u2026) Una madre no se cansa de esperar\u201d.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>* Nicarag\u00fcense encontrado por su madre dice que no la llam\u00f3 en diez a\u00f1os porque en su pueblo son escasos los tel\u00e9fonos Blanca G\u00f3mez, de 53 a\u00f1os, tiene una deuda con un paisano de su pueblo de 4 mil 900 d\u00f3lares desde el a\u00f1o 2010. 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