{"id":31089,"date":"2014-04-20T10:51:04","date_gmt":"2014-04-20T16:51:04","guid":{"rendered":"http:\/\/elcronistadigital.com\/?p=31089"},"modified":"2014-04-20T10:51:04","modified_gmt":"2014-04-20T16:51:04","slug":"mi-hermano-fidel","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/elcronistadigital.com\/?p=31089","title":{"rendered":"Mi hermano Fidel"},"content":{"rendered":"<p><a href=\"https:\/\/elcronistadigital.com\/?attachment_id=31090\" rel=\"attachment wp-att-31090\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignleft size-full wp-image-31090\" alt=\"Gabo y fidel castro\" src=\"https:\/\/elcronistadigital.com\/wp-content\/uploads\/2014\/04\/Gabo-y-fidel-castro.jpg\" width=\"566\" height=\"284\" srcset=\"https:\/\/elcronistadigital.com\/wp-content\/uploads\/2014\/04\/Gabo-y-fidel-castro.jpg 566w, https:\/\/elcronistadigital.com\/wp-content\/uploads\/2014\/04\/Gabo-y-fidel-castro-300x150.jpg 300w, https:\/\/elcronistadigital.com\/wp-content\/uploads\/2014\/04\/Gabo-y-fidel-castro-342x171.jpg 342w\" sizes=\"auto, (max-width: 566px) 100vw, 566px\" \/><\/a>* Entrevista de Gabo en 1958 con Emma, una de las hermanas del l\u00edder cubano con quien el escritor colombiano tuvo una gran amistad<\/p>\n<p>Gabriel Garc\u00eda M\u00e1rquez<\/p>\n<p>Una muchacha alta delgada, de maneras distinguidas y un extraordinario parecido con el Fidel Castro de las fotograf\u00edas, as\u00ed es Emma Castro, la hermana del guerrillero cubano, que se encuentra en Caracas desde hace dos semanas. En el reposado ambiente de una residencia particular, entre muebles de bamb\u00fa, junto a un curioso cenicero en forma de paraguas abierto, ella habla de su familia. \u201cYo no admiro a Fidel como hermana \u2013dice\u2013. Lo admiro como cubana\u201d. Pero en el curso de su conversaci\u00f3n pl\u00e1cida y discreta, en un espa\u00f1ol fluyente y preciso, sin acento cubano, Emma Castro evoca una imagen de Fidel que es completamente distinta, m\u00e1s humana que la imagen creada por la publicidad.<\/p>\n<p>\u201cEs muy buen cocinero \u2013dice\u2013. Su plato favorito son los espaguetis\u201d. Despu\u00e9s del 26 de julio de 1953, cuando encabez\u00f3 el asalto al segundo regimiento del cuartel Moncada, Fidel estuvo en la c\u00e1rcel. Entonces escrib\u00eda circulares clandestinas para sus simpatizantes y preparaba espaguetis para sus compa\u00f1eros de celda. En la Sierra Maestra, Fidel sigue preparando espaguetis. \u201cEs un hombre bueno y sencillo \u2013dice su hermana\u2013. Es buen conversador pero, sobre todo, muy auditor\u201d. Dice que es capaz de escuchar con el mismo inter\u00e9s, durante horas, cualquier conversaci\u00f3n. Esa preocupaci\u00f3n por los problemas de sus semejantes, unida a una voluntad inquebrantable, parece construir la esencia de su personalidad.<\/p>\n<p>En la Facultad de Derecho de La Habana, Fidel no era un estudiante notable. Perd\u00eda mucho tiempo en campa\u00f1as de agitaci\u00f3n. Desde el momento en que ingres\u00f3 a las aulas, despu\u00e9s de una infancia corriente en la casa solariega de Oriente, perfumada al atardecer por el viento de los ca\u00f1averales, se hizo l\u00edder universitario. Pero antes de los ex\u00e1menes su inflexible voluntad le permit\u00eda recobrar el tiempo perdido. Despu\u00e9s de aprenderse a fondo cada p\u00e1gina de un libro, la arrancaba y la destru\u00eda. Quemaba las naves: sab\u00eda que no pod\u00eda olvidar lo aprendido, pues hab\u00eda eliminado la posibilidad de volver atr\u00e1s. (Lea tambi\u00e9n: Gabo y su relaci\u00f3n con Fidel Castro, una &#8216;amistad intelectual&#8217;)<\/p>\n<p>El mejor atleta, lector de Mart\u00ed<\/p>\n<p>Fidel Alejandro es el tercer hijo de un emigrante gallego, \u00c1ngel Castro, en un segundo matrimonio, con Lidia Ruz, \u201ccubana desde hace mucho tiempo\u201d, seg\u00fan las propias palabras de Emma Castro. El matrimonio tuvo ocho hijos nacidos y crecidos en la colonia de ca\u00f1a de Biram, en Oriente, a poca distancia de la Sierra Maestra. Cuando naci\u00f3 el primer hijo, \u00c1ngel Castro, con la laboriosidad, la constancia y la astucia de los gallegos, era un modesto sembrador de ca\u00f1a. Cuando naci\u00f3 el \u00faltimo, era un rico hacendado. \u201cLa unidad de la familia no se rompi\u00f3 ahora, con la guerra \u2013explica Emma Castro\u2013. La rompi\u00f3 la necesidad de estudiar\u201d. En efecto, a medida que los muchachos crec\u00edan, \u00c1ngel Castro los sacaba del virgiliano ambiente de la infancia, de los profundos corredores de ladrillos donde los peones negros mol\u00edan el tedio de la siesta y los mandaba a estudiar. Fidel y Ra\u00fal \u2013los dos hermanos que ahora se encuentran en la Sierra Maestra\u2013 empezaron en el colegio de los jesuitas de Belem. Ra\u00fal era mejor estudiante. Fidel, en cambio, se ganaba todos los a\u00f1os el premio del mejor atleta. (Vea el especial: Macondo est\u00e1 de luto)<\/p>\n<p>Emma Castro, cinco a\u00f1os menor que Fidel, recuerda haber visto con muy poca frecuencia a su hermano guerrillero. M\u00e1ximo, dos o tres semanas durante las vacaciones. Pero \u00c1ngel Castro, a quien los a\u00f1os y el dinero dieron aires de patriarca folcl\u00f3rico, con sombrero de hacendado y guayabera de rumbero, se preocupaba porque en la casa hubiera siempre un lugar esperando a los muchachos ausentes. El cuarto de Fidel no ten\u00eda nada de especial. Era una habitaci\u00f3n cuadrada con una ventana siempre abierta sobre la Sierra Maestra. Lo \u00fanico que la distingu\u00eda de las otras eran los libros. Desde cuando estudiaba, Fidel iba dejando libros por todas partes. Ten\u00eda \u2013y tiene a\u00fan en el campamento\u2013 varios ejemplares de las obras completas de Mart\u00ed. \u201cFidel puede olvidarlo todo \u2013dice Emma\u2013. Pero nunca abandona su Mart\u00ed\u201d.<\/p>\n<p>Durante las vacaciones, el hombre por quien ofrece Batista cien mil d\u00f3lares, se dedicaba a la caza. De all\u00ed viene su familiaridad con las armas de fuego y su reputaci\u00f3n de buen tirador. Su rebeld\u00eda, que se manifest\u00f3 desde la universidad, se revel\u00f3 como una virtud positiva y din\u00e1mica desde el momento en que Batista se apoder\u00f3 del gobierno. Fidel estaba en La Habana. Hasta la hacienda de Biram llegaban noticias relacionadas con la inquietud estudiantil. El viejo \u00c1ngel Castro sab\u00eda que su hijo andaba complicado en la oposici\u00f3n, a pesar de que sus cartas no conten\u00edan m\u00e1s que referencias familiares. Nunca hablaba de pol\u00edtica. El 26 de julio de 1953, despu\u00e9s de la comida, la familia Castro escuchaba el bolet\u00edn de noticias de la CMQ, en el silencioso corredor de la hacienda, a pocos metros del patiecito de piedra donde los peones negros hab\u00edan dejado de cantar sus plegarias de amor y superstici\u00f3n. Un comentarista oficial dio la noticia de que un pu\u00f1ado de estudiantes, m\u00e1s armados de temeridad que de fusiles, hab\u00eda atacado en la madrugada el cuartel Moncada. Antes de acostarse, interrumpiendo sus reflexiones patriarcales, don \u00c1ngel Castro coment\u00f3: \u201cNo s\u00e9 por qu\u00e9 se me ocurre que Fidel est\u00e1 metido en eso\u201d.<\/p>\n<p>Era un presentimiento certero. Fidel no solo estaba comprometido en el asalto al cuartel Moncada. Era el cabecilla. Aquel golpe frustrado dio nombre al movimiento que ha sacudido la conciencia de los cubanos y ha reducido el dictador Batista a la condici\u00f3n de un perseguido dentro del palacio presidencial.<\/p>\n<p>Su primera experiencia: \u2018El Bogotazo\u2019<\/p>\n<p>Fidel no fue el primero en abandonar a Cuba para preparar el desembarco desde el exterior. El primero fue Ra\u00fal, su hermano inseparable, que se traslad\u00f3 a M\u00e9xico a principios de 1956 para preparar la expedici\u00f3n. En un principio no estaba de acuerdo con la aventurada armada. Pensaba que una campa\u00f1a c\u00edvica intensiva lograr\u00eda despertar la conciencia nacional hasta el punto de que Batista se viera precisado a abandonar el poder. Desconfiaba de los grupos dirigentes pero ten\u00eda una confianza inquebrantable en las reservas morales del pueblo. Esa convicci\u00f3n hab\u00eda nacido muy lejos de La Habana, en la brumosa capital de Colombia, el 9 de abril de 1948, fecha en que mataron a Jorge Eli\u00e9cer Gait\u00e1n.<\/p>\n<p>Cuando el pueblo bogotano se lanz\u00f3 a la calle en una demoledora explosi\u00f3n de c\u00f3lera por el asesinato de su caudillo m\u00e1ximo, dos muchachos cubanos que se encontraban all\u00ed por casualidad participaron en la acci\u00f3n popular. \u201cEran dos muchachos entusiastas, espigados, vestidos con chaquetas de cuero\u201d, recuerda un pol\u00edtico colombiano que en esa ocasi\u00f3n los conoci\u00f3 de una manera incidental. Movidos por el fervor democr\u00e1tico, ellos trataron de orientar la desenfrenada c\u00f3lera de la muchedumbre hacia un objetivo preciso: el poder. Un grupo de pol\u00edticos liberales que los encontr\u00f3 en la ma\u00f1ana del 10 de abril cuando preparaban a las brigadas callejeras para atacar un cuartel, los disuadi\u00f3 de su temeridad. \u201cAyer hubiera sido posible \u2013les dijeron\u2013. Ahora no. La situaci\u00f3n ha cambiado\u201d. Les hicieron ver el nido de ametralladoras emplazadas en la azotea del cuartel: \u201cContra eso no resistir\u00e1n veinte minutos\u201d.<\/p>\n<p>El m\u00e1s alto de los dos, cuyo rasgo predominante era la arqueada nariz \u00f3sea, pareci\u00f3 reflexionar y desisti\u00f3 de la temeraria operaci\u00f3n. Nunca m\u00e1s se supo de ellos. Pocos d\u00edas despu\u00e9s, los peri\u00f3dicos convirtieron a esos dos muchachos en una leyenda. Se habl\u00f3 de dos cubanos que, seg\u00fan se dec\u00eda, hab\u00edan comandado \u2018el Bogotazo\u2019. Se lleg\u00f3 a decir incluso que en el hotel donde se hospedaban, el detectivismo decomis\u00f3 un plan minucioso del asesinato de Gait\u00e1n. La verdad es que los dos muchachos cubanos, estudiantes, hab\u00edan llegado a Bogot\u00e1 a fines de marzo, con el fin de asistir a un congreso estudiantil. Ante la explosi\u00f3n popular no hab\u00edan podido contener su entusiasmo y se hab\u00edan lanzado a la calle, como lo hicieron tantos dem\u00f3cratas extranjeros residentes en Bogot\u00e1: exiliados de Santo Domingo, estudiantes de Venezuela, mexicanos, perseguidos del peronismo. Solo ahora, olvidaba la leyenda de los dos cubanos que se mezclaron a la multitud bogotana el 9 de abril de 1948, se conoce la identidad de unos de ellos, el m\u00e1s espigado, sereno y decidido. Era Fidel Castro.<\/p>\n<p>\u2018La idea de mi hermano Ra\u00fal\u2019<\/p>\n<p>Uno de los grandes m\u00e9ritos de Fidel es haber logrado aglutinar a los 150.000 cubanos que en los Estados Unidos trabajan por la subversi\u00f3n. \u00c9l los entusiasm\u00f3 con su anuncio al pueblo de Cuba: \u201cAntes de fin de a\u00f1o desembarcar\u00e9 en la isla\u201d. En menos de un mes recogi\u00f3 160.000 d\u00f3lares, se traslad\u00f3 a Cayo Hueso y luego a M\u00e9xico, donde su hermano Ra\u00fal lo puso en contacto con los exiliados cubanos a la cabeza del movimiento. La versi\u00f3n de que sus \u00faltimos veinte d\u00f3lares los gast\u00f3 en la publicaci\u00f3n de un folleto contra Batista es completamente falsa. Fidel nunca estuvo escaso de fondos: siempre dispuso de su fortuna personal. No toc\u00f3 jam\u00e1s el dinero recolectado para el desembarco, que pasaba directamente a la tesorer\u00eda del movimiento.<\/p>\n<p>Con Fidel en el primer plano de la oposici\u00f3n, la mansi\u00f3n feudal de Biram no fue m\u00e1s una colonia de vacaciones. Dos de las hermanas de Fidel \u2013Agustina y Emma, la que ahora se encuentra en Caracas\u2013 tomaron el camino del exilio, hacia M\u00e9xico. Su padre muri\u00f3 de muerte natural poco despu\u00e9s. En la casa solariega quedaron solamente la madre y Ram\u00f3n, el mayor, encargado de la hacienda paterna.<\/p>\n<p>A\u00fan viven all\u00ed, escuchando las noticias de la radio al atardecer, sin mezclarse en pol\u00edtica y sin ser molestados por Batista, que teme a las inc\u00f3modas consecuencias publicitarias que pudiera tener cualquier medida oficial contra la madre de Fidel Castro.<\/p>\n<p>Emma Castro vio a Fidel por \u00faltima vez dos horas antes de que se embarcaran en las naves expedicionarias hacia Cuba. Ella viv\u00eda en casa de una familia amiga \u2013la de su antigua y fraternal conocida Orqu\u00eddea Pino de Guti\u00e9rrez\u2013 y estaba informada de los proyectos de sus hermanos. El 25 de noviembre de 1956, despu\u00e9s de la comida, Fidel y Ra\u00fal fueron a despedirse de ella. Entonces no ten\u00edan la apariencia guerrillera con que ahora lo muestran sus retratos. Fidel vest\u00eda un traje azul oscuro, impecable, con corbata a rayas. Como un anuncio incipiente de su barba mesi\u00e1nica, solo exist\u00eda el bigotillo lineal y un poco afectado de los enamorados antillanos. Fidel abri\u00f3 los brazos y le dijo: \u201cBueno, lleg\u00f3 la hora\u201d.<\/p>\n<p>No necesit\u00f3 decir nada m\u00e1s. Emma Castro sab\u00eda de qu\u00e9 se trataba. Pocos d\u00edas despu\u00e9s una noticia la sac\u00f3 de la cama. Batista anunciaba la muerte de Fidel. Emma y Agustina leyeron los peri\u00f3dicos con una sonrisa de burla. \u201cTambi\u00e9n esper\u00e1bamos eso \u2013comenta Emma Castro\u2013. Sab\u00edamos que de todos modos Batista dir\u00eda que Fidel hab\u00eda sido muerto en el desembarco\u201d. Estaban preparadas para no creerlo.<\/p>\n<p>\u00bfD\u00f3nde est\u00e1 Juanita Castro?<\/p>\n<p>A un a\u00f1o largo del desembarco, las hermanas de Fidel, que siempre fueron indiferentes a la pol\u00edtica, han sido arrastradas por las circunstancias hacia una militancia efectiva en el movimiento 26 de julio. Emma decidi\u00f3 viajar por el Caribe, recolectando fondos para la lucha. La m\u00e1s conocida de ellas, Juanita, que fue la \u00faltima en abandonar a Cuba, es tambi\u00e9n la m\u00e1s revoltosa. Hace poco tiempo, su madre fue a visitarla a M\u00e9xico. Emma llam\u00f3 por tel\u00e9fono a Juanita, que se encontraba en Miami, donde hab\u00eda anunciado en un mitin de cubanos en el exilio que los hombres de Fidel incendiar\u00edan la pr\u00f3xima cosecha de ca\u00f1a. Juanita viaj\u00f3 a M\u00e9xico. Pero cuando fue a comprar el pasaje de regreso se le comunic\u00f3 una orden del consulado de los Estados Unidos: no pod\u00eda regresar a Miami.<\/p>\n<p>Entonces fue cuando Juanita Castro, escondida en el ba\u00fal de un autom\u00f3vil conducido por un exiliado cubano, penetr\u00f3 clandestinamente en los Estados Unidos. En Miami lo primero que hizo fue presentarse a las autoridades de inmigraci\u00f3n con su abogado. El funcionario que hab\u00eda impedido su reingreso se qued\u00f3 con la boca abierta. Solo pudo decir en su perplejidad: \u201cMiss Castro\u201d.<\/p>\n<p>Se le permiti\u00f3 permanecer en Miami a condici\u00f3n de que no se moviera de all\u00ed ni interviniera en pol\u00edtica. Pero las noticias de Cuba la manten\u00edan en tensi\u00f3n. Un d\u00eda, cansada de tanta pasividad, decidi\u00f3 meterse en la boca del lobo. Desembarc\u00f3 p\u00fablicamente en La Habana. Por temor a la publicidad, Batista la dej\u00f3 en paz. Pero solo por poco tiempo. El 25 de marzo, cuando Emma Castro abandon\u00f3 M\u00e9xico rumbo a Venezuela, supo que Juanita deber\u00eda ser sacada clandestinamente de Cuba, pues Batista hab\u00eda iniciado una acci\u00f3n directa contra ella. Ahora mismo se ignora d\u00f3nde se encuentra. Es probable, conociendo su esp\u00edritu decidido, su valor personal y su fervor por la causa de Fidel, que haya subido a reunirse con sus hermanos en la Sierra Maestra.<\/p>\n<p>Revista \u2018Momento\u2019. 18 de abril de 1958. Tomado de la antolog\u00eda \u2018Gabo periodista\u2019. El Tiempo.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>* Entrevista de Gabo en 1958 con Emma, una de las hermanas del l\u00edder cubano con quien el escritor colombiano tuvo una gran amistad Gabriel Garc\u00eda M\u00e1rquez Una muchacha alta delgada, de maneras distinguidas y un extraordinario parecido con el Fidel Castro de las fotograf\u00edas, as\u00ed es Emma Castro, la hermana del guerrillero cubano, que [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":31090,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"om_disable_all_campaigns":false,"_monsterinsights_skip_tracking":false,"_monsterinsights_sitenote_active":false,"_monsterinsights_sitenote_note":"","_monsterinsights_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[10],"tags":[],"class_list":["post-31089","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-cultura"],"aioseo_notices":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/elcronistadigital.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/31089","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/elcronistadigital.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/elcronistadigital.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/elcronistadigital.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/elcronistadigital.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=31089"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/elcronistadigital.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/31089\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":31091,"href":"https:\/\/elcronistadigital.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/31089\/revisions\/31091"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/elcronistadigital.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/31090"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/elcronistadigital.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=31089"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/elcronistadigital.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=31089"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/elcronistadigital.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=31089"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}