{"id":31230,"date":"2014-04-23T07:12:16","date_gmt":"2014-04-23T13:12:16","guid":{"rendered":"http:\/\/elcronistadigital.com\/?p=31230"},"modified":"2014-04-23T07:12:16","modified_gmt":"2014-04-23T13:12:16","slug":"amores-de-ruben","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/elcronistadigital.com\/?p=31230","title":{"rendered":"Amores de Rub\u00e9n"},"content":{"rendered":"<p><a href=\"https:\/\/elcronistadigital.com\/?attachment_id=31231\" rel=\"attachment wp-att-31231\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignleft size-full wp-image-31231\" alt=\"Rub\u00e9n1\" src=\"https:\/\/elcronistadigital.com\/wp-content\/uploads\/2014\/04\/Rub\u00e9n1.jpg\" width=\"232\" height=\"289\" \/><\/a>Mario Goloboff *<br \/>\nP\u00e1gina 12<\/p>\n<p>Rub\u00e9n Dar\u00edo, el magn\u00edfico poeta nicarag\u00fcense, entre los mayores de la lengua espa\u00f1ola, \u201cpadre y maestro m\u00e1gico, lir\u00f3foro celeste\u201d, como reza su propio verso a Paul Verlaine, se inicia en la literatura escribiendo en los \u00e1lbumes de amigas que asist\u00edan a las fiestas adolescentes de la casa de su t\u00eda, Rita Dar\u00edo de Alvarado. Gracias a ellos, goz\u00f3 de la temprana simpat\u00eda de muchachas a quienes dedic\u00f3 aquellos poemas y conoci\u00f3 a las hermanas Rafaela y Julia Contreras. Una de \u00e9stas, Rafaela Contreras Ca\u00f1as, ser\u00eda, a\u00f1os despu\u00e9s, su esposa. No obstante, la primera mujer que realmente le despert\u00f3 una pasi\u00f3n fue la adolescente norteamericana Hortensia Buislay, joven trapecista que trabajaba en un circo llegado a Le\u00f3n, su pueblo natal, hacia 1880. Rub\u00e9n asist\u00eda a las funciones todas las noches. Como no ten\u00eda dinero para pagar la entrada, se un\u00eda a los m\u00fasicos e ingresaba con ellos cargando la caja del viol\u00edn o las partituras. Cuentan que, cuando el circo levant\u00f3 su carpa listo a partir de Le\u00f3n, quiso irse con \u00e9l para estar cerca de Hortensia y se ofreci\u00f3 como clown, pero no pas\u00f3 la prueba.<\/p>\n<p>A los 14 a\u00f1os, Dar\u00edo se traslad\u00f3 a Managua y trabaj\u00f3 como secretario en la Biblioteca Nacional. Ya era medianamente conocido y lo llamaban el \u201cpoeta-ni\u00f1o\u201d. Resid\u00eda en casa del doctor Modesto Barrios (el gran codificador nicarag\u00fcense del comercio), quien lo llevaba a fiestas y tertulias literarias de la vieja capital. En una de ellas conoci\u00f3 a Rosario Emelina Murillo Rivas, de unos 13 o 14 a\u00f1os, alta y esbelta. Dar\u00edo la describi\u00f3 as\u00ed: \u201cRostro ovalado, color levemente acanelado\u201d, \u201cboca cleopatrina\u201d, \u201cojos verdes, cabellera casta\u00f1a, cuerpo flexible y delicadamente voluptuoso, que tra\u00eda al andar ilusiones de can\u00e9fora\u201d. Rosario cantaba y tocaba muy bien el piano. Se hicieron amigos y por las tardes iban a la costa del lago de Managua a contemplar las olas y el paisaje. De ella recibi\u00f3 Rub\u00e9n \u201cel primer beso de labios de mujer\u201d.<\/p>\n<p>Ya de vuelta de Chile, a sus 22 a\u00f1os, despu\u00e9s de publicar Azul, libro que le abri\u00f3 las puertas de la fama, comienza a visitar la casa de la familia Contreras y de la aludida Rafaela. Es una joven de baja estatura, cabello casta\u00f1o, grandes ojos negros y tez morena, graciosa y con una gran simpat\u00eda. Adem\u00e1s, hecho que nunca pasar\u00eda inadvertido para Dar\u00edo, escribe cuentos modernistas con el seud\u00f3nimo Stella. No se los entrega directamente a \u00e9l, por entonces director del diario salvadore\u00f1o La Uni\u00f3n (\u201cDefensor de la uni\u00f3n centroamericana\u201d), sino al periodista costarricense Tranquilino Chac\u00f3n (quien llegar\u00e1 a ser redactor de la famosa Bohemia cubana), y Dar\u00edo los publica simulando no saber qui\u00e9n es la autora. El 21 de junio de 1890, Rub\u00e9n y Rafaela contraen matrimonio civil en San Salvador. Al d\u00eda siguiente, hay un almuerzo en honor de los reci\u00e9n casados al que asiste su amigo, el general Carlos Ezeta. Esa noche se produce una rebeli\u00f3n militar. El presidente Mel\u00e9ndez cae muerto de un infarto al saber que el sublevado es Ezeta, el militar de su mayor confianza. Rub\u00e9n reh\u00fasa colaborar con \u00e9l y sale para Guatemala. El presidente de Guatemala, general Barillas, lo nombra director de El Correo de la Tarde. Llega Rafaela y se celebra all\u00ed la boda religiosa. Pero pronto cierra El Correo de la Tarde y Dar\u00edo se queda sin trabajo. Deciden, entonces, trasladarse a Costa Rica, donde s\u00f3lo consigue colaboraciones espor\u00e1dicas en los peri\u00f3dicos de San Jos\u00e9. Nace, en el \u00ednterin, su primog\u00e9nito: Rub\u00e9n Dar\u00edo Contreras, quien crece en San Salvador, en el hogar de los t\u00edos, que se encargan de su educaci\u00f3n. En 1892, Dar\u00edo recibe en San Jos\u00e9 el nombramiento como secretario de la Delegaci\u00f3n de Nicaragua que deber\u00e1 ir a Espa\u00f1a a las conmemoraciones del IV Centenario del Descubrimiento de Am\u00e9rica. Despu\u00e9s de cumplir su misi\u00f3n en Espa\u00f1a, regresa a Nicaragua, y estando en Le\u00f3n, en enero de 1893, le dan la infausta noticia de que su esposa Rafaela est\u00e1 gravemente enferma en San Salvador. Tiene la intuici\u00f3n de que ella ha muerto, lo que en realidad ocurri\u00f3 por causa de un exceso de cloroformo en una operaci\u00f3n quir\u00fargica. As\u00ed concluye el breve matrimonio con Rafaela.<\/p>\n<p>Esta tormentosa vida interior, mayoritariamente ignorada por sus contempor\u00e1neos, quienes ve\u00edan en \u00e9l a un hombre apocado, algo mediocre, oscuro y huidizo, falto de discurso, s\u00f3lo audaz e innovador cuando escrib\u00eda, la padeci\u00f3 aun antes de vivir cinco a\u00f1os en la Argentina, donde public\u00f3 Los Raros y Prosas Profanas, y luego pas\u00f3 a instalarse en Espa\u00f1a, ya reconocido como cabeza del nuevo movimiento literario modernista. En el verano de 1899 conoce a Francisca S\u00e1nchez del Pozo, campesina espa\u00f1ola analfabeta, hija del jardinero de la Casa de Campo de los reyes de Espa\u00f1a, en Navalsauz, en las sierras de Gredos. Ella tiene 24 a\u00f1os; Rub\u00e9n la visita varias veces y finalmente le propone que se vaya a vivir con \u00e9l. Ser\u00e1 su compa\u00f1era en Espa\u00f1a y Francia, y la relaci\u00f3n sentimental m\u00e1s estable del poeta. Convivieron diecisiete a\u00f1os, y fue para \u00e9l, como lo escribi\u00f3, \u201clazarillo de Dios en mi sendero\u201d. Tuvieron tres hijos: la primera fue una mujercita de nombre Carmen, que muri\u00f3 de viruela a los nueve meses de nacida; luego, naci\u00f3 el primer Rub\u00e9n Dar\u00edo S\u00e1nchez, a quien llam\u00f3 \u201cPhocas, el campesino\u201d, muerto de pulmon\u00eda a los dos a\u00f1os; el segundo, al que llamaba \u201cG\u00fcicho\u201d, lo sobrevivi\u00f3 y fue su heredero universal.<\/p>\n<p>Tan atormentados como estas pasiones verdaderas son los amores falsos, cual se ha querido revelar \u00faltimamente. Una universidad norteamericana, la Arizona State University, fue llevada a comprar un c\u00famulo de cartas y de documentos que demostrar\u00edan una relaci\u00f3n homosexual con otro grande del modernismo hispanoamericano, el mexicano Amado Nervo. Y un catedr\u00e1tico de la misma, Antonio Acereda, bas\u00e1ndose en aqu\u00e9llos, ha escrito alg\u00fan art\u00edculo confirm\u00e1ndolos, que se titula \u201cNuestro m\u00e1s profundo y sublime secreto\u2019: los amores transgresores entre Rub\u00e9n Dar\u00edo y Amado Nervo\u201d. S\u00f3lo que, parece, las cartas son absolutamente ap\u00f3crifas. Y el conocido pol\u00edtico y narrador Sergio Ram\u00edrez acaba de impugnarlas: \u201cLas cartas son falsas \/&#8230;\/ No conozco entre esa multitud de documentos m\u00e1s que aquellos que el profesor Acereda revela en su ensayo, pero \u00e9l mismo advierte que \u2018los manuscritos est\u00e1n en buen estado en su pr\u00e1ctica totalidad, gracias al uso de papel grueso y de calidad, perfectamente legibles y con una notable ausencia de tachaduras, correcciones y enmiendas\u2019. Es decir, la obra de un falsificador sin imaginaci\u00f3n, que busca imitar la caligraf\u00eda de Dar\u00edo, de sobra conocida, pero no advierte que entonces, cuando se usaba tintero, plumilla de acero y secante, no se pod\u00eda escribir sin borrones ni tachaduras, sobre todo cartas, y m\u00e1s que eso, que la letra cambiante de una persona responde siempre a los estados de \u00e1nimo, angustias, de las que Dar\u00edo viv\u00eda lleno, entre ellas su siempre calamitosa condici\u00f3n econ\u00f3mica, y la hiperestesia provocada por su tendencia al alcoholismo\u201d. Lo que hace crecer a\u00fan m\u00e1s su figura y la propia idea que tuvo de su identidad: \u201cComo hombre he vivido en lo cotidiano; como poeta, no he claudicado nunca\u201d.<\/p>\n<p>* Escritor, docente universitario.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Mario Goloboff * P\u00e1gina 12 Rub\u00e9n Dar\u00edo, el magn\u00edfico poeta nicarag\u00fcense, entre los mayores de la lengua espa\u00f1ola, \u201cpadre y maestro m\u00e1gico, lir\u00f3foro celeste\u201d, como reza su propio verso a Paul Verlaine, se inicia en la literatura escribiendo en los \u00e1lbumes de amigas que asist\u00edan a las fiestas adolescentes de la casa de su t\u00eda, [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":31231,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"om_disable_all_campaigns":false,"_monsterinsights_skip_tracking":false,"_monsterinsights_sitenote_active":false,"_monsterinsights_sitenote_note":"","_monsterinsights_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[10],"tags":[],"class_list":["post-31230","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-cultura"],"aioseo_notices":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/elcronistadigital.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/31230","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/elcronistadigital.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/elcronistadigital.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/elcronistadigital.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/elcronistadigital.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=31230"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/elcronistadigital.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/31230\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":31232,"href":"https:\/\/elcronistadigital.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/31230\/revisions\/31232"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/elcronistadigital.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/31231"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/elcronistadigital.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=31230"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/elcronistadigital.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=31230"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/elcronistadigital.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=31230"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}