{"id":31827,"date":"2014-05-11T12:38:21","date_gmt":"2014-05-11T18:38:21","guid":{"rendered":"http:\/\/elcronistadigital.com\/?p=31827"},"modified":"2014-05-11T12:38:21","modified_gmt":"2014-05-11T18:38:21","slug":"aventura-chocolatera-que-empezo-en-granada","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/elcronistadigital.com\/?p=31827","title":{"rendered":"Aventura chocolatera que empez\u00f3 en Granada"},"content":{"rendered":"<p><a href=\"https:\/\/elcronistadigital.com\/?attachment_id=31828\" rel=\"attachment wp-att-31828\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignleft size-medium wp-image-31828\" alt=\"choco museo 1\" src=\"https:\/\/elcronistadigital.com\/wp-content\/uploads\/2014\/05\/choco-museo-1-300x225.jpg\" width=\"300\" height=\"225\" srcset=\"https:\/\/elcronistadigital.com\/wp-content\/uploads\/2014\/05\/choco-museo-1-300x225.jpg 300w, https:\/\/elcronistadigital.com\/wp-content\/uploads\/2014\/05\/choco-museo-1-342x256.jpg 342w, https:\/\/elcronistadigital.com\/wp-content\/uploads\/2014\/05\/choco-museo-1-60x45.jpg 60w, https:\/\/elcronistadigital.com\/wp-content\/uploads\/2014\/05\/choco-museo-1-150x113.jpg 150w, https:\/\/elcronistadigital.com\/wp-content\/uploads\/2014\/05\/choco-museo-1-269x201.jpg 269w, https:\/\/elcronistadigital.com\/wp-content\/uploads\/2014\/05\/choco-museo-1.jpg 400w\" sizes=\"auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/><\/a>Oriana Lerner K.<\/p>\n<p>Alain Schneider, Clara Isabel D\u00edas y Mitchel Bodian, los tres socios del Choco Museo, no imaginaban que una fiesta terminar\u00eda uni\u00e9ndolos en el negocio del cacao o que ser\u00edan due\u00f1os de tiendas en Nicaragua, Per\u00fa, Rep\u00fablica Dominicana y Guatemala.<\/p>\n<p>Era el a\u00f1o 2010. Alain y su pareja Clara Isabel viajaron de Francia a Nicaragua. El plan era hacer un voluntariado por un a\u00f1o en una escuela para ni\u00f1os. Ambos son ingenieros y estaban hartos de sus trabajos. Llegaron hasta la ciudad de Granada con la promesa de gastar la menor cantidad de dinero posible. As\u00ed pasaron seis meses hasta que lleg\u00f3 el d\u00eda en que todo cambi\u00f3.<\/p>\n<p>La fiesta ganadora<\/p>\n<p>Buscaban un lugar para organizar una fiesta para sus peque\u00f1os estudiantes, necesitaban recaudar dinero. Indagando, encontraron un local que les gust\u00f3. El due\u00f1o estaba dentro; era Mitchel. Hab\u00eda comprado aquella casona, la hab\u00eda remodelado y convertido en un hotel. Sin pensar que ese favor ser\u00eda el inicio de una duradera sociedad, Mitchel prest\u00f3 su propiedad.<\/p>\n<p>Organizaron todo muy r\u00e1pido. La decoraci\u00f3n la hicieron de un d\u00eda para otro y unos amigos Disc jockeys ayudaron con la m\u00fasica. Al parecer, los ingenieros tambi\u00e9n sab\u00edan algo de marketing porque la fiesta fue un \u00e9xito, asistieron 400 personas. Mitchel no lo pod\u00eda creer. Meses antes, \u00e9l hab\u00eda tratado de hacer lo mismo pero le fue mal. A su fiesta solo acudieron diez personas.<\/p>\n<p>El \u00e9xito de aquella reuni\u00f3n lo motiv\u00f3 a lanzar un desaf\u00edo a la pareja de franceses. Llevaba tiempo buscando darle utilidad a una habitaci\u00f3n de la primera planta de su hotel y a una m\u00e1quina para hacer cacao que hab\u00eda comprado en Estados Unidos.<\/p>\n<p>Cuando se la mostr\u00f3 a Clara Isabel y Alain, la cosa qued\u00f3 muy clara: convertir\u00edan la habitaci\u00f3n sin uso en una tienda de chocolate. Era una ecuaci\u00f3n que en la mente de los ingenieros se resolvi\u00f3 en cuesti\u00f3n de segundos.<\/p>\n<p>Sin pensarlo mucho, los tres fueron al mercado a buscar granos de cacao. Sus primeras pruebas salieron muy mal. Su chocolate no ten\u00eda buen sabor. Pero no desistieron. Visitaron plantaciones, buscaron informaci\u00f3n y poco a poco descubrieron los or\u00edgenes del cacao. \u201cLuego de varios experimentos y errores, \u2013recuerda Alain\u2013 probamos una variedad y dijimos: Este chocolate es como el que com\u00edamos en Francia\u201d.<\/p>\n<p>Museo del cacao<\/p>\n<p>Tres meses despu\u00e9s de la famosa fiesta, los franceses veintea\u00f1eros, junto con Mitchel, abrieron el primer Choco Museo en Nicaragua. No solo quer\u00edan vender chocolate sino transmitirle al p\u00fablico todo lo que hab\u00edan aprendido sobre cacao. Con el negocio encaminado, Alain y Clara Isabel regresaron a Francia. Pasaron unos meses en casa y las ofertas de trabajo no tardaron en llegar. \u201cPero nos dimos cuenta que ninguno de esos puestos de ingeniero eran lo que quer\u00edamos. Nos gustaba nuestra vida en Nicaragua\u201d, afirma Alain. Entonces llamaron a su viejo socio. Este les dio la respuesta que esperaban escuchar. \u201cSer\u00eda bueno seguir investigando el mundo del cacao. Recuerdo haber estado en el Per\u00fa y visitar las plantaciones. Abramos un Choco Museo en ese pa\u00eds\u201d.<a href=\"https:\/\/elcronistadigital.com\/?attachment_id=31829\" rel=\"attachment wp-att-31829\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignright size-full wp-image-31829\" alt=\"choco museo\" src=\"https:\/\/elcronistadigital.com\/wp-content\/uploads\/2014\/05\/choco-museo.jpg\" width=\"275\" height=\"183\" \/><\/a><\/p>\n<p>En febrero del 2011, Alain y su pareja viajaron al Cusco y cuatro meses despu\u00e9s el segundo Choco Museo ya estaba funcionando. Creci\u00f3 r\u00e1pidamente. En menos de un a\u00f1o pasaron de uno a veinticinco empleados en la tienda. Luego vinieron los dos locales en Rep\u00fablica Dominicana \u2013que son los m\u00e1s grandes\u2013 el de Guatemala, el de Ollantaytambo, Pisac, Barranco y Miraflores. Pr\u00f3ximamente habr\u00e1 uno en el centro de Lima. El cacao los hace ir a toda velocidad.<\/p>\n<p>DULCE EXPERIENCIA<\/p>\n<p>El Choco Museo de Miraflores te recibe con un arom\u00e1tico t\u00e9 de cacao. Entrar en la cafeter\u00eda de este lugar es entender un poco el mundo del chocolate. Hay un espacio destinado exclusivamente a la ense\u00f1anza de las virtudes de esta planta. Un gigantesco \u00e1rbol con semillas de cacao decora el lugar. En una pared se proyecta un video que explica el largo proceso del chocolate: desde el cultivo hasta la obtenci\u00f3n de los productos derivados. Pero lo m\u00e1s interesante aqu\u00ed son los talleres que ofrecen. Los ni\u00f1os y turistas son los m\u00e1s entusiasmados. Se dictan todos los d\u00edas, por la ma\u00f1ana y por la tarde, y el recorrido dura una hora y media. El resultado final es delicioso: un chocolate hecho por los propios asistentes a los talleres. Pero para eso hay que esperar. Primero, la gu\u00eda Janet Cherly ofrece algunos datos curiosos sobre el origen del cacao.<\/p>\n<p>Los pioneros MAYAS<\/p>\n<p>Antes de que las barras de chocolate se inventaran, este se consum\u00eda como una bebida. Durante finales del siglo 15, los mayas sol\u00edan utilizar la semilla del cacao para hacer ofrendas. Luego de cosecharlas, las calentaban en una olla de barro para luego molerlas. Mezclaban esa masa con aj\u00ed, miel y achiote. Este brebaje era exclusivo para la realeza, pero poco a poco su consumo se fue masificando. Se dice que por esta raz\u00f3n, el dios maya Kukulk\u00e1n, castig\u00f3 a su pueblo con la llegada del conquistador espa\u00f1ol Hern\u00e1n Cort\u00e9s quien, al probar las semillas de cacao, qued\u00f3 impactado. Le gust\u00f3 tanto que se llev\u00f3 todas las que pudo a Europa. Fue as\u00ed c\u00f3mo los espa\u00f1oles crearon su propia bebida. A la masa de cacao le agregaron leche, canela y clavo, y poco a poco este t\u00e9 empez\u00f3 a consumirse con el nombre de \u201cchocolate europeo\u201d.<\/p>\n<p>La turista neoyorquina Adrian, la primera persona inscrita en el taller de esta tarde, escucha atentamente la charla de la gu\u00eda mientras se sirve una taza del chocolate maya. Lo ha preparado ella misma. Ir\u00f3nicamente, este t\u00e9 de chocolate es amargo, no como la mezcla dulzona que enamor\u00f3 a Cort\u00e9s. Este t\u00e9 sabe a vinagre.<\/p>\n<p>\u201cEl \u00e1rbol de cacao solamente crece en la zona ecuatorial. Tanto 20 grados hacia arriba como 20 grados hacia abajo. El 60% de la producci\u00f3n mundial est\u00e1 en \u00c1frica. Aunque no hay pa\u00eds que posea las 10 especies. Nosotros tenemos las 6 m\u00e1s importantes, tres de las cuales est\u00e1n en peligro de extinci\u00f3n por los insectos que las atacan\u201d, contin\u00faa la gu\u00eda Janet, mientras nos conduce hacia la tercera y \u00faltima parte del taller.<\/p>\n<p>Tu propio CHOCOLATE<\/p>\n<p>Es hora de hacer nuestras propias barras de chocolate. Ha llegado el momento m\u00e1s esperado por todos. Cada uno elige el sabor que desea: chocolate blanco, negro o de leche. Janet reparte los moldes y un recipiente con chocolate l\u00edquido. \u201cHay que tener en cuenta que s\u00f3lo hay dos cosechas anuales. Un \u00e1rbol demora cuatro a\u00f1os en producir semillas, que equivalen a 100 mazorcas de cacao. Por cada dos mazorcas, se hace una barra de chocolate negro y dos de leche\u201d, aclara la gu\u00eda.<\/p>\n<p>Luego de decorar los chocolates con galletas \u00f3reo, coco, gomitas o quinua, se debe esperar veinte minutos para que se enfr\u00eden en la refrigeradora y puedan llevarse a casa. Mientras tanto, Alain muestra todos los productos derivados del cacao que venden en el Choco Museo: barras para los labios, inciensos, velas, cremas y hasta condones. Cuenta que \u00e9l, junto con 54 productores, est\u00e1n abriendo una Cooperativa de Chocolateros para organizar ferias y charlas informativas. \u00c9l y Clara Isabel tuvieron un hijo hace cinco meses, lo han llamado Amaz, como la Amazon\u00eda. Ambos se encargan de los locales en el Per\u00fa, mientras que Mitchel trabaja con los de Centroam\u00e9rica.<\/p>\n<p>Est\u00e1n lejanos los d\u00edas en que trabajaban como ingenieros. Le encontraron el gusto a vivir en un pa\u00eds extra\u00f1o. Ese es el poderoso encanto del chocolate.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Oriana Lerner K. 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