{"id":31997,"date":"2014-05-18T08:25:07","date_gmt":"2014-05-18T14:25:07","guid":{"rendered":"http:\/\/elcronistadigital.com\/?p=31997"},"modified":"2014-05-18T08:25:07","modified_gmt":"2014-05-18T14:25:07","slug":"el-amor-prohibido-de-ruben-dario","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/elcronistadigital.com\/?p=31997","title":{"rendered":"El amor prohibido de Rub\u00e9n Dar\u00edo"},"content":{"rendered":"<div id=\"attachment_31998\" style=\"width: 640px\" class=\"wp-caption alignleft\"><a href=\"https:\/\/elcronistadigital.com\/?attachment_id=31998\" rel=\"attachment wp-att-31998\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" aria-describedby=\"caption-attachment-31998\" class=\"size-full wp-image-31998\" alt=\"Francisca S\u00e1nchez y el hijo de Rub\u00e9n Dar\u00edo de su mismo nombre, apodado &quot;G\u00fcich\u00edn&quot;.\" src=\"https:\/\/elcronistadigital.com\/wp-content\/uploads\/2014\/05\/Francisca-S\u00e1nchez-y-el-hijo-de-Rub\u00e9n-Dar\u00edo.jpg\" width=\"630\" height=\"473\" srcset=\"https:\/\/elcronistadigital.com\/wp-content\/uploads\/2014\/05\/Francisca-S\u00e1nchez-y-el-hijo-de-Rub\u00e9n-Dar\u00edo.jpg 630w, https:\/\/elcronistadigital.com\/wp-content\/uploads\/2014\/05\/Francisca-S\u00e1nchez-y-el-hijo-de-Rub\u00e9n-Dar\u00edo-300x225.jpg 300w, https:\/\/elcronistadigital.com\/wp-content\/uploads\/2014\/05\/Francisca-S\u00e1nchez-y-el-hijo-de-Rub\u00e9n-Dar\u00edo-342x256.jpg 342w, https:\/\/elcronistadigital.com\/wp-content\/uploads\/2014\/05\/Francisca-S\u00e1nchez-y-el-hijo-de-Rub\u00e9n-Dar\u00edo-60x45.jpg 60w, https:\/\/elcronistadigital.com\/wp-content\/uploads\/2014\/05\/Francisca-S\u00e1nchez-y-el-hijo-de-Rub\u00e9n-Dar\u00edo-150x113.jpg 150w, https:\/\/elcronistadigital.com\/wp-content\/uploads\/2014\/05\/Francisca-S\u00e1nchez-y-el-hijo-de-Rub\u00e9n-Dar\u00edo-269x201.jpg 269w\" sizes=\"auto, (max-width: 630px) 100vw, 630px\" \/><\/a><p id=\"caption-attachment-31998\" class=\"wp-caption-text\">Francisca S\u00e1nchez y el hijo de Rub\u00e9n Dar\u00edo de su mismo nombre, apodado \u00abG\u00fcich\u00edn\u00bb, en el d\u00eda de su primera comuni\u00f3n.<\/p><\/div>\n<p>F\u00e1tima Uribarri<br \/>\nXL Semanal<\/p>\n<p>Ella era hija de un jardinero; \u00e9l, el Pr\u00edncipe de las Letras Castellanas. Vivieron juntos 16 a\u00f1os, tuvieron cuatros hijos, pero no se pudieron casar: \u00e9l nunca pudo librarse de su anterior mujer, que impidi\u00f3 el divorcio con verdadera inquina. La periodista Rosa Villacast\u00edn, la nieta de Francisca S\u00e1nchez, cuenta la historia de amor entre su legendaria abuela y Rub\u00e9n Dar\u00edo en el libro &#8216;La Princesa Paca&#8217;. \u00bfQu\u00e9 uni\u00f3 tan hondamente a una joven analfabeta y a un genio de las letras?<\/p>\n<p>Rosa Villacast\u00edn ten\u00eda entonces nueve a\u00f1os, pero nunca olvid\u00f3 aquella visita. Estaba en casa de su abuela Paca, en Navalsauz, un pueblecito de \u00c1vila, del que procede su familia materna, cuando los vio llegar. Eran dos importantes visitantes y quer\u00edan ver a su abuela.<\/p>\n<p>La escritora Carmen Conde primera mujer en ingresar en la Real Academia de la Lengua y su marido, Antonio Oliver, hab\u00edan viajado hasta aquel pueblecito de la sierra de Gredos para hablar con Paca de un misterioso ba\u00fal azul, un arc\u00f3n que la peque\u00f1a Rosa hab\u00eda visto en la buhardilla de la casa del pueblo. La abuela Paca al principio se mostr\u00f3 recelosa, pero Conde y Oliver acabaron por convencerla de algo que a\u00fan hoy toda la literatura hispana agradece. Tras aquel encuentro, celebrado en 1956, Paca don\u00f3 al Estado el contenido del ba\u00fal: postales, telegramas, fotos, tarjetas de visita y la abundante correspondencia que Rub\u00e9n Dar\u00edo mantuvo con otros grandes escritores de la \u00e9poca y con ella misma, con su querida Paca, su gran amor. As\u00ed descubri\u00f3 Rosa Villacast\u00edn que su abuela Francisca S\u00e1nchez del Pozo hab\u00eda sido durante m\u00e1s de 16 a\u00f1os la mujer (aunque sin casarse) de Rub\u00e9n Dar\u00edo. Que, adem\u00e1s, hab\u00eda tenido con \u00e9l cuatro hijos y que hab\u00eda sido su compa\u00f1era fiel en Par\u00eds, Madrid, Palma de Mallorca y Barcelona durante una de las etapas m\u00e1s ricas y tormentosas del poeta.<\/p>\n<p>La historia es digna de un follet\u00edn, con un protagonista principesco, una muchacha de origen humilde y una mujer malvada. El gal\u00e1n es Rub\u00e9n Dar\u00edo, Pr\u00edncipe de las Letras Castellanas y precursor del modernismo; la cenicienta, Francisca S\u00e1nchez, hija de un guard\u00e9s de la Casa de Campo, una mujer sencilla y analfabeta; y la p\u00e9rfida, Rosario Murillo, segunda esposa del poeta.La historia de Paca arranca en Navalsauz. Su padre, Celestino, un campesino lleno de hijos, trabaja las tierras de don Francisco Silvela. Cuando el pol\u00edtico es rehabilitado y lo llaman a Madrid para presidir el consejo de ministros, le ofrece a Celestino un puesto como jardinero de los terrenos del Palacio Real.<\/p>\n<p>Francisca, la hija mayor, se encarga de llevar la comida a su padre a la Casa de Campo. All\u00ed se cruza un d\u00eda con dos hombres, uno de los cuales galantea con ella. Francisca, que no ha ido a la escuela, no reconoce a su admirador, el escritor nicarag\u00fcense Rub\u00e9n Dar\u00edo, de paso por Espa\u00f1a a instancias del diario argentino La Naci\u00f3n para narrar el clima del desencanto espa\u00f1ol tras el desastre de 1898. Paca tampoco reconoce a su amigo, don Ram\u00f3n Mar\u00eda del Valle-Incl\u00e1n.<\/p>\n<p>Las habilidades galantes de Dar\u00edo surten efecto: al mes y medio de conocerlo, Francisca de 24 a\u00f1os ya vive con \u00e9l y est\u00e1 embarazada. El esc\u00e1ndalo familiar es may\u00fasculo. Al principio, los padres de ella est\u00e1n indignados con el poeta, que los convence de su buena fe con un viaje a Navalsauz, en tren y en pollino, para pedir formalmente la mano de Francisca, aunque solo sea para callar las habladur\u00edas: Dar\u00edo piensa casarse con Paca, pero&#8230; ya estaba casado. F\u00e9lix Rub\u00e9n Garc\u00eda Sarmiento tuvo una vida atropellada, de idas y venidas, romances, borracheras y tertulias. Hab\u00eda nacido en Metapa (Nicaragua) y el desarraigo lo visit\u00f3 pronto: su padre, alcoh\u00f3lico, se march\u00f3; su madre lo dej\u00f3 con unos t\u00edos abuelos cuando encontr\u00f3 a otro hombre.<\/p>\n<p>F\u00e9lix Rub\u00e9n tom\u00f3 por apellido &#8216;Dar\u00edo&#8217;, un antiguo apodo de la familia (as\u00ed se llamaba un tatarabuelo), y se revel\u00f3 como un ni\u00f1o prodigio: a los 3 a\u00f1os ya le\u00eda y a los 13 publicaba poemas en los peri\u00f3dicos.Vivi\u00f3 de escribir poemas y cr\u00f3nicas en la prensa, se mud\u00f3 a Chile y El Salvador y salt\u00f3 a la fama por su poemario Azul. Tuvo una primera mujer, Rafaela Contreras, con la que tuvo un hijo y a la que le fue infiel con una adolescente de ojos de gata, la Garza morena que describe en Azul, una muchacha ambiciosa que lo cautiv\u00f3 y le amarg\u00f3 la vida: Rosario Murillo. Cuando muri\u00f3 Rafaela, a Dar\u00edo lo embaucaron Rosario y su hermano Andr\u00e9s, un \u00e1vido pol\u00edtico: lo emborracharon y lo casaron. Nunca se pudo desatar de aquella cadena. As\u00ed lo cre\u00eda Paca, aunque no es solo la t\u00edpica versi\u00f3n de la &#8216;amante que odia a la ex de su hombre&#8217;: es una verdad corroborada por expertos en la obra de Dar\u00edo, como Teodosio Fern\u00e1ndez, que confirma: \u00abRosario Murillo le hizo la vida imposible a Dar\u00edo y le impidi\u00f3 siempre el divorcio\u00bb.<\/p>\n<p>Cuando Francisca lo conoci\u00f3, Dar\u00edo era un hombre de prestigio, admirado por Manuel Machado o Juan Ram\u00f3n Jim\u00e9nez. Era tambi\u00e9n un hombre alcoholizado y atormentado. Con la hija del jardinero encontr\u00f3, sin embargo, una vida serena: Paca era atenta y sol\u00edcita, estaba pendiente de sus gustos y necesidades. \u00abMi abuela le dio un hogar. Dar\u00edo nunca hab\u00eda tenido uno\u00bb, explica hoy Rosa Villacast\u00edn. Paca y Dar\u00edo vivieron primero en un pisito de la calle Marqu\u00e9s de Santa Ana, en Madrid. No fue una vida f\u00e1cil. El primer obst\u00e1culo fue social. Como su familia al inicio, muchos se distanciaron, reprobando esa convivencia sin matrimonio. La ni\u00f1a que esperaban poco despu\u00e9s de conocerse, Carmen la primera que tuvieron, muri\u00f3 de viruela al a\u00f1o de nacer.<\/p>\n<p>En 1900, La Naci\u00f3n envi\u00f3 al poeta a Par\u00eds a cubrir la Exposici\u00f3n Universal. Pese a no conocer el idioma ni saber leer, Paca encontr\u00f3 en Par\u00eds cierto sosiego. Amado Nervo compa\u00f1ero de piso de Dar\u00edo y corresponsal de El Imparcial de M\u00e9xico convivi\u00f3 con la pareja y se aplic\u00f3 con Dar\u00edo en ense\u00f1ar a Paca a leer y escribir. La apod\u00f3, adem\u00e1s, Princesa Paca. Fueron dos a\u00f1os de relativa tranquilidad, aunque los ingresos del poeta eran inestables y su alcoholismo, creciente.<\/p>\n<div id=\"attachment_31999\" style=\"width: 250px\" class=\"wp-caption alignright\"><a href=\"https:\/\/elcronistadigital.com\/?attachment_id=31999\" rel=\"attachment wp-att-31999\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" aria-describedby=\"caption-attachment-31999\" class=\"size-full wp-image-31999\" alt=\"Rosario Murillo, segunda esposa de Rub\u00e9n Dar\u00edo.\" src=\"https:\/\/elcronistadigital.com\/wp-content\/uploads\/2014\/05\/Rosario-Murillo-segunda-esposa-de-Rub\u00e9n-Dar\u00edo.jpg\" width=\"240\" height=\"320\" srcset=\"https:\/\/elcronistadigital.com\/wp-content\/uploads\/2014\/05\/Rosario-Murillo-segunda-esposa-de-Rub\u00e9n-Dar\u00edo.jpg 240w, https:\/\/elcronistadigital.com\/wp-content\/uploads\/2014\/05\/Rosario-Murillo-segunda-esposa-de-Rub\u00e9n-Dar\u00edo-225x300.jpg 225w\" sizes=\"auto, (max-width: 240px) 100vw, 240px\" \/><\/a><p id=\"caption-attachment-31999\" class=\"wp-caption-text\">Rosario Murillo, segunda esposa de Rub\u00e9n Dar\u00edo.<\/p><\/div>\n<p>Sigui\u00f3 su vida ambulante con un breve regreso a Madrid, como embajador de Nicaragua; en 1903 tuvo otro hijo: Rub\u00e9n Dar\u00edo S\u00e1nchez, al que el poeta llamaba Phoc\u00e1s, porque le recordaba al pastor tracio que se convirti\u00f3 en emperador romano. Termin\u00f3 a su vez Cantos de vida y esperanza, colabor\u00f3 con Juan Ram\u00f3n en la revista Helios y beb\u00eda cada vez m\u00e1s.En 1905, Phoc\u00e1s muere. Su padre se atiborra de viajes: a Inglaterra, B\u00e9lgica, R\u00edo de Janeiro&#8230; Suma a su vez otra estancia en Par\u00eds, como c\u00f3nsul. All\u00ed se encontr\u00f3 Paca con Rosario Murillo, quien, enarbolando sus derechos de esposa leg\u00edtima, embarg\u00f3 todos los bienes de Dar\u00edo. Murillo interrump\u00eda tambi\u00e9n las tertulias, las cenas en los restaurantes&#8230;<\/p>\n<p>Paca perdi\u00f3 una ni\u00f1a a los cinco meses de gestaci\u00f3n, pero en Francia, en 1907, naci\u00f3 Rub\u00e9n Dar\u00edo S\u00e1nchez, apodado G\u00fcich\u00edn. Dar\u00edo se march\u00f3 otra vez, ahora a Nicaragua, a luchar por su divorcio. No pudo ser. La Ley Dar\u00edo como se conoce la norma para el divorcio en su pa\u00eds exig\u00eda que los contrayentes no se hubieran visto ni mantenido contacto alguno en los \u00faltimos cinco a\u00f1os. Murillo esgrimi\u00f3 pagos que Dar\u00edo le hab\u00eda hecho para invalidar la disoluci\u00f3n matrimonial.<\/p>\n<p>Un golpe de Estado en Nicaragua despoja a Dar\u00edo de su puesto en Par\u00eds. Regresa con Paca a Espa\u00f1a y se instalan en Barcelona. Sus \u00fanicos ingresos fijos son los pagos de La Naci\u00f3n. Y el alcohol se ha adue\u00f1ado de su vida. Sufre neurosis, su aspecto es macilento y febril. Busca el aislamiento.Pero todo empeora. Su secretario, Alejandro Berm\u00fadez, roba in\u00e9ditos de los cajones, firma art\u00edculos en su nombre y lo convence de emprender una insensata gira americana. En el puerto de Barcelona se da la dram\u00e1tica despedida. Paca le suplica que no se marche. Tras su paso por los Estados Unidos y Guatemala, Dar\u00edo regresa a Nicaragua, llevado por Rosario Murillo, que lo acapara. All\u00ed muere, en 1916.<\/p>\n<p>Paca regresa a Madrid. Pero tiene la fortuna de encontrar a un buen hombre, Jos\u00e9 Villacast\u00edn, que se dedica a reunir la obra del poeta y funda con G\u00fcich\u00edn la editorial Rub\u00e9n Dar\u00edo. Paca tiene con \u00e9l otra hija, la madre de Rosa Villacast\u00edn, con la que regresa a Navalsauz, siempre custodiando el ba\u00fal azul, hasta que Carmen Conde y su marido la visitaron.<\/p>\n<p>Paca como fuente de inspiraci\u00f3n<\/p>\n<p>Dar\u00edo le dedic\u00f3 versos: \u00abSeguramente Dios te ha conducido \/ para regar el \u00e1rbol de mi fe \/ hacia la fuente de noche y de olvido \/ Francisca S\u00e1nchez acomp\u00e1\u00f1ame\u00bb. Paca ayud\u00f3 al poeta a inspirarse cuando el alcohol y la p\u00e1gina en blanco lo estrangulaban. Cuenta Rosa Villacast\u00edn en La Princesa Paca que Dar\u00edo deb\u00eda redactar el poema de apertura de un importante encuentro de escritores y pol\u00edticos hispanoamericanos en el Ateneo de Madrid. Cuando Paca lleg\u00f3 a casa, lo encontr\u00f3 desmayado por la angustia y la borrachera. Casi llorando le suplic\u00f3 que bailara desnuda ante \u00e9l. Ella lo hizo. De pronto, al poeta le entr\u00f3 un arrebato inspirador y escribi\u00f3 del tir\u00f3n su Salutaci\u00f3n del optimista, que comienza con los versos: \u00ab\u00cdnclitas razas ub\u00e9rrimas, \/ sangre de Hispania fecunda&#8230;\u00bb.<\/p>\n<p>\u00abMi tataya, hoy te escribo ya repuesto de unos d\u00edas de enfermedad que he pasado. Felizmente no ha sido muy fuerte, pero me has hecho much\u00edsima falta. No hay como mi tataya para acompa\u00f1arme. Recib\u00ed tu cartita y as\u00ed quiero que me escribas. Mucho me gusta que est\u00e9s engordando y que t\u00fa y Mar\u00eda est\u00e9n con buena salud. Cu\u00eddate mucho, mucho. Aqu\u00ed ha vuelto el fr\u00edo. Est\u00e1 muy bien que te hayas comprado la m\u00e1quina. As\u00ed te distraer\u00e1s m\u00e1s en la casa y har\u00e1s tus cositas. Yo ya estoy con ganas de volver a Par\u00eds y procurar\u00e9 hacerlo lo m\u00e1s pronto posible. Don Crisanto no ha vuelto todav\u00eda. Muchos besos a ti y Mar\u00eda y que te acuerdes a cada rato de m\u00ed, como yo. Tu tatay\u00bb.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>F\u00e1tima Uribarri XL Semanal Ella era hija de un jardinero; \u00e9l, el Pr\u00edncipe de las Letras Castellanas. Vivieron juntos 16 a\u00f1os, tuvieron cuatros hijos, pero no se pudieron casar: \u00e9l nunca pudo librarse de su anterior mujer, que impidi\u00f3 el divorcio con verdadera inquina. 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