{"id":3218,"date":"2011-07-19T12:09:04","date_gmt":"2011-07-19T18:09:04","guid":{"rendered":"http:\/\/elcronistadigital.com\/?p=3218"},"modified":"2011-07-19T12:09:04","modified_gmt":"2011-07-19T18:09:04","slug":"la-nostalgia-como-unico-equipaje","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/elcronistadigital.com\/?p=3218","title":{"rendered":"La nostalgia como \u00fanico equipaje"},"content":{"rendered":"<p>Cuando menos lo pensamos, la vida nos lanza como hojas en el viento. Terremotos, guerras, huracanes, maremotos, corrupci\u00f3n generalizada, falta de oportunidades. Sobran los motivos para dejar el lar patrio y arrojarse a la dif\u00edcil aventura del autoexilio.<\/p>\n<p>No es sencillo alejarse y dejar atr\u00e1s todas aquellas cosas que conformaban nuestra vida. Es duro convivir con la nostalgia y los recuerdos como tenaces compa\u00f1eros que se niegan a dejarnos, incluso en los momentos de alegr\u00eda en extra\u00f1as tierras.<\/p>\n<p>Marilena Castillo Gil es una del m\u00e1s de un mill\u00f3n de nicarag\u00fcenses que han tenido que marcharse del pa\u00eds. Es una periodista que labor\u00f3 algunos a\u00f1os en el Ministerio del Interior y en radio Pancas\u00e1n, y que hoy se atreve a contarnos su vida en una cr\u00f3nica cargada de dramatismo y retazos de la historia que vamos haciendo a cada paso que damos.<\/p>\n<p>Marilena Castillo<div id=\"attachment_3219\" style=\"width: 410px\" class=\"wp-caption alignleft\"><a href=\"https:\/\/elcronistadigital.com\/?attachment_id=3219\" rel=\"attachment wp-att-3219\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" aria-describedby=\"caption-attachment-3219\" src=\"https:\/\/elcronistadigital.com\/wp-content\/uploads\/2011\/07\/Marilena1.jpg\" alt=\"\" title=\"Marilena1\" width=\"400\" height=\"300\" class=\"size-full wp-image-3219\" srcset=\"https:\/\/elcronistadigital.com\/wp-content\/uploads\/2011\/07\/Marilena1.jpg 400w, https:\/\/elcronistadigital.com\/wp-content\/uploads\/2011\/07\/Marilena1-300x225.jpg 300w, https:\/\/elcronistadigital.com\/wp-content\/uploads\/2011\/07\/Marilena1-342x256.jpg 342w, https:\/\/elcronistadigital.com\/wp-content\/uploads\/2011\/07\/Marilena1-60x45.jpg 60w, https:\/\/elcronistadigital.com\/wp-content\/uploads\/2011\/07\/Marilena1-150x113.jpg 150w, https:\/\/elcronistadigital.com\/wp-content\/uploads\/2011\/07\/Marilena1-269x201.jpg 269w\" sizes=\"auto, (max-width: 400px) 100vw, 400px\" \/><\/a><p id=\"caption-attachment-3219\" class=\"wp-caption-text\">Marilena Castillo con su familia del pa\u00eds vasco. Ella es la que est\u00e1 atr\u00e1s, a la izquierda de la fotograf\u00eda.<\/p><\/div><\/p>\n<p>Dos d\u00edas despu\u00e9s de conocer el resultado de las elecciones de marzo del 90, mi compa\u00f1ero, que en ese momento trabajaba en el hospital de Jinotega como traumat\u00f3logo, recibi\u00f3 la invitaci\u00f3n de un colega jinotegano para que formara parte de un equipo m\u00e9dico que trabajar\u00eda en un policl\u00ednico privado. Consideraba  que la experiencia de Juan como cirujano de guerra ser\u00eda de gran beneficio, principalmente econ\u00f3mico claro, para el servicio de traumatolog\u00eda.<\/p>\n<p>Juan, que hab\u00eda llegado desde Euskadi  impulsado por la solidaridad, se qued\u00f3 helado ante tal ofrecimiento. Su respuesta fue contundente: \u00abyo no he cruzado el charco para hacer dinero atendiendo a los ricos de este pa\u00eds\u00bb. Y as\u00ed surgi\u00f3 la idea de venir a Europa. Para Juan, la \u00fanica atadura era la familia que hab\u00edamos formado y de la que no quer\u00eda separarse.<br \/>\nYo estaba tan decepcionada por la opci\u00f3n pol\u00edtica de la mayor\u00eda de los nicarag\u00fcenses, que sin meditar en las consecuencias le dije que nos ven\u00edamos con \u00e9l. Como ves, fue m\u00e1s bien el arrebato provocado por una inmensa decepci\u00f3n amorosa, porque yo estaba y sigo estando perdidamente enamorada de la revoluci\u00f3n del 79.<\/p>\n<p>Los duros d\u00edas de la derrota electoral<\/p>\n<p>De todas formas ten\u00edamos que salir r\u00e1pido de Jinotega. Hab\u00edan empezado a amenazar a quienes, seg\u00fan la Contra, hab\u00edan colaborado con el sandinismo. Juan, como m\u00e9dico en Apan\u00e1s y yo como periodista de radio Pancas\u00e1n, \u00e9ramos un objetivo.  <\/p>\n<p>Aquellos d\u00edas fueron muy duros. Los m\u00e9dicos del  hospital de Apan\u00e1s ten\u00edan que garantizar la protecci\u00f3n de los heridos que a\u00fan permanec\u00edan ingresados y coordinar su evacuaci\u00f3n lo m\u00e1s r\u00e1pido que permit\u00eda la gravedad de las lesiones de cada paciente. Por eso deb\u00edan permanecer reconcentrados en el hospital. <\/p>\n<p>As\u00ed  las cosas, yo ten\u00eda que encargarme de la protecci\u00f3n de mis hijos.  Una familia vecina nuestra y con la que compart\u00edamos un gran cari\u00f1o, nos aloj\u00f3 en su casa, un lugar seguro porque de todos era conocida su posici\u00f3n contraria a los sandinistas. En cierto modo justificada, porque toda su vida se hab\u00edan dedicado al peque\u00f1o comercio de granos, actividad que luego se convirti\u00f3 casi en un delito.<\/p>\n<p>La madrugada que mis hijos y yo salimos de Jinotega no se me olvidar\u00e1 en la vida. Don Abel y su hijo nos llevaron hasta Matagalpa en su camioneta. Como \u00fanico equipaje nos llevamos algo de ropa y algunos juguetes de los muchachos, el resto de trastos que acumul\u00e1bamos en nuestra casa, los regalamos entre los vecinos. <\/p>\n<p>Un bolsillo secreto en pantal\u00f3n ajeno<\/p>\n<p>Adem\u00e1s de la integridad f\u00edsica de mis hijos, me preocupaba el dinero que llevaba en efectivo. Eran nuestros ahorros y con ellos pens\u00e1bamos comprar los billetes de avi\u00f3n para Europa. Ante el peligro de encontrarnos en la carretera con alg\u00fan reten de la Contra, do\u00f1a Miriam, la mujer de don Abel y una maravillosa costurera, la v\u00edspera prepar\u00f3 un bolsillo secreto en el pantal\u00f3n de su marido en el que escondieron nuestros cuatro centavos. Los dos hombres no se separaron de nosotros hasta que sali\u00f3 el bus rumbo a Managua.<\/p>\n<p>Nuestra partida a Euskadi la organizamos muy r\u00e1pido, en menos de un mes ten\u00edamos todo listo. <\/p>\n<p>Todav\u00eda hoy, despu\u00e9s de 20 a\u00f1os, se me pone un toroz\u00f3n en la garganta cuando  me acuerdo del momento en el que cerr\u00e9 la puerta de casa y le entregu\u00e9 la llave a una de mis hermanas. Entre aquellas paredes se quedaban cuatro trastos viejos y mil y una vivencias.<\/p>\n<p>La muerte de mi hijita, el nacimiento de Larrun, los primeros dibujos de Tamara decorando puertas y paredes, las jornadas compartidas con los amigos alrededor de la mesa \u2026 A\u00f1os de mi vida con sus l\u00e1grimas y alegr\u00edas.<\/p>\n<p>La verdad, no fue una despedida alegre. Recuerdo a mi hija Tamara que con sus seis a\u00f1itos no sab\u00eda  c\u00f3mo preguntar qu\u00e9 era aquello que ten\u00eda tan nerviosa a su familia, as\u00ed que se aferr\u00f3 a una  almohadita que le hab\u00eda hecho mi hermana Nidia hac\u00eda algunos a\u00f1os, y que no solt\u00f3 hasta que llegamos a nuestra nueva casa y pudo dejarla en la que en adelante ser\u00eda su cama.<\/p>\n<p>Arribo al pa\u00eds vasco y el llanto solidario<\/p>\n<p>Nuestra llegada a Hondarribia fue muy emotiva. La solidaridad de Euskadi con la revoluci\u00f3n sandinista se remonta a antes del triunfo. Primero aportando dinero para la guerrilla y luego con el triunfo a trav\u00e9s de las brigadas internacionalistas que se dispersaron por toda la geograf\u00eda de Nicaragua, implic\u00e1ndose de lleno en aquella aventura. <\/p>\n<p>El d\u00eda de los comicios, en infinidad de pueblos se organizaron cenas populares para esperar despiertos los resultados electorales. Al conocer la derrota del Frente lloraron, lloraron mucho. Cuando nosotros llegamos, casi dos meses despu\u00e9s, continuaban llorando.<\/p>\n<p>Nosotros nos convertimos en embajadores involuntarios de la revoluci\u00f3n perdida.<\/p>\n<p>Cuando anunciamos a los padres de Juan nuestra decisi\u00f3n de venirnos, inmediatamente nos dieron todo su apoyo y la primera cosa fue ofrecernos un semi s\u00f3tano que ten\u00edan en una casa que reci\u00e9n hab\u00edan comprado. <\/p>\n<p>Nosotros aceptamos corriendo sin saber que como no era habitable, eso significaba que a partir de ese momento la familia y los amigos de Juan empezaban una carrera contra el tiempo. Ten\u00edan s\u00f3lo un mes para convertir aquella bodega  en la casita acogedora  que nosotros encontramos, tarea en la que, con el paso de los d\u00edas, se fue implicando m\u00e1s y m\u00e1s gente. <\/p>\n<p>No descuidaron ni el m\u00ednimo detalle. Lo m\u00e1s bonito de la casa era el cuarto de los ni\u00f1os. Juguetes adornando todos los rincones, una librer\u00eda llena de libros de cuentos, el armario lleno de ropa bien organizada\u2026Toda esa solidaridad y esa gran acogida nos ayudo a aterrizar.<\/p>\n<p>El dolor por la decisi\u00f3n tomada<\/p>\n<p>Una vez que la supervivencia qued\u00f3 resuelta, los ni\u00f1os empezaron la escuela. Juan encontr\u00f3 trabajo como pescador en uno de los barcos atuneros del pueblo y yo en la pizzer\u00eda del pueblo como camarera.<\/p>\n<p>Me qued\u00f3 tiempo para pensar en las consecuencias de mi decisi\u00f3n, porque aunque aqu\u00ed estaba rodeada de gente estupenda, mis afectos de toda la vida se hab\u00edan quedado en Nicaragua, mis hijos crecer\u00edan lejos de sus t\u00edos y primos, adem\u00e1s de ajenos a nuestra cultura. Y entonces en un rinconcito ubicado entre el coraz\u00f3n y el est\u00f3mago, empez\u00f3 a crecer la tristeza que me ha acompa\u00f1ado durante estos 20 a\u00f1os.Echo en falta  la vida cotidiana con mi familia y siento morri\u00f1a de la Nicaragua rojinegra de los  a\u00f1os de la revoluci\u00f3n  y de la que no he encontrado ni rastro en mis dos \u00fanicas visitas. <\/p>\n<p>Parad\u00f3jicamente, la distancia ha hecho que cada d\u00eda me sienta m\u00e1s nicarag\u00fcense y si de algo me siento orgullosa, es de haber conseguido que Tamara y Larrun se sientan euskaldunes y nicarag\u00fcenses. <\/p>\n<p>Econ\u00f3micamente hablando, la vida aqu\u00ed es tan dif\u00edcil como en cualquier parte del mundo. A eso se suma que los pobres somos inmigrantes en cuanto salimos de nuestro pa\u00eds, los ricos son turistas. <\/p>\n<p>Yo he tenido la suerte de caer en un sitio en el que a\u00fan hay gente que sue\u00f1a, cree y lucha por la justicia. Yo me he pegado a ellos y as\u00ed consigo no sentirme tan lejos de la Nicaragua, Nicarag\u00fcita, la flor m\u00e1s linda de mi querer.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Cuando menos lo pensamos, la vida nos lanza como hojas en el viento. Terremotos, guerras, huracanes, maremotos, corrupci\u00f3n generalizada, falta de oportunidades. Sobran los motivos para dejar el lar patrio y arrojarse a la dif\u00edcil aventura del autoexilio. No es sencillo alejarse y dejar atr\u00e1s todas aquellas cosas que conformaban nuestra vida. 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