{"id":32933,"date":"2014-06-21T07:30:51","date_gmt":"2014-06-21T13:30:51","guid":{"rendered":"http:\/\/elcronistadigital.com\/?p=32933"},"modified":"2014-06-21T07:30:51","modified_gmt":"2014-06-21T13:30:51","slug":"ruben-dario-en-navalsauz","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/elcronistadigital.com\/?p=32933","title":{"rendered":"Rub\u00e9n Dar\u00edo en Navalsauz"},"content":{"rendered":"<p><a href=\"https:\/\/elcronistadigital.com\/?attachment_id=32934\" rel=\"attachment wp-att-32934\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignleft size-full wp-image-32934\" alt=\"Rub\u00e9n-y-Francisca\" src=\"https:\/\/elcronistadigital.com\/wp-content\/uploads\/2014\/06\/Rub\u00e9n-y-Francisca.jpg\" width=\"300\" height=\"407\" srcset=\"https:\/\/elcronistadigital.com\/wp-content\/uploads\/2014\/06\/Rub\u00e9n-y-Francisca.jpg 300w, https:\/\/elcronistadigital.com\/wp-content\/uploads\/2014\/06\/Rub\u00e9n-y-Francisca-221x300.jpg 221w\" sizes=\"auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/><\/a>Juan Torres<br \/>\nVozp\u00f3puli<\/p>\n<p>Navalsauz es un pueblecito abulense sito en las primeras estribaciones de la sierra de Gredos, en un territorio h\u00edspido y cetrino, paup\u00e9rrimo y hermoso, un fragmento de la Castilla miserable que tanto impresionaba a los no castellanos antes de que las subvenciones de la Uni\u00f3n Europea lo convirtieran en un espacio tur\u00edstico y ocioso desprovisto de \u00e9pica. Tan peque\u00f1o es Navalsauz, con su medio centenar de habitantes, que ni siquiera tiene ayuntamiento propio sino que est\u00e1 integrado en el de San Mart\u00edn del Pimpollar, un enclave cercano no mucho mayor ni mucho m\u00e1s vistoso.<\/p>\n<p>Navalsauz se encuentra a cincuenta y cuatro kil\u00f3metros de la capital de la provincia y, seg\u00fan Google, que de esto sabe mucho, es un recorrido que se hace en poco m\u00e1s de cuarenta minutos. Qu\u00e9 cosas. Hace apenas cien a\u00f1os se tardaba algo m\u00e1s.<\/p>\n<p>El primer s\u00e1bado de octubre de 1897, el escritor nicarag\u00fcense Rub\u00e9n Dar\u00edo, con algo m\u00e1s de treinta a\u00f1os y ya considerado el Pr\u00edncipe de las Letras Castellanas, lleg\u00f3 a la estaci\u00f3n de \u00c1vila tras un lento y fatigoso viaje en el destartalado ferrocarril que transitaba por la sierra de Guadarrama. Al parecer -no dispongo de pruebas documentales para esta afirmaci\u00f3n- hizo tiempo tomando un carajillo en la estaci\u00f3n hasta que aparecieron dos hoscos campesinos. Montaban en burros y llevaban uno m\u00e1s para el escritor. Ataviado con un excelente traje de la mejor calidad -forro de seda roja en la chaqueta, corbata delicada- se subi\u00f3 al asno y brome\u00f3 con sus acompa\u00f1antes: \u00abUna pena que sea la Romer\u00eda de la Virgen del Rosario y no Domingo de Ramos. Hubiera sido mi particular entrada triunfal\u00bb. Pasaron todo el d\u00eda en ruta atravesando un \u00e1rido paraje de granito y piornos -el Puerto de Menga, a\u00fan hoy, es un tramo imponente y peligroso-, alternado por modestos sembrados de trigo, cebada y vid. A Rub\u00e9n aquel terreno le recordaba la dureza de la vida campesina centroamericana, pero el paisaje nada ten\u00eda que ver. Tuvieron que hacer noche en una venta, a mitad de camino, en la que cenaron un guiso de cabrito y bebieron vino en bota. El domingo siete de octubre, fiesta de la Virgen del Rosario, llegaron a Navalsauz y all\u00ed, en una ceremonia tradicional y simple, conforme a la costumbre, el poeta pidi\u00f3 la mano de Francisca S\u00e1nchez, la joven con la que conviv\u00eda desde dos a\u00f1os antes y con la que a\u00fan compartir\u00eda -sin pasar por el altar- doce a\u00f1os m\u00e1s, pr\u00e1cticamente hasta su muerte.<\/p>\n<p>Una presentaci\u00f3n televisiva<\/p>\n<p>Qui\u00e9n era Francisca S\u00e1nchez y qu\u00e9 circunstancias la hicieron encontrarse con el m\u00e1s grande escritor modernista de lengua espa\u00f1ola -este s\u00ed, verdaderamente moderno- es asunto que no les voy a desvelar yo aqu\u00ed porque cometer\u00eda un imperdonable pecado de esp\u00f3iler y reventar\u00eda el argumento que su nieta, Rosa Villacast\u00edn, en colaboraci\u00f3n con Manuel Francisco Reina, acaba de desarrollar en detalle en el reci\u00e9n publicado libro La princesa Paca.<\/p>\n<p>La presentaci\u00f3n del libro fue, en s\u00ed misma, un espect\u00e1culo desacostumbrado. Ustedes saben que las presentaciones de libros me irritan de manera particular, como me irritan las liturgias sedimentadas y secas en las que se cumple el ritual sin convicci\u00f3n ni entusiasmo. Este caso fue diferente. Rosa Villacast\u00edn, televisiva ella como la que m\u00e1s, se supo rodear de otras dos monstruas de la televisi\u00f3n rosa, Mar\u00eda Teresa Campos y Ana Rosa Quintana, para componer una mesa camilla de magazine televisivo y honrar as\u00ed a la abuela Paca con las mejores armas del marujeo de calidad. Les dir\u00e9 m\u00e1s: contra los que algunos afirman, el lenguaje televisivo, en cuanto sintaxis, est\u00e1 m\u00e1s vivo que nunca y su eficacia comunicativa sigue siendo notable. Junto a las tres estrellas, el coautor del libro, tambi\u00e9n entrenado en tales menesteres, aport\u00f3 con correcci\u00f3n el toque masculino, en tanto que el editor, en una esquina, jug\u00f3 el papel que los editores vienen jugando de alg\u00fan tiempo a esta parte: el de hacer el rid\u00edculo.<\/p>\n<p>El acto result\u00f3, ya digo, brillante, emotivo, sentimental y l\u00facido. Fue una pena que no llegara a tiempo Jorge Javier V\u00e1zquez para leer un poema rubeniano, tal como hab\u00eda prometido, pero la Campos lo hizo con solvencia y naturalidad. Estoy seguro de que el mism\u00edsimo Rub\u00e9n se habr\u00eda sentido feliz en aquel ambiente glamuroso y desenfadado, lleno de famoseo y papel cuch\u00e9 y donde, por una vez, lo intelectual no era sin\u00f3nimo de co\u00f1azo. Dar\u00e9 un \u00faltimo dato sobre la solvencia del acto: es el \u00fanico de esta \u00edndole, en los \u00faltimos a\u00f1os, del que no me he salido antes del final.<\/p>\n<p>Una novela rosa<\/p>\n<p>Sobre el libro, en cambio, no puedo hacer tantos elogios, y bien que me gustar\u00eda. No digo que sea malo pero no es el que me habr\u00eda gustado leer. Parte de una idea excelente, desde luego: es como la biograf\u00eda inversa de Rub\u00e9n Dar\u00edo, la historia de la mujer que comparti\u00f3 su vida, para lo bueno y para lo malo, la que lo acompa\u00f1\u00f3 en los momentos de gloria y de miseria, la que estuvo al lado del gran hombre y del alcoholizado mequetrefe, la \u00fanica que verdaderamente conoci\u00f3 en su plenitud a este personaje esencial de nuestra literatura. El libro aporta adem\u00e1s algunos documentos in\u00e9ditos, cartas que Francisca se reserv\u00f3 hasta el final de sus d\u00edas, tras haber cedido al gobierno espa\u00f1ol el ingente legado que conserv\u00f3 durante a\u00f1os en un ba\u00fal. Contiene momentos brillantes y emotivos, revelaciones ins\u00f3litas y aspectos entra\u00f1ables. El modo, por ejemplo, en que Rub\u00e9n compuso la impresionante Salutaci\u00f3n del optimista es una de esas escenas que se quedan grabadas para siempre. La relaci\u00f3n de la pareja con el matrimonio Antonio Machado y Leonor Izquierdo es una tierna historia cargada de sentimiento y melancol\u00eda. El \u00faltimo viaje del poeta, hacia Estados Unidos, dejando en tierra a Francisca y al hijo, en el delirante trayecto final del que ya no regresar\u00eda&#8230;; las figuras de Valle, de Amado Nervo, del mayor de los Machado&#8230; Hay momentos muy buenos, sin duda, y el libro bien merece una lectura.<\/p>\n<p>Lo que no entiendo es el g\u00e9nero elegido. Sostenidos en documentaci\u00f3n rigurosa y en el propio testimonio de la protagonista, no se entiende por qu\u00e9 los autores han optado por el formato de novela rosa hist\u00f3rica -al modo de Las aventuras de Sissi Emperatriz- para construir el relato. No se entiende por qu\u00e9 han optado por la ficci\u00f3n para narrar estos acontecimientos ver\u00eddicos y se han dedicado a inventar pensamientos \u00f1o\u00f1os, sentimientos melifluos y di\u00e1logos supuestos a los que, evidentemente, no han tenido acceso. Y es una pena porque la ficci\u00f3n da\u00f1a la solidez de la historia y crea dudas donde no debiera haberlas. Los sucesos -y Rosa Villacast\u00edn, que es una buena periodista, lo sabe- son en s\u00ed mismos suficientemente emotivos sin que necesiten de emotividad impostada. Una pena. Una pena que los propios autores han debido intuir cuando se han apresurado a llenar las \u00faltimas p\u00e1ginas con una larga ristra de bibliograf\u00eda innecesaria, como para demostrar la validez de su historia.<\/p>\n<p>No era necesario a\u00f1adirle ficci\u00f3n, ya digo: la vida de la princesa Paca es una gran novela, en el sentido stendhaliano del t\u00e9rmino, y bastaba con describirla, datos en manos, para evidenciar su grandeza. Rub\u00e9n Dar\u00edo estuvo en Navalsauz: ello, en s\u00ed mismo, es sorprendente, sin necesidad de ning\u00fan calificativo.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Juan Torres Vozp\u00f3puli Navalsauz es un pueblecito abulense sito en las primeras estribaciones de la sierra de Gredos, en un territorio h\u00edspido y cetrino, paup\u00e9rrimo y hermoso, un fragmento de la Castilla miserable que tanto impresionaba a los no castellanos antes de que las subvenciones de la Uni\u00f3n Europea lo convirtieran en un espacio tur\u00edstico [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":32934,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"om_disable_all_campaigns":false,"_monsterinsights_skip_tracking":false,"_monsterinsights_sitenote_active":false,"_monsterinsights_sitenote_note":"","_monsterinsights_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[10],"tags":[3969,295,1707],"class_list":["post-32933","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-cultura","tag-la-princesa-paca","tag-rosario-murillo","tag-ruben-dario"],"aioseo_notices":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/elcronistadigital.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/32933","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/elcronistadigital.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/elcronistadigital.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/elcronistadigital.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/elcronistadigital.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=32933"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/elcronistadigital.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/32933\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":32935,"href":"https:\/\/elcronistadigital.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/32933\/revisions\/32935"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/elcronistadigital.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/32934"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/elcronistadigital.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=32933"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/elcronistadigital.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=32933"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/elcronistadigital.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=32933"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}