{"id":32954,"date":"2014-06-22T11:04:48","date_gmt":"2014-06-22T17:04:48","guid":{"rendered":"http:\/\/elcronistadigital.com\/?p=32954"},"modified":"2014-06-22T11:04:48","modified_gmt":"2014-06-22T17:04:48","slug":"una-pena-capital","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/elcronistadigital.com\/?p=32954","title":{"rendered":"Una pena capital"},"content":{"rendered":"<p><a href=\"https:\/\/elcronistadigital.com\/?attachment_id=32955\" rel=\"attachment wp-att-32955\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignleft size-medium wp-image-32955\" alt=\"autogol\" src=\"https:\/\/elcronistadigital.com\/wp-content\/uploads\/2014\/06\/autogol-300x191.jpg\" width=\"300\" height=\"191\" srcset=\"https:\/\/elcronistadigital.com\/wp-content\/uploads\/2014\/06\/autogol-300x191.jpg 300w, https:\/\/elcronistadigital.com\/wp-content\/uploads\/2014\/06\/autogol-342x218.jpg 342w, https:\/\/elcronistadigital.com\/wp-content\/uploads\/2014\/06\/autogol.jpg 657w\" sizes=\"auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/><\/a>Miguel A. Herguedas<br \/>\nEl Mundo | Espa\u00f1a<\/p>\n<p>* El asesinato de Andr\u00e9s Escobar, el futbolista colombiano que en 1994 meti\u00f3 un autogol en el partido contra Estadios Unidos, es a\u00fan un caso pendiente para la justicia de un pa\u00eds sacudido todav\u00eda por la violencia.<\/p>\n<p>Hoy la prensa de Colombia reducir\u00e1 el aniversario a un rinc\u00f3n de los noticieros, a ese sucio recoveco del olvido. Hoy los peri\u00f3dicos elegir\u00e1n en Bogot\u00e1 o Barranquilla a James Rodr\u00edguez o Juan Cuadrado, h\u00e9roes en vigor, rostros de un equipo deslumbrante, dispuesto a recobrar la gloria que tanto le debe el Mundial. Han pasado 20 a\u00f1os y todo lo engulli\u00f3 el obsceno embudo de la actualidad. Hay tantas muertes encima de la mesa, tanta sangre en Colombia, que un muerto por un gol en propia puerta es simplemente un muerto m\u00e1s.<\/p>\n<p>Quiz\u00e1 lo hubiera preferido as\u00ed Andr\u00e9s Escobar, un tipo t\u00edmido, reservado con los periodistas, una estrella sin campo magn\u00e9tico. Se le ve\u00eda en las concentraciones con una Biblia de la mano, casi siempre en silencio, como ensimismado por anticipaci\u00f3n. Dicen los que le conocieron que el car\u00e1cter lo dejaba para el vestuario, donde sustituy\u00f3 a Norberto Molina, antiguo capit\u00e1n de la selecci\u00f3n, donde tipos como Ren\u00e9 Higuita o Faustino Asprilla lo respetaban, donde el cuerpo t\u00e9cnico de Pacho Maturana lo escuchaba como se escucha a un gu\u00eda. Le llamaban El Caballero del F\u00fatbol.<\/p>\n<p>Hab\u00eda nacido en 1967 en el seno de una familia con recursos, volcada en el deporte, lejos de la miseria y la delincuencia que cercaban Medell\u00edn. Pronto despunt\u00f3 en el Atl\u00e9tico Nacional y Maturana tom\u00f3 uno de esos riesgos con los que forj\u00f3 su leyenda. Necesitaba un central zurdo y la gente le ped\u00eda a tipos con experiencia como Alexis Mendoza o Wilman Conde. Sin embargo al Pacho nunca le tir\u00f3 lo obvio. Una gira europea en 1988 supuso el trampol\u00edn. Un gol de cabeza a Peter Shilton en Wembley, el portazo definitivo.<\/p>\n<p>\u00abEn el f\u00fatbol queda demostrada la estrecha relaci\u00f3n entre la vida y el juego. Aqu\u00ed a diferencia del toreo, no hay muerte. Jugando no matan a nadie\u00bb, contaba poco despu\u00e9s al periodista Gonzalo Medina. As\u00ed entend\u00eda esto Escobar, un defensa recio, pero no sucio, de los que apenas dejan recuerdos en las espinilleras rivales. Quienes le conocieron ya le alababan en vida. Tras su muerte, en el esplendor de su carrera, cuando iba dar el salto al Milan, surgi\u00f3 el mito.<\/p>\n<p>As\u00ed se desprende de La sonrisa que parti\u00f3 de madrugada, un libro que s\u00f3lo se puede recorrer desde el estremecimiento. Lo escribi\u00f3 el propio Medina a\u00f1os despu\u00e9s de aquella entrevista. Sus p\u00e1ginas suponen un lev\u00edsimo rayo de luz entre la ceguera que sigue atenazando a Colombia, donde dos d\u00e9cadas despu\u00e9s, la Justicia sigue sin saldar cuentas con los culpables. Es tanta la locura y la insensatez que da sonrojo recordar que se trat\u00f3 s\u00f3lo de f\u00fatbol, de un gol en propia meta, de un 22 de junio de 1994 en Pasadena, donde superada la media hora de juego, John Harkes puso un centro desde la izquierda. Entonces, la duda de Escobar y la infausta anticipaci\u00f3n con la bota derecha hacia las redes de C\u00f3rdoba. El 0-1, pr\u00f3logo de la despedida cafetera en la fase de grupos de aquella Copa del Mundo.<a href=\"https:\/\/elcronistadigital.com\/?attachment_id=32956\" rel=\"attachment wp-att-32956\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignright size-full wp-image-32956\" alt=\"Andr\u00e9s Escobar\" src=\"https:\/\/elcronistadigital.com\/wp-content\/uploads\/2014\/06\/Andr\u00e9s-Escobar.jpg\" width=\"194\" height=\"259\" \/><\/a><\/p>\n<p>La mayor parte de la plantilla se qued\u00f3 en Estados Unidos de vacaciones para aislarse del ruido y la furia de Medell\u00edn, donde reinaba el otro Escobar, Pablo, narco por excelencia. Muchos de sus sicarios hab\u00edan perdido importantes cantidades en las apuestas. Y el clima se hac\u00eda insostenible cuando Andr\u00e9s regres\u00f3 a casa. Muchos le alentaban. Otros simplemente quer\u00edan verle muerto.<\/p>\n<p>Escobar, un hombre de una pieza, hizo frente con gallard\u00eda. Segu\u00eda mirando a la gente a los ojos y sacaba a bailar a Pamela, el amor de su vida. La noche del 2 de julio sali\u00f3 por Medell\u00edn a tomar unos tragos con los amigos. A la salida de la discoteca lo estaban esperando. Seis balas del calibre 38 acabaron con su vida. Seis detonaciones que retumbaron siempre en la cabeza de Dar\u00edo, su padre, fallecido en 2013 con una desaz\u00f3n clavada en el alma.<\/p>\n<p>No hubo Justicia para la familia de Andr\u00e9s ni para los asesinos. Humberto Mu\u00f1oz Castro, de profesi\u00f3n escolta, fue encontrado culpable de los disparos y condenado a 43 a\u00f1os de c\u00e1rcel. En 2005 fue puesto en libertad provisional por buen comportamiento. Pedro David Gall\u00f3n, colaborador necesario, apenas pas\u00f3 unos d\u00edas en el calabozo. A cambio, una fianza que no alcanzaba los 600 euros.<\/p>\n<p>Seg\u00fan cuenta Medina, el absurdo ya lo hab\u00eda anticipado una voz infantil aquella amarga tarde de Pasadena. \u00abMam\u00e1, a Andr\u00e9s lo van a matar\u00bb. El vaticino fatal del sobrino de Escobar. Y una madre que, como cualquier otra madre, s\u00f3lo pudo defender con naturalidad: \u00abNo mi amor, por eso no matan a nadie. Adem\u00e1s, a mi hermano lo quiere mucha gente, no te preocupes\u00bb.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Miguel A. Herguedas El Mundo | Espa\u00f1a * El asesinato de Andr\u00e9s Escobar, el futbolista colombiano que en 1994 meti\u00f3 un autogol en el partido contra Estadios Unidos, es a\u00fan un caso pendiente para la justicia de un pa\u00eds sacudido todav\u00eda por la violencia. Hoy la prensa de Colombia reducir\u00e1 el aniversario a un rinc\u00f3n [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":32955,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"om_disable_all_campaigns":false,"_monsterinsights_skip_tracking":false,"_monsterinsights_sitenote_active":false,"_monsterinsights_sitenote_note":"","_monsterinsights_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[3524],"tags":[],"class_list":["post-32954","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-noticas"],"aioseo_notices":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/elcronistadigital.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/32954","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/elcronistadigital.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/elcronistadigital.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/elcronistadigital.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/elcronistadigital.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=32954"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/elcronistadigital.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/32954\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":32957,"href":"https:\/\/elcronistadigital.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/32954\/revisions\/32957"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/elcronistadigital.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/32955"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/elcronistadigital.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=32954"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/elcronistadigital.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=32954"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/elcronistadigital.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=32954"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}