{"id":34684,"date":"2014-08-25T07:34:24","date_gmt":"2014-08-25T13:34:24","guid":{"rendered":"http:\/\/elcronistadigital.com\/?p=34684"},"modified":"2014-08-25T07:34:24","modified_gmt":"2014-08-25T13:34:24","slug":"matias-estrada-el-barbero-de-ruben-dario","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/elcronistadigital.com\/?p=34684","title":{"rendered":"Mat\u00edas Estrada, el barbero de Rub\u00e9n Dar\u00edo"},"content":{"rendered":"<div id=\"attachment_34685\" style=\"width: 163px\" class=\"wp-caption alignleft\"><a href=\"https:\/\/elcronistadigital.com\/?attachment_id=34685\" rel=\"attachment wp-att-34685\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" aria-describedby=\"caption-attachment-34685\" class=\"size-medium wp-image-34685\" alt=\"Mat\u00edas Estrada, barbero de Rub\u00e9n Dar\u00edo.\" src=\"https:\/\/elcronistadigital.com\/wp-content\/uploads\/2014\/08\/Mat\u00edas-Estrada-barbero-de-Rub\u00e9n-Dar\u00edo-153x300.jpg\" width=\"153\" height=\"300\" srcset=\"https:\/\/elcronistadigital.com\/wp-content\/uploads\/2014\/08\/Mat\u00edas-Estrada-barbero-de-Rub\u00e9n-Dar\u00edo-153x300.jpg 153w, https:\/\/elcronistadigital.com\/wp-content\/uploads\/2014\/08\/Mat\u00edas-Estrada-barbero-de-Rub\u00e9n-Dar\u00edo-522x1024.jpg 522w, https:\/\/elcronistadigital.com\/wp-content\/uploads\/2014\/08\/Mat\u00edas-Estrada-barbero-de-Rub\u00e9n-Dar\u00edo-342x670.jpg 342w, https:\/\/elcronistadigital.com\/wp-content\/uploads\/2014\/08\/Mat\u00edas-Estrada-barbero-de-Rub\u00e9n-Dar\u00edo-300x588.jpg 300w, https:\/\/elcronistadigital.com\/wp-content\/uploads\/2014\/08\/Mat\u00edas-Estrada-barbero-de-Rub\u00e9n-Dar\u00edo.jpg 816w\" sizes=\"auto, (max-width: 153px) 100vw, 153px\" \/><\/a><p id=\"caption-attachment-34685\" class=\"wp-caption-text\">Mat\u00edas Estrada, barbero de Rub\u00e9n Dar\u00edo.<\/p><\/div>\n<p>A.F. Molina<br \/>\nMundo Hisp\u00e1nico. No. 234.<br \/>\nSeptiembre de 1967<\/p>\n<p>En su segundo viaje a Mallorca, Rub\u00e9n vivi\u00f3 all\u00ed d\u00edas felices, en los que en parte repuso su salud quebrantada, disfrut\u00f3 del espect\u00e1culo de la naturaleza y del ambiente campesino mallorqu\u00edn, de la gran riqueza folkl\u00f3rica de Valldemosa, y trabaj\u00f3 bastante. En aquellos d\u00edas convivi\u00f3 con la gente del pueblo e hizo amistad con un joven barbero, que vive a\u00fan y que le recuerda con un entusiasmo y con una devoci\u00f3n muy vivos.<\/p>\n<p>Nos trasladamos desde Palma a Valldemosa en busca del barbero de Rub\u00e9n Dar\u00edo.<\/p>\n<p>Llegamos a Valldemosa, a ese pueblecito famoso que incluso en el clima, m\u00e1s fr\u00edo que la generalidad de la isla, tiene algo de peque\u00f1o Escorial. Del barbero de Rub\u00e9n no sabemos ni su nombre; \u00fanicamente hemos o\u00eddo comentar que vive y que recuerda con entusiasmo al poeta. Entramos en el primer bar que encontramos en busca de una pista, y all\u00ed preguntamos.<\/p>\n<p>Al hacer la pregunta hay un momento de indecisi\u00f3n, como si no lo hubieran entendido, como si no supieran de qu\u00e9 se trata. Los presentes se hacen una r\u00e1pida consulta en lengua vern\u00e1cula y sit\u00faan al personaje en seguida, muy satisfechos de poder demostrar la tradicional amabilidad mallorquina.<\/p>\n<p>&#8211;Ah, s\u00ed; ustedes pregunta por Mat\u00edas Estrada, el padre de Mat\u00edas, del conjunto Los Valldemosa. Si suben la cuesta que llega a la Cartuja, al llegar a la esquina ver\u00e1n una puerta, al abrirse da a una escalera. Suben por ella y preguntan. Vive all\u00ed.<\/p>\n<p>La casa que buscamos queda muy cerca, y cuando llegamos y explicamos el motivo de nuestra visita, una se\u00f1ora muy amable, hija de Mat\u00edas Estrada, nos dice:<\/p>\n<p>&#8211;Mi padre no s\u00e9 si podr\u00e1 contarles algo; se encuentra enfermo y ya no est\u00e1 para nada.<\/p>\n<p>Al momento aparece con Mat\u00edas Estrada, y en cuanto le vemos nos damos cuenta de que este hombre es uno de esos seres bondadosos que viven un mundo aparte, feliz en \u00e9l.<\/p>\n<p>Tiene gestos muy vivos y ademanes muy despiertos. F\u00edsicamente se conserva muy bien, y hay en \u00e9l, a\u00fan, parte de la agilidad juvenil de aquel joven que afeitaba a Rub\u00e9n Dar\u00edo, y es una de las personas que siente hacia su recuerdo una mayor admiraci\u00f3n.<\/p>\n<p>&#8211;Padre \u2013le dice la hija\u2014, estos se\u00f1ores quieren saludarte.<\/p>\n<p>&#8211;\u00bfC\u00f3mo est\u00e1n ustedes?<\/p>\n<p>Nos tiende la mano con espontaneidad, con alegr\u00eda, como un ni\u00f1o que estuviera de fiesta.<\/p>\n<p>&#8211;\u00bfC\u00f3mo est\u00e1n ustedes? Muy bien, muy bien \u2013sonr\u00ede y trata de despedirse amablemente, pero con la precipitaci\u00f3n de un ni\u00f1o\u2014. Ustedes me dispensar\u00e1n&#8230; Mucho gusto\u2026 Me est\u00e1n esperando para comer.<\/p>\n<p>&#8211;Espera, padre. Estos se\u00f1ores quieren hablar contigo.<\/p>\n<p>Aunque es un viejo muy pulcro y muy agradable, \u00e9l se mira la ropa cuidada y limpia, muy adecuada a su edad y al lugar donde vive.<\/p>\n<p>&#8211;Ustedes perdonar\u00e1n que los salude con esta ropa, pero es la que me pongo para ir al campo.<\/p>\n<p>&#8211;Al contrario. Est\u00e1 usted muy bien.<\/p>\n<p>&#8211;Yo, saben ustedes, en tiempos, cuando ten\u00eda tanto trabajo, no me quedaba tiempo para nada. Pero ahora me voy un rato por las ma\u00f1anas a la finca de mi hijo.<\/p>\n<p>&#8211;Padre, estos se\u00f1ores quieren que les digas algo de Rub\u00e9n Dar\u00edo.<\/p>\n<p>&#8211;\u00a1Ah Rub\u00e9n Dar\u00edo!\u2014 el rostro se le ilumina y los ojos se le mueven con vivacidad\u2014. Ya casi no me acuerdo de nada. Ha pasado tanto tiempo, que no me acuerdo de nada. Entonces yo era joven y me dec\u00eda Rub\u00e9n Dar\u00edo:<\/p>\n<p>Juventud, divino tesoro,<br \/>\nya te vas para no volver.<br \/>\nCuando quiero llorar no lloro<br \/>\ny a veces lloro sin querer.<\/p>\n<p>&#8211;Nosotros \u2013sigue diciendo Mat\u00edas Estrada\u2014 \u00e9ramos fundadores de la Agrupaci\u00f3n Folkl\u00f3rica del Parador de Valldemosa. Entonces bail\u00e1bamos y cant\u00e1bamos para Rub\u00e9n\u2026 Esto fue antes (debe referirse al primer viaje). Despu\u00e9s vino m\u00e1s viejo y tambi\u00e9n nos hizo versos para la Agrupaci\u00f3n (se lanza a recitar versos, que procuramos o\u00edr con cuidado por si hubiera la suerte de que alguno fuera in\u00e9dito; pero no es as\u00ed).<\/p>\n<p>La juventud m\u00e1s hermosa<br \/>\ndel barrio m\u00e1s distinguido<br \/>\nforma parte en Valldemosa<br \/>\nde este grupo que da vida<br \/>\na la gente silenciosa.<\/p>\n<p>Cantan los m\u00fasicos<br \/>\nacompa\u00f1ados compases.<br \/>\nEl bailar\u00edn da su salto<br \/>\ny hay pases y contrapases.<\/p>\n<p>Otra mujer se aficiona,<br \/>\nsi algo gallarda, algo fea,<br \/>\ny, aunque es algo jamona,<br \/>\nmuy bien que se zarandea.<\/p>\n<p>Luego va una adolescente<br \/>\ncalispigia y ojo brujo,<br \/>\ncon una cara de inocente<br \/>\nde hacer pecar a un cartujo.<\/p>\n<p>Ha dicho los versos muy de prisa, con algunas variantes sobre el original.<\/p>\n<p>&#8211;\u00bfY c\u00f3mo sabe estos versos de memoria?<\/p>\n<p>&#8211;Me los dio Rub\u00e9n Dar\u00edo. (Al parecer, Rub\u00e9n Dar\u00edo le dio alg\u00fan manuscrito que despu\u00e9s se perdi\u00f3). Tambi\u00e9n estuvo aqu\u00ed mucho despu\u00e9s su sobrina y me dio un libro suyo, porque Rub\u00e9n Dar\u00edo, cuando se march\u00f3, le dijo a ella que cuando visitara Mallorca no dejara de venir a verme a Valldemosa. Voy a ense\u00f1arle el libro.<\/p>\n<p>Sale r\u00e1pidamente.<\/p>\n<p>&#8211;Pues han tenido ustedes suerte. Hoy mi padre est\u00e1 hablador. Hace tiempo que no le ve\u00eda as\u00ed\u2014 nos dice la hija, muy contenta.<\/p>\n<p>Vuelve al instante, tan de prisa como se hab\u00eda ido, y nos ense\u00f1a el libro.<\/p>\n<p>&#8211;Este es el libro de Rub\u00e9n Dar\u00edo. Pero no es para ustedes \u2013nos advierte\u2014; lo quiero para m\u00ed.<\/p>\n<p>&#8211;Desde luego. No se preocupe. No puede estar en mejores manos.<\/p>\n<p>Hojeamos el tomo de Poes\u00edas completas de Rub\u00e9n Dar\u00edo, editadas por Aguilar en 1945.<\/p>\n<p>&#8211;No se crean que a todo el mundo le dec\u00eda versos Dar\u00edo. Una vez, en una cena en La Marina, hab\u00eda mucha gente y se\u00f1oritas muy bien vestidas. Se le pidieron versos a Rub\u00e9n Dar\u00edo, pero dos se\u00f1oritas muy bien vestidas hac\u00edan ruido y \u00e9l se irrit\u00f3 y dijo que no dir\u00eda versos porque le hab\u00edan molestado esas se\u00f1oritas. Yo lo ve\u00eda todos los d\u00edas. Para m\u00ed era un santo, un santo. Muchas veces, cuando he o\u00eddo decir cosas de \u00e9l que no est\u00e1n bien, le he defendido y le he dicho: No s\u00e9 por qu\u00e9 ten\u00e9is que hablar mal de \u00e9l; no est\u00e1is educados. Yo era barbero y estaba empleado en tel\u00e9grafos. Ahora estoy retirado. Entonces era el \u00fanico que me quedaba en el pueblo y hablaba m\u00e1s que nadie con Rub\u00e9n Dar\u00edo. Los dem\u00e1s, durante el d\u00eda, se iban a trabajar al campo. Se levantaban temprano y no volv\u00edan hasta la noche. Rub\u00e9n Dar\u00edo tambi\u00e9n se levantaba temprano, hacia la seis; se pon\u00eda a escribir hasta las nueve. Despu\u00e9s sal\u00eda a dar un paseo. Se colocaba todas las ma\u00f1anas en una esquina de Valldemosa para aguardar el paso hacia la fuente de una bella muchacha que iba a por agua. Rub\u00e9n Dar\u00edo la admiraba en silencio y nunca le dirigi\u00f3 la palabra.<\/p>\n<p>&#8211;\u00bfC\u00f3mo se llamaba? \u00bfVive?<\/p>\n<p>&#8211;S\u00ed; ya lo creo. Es m\u00e1s joven que yo, aunque ya tiene nietos. Se cas\u00f3 en Palma, pero nunca he dicho su nombre, ni lo voy a decir ahora. \u00bfQuieren ustedes algo m\u00e1s?<\/p>\n<p>Mat\u00edas Estrada saca otra vez a relucir su prisa.<\/p>\n<p>&#8211;S\u00ed; le agradecer\u00edamos que nos acompa\u00f1ase hasta la casa en que vivi\u00f3 Rub\u00e9n Dar\u00edo.<\/p>\n<p>&#8211;Bueno, s\u00ed. Est\u00e1 aqu\u00ed mismo. Vengan ustedes; est\u00e1 al otro lado de la plaza, en el Palacio del Rey Sancho.<\/p>\n<p>Mat\u00edas Estrada camina con tanta agilidad, que casi nos cuesta trabajo seguirle. Su simpat\u00eda y su popularidad resaltan a\u00fan m\u00e1s en la calle, donde todos le saludan con afecto y con alegr\u00eda. \u00c9l camina muy contento y con una sonrisa muy bondadosa que tiene un punto de iron\u00eda.<\/p>\n<p>Llegamos en un instante.<\/p>\n<p>&#8211;Aqu\u00ed es.<\/p>\n<p>&#8211;Gracias, muchas gracias.<\/p>\n<p>Nos sonr\u00ede de nuevo. Y ahora, interpretando que su misi\u00f3n est\u00e1 cumplida, dice con un tono que no admite r\u00e9plica:<\/p>\n<p>&#8211;Ahora, se\u00f1ores, me despido de ustedes, porque se est\u00e1 haciendo tarde y me esperan para comer.<\/p>\n<p>Faltan unos minutos para la una.<\/p>\n<p>Fuente: Blog de Eduardo P\u00e9rez-Valle.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>A.F. Molina Mundo Hisp\u00e1nico. No. 234. 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