{"id":38196,"date":"2015-02-23T09:30:20","date_gmt":"2015-02-23T15:30:20","guid":{"rendered":"http:\/\/elcronistadigital.com\/?p=38196"},"modified":"2015-02-23T09:30:20","modified_gmt":"2015-02-23T15:30:20","slug":"franquismo-censuro-la-marcha-triunfal-de-dario","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/elcronistadigital.com\/?p=38196","title":{"rendered":"Franquismo censur\u00f3 la Marcha triunfal de Dar\u00edo"},"content":{"rendered":"<p><em><strong><a href=\"https:\/\/elcronistadigital.com\/?attachment_id=38197\" rel=\"attachment wp-att-38197\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignleft size-medium wp-image-38197\" alt=\"marcha (Small)\" src=\"https:\/\/elcronistadigital.com\/wp-content\/uploads\/2015\/02\/marcha-Small-231x300.jpg\" width=\"231\" height=\"300\" srcset=\"https:\/\/elcronistadigital.com\/wp-content\/uploads\/2015\/02\/marcha-Small-231x300.jpg 231w, https:\/\/elcronistadigital.com\/wp-content\/uploads\/2015\/02\/marcha-Small-342x442.jpg 342w, https:\/\/elcronistadigital.com\/wp-content\/uploads\/2015\/02\/marcha-Small-300x388.jpg 300w, https:\/\/elcronistadigital.com\/wp-content\/uploads\/2015\/02\/marcha-Small.jpg 480w\" sizes=\"auto, (max-width: 231px) 100vw, 231px\" \/><\/a>* Unas 500 obras de autores latinoamericanos fueron pasadas por el tamiz de la reprobaci\u00f3n dictatorial que rigi\u00f3 en Espa\u00f1a durante m\u00e1s de tres d\u00e9cadas, y que \u00bftermin\u00f3? con la muerte del \u201cgeneral\u00edsimo\u201d en 1975<\/strong><\/em><\/p>\n<p>Madrid.- Las letras de Rub\u00e9n Dar\u00edo, Juan Rulfo y Octavio Paz, fueron manipuladas por la censura franquista para difundir su concepto de hispanismo y los valores de su r\u00e9gimen dictatorial.<\/p>\n<p>La primera obra latinoamericana autorizada y revisada por los censores fue La amada inm\u00f3vil, de Amado Nervo, y la \u00faltima Los jefes y Los cachorros, de Mario Vargas Llosa. Entre ellas son centenares las piezas que podr\u00edan haber sido, en mayor o menor medida, conductores de las ideas franquistas.<\/p>\n<p>En total, estos lectores revisaron alrededor de medio millar de obras de autores latinoamericanos, sobre ellas pudieron llegar a ejercer medidas que van desde la prohibici\u00f3n de su venta hasta modificaciones en el contenido, de tal magnitud que reescribieron algunas.<\/p>\n<p>Los efectos de esta pr\u00e1ctica se endurecen al saber que \u201cm\u00e1s del 60 por ciento de la obra editada o reproducida durante la dictadura espa\u00f1ola fue exportada\u201d, de acuerdo con las investigaciones de Manuel Abell\u00e1n, conocido como \u201cel hombre que baj\u00f3 al s\u00f3tano de la censura espa\u00f1ola y lo fotocopi\u00f3 todo\u201d.<\/p>\n<p>La lista de \u201cretoques\u201d que el franquismo aplic\u00f3 o promovi\u00f3 es extensa. De acuerdo con el listado que establece la investigadora de la Universidad de Cantabria, Cristina G\u00f3mez, eran de dos tipos: internas y externas.<\/p>\n<p>Ante la censura, las editoriales y los escritores aplicaban por voluntad propia ciertas medidas (internas), y las que se les olvidaran llegaban v\u00eda externa, por los censores.<\/p>\n<p>Presionadas por el temor a la censura o al secuestro de las publicaciones, editoriales y autores llegaron a cambiar el t\u00edtulo, la car\u00e1tula e incluso el contenido de la obra. Estas medidas no eran exclusivas de las editoriales espa\u00f1olas.<\/p>\n<p>A consecuencia de ese inter\u00e9s en el mercado editorial de Espa\u00f1a, Larraz explica que desde los albores del franquismo \u201calgunos editores americanos, que miraban a Espa\u00f1a como por ejemplo Espasa-Calpe Argentina, pasaron la censura oficiosamente para libros que, en este caso, iban a imprimir en Buenos Aires\u201d.<\/p>\n<p>Las razones del censor<\/p>\n<p>Luego de las medidas internas, Cristina G\u00f3mez recuerda que los censores pod\u00edan imponer tachones, que cercenar\u00edan a la Marcha triunfal, del nicarag\u00fcense Rub\u00e9n Dar\u00edo, o al Periquillo Sarniento, del mexicano Jos\u00e9 Joaqu\u00edn Fern\u00e1ndez de Lizardi, por considerar que ten\u00edan t\u00e9rminos inadecuados a la luz de los valores del r\u00e9gimen.<\/p>\n<p>Cabe destacar que, como comparten varios investigadores, los valores impuestos por el franquismo a sus censores eran el respeto extremo a las autoridades militares y al pudor. Es decir, sol\u00eda haber una doble censura: la oficial y la moral.<\/p>\n<p>El argumentario de estos censores, que enfrentaron miles de solicitudes por parte de editores y escritores, sol\u00eda reducirse a hablar de un \u201cej\u00e9rcito intocable\u201d, \u201cuna religi\u00f3n que forma parte del Estado espa\u00f1ol\u201d, \u201cunos principios fundamentales del franquismo\u201d o la \u201cintocabilidad de las personas allegadas al r\u00e9gimen de Franco\u201d, seg\u00fan diversos textos.<\/p>\n<p>Explica esos valores uno de los autores censurados, el cubano Guillermo Cabrera Infante, quien detall\u00f3 c\u00f3mo a \u201csu censor\u201d, al \u201cotro creador\u201d de sus Tres tristes tigres, \u201cel pez\u00f3n, por ejemplo, le produc\u00eda pesar o comez\u00f3n, como si la palabra fuera una combinaci\u00f3n de ambas, portemanteau pornogr\u00e1fico\u201d.<\/p>\n<p>Ante el pudor de su censor, la obra de Infante vivi\u00f3 cambios como la desaparici\u00f3n de la cantante de boleros que \u201cdej\u00f3 al aire unos senos, no: unas tetas enormes, redondas y gordas y puntudas que se ve\u00edan rosadas, blancas, grises\u201d, por otra que se \u201cdesaboton\u00f3 (la camisa) y se volv\u00edan a ver rosadas al darles la luz de las calles\u201d.<\/p>\n<p>Frente a estos criterios, los autores latinoamericanos ten\u00edan una ventaja y una desventaja. De acuerdo con Larraz, \u201cla ausencia de temas de pol\u00edtica espa\u00f1ola\u201d en los escritos procedentes del otro lado del Atl\u00e1ntico era una baza a su favor.<\/p>\n<p>No obstante, \u201cla esencia nacionalista de todo lo relacionado con el franquismo o el desconocer (o negarse) a aceptar las sutilezas necesarias para esquivar el tach\u00f3n\u201d eran debilidades del autor frente a la pluma roja del censor.<\/p>\n<p>Conocer los criterios de la censura, o al menos imaginarlos, no era determinante. \u201cLa arbitrariedad propia de la censura hac\u00eda que la suerte de un libro dependiera mucho de la persona, el humor o la perspicacia del lector (censor) que le tocara en suerte\u201d, indica Larraz.<\/p>\n<p>Hasta los propios censores, que llegaron a ser escritores espa\u00f1oles hoy consagrados, se vieron afectados por los criterios de su oficio.<\/p>\n<p>El escritor espa\u00f1ol Camilo Jos\u00e9 Cela lo ejemplifica. Este autor, quien reconoci\u00f3 que fue censor de \u201cperiodiquillos que no necesitaban ni censura por su baja tirada\u201d, tuvo que enfrentar trabas para poder publicar su novela La colmena. El motivo esgrimido por quienes fueran sus compa\u00f1eros de oficio era el fondo \u201ccr\u00edtico\u201d de la obra.<\/p>\n<p>A veces, la irracional cultura del censor era el castigo para el texto. Por ejemplo, el libro de cuentos Ficciones, del argentino Jorge Luis Borges, fue definido por los censores como el \u201claberinto de los laberintos\u201d, como \u201clocuras del autor\u201d; seg\u00fan indica Abell\u00e1n.<\/p>\n<p>Esta arbitrariedad del censor creci\u00f3 conforme lo hizo el negocio editorial en Espa\u00f1a. As\u00ed, diversos autores destacan c\u00f3mo, tras la liberalizaci\u00f3n y la presunta abolici\u00f3n de la censura en la Espa\u00f1a franquista de 1966, hizo que las autoridades superiores no se dieran abasto para controlar a esos censores que, en teor\u00eda, hab\u00edan de \u201cdejar las plumas rojas en el fondo del caj\u00f3n\u201d.<\/p>\n<p>Una muestra de que la censura segu\u00eda viva, pese a que el sector estaba te\u00f3ricamente liberado a mediados de 1960, fue la obra La muerte de Honorio, del venezolano Miguel Otero Silva.<\/p>\n<p>La muerte de Honorio estuvo prohibida durante casi una d\u00e9cada y no fue hasta los \u00faltimos coletazos del franquismo, y gracias a art\u00edculos cr\u00edticos aparecidos en la prensa mexicana, que las autoridades recordaron que la censura estaba derogada y ese libro se pod\u00eda publicar, como recuerda Abell\u00e1n.<\/p>\n<p>Otra muestra la da Cabrera Infante. Recuerda a su censor en 1966 como un \u201cCid de las ni\u00f1as, que cabalga por los Campos de Castilla\u201d, como \u201cun escritor embozado que puede muy bien quitarse la careta de funcionario an\u00f3nimo y decir descarado: Anch\u2019io sono artista\u201d, como lo hizo con su obra a la cual Infantes nunca retir\u00f3 el final que ese funcionario con \u201cun alma que se debat\u00eda entre el literato y el pudoroso\u201d le impuso.<\/p>\n<p>En ocasiones, ninguna modificaci\u00f3n en el texto era suficiente y el censor aconsejaba autorizarla s\u00f3lo para un p\u00fablico reducido o para exportar. Es decir, se imped\u00eda la traducci\u00f3n de la obra al espa\u00f1ol o, como sucedi\u00f3 a diversas obras del venezolano R\u00f3mulo Gallegos, como Pobre negro o Do\u00f1a B\u00e1rbara, era autorizada s\u00f3lo con fines comerciales.<\/p>\n<p>En el peor de los casos la obra se prohib\u00eda. As\u00ed le sucedi\u00f3, por ejemplo, a Pedro P\u00e1ramo, de Juan Rulfo en 1955; pero en 1960 la censura autorizar\u00eda que sus cuentos recogidos en El llano en llamas fueran publicados.<\/p>\n<p>Efectos de la censura<\/p>\n<p>Estas pr\u00e1cticas propiciaron el hermetismo cultural espa\u00f1ol durante d\u00e9cadas. \u201cSe forma una gran brecha en esos a\u00f1os entre los j\u00f3venes autores latinoamericanos y espa\u00f1oles exiliados y los espa\u00f1oles de la pen\u00ednsula\u201d, indica Larraz.<\/p>\n<p>Las obras latinoamericanas encontraron en ese \u201cprovincianismo\u201d, en el nacionalismo, inculcado por el franquismo una nueva barrera, un nuevo tipo de censura.<\/p>\n<p>Algunos grandes literatos del momento fueron aut\u00e9nticos censores de la literatura latinoamericana. As\u00ed, el ganador del Premio Planeta en 1967, \u00c1ngel Mar\u00eda de Lera, atac\u00f3 a las letras transatl\u00e1nticas con un ir\u00f3nico \u201csuficiente es suficiente\u201d, tras cuestionarse si \u201cun colombiano o un cubano van a venir a ense\u00f1ar espa\u00f1ol a Delibes\u201d, tal y como recoge Herrero-Olaizola.<\/p>\n<p>As\u00ed, la censura espa\u00f1ola dej\u00f3 barreras para las letras latinoamericanas y adem\u00e1s las utiliz\u00f3 para fomentar sus valores durante a\u00f1os.<\/p>\n<p>El propio Manuel Abell\u00e1n temi\u00f3 el impacto de esta pr\u00e1ctica y es que, como dijo, \u201cno ser\u00eda extra\u00f1o que en las reediciones de escritores como Carlos Fuentes o Alejo Carpentier la mueca sard\u00f3nica de un espectro con nombres y apellidos apareciera\u201d, que el fantasma del censor espa\u00f1ol siga vivo y actuando.<\/p>\n<p>Fuente: Exc\u00e9lsior.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>* Unas 500 obras de autores latinoamericanos fueron pasadas por el tamiz de la reprobaci\u00f3n dictatorial que rigi\u00f3 en Espa\u00f1a durante m\u00e1s de tres d\u00e9cadas, y que \u00bftermin\u00f3? con la muerte del \u201cgeneral\u00edsimo\u201d en 1975 Madrid.- Las letras de Rub\u00e9n Dar\u00edo, Juan Rulfo y Octavio Paz, fueron manipuladas por la censura franquista para difundir su [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":38197,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"om_disable_all_campaigns":false,"_monsterinsights_skip_tracking":false,"_monsterinsights_sitenote_active":false,"_monsterinsights_sitenote_note":"","_monsterinsights_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[10,3524],"tags":[],"class_list":["post-38196","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-cultura","category-noticas"],"aioseo_notices":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/elcronistadigital.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/38196","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/elcronistadigital.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/elcronistadigital.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/elcronistadigital.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/elcronistadigital.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=38196"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/elcronistadigital.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/38196\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":38198,"href":"https:\/\/elcronistadigital.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/38196\/revisions\/38198"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/elcronistadigital.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/38197"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/elcronistadigital.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=38196"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/elcronistadigital.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=38196"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/elcronistadigital.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=38196"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}