{"id":38871,"date":"2015-04-01T10:29:20","date_gmt":"2015-04-01T16:29:20","guid":{"rendered":"http:\/\/elcronistadigital.com\/?p=38871"},"modified":"2015-04-01T10:29:20","modified_gmt":"2015-04-01T16:29:20","slug":"ruben-dario-y-francisco-gavidia","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/elcronistadigital.com\/?p=38871","title":{"rendered":"Rub\u00e9n Dar\u00edo y Francisco Gavidia"},"content":{"rendered":"<div id=\"attachment_38872\" style=\"width: 511px\" class=\"wp-caption alignleft\"><a href=\"https:\/\/elcronistadigital.com\/?attachment_id=38872\" rel=\"attachment wp-att-38872\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" aria-describedby=\"caption-attachment-38872\" class=\"size-full wp-image-38872\" alt=\"Rub\u00e9n Dar\u00edo y Francisco Gavidia.\" src=\"https:\/\/elcronistadigital.com\/wp-content\/uploads\/2015\/04\/Rub\u00e9n-Dar\u00edo-y-Francisco-Gavidia.jpg\" width=\"501\" height=\"214\" srcset=\"https:\/\/elcronistadigital.com\/wp-content\/uploads\/2015\/04\/Rub\u00e9n-Dar\u00edo-y-Francisco-Gavidia.jpg 501w, https:\/\/elcronistadigital.com\/wp-content\/uploads\/2015\/04\/Rub\u00e9n-Dar\u00edo-y-Francisco-Gavidia-300x128.jpg 300w, https:\/\/elcronistadigital.com\/wp-content\/uploads\/2015\/04\/Rub\u00e9n-Dar\u00edo-y-Francisco-Gavidia-342x146.jpg 342w\" sizes=\"auto, (max-width: 501px) 100vw, 501px\" \/><\/a><p id=\"caption-attachment-38872\" class=\"wp-caption-text\">Rub\u00e9n Dar\u00edo y Francisco Gavidia.<\/p><\/div>\n<p>Manlio Argueta*<br \/>\nSan Salvador, El Salvador<\/p>\n<p>* A los 15 a\u00f1os Rub\u00e9n Dar\u00edo, ya conocido como el poeta ni\u00f1o, fue invitado por el presidente salvadore\u00f1o Rafael Zald\u00edvar (1882), quien le ofrece trato diplom\u00e1tico para que disfrute de tiempo libre que le permita conocer a escritores salvadore\u00f1os y participe en fiestas literarias y eventos po\u00e9ticos; sin embargo, un golpe de Estado le hace huir de El Salvador.<\/p>\n<p>Para la cultura de la humanidad el tiempo puede convertirse en enemigo de la memoria. Contra tal riesgo la palabra escrita nos salva, la poes\u00eda, el ensayo, la narrativa en cualquier soporte tecnol\u00f3gico neutraliza el olvido, y olvidar atenta contra toda cultura.<\/p>\n<p>El libro de expresi\u00f3n creativa de las artes forma parte de nuestra identidad, de nuestra forma de ser, de conocernos y saber hacia d\u00f3nde vamos en interacci\u00f3n social. El silencio a este respecto ha sido desde d\u00e9cadas un delito humanitario.<\/p>\n<p>Con los anteriores pensamientos recuerdo a Francisco Gavidia (1865-1955) y a Rub\u00e9n Dar\u00edo (Nicaragua, 1967-1916), este \u00faltimo innovador de la poes\u00eda castellana. Y quien puso la simiente, el espermatozoo, para esa innovaci\u00f3n fue el maestro Gavidia. En plena adolescencia ambos se encontraron en San Salvador para descubrir estructuras en el verso que cambiaron la musicalidad del lenguaje po\u00e9tico en espa\u00f1ol.<\/p>\n<p>A los 15 a\u00f1os Rub\u00e9n Dar\u00edo, ya conocido como el poeta ni\u00f1o, fue invitado por el presidente salvadore\u00f1o Rafael Zald\u00edvar (1882), quien le ofrece trato diplom\u00e1tico para que disfrute de tiempo libre que le permita conocer a escritores salvadore\u00f1os y participe en fiestas literarias y eventos po\u00e9ticos; sin embargo, un golpe de Estado le hace huir de El Salvador. Por el lado de Gavidia no necesit\u00f3 esos mecenazgos: vive en su pa\u00eds, de familia acomodada; adem\u00e1s, no contaba con el atractivo del nicarag\u00fcense ni\u00f1o, pero ten\u00eda el tiempo para investigar sobre la literatura universal y nuestras realidades.<\/p>\n<p>Fue entonces que se dio una casualidad invaluable para la posteridad centroamericana: el hecho de que Dar\u00edo, de 17 a\u00f1os, se encontrase con Francisco Gavidia, de 19 a\u00f1os. El maestro salvadore\u00f1o se encontraba con el futuro pr\u00edncipe de la poes\u00eda castellana. Gavidia era ya conocedor del franc\u00e9s y de otros idiomas cl\u00e1sicos. Dar\u00edo era el poeta que sobresal\u00eda en las reuniones sociales. En esas reuniones el salvadore\u00f1o estuvo dispuesto a compartir los hallazgos de sonidos y estructuras que hab\u00eda descubierto en poemas de otros idiomas.<\/p>\n<p>Con un gran bagaje de cultura po\u00e9tica Dar\u00edo se dispuso a recorrer el mundo y Gavidia se qued\u00f3 entre nosotros so\u00f1ando utop\u00edas en un pa\u00eds que poco a poco se hund\u00eda en el autoritarismo, casi siempre enemigo de la palabra creativa, y de la sola palabra.<\/p>\n<p>En esos encuentros Gavidia le le\u00eda en voz alta al pr\u00edncipe en ciernes poemas en franc\u00e9s, idioma desconocido por el nicarag\u00fcense, pero este lograba advertir los elementos fundamentales y abstractos de la l\u00edrica, como sonidos, pausas y silencios. Entre otras cosas, Gavidia le mostr\u00f3 su traducci\u00f3n al espa\u00f1ol del poema \u201cStella\u201d de V\u00edctor Hugo. Y el nicarag\u00fcense genial ilumin\u00f3 su cerebro ya iluminado.<\/p>\n<p>Ocho a\u00f1os despu\u00e9s, de regreso de Chile y reconocido por su libro \u201cAzul\u201d, Dar\u00edo visita de nuevo El Salvador y contin\u00faan las conversaciones literarias en la casa de Gavidia. Entre otras cosas, Dar\u00edo se casa con la salvadore\u00f1a Rafaela Contreras (junio 1890), por cierto una de las causas del sino tr\u00e1gico del poeta, con una esposa muerta al alumbrar su primer hijo.<\/p>\n<p>En este contexto es importante se\u00f1alar que al hablar de los dos escritores, estamos recalcando en una \u00e9poca en que la poes\u00eda tuvo presencia nacional. Aunque poco a poco sus llamas vivas se fueron languideciendo hasta culminar con el apagamiento de aquellos entusiasmos literarios. \u00c9pocas de dictaduras que parec\u00edan eternas.<\/p>\n<p>Al respecto de esa presencia nacional, he revisado la informaci\u00f3n que se dio en los medios culturales e informativos de El Salvador sobre la enfermedad terminal del pr\u00edncipe de la poes\u00eda. \u201cRub\u00e9n Dar\u00edo est\u00e1 grav\u00edsimo, manden auxilio (publica Diario de El Salvador el 22 de marzo de 1915, en cable procedente de Nueva York). Desde entonces los informativos salvadore\u00f1os no soltaron la informaci\u00f3n sobre el padre de la poes\u00eda modernista. Tengo 100 p\u00e1ginas fotocopiadas de notas de los peri\u00f3dicos Diario de El Salvador, La Prensa, el Diario Oficial y las Revistas Ateneo y Actualidades, que dieron seguimiento a su estado de salud hasta culminar con su desaparici\u00f3n f\u00edsica once meses despu\u00e9s.<\/p>\n<p>Dar\u00edo de deudas con intelectuales europeos por su fuente de conocimiento literario sin mencionar a Gavidia. Pero el nicarag\u00fcense rectifica y en sus \u00faltimos a\u00f1os recuerda los encuentros juveniles. En su autobiograf\u00eda dice: \u201cUno de mis amigos principales era Francisco Gavidia, quien quiz\u00e1 sea de los m\u00e1s s\u00f3lidos humanistas y seguramente de los primeros poetas con que hoy cuenta la Am\u00e9rica espa\u00f1ola. Fue Gavidia, la primera vez que estuve en aquella tierra salvadore\u00f1a, con quien penetrara en iniciaci\u00f3n ferviente en la armoniosa floresta de V\u00edctor Hugo; y de la lectura mutua de los alejandrinos del gran franc\u00e9s, que Gavidia, el primero seguramente, ensayara en castellano, a la manera francesa, surgi\u00f3 en m\u00ed la idea de renovaci\u00f3n m\u00e9trica, que deb\u00eda ampliar y realizar m\u00e1s tarde\u201d.<\/p>\n<p>Sin esa obra autobiogr\u00e1fica no tendr\u00edamos certeza de la contribuci\u00f3n gavideana en el nicarag\u00fcense cuya genialidad renueva la poes\u00eda en espa\u00f1ol. Esto debe motivarnos a reflexionar que la palabra y el libro guardan fundamental acercamiento para fijar la memoria. Su importancia no es solo resguardarla sino promover la creatividad que debe ser eje educativo estrat\u00e9gico. Incluye publicar, crear premios centroamericanos. Aprovechar que contamos con institucionalidades integracionistas centroamericanas.<\/p>\n<p>Sin embargo, hay tantos vac\u00edos que se cubren con creces por los diferentes grupos de poetas noveles que no esperan disparos de salida para emprender la caminata de un quehacer poco visible en nuestro medio.<\/p>\n<p>Me refiero en especial a los poetas que estuvieron presentes en el D\u00eda Mundial de la Poes\u00eda. Emulando recorridos de formaci\u00f3n human\u00edstica y creativa como todos los poetas del mundo, como Gavidia, como Dar\u00edo, quien pese a su principado careci\u00f3 de una vida de satisfacciones. Gracias por ofrecernos palabra creativa.<\/p>\n<p>*List\u00edn Diario.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Manlio Argueta* San Salvador, El Salvador * A los 15 a\u00f1os Rub\u00e9n Dar\u00edo, ya conocido como el poeta ni\u00f1o, fue invitado por el presidente salvadore\u00f1o Rafael Zald\u00edvar (1882), quien le ofrece trato diplom\u00e1tico para que disfrute de tiempo libre que le permita conocer a escritores salvadore\u00f1os y participe en fiestas literarias y eventos po\u00e9ticos; sin [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":38872,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"om_disable_all_campaigns":false,"_monsterinsights_skip_tracking":false,"_monsterinsights_sitenote_active":false,"_monsterinsights_sitenote_note":"","_monsterinsights_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[10,3524],"tags":[4304,4305,4307,1707,4306],"class_list":["post-38871","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-cultura","category-noticas","tag-felix-ruben-garcia-sarmiento-francisco-gavidia","tag-manlio-argueta","tag-rafael-zaldivar","tag-ruben-dario","tag-victor-hugo"],"aioseo_notices":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/elcronistadigital.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/38871","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/elcronistadigital.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/elcronistadigital.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/elcronistadigital.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/elcronistadigital.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=38871"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/elcronistadigital.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/38871\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":38873,"href":"https:\/\/elcronistadigital.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/38871\/revisions\/38873"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/elcronistadigital.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/38872"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/elcronistadigital.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=38871"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/elcronistadigital.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=38871"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/elcronistadigital.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=38871"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}