{"id":40090,"date":"2015-06-22T16:53:56","date_gmt":"2015-06-22T22:53:56","guid":{"rendered":"http:\/\/elcronistadigital.com\/?p=40090"},"modified":"2015-06-22T16:53:56","modified_gmt":"2015-06-22T22:53:56","slug":"como-negociar-en-el-amor","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/elcronistadigital.com\/?p=40090","title":{"rendered":"C\u00f3mo negociar en el amor"},"content":{"rendered":"<div id=\"attachment_40092\" style=\"width: 310px\" class=\"wp-caption alignleft\"><a href=\"https:\/\/elcronistadigital.com\/?attachment_id=40092\" rel=\"attachment wp-att-40092\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" aria-describedby=\"caption-attachment-40092\" class=\"size-medium wp-image-40092\" alt=\"Marcela Lagarde, antrop\u00f3loga mexicana.\" src=\"https:\/\/elcronistadigital.com\/wp-content\/uploads\/2015\/06\/Marcela-Lagarde-300x199.jpg\" width=\"300\" height=\"199\" srcset=\"https:\/\/elcronistadigital.com\/wp-content\/uploads\/2015\/06\/Marcela-Lagarde-300x199.jpg 300w, https:\/\/elcronistadigital.com\/wp-content\/uploads\/2015\/06\/Marcela-Lagarde-342x227.jpg 342w, https:\/\/elcronistadigital.com\/wp-content\/uploads\/2015\/06\/Marcela-Lagarde.jpg 500w\" sizes=\"auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/><\/a><p id=\"caption-attachment-40092\" class=\"wp-caption-text\">Marcela Lagarde, antrop\u00f3loga y feminista mexicana.<\/p><\/div>\n<p><em><strong>* Las negociaciones en el amor vienen de un taller que di en Nicaragua hace muchos a\u00f1os. La palabra \u201cnegociaciones\u201d viene de Clara Coria, que adem\u00e1s de mi amiga es mi maestra. Lo que ella dice es que para entender que tienes que negociar o que ah\u00ed hay negocio, nos cuesta un rato a las mujeres.<\/strong><\/em><\/p>\n<p>Sonia Santoro<br \/>\nP\u00e1gina 12<\/p>\n<p>En medio de la expresi\u00f3n popular del #Niunamenos, Marcela Lagarde, la gran maestra feminista de Am\u00e9rica latina, estuvo en Buenos Aires y habl\u00f3 sobre los pliegues de la construcci\u00f3n del amor tradicional patriarcal, tal como lo conocemos. El amor como cautiverio, el amor como opresi\u00f3n: \u201cNo concibo el amor sin el an\u00e1lisis del poder\u201d, advirti\u00f3. Explic\u00f3 que \u201cmuchos hombres anticipan verbalmente la violencia f\u00edsica o verbal, la violencia econ\u00f3mica, patrimonial y no les creemos hasta el d\u00eda que act\u00faan: te destruyen tus cositas, te cortan tu ropa, te empujan\u201d. Y propuso \u201cnuevos modelos de convivencia y cuidados distintos, con solidaridad y con responsabilidad\u201d, partiendo de que las mujeres antes que nada sean ego\u00edstas, se conozcan y crean en s\u00ed mismas.<\/p>\n<p>Fue un viaje agitado para Marcela Lagarde y de los R\u00edos. Lleg\u00f3 al pa\u00eds para participar del III Foro Internacional sobre los Derechos de las Mujeres, realizado por el Consejo Provincial de las Mujeres de la provincia de Buenos Aires. Estuvo en el Teatro Argentino de La Plata, en una jornada donde el eje fue \u201cPoder con mujeres. Otra construcci\u00f3n es posible\u201d. Durante la convocatoria del #Niunamenos, estuvo frente al Congreso para ser parte de esa movilizaci\u00f3n que tanto sue\u00f1a que ocurra en su pa\u00eds.<\/p>\n<p>En el Museo Evita particip\u00f3 en un conversatorio sobre \u201cClaves feministas para las negociaciones en el amor\u201d. Si bien ella es internacionalmente conocida por su trabajo, investigaciones, militancias para que las mujeres puedan vivir sin violencia y por haber acu\u00f1ado y popularizado el t\u00e9rmino femicidio, sus reflexiones sobre el amor atraviesan muchos de sus trabajos. Incluso ahora mismo est\u00e1 haciendo otro libro investigando a las feministas y su relaci\u00f3n con el amor.<\/p>\n<p>Un conversatorio tiene algo de las viejas tertulias donde se aprende a partir del intercambio de ideas. All\u00ed, ella hizo de todo, siempre con su calidez acompa\u00f1ada de una l\u00facida oralidad para allanar temas tan complejos. Intercambi\u00f3 un libro con una mujer boliviana que le agradeci\u00f3 sus palabras. Profundiz\u00f3 alg\u00fan concepto a pedido de una antrop\u00f3loga que la llam\u00f3 \u201cla reina de mi marco te\u00f3rico\u201d. Habl\u00f3, ense\u00f1\u00f3, aconsej\u00f3, divirti\u00f3 a las asistentes y las hizo pensar.<\/p>\n<p>\u2013\u00bfC\u00f3mo surgi\u00f3 la idea del libro Claves para la negociaci\u00f3n en el amor?<\/p>\n<p>\u2013Alguien me preguntaba hace tiempo \u00bfqu\u00e9 tiene que ver el feminismo con el amor? Estaba como horrorizada de que yo como feminista hablara del amor. Y yo aprovech\u00e9 para contar que el amor ha sido uno de los grandes temas del feminismo de todos los tiempos y ha estado en el centro de las preocupaciones vitales de las feministas. Es una clave importante la condici\u00f3n de modernidad de mujeres como feministas que reflexionan sobre el amor por un lado, pero al mismo tiempo, rebeldes, subversivas, trastruecan el contenido, se preocupan por cambiar el contenido del amor. O sea, se vuelven cr\u00edticas del amor y una de las cr\u00edticas m\u00e1s importantes de las feministas y por ende de los feminismos ha sido la cr\u00edtica del amor hegem\u00f3nico. Entonces no se usaba esa palabra pero desde Gramsci para ac\u00e1 planteamos la hegemon\u00eda. Yo desde ah\u00ed he hecho mis reflexiones personales sobre el amor como investigadora, como antrop\u00f3loga. Me interes\u00f3 mucho mirar la hegemon\u00eda amorosa y qu\u00e9 papel jugaba en nuestras vidas pero tambi\u00e9n en eso que en antropolog\u00eda llamamos la organizaci\u00f3n social de g\u00e9nero. Entonces para m\u00ed ha sido un tema constante. Mi libro \u201cLos cautiverios de las mujeres. Madresposas, monjas, putas, presas y locas\u201d \u2013f\u00edjense los nombres de los estereotipos simb\u00f3licos\u2013 est\u00e1 atravesado por el amor. Es un libro, en parte, sobre el amor como cautiverio. Yo recuerdo que en el examen de lo que fue mi tesis doctoral alguno de los sinodales se quej\u00f3 de que no hablase yo de las dulzuras del amor. Le dije \u201cest\u00e1s leyendo un libro sobre la opresi\u00f3n amorosa, por favor ub\u00edcate\u201d.<\/p>\n<p>La frase provoc\u00f3 una de las primeras carcajadas del p\u00fablico, que fue de la reflexi\u00f3n a la risa, durante la hora y media que dur\u00f3 el encuentro.<\/p>\n<p>\u2013Fui de la investigaci\u00f3n emp\u00edrica de las mujeres concretas \u2013relat\u00f3 Lagarde\u2013, con sus guardianes de los cautiverios, con sus directores espirituales, pol\u00edticos, l\u00edderes, todos los hombres con los que convivimos las mujeres, y fui encontrando esos estereotipos simb\u00f3licos. Esos son el resultado de la investigaci\u00f3n, no fueron la hip\u00f3tesis. Fue el resultado despu\u00e9s de entrevistar m\u00e1s de 100 mujeres de distintas clases, de distintas etnias. Estudi\u00e9 en muchos \u00e1mbitos diferentes qu\u00e9 pasa con el amor y qu\u00e9 pasa con la vida cotidiana de las mujeres en ese entorno amoroso supuesto. Bueno, yo a eso le llam\u00e9 cautiverio. No es nada m\u00e1s una met\u00e1fora. Es un verdadero cautiverio. Yo me tom\u00e9 la palabra de los textos medievales. Estaban cautivas las mujeres encerradas material y simb\u00f3licamente, pero sobre todo pol\u00edticamente. He tenido desde entonces para ac\u00e1 una observancia pol\u00edtica del amor, no concibo el amor sin el an\u00e1lisis del poder que implica el contrapoder, la falta de poder, la construcci\u00f3n de la dominaci\u00f3n, la construcci\u00f3n del encantamiento, porque el cautiverio en muchas ocasiones implica que las mujeres nos sintamos cautivas, viviendo entre rejas, entre muros altos sin poder salir, entre puertas y ventanas cerradas, todo ese mundo dif\u00edcil de la vida amorosa a la usanza. No la que nos inventan, que nos fantasean, que nos idealizan como el espacio de la gran felicidad, sino la que se da en la vida cotidiana de la mayor\u00eda de las mujeres por lo menos en mi pa\u00eds. (&#8230;)<\/p>\n<p>El cautiverio implica tambi\u00e9n el estar encantadas, cautivadas, a trav\u00e9s de los mitos, de las ideolog\u00edas amorosas, que son de lo m\u00e1s importante para que la vida se d\u00e9 como se da. Esas ideolog\u00edas no se estudian en las facultades de las ciencias pol\u00edticas, en casi ning\u00fan lugar, salvo en espacios feministas. Y eso es lo que est\u00e1 en el origen de por qu\u00e9 yo me interes\u00e9 en el tema y lo investigue como antrop\u00f3loga. Pero luego como feminista tallerista, activista, lo he trabajado much\u00edsimo. Las negociaciones en el amor vienen de un taller que di en Nicaragua hace muchos a\u00f1os. La palabra \u201cnegociaciones\u201d viene de Clara Coria, que adem\u00e1s de mi amiga es mi maestra. Lo que ella dice es que para entender que tienes que negociar o que ah\u00ed hay negocio, nos cuesta un rato a las mujeres. Porque creemos que es una relaci\u00f3n que no tiene nada que ver con las negociaciones ni nada, y \u201cpongo el coraz\u00f3n por delante, las hormonas y la pasi\u00f3n total y absoluta, y c\u00f3mo voy a pensar en negociar, eso ser\u00eda tramposo, traidor y herir\u00eda los sentimientos de otra persona&#8230;\u201d<\/p>\n<p>\u2013Los hombres no piensan eso&#8230;<\/p>\n<p>\u2013Los hombres luego te digo c\u00f3mo. Lo que yo quer\u00eda resaltar en el taller es que la negociaci\u00f3n primera que hay que hacer es interna. Una con una misma. Esa mismidad, que es tambi\u00e9n un tema que he trabajado toda la vida, me parece b\u00e1sica para el amor. Qui\u00e9n dir\u00eda, cuando en el mundo all\u00e1 afuera nos dice a las mujeres que no seamos ego\u00edstas, y que hay que ver al otro. O sea, una cosa ex\u00f3tica. Cuando nosotras apenas nos vamos viendo a nosotras mismas, ya nos llaman a ver al otro. Cuando son los hombres los que apenas est\u00e1n descubriendo que viven en el mundo junto a otras personas. En cambio, lo que Clara nos dice en sus bellos textos es que antes de salir a decir esta boca es m\u00eda, tengo que ponerme de acuerdo conmigo misma, porque si no, sin tomar decisiones me voy a poner en bandeja de plata a la otra persona que s\u00ed va a negociar, sea quien sea.<\/p>\n<p>\u2013En el libro dice que para las mujeres es muy fuerte el definir la identidad a partir de a quien amamos, y para los hombres no es as\u00ed. Y tambi\u00e9n, que \u201cel primer principio para el amor es el no te creo\u201d. \u00bfC\u00f3mo es eso?<\/p>\n<p>\u2013El \u201cno te creo\u201d porque las mitolog\u00edas amorosas construyen creencias y las mentalidades desarrolladas en las mujeres son mentalidades de fe, de creencias, de dogmas y en lo primero en que se nos hace creer es en los dem\u00e1s y no en nosotras mismas. Y veamos qu\u00e9 es lo que hacemos nosotras para ir logrando que las mujeres confiemos, en el sentido de confiar en alguien. En primer lugar que confiemos en nosotras, porque el sentido com\u00fan es creer en los dem\u00e1s, en creer en sus palabras. Es m\u00e1s, tanto \u201cel no te creo es v\u00e1lido\u201d, como el \u201ccr\u00e9anles\u201d. Porque los c\u00f3nyuges te dicen muchas cosas y no les crees. Y tratas de convencerlos. Y te avisan. Y quiero decirlo por el tema de la violencia, muchos hombres anticipan verbalmente la violencia f\u00edsica o verbal, anticipan la violencia econ\u00f3mica, patrimonial y no les creemos hasta el d\u00eda que act\u00faan: te destruyen tus cositas, te cortan tu ropa, te empujan. Pero ya te lo hab\u00edan dicho.<\/p>\n<p>\u2013Pareciera que las mujeres, que son tradicionalmente las cuidadoras, no saben cuidarse a s\u00ed mismas.<\/p>\n<p>\u2013Esa es una de las m\u00e1s graves estructuras patriarcales. No es que no se nos d\u00e9 cuidarnos, es que lo perverso del orden patriarcal es tener millones de especialistas en cuidar a los otros. Millones ense\u00f1adas a descuidarnos en parte. O a cuidar mucho ciertos aspectos de nosotras, de nuestra vida, que no necesariamente son los prioritarios, con el descuido de otra parte de nuestras vidas. Y el amor como lo conocemos tiene una gran parte de cuidado. Y en el modelo m\u00e1s tradicional es cuidado absoluto, cuidado del cuerpo, de la sexualidad del otro, del placer del otro, de la casa del otro. O sea, lo totalitario patriarcal es un cuidado absoluto, pero al mismo tiempo con cierto descuido en tu salud, o en tu formaci\u00f3n, o en tu espiritualidad. Y tambi\u00e9n mientras m\u00e1s nos descuidemos, m\u00e1s est\u00e1 el deseo profundo, inconsciente de ser cuidadas, entonces las mujeres cuidamos por carencia, no por convencimiento y necesitamos cambiar eso si queremos cambiar la forma de amar a la pareja.<\/p>\n<p>\u2013\u00bfQu\u00e9 les pasa a las mujeres cuando esperan que las amen como ellas aman y no les devuelven eso?<\/p>\n<p>\u2013Pues hay una gran frustraci\u00f3n. Hay una gran tristeza. Hay un duelo. A veces no lo hacemos. Nos cuesta mucho hacer ese duelo. Pero si queremos dejar de tener la fantas\u00eda de que nos amen como nosotras amamos, tenemos que hacer el duelo del reconocimiento de que no se puede. Entonces, m\u00e1s bien veamos c\u00f3mo se puede, qu\u00e9 s\u00ed se puede, en estas condiciones, con estas personas y dejemos de fantasear, omnipotentemente, que podemos cambiar al otro para que nos amen como queremos que nos amen.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>* Las negociaciones en el amor vienen de un taller que di en Nicaragua hace muchos a\u00f1os. La palabra \u201cnegociaciones\u201d viene de Clara Coria, que adem\u00e1s de mi amiga es mi maestra. 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