{"id":40188,"date":"2015-06-27T08:37:12","date_gmt":"2015-06-27T14:37:12","guid":{"rendered":"http:\/\/elcronistadigital.com\/?p=40188"},"modified":"2015-06-27T08:37:12","modified_gmt":"2015-06-27T14:37:12","slug":"ruben-dario-mi-literatura-es-mia-en-mi","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/elcronistadigital.com\/?p=40188","title":{"rendered":"Rub\u00e9n Dar\u00edo: \u201cMi literatura es m\u00eda en m\u00ed\u201d"},"content":{"rendered":"<div id=\"attachment_40189\" style=\"width: 458px\" class=\"wp-caption alignleft\"><a href=\"https:\/\/elcronistadigital.com\/?attachment_id=40189\" rel=\"attachment wp-att-40189\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" aria-describedby=\"caption-attachment-40189\" class=\"size-full wp-image-40189\" alt=\"Rub\u00e9n Dar\u00edo, nuestro insigne poeta.\" src=\"https:\/\/elcronistadigital.com\/wp-content\/uploads\/2015\/06\/Rub\u00e9n-Dar\u00edo-6.jpg\" width=\"448\" height=\"288\" srcset=\"https:\/\/elcronistadigital.com\/wp-content\/uploads\/2015\/06\/Rub\u00e9n-Dar\u00edo-6.jpg 448w, https:\/\/elcronistadigital.com\/wp-content\/uploads\/2015\/06\/Rub\u00e9n-Dar\u00edo-6-300x192.jpg 300w, https:\/\/elcronistadigital.com\/wp-content\/uploads\/2015\/06\/Rub\u00e9n-Dar\u00edo-6-342x219.jpg 342w\" sizes=\"auto, (max-width: 448px) 100vw, 448px\" \/><\/a><p id=\"caption-attachment-40189\" class=\"wp-caption-text\">Rub\u00e9n Dar\u00edo, nuestro insigne poeta.<\/p><\/div>\n<p>Rafael Narbona<br \/>\nEl Cultural*<\/p>\n<p>* Dar\u00edo no es cursi ni escapista, sino moderno, cosmopolita y profundo. Actualiz\u00f3 y revigoriz\u00f3 la poes\u00eda espa\u00f1ola e hispanoamericana en una \u00e9poca de mediocridad y prosa\u00edsmo. Teji\u00f3 una telara\u00f1a entre Buenos Aires, Madrid, Par\u00eds y Nueva York, permitiendo que el idioma circulara en todas direcciones<\/p>\n<p>Rub\u00e9n Dar\u00edo naci\u00f3 en 1867 en San Pedro de Metapa, Nicaragua. Ni\u00f1o prodigio, compuso su primer soneto en 1879, inspir\u00e1ndose en poetas como Ram\u00f3n de Campoamor, Zorrilla y N\u00fa\u00f1ez de Arce. M\u00e1s adelante, descubre a V\u00edctor Hugo, que revoluciona su concepci\u00f3n de la poes\u00eda. El poeta salvadore\u00f1o Francisco Gavidia le anima a adaptar el verso alejandrino franc\u00e9s a la m\u00e9trica castellana, preludiando uno de los rasgos esenciales del modernismo. En 1887, aparece su primer libro de poemas, Abrojos. A\u00fan no ha fraguado una po\u00e9tica personal, pero la madurez literaria llegar\u00e1 enseguida con Azul\u2026 (1888), un conjunto de poes\u00edas y relatos que encender\u00e1n el elogio de Juan Valera, que publica dos cartas abiertas en \u201cEl Imparcial\u201d, destacando su \u201cpoderosa individualidad de escritor\u201d. Los sonetos dedicados a Leconte de Lisle y Catulle Mend\u00e8s despejan cualquier duda sobre la sinton\u00eda con el parnasianismo, pero no es menos notable la influencia de la mitolog\u00eda grecolatina, los cuentos de hadas o el teatro de Shakespeare. Lo est\u00e9tico convive con la protesta antiburguesa de inspiraci\u00f3n naturalista (\u201cEl Rey Burgu\u00e9s\u201d, \u201cEl fardo\u201d) y la exaltaci\u00f3n de la Am\u00e9rica precolombina (\u201cCaupolic\u00e1n\u201d).<\/p>\n<p>Corresponsal del diario argentino \u201cLa Naci\u00f3n\u201d, viaja a Espa\u00f1a, Nueva York y Par\u00eds. Conoce a Jos\u00e9 Mart\u00ed y a Paul Verlaine. Nombrado c\u00f3nsul honor\u00edfico de Colombia en Buenos Aires, se relaciona con Leopoldo Lugones y el poeta e historiador boliviano Ricardo Jaimes Freyre. Sus amor\u00edos y su afici\u00f3n al alcohol convierten su vida en un sobresalto continuo. En 1896 publica Los raros, una galer\u00eda de semblanzas que privilegia a los simbolistas franceses (Verlaine, Villiers de l\u2019Isle Adam), pero que no presta menos atenci\u00f3n a Poe y Lautr\u00e9amont, dos visionarios que anticipan las intuiciones del surrealismo. Ese mismo a\u00f1o, sale de la imprenta Prosas profanas, que representa su consagraci\u00f3n definitiva. La originalidad y el desaf\u00edo de la obra se manifiestan desde el t\u00edtulo, pues como ha se\u00f1alado Octavio Paz constituye una provocaci\u00f3n \u201cllamar \u2018Prosas\u2019 \u2013himnos que se cantan en las misas solemnes despu\u00e9s del Evangelio- a una colecci\u00f3n de versos predominantemente er\u00f3ticos\u201d. En sus \u201cPalabras liminares\u201d, advierte Dar\u00edo: \u201cmi literatura es m\u00eda en m\u00ed; quien siga servilmente mis huellas perder\u00e1 su tesoro personal\u201d. No niega su herencia cultural, pero admite que tiene otros afectos: \u201cMi esposa es de mi tierra; mi querida, de Par\u00eds\u201d.<\/p>\n<p>Por \u00faltimo, reivindica la lecci\u00f3n pitag\u00f3rica sobre el alma, la m\u00fasica y la armon\u00eda: \u201cComo cada palabra tiene un alma, hay en cada verso, adem\u00e1s de la armon\u00eda verbal, una melod\u00eda ideal\u201d. Las palabras no se agotan en su significado. Son objetos con una belleza propia, independiente. Prosas profanas contiene poemas memorables: \u201cEra un aire suave\u201d (\u201c\u2026el hada Harmon\u00eda ritmaba sus vuelos, \/ e iban frases vagas y tenues suspiros \/ entre los sollozos de los violonchelos\u201d); \u201cSonatina\u201d (\u201cLa princesa no r\u00ede, la princesa no siente; \/ la princesa persigue por el cielo de Oriente \/ la lib\u00e9lula vaga de una vaga ilusi\u00f3n\u201d); \u201cColoquio de los centauros\u201d (\u201ctoda forma es un gesto, una cifra, un enigma\u201d); \u201cResponso\u201d (\u201cPadre y maestro m\u00e1gico, lir\u00f3foro celeste\u201d [\u2026] \u201cque p\u00faberes can\u00e9foras te ofrenden el acanto\u201d). Rub\u00e9n Dar\u00edo ambienta sus poemas en la Grecia cl\u00e1sica, la Florencia del Renacimiento, la Alemania de Heine y Wagner, la Espa\u00f1a de Merim\u00e9e, el Lejano Oriente. El cisne encarna el ideal de belleza: \u201cel eb\u00farneo cisne, sobre el quieto estanque, \/ como blanca g\u00f3ndola\u201d dibuja una estela. \u201cOl\u00edmpico\u201d, \u201calado arist\u00f3crata\u201d, se desliza por la cueva encantada de Luis II de Baviera. Su proporci\u00f3n y equilibrio evocan los versos de Ovidio, Garcilaso y G\u00f3ngora, pero su hermoso canto anuncia su propia decadencia. Su inmolaci\u00f3n representar\u00e1 el fin del modernismo, que Dar\u00edo ya intuye: \u201cYo persigo una forma que no encuentra mi estilo\u201d, pero \u201cno hallo sino la palabra que huye, \/ [\u2026] y el cuello del gran cisne blanco que me interroga\u201d.<\/p>\n<p>En 1899, desembarca en Barcelona. \u201cLa Naci\u00f3n\u201d le ha encargado una serie de reportajes sobre la crisis que sufre Espa\u00f1a, despu\u00e9s de perder sus \u00faltimas colonias de ultramar. Sus art\u00edculos simpatizan abiertamente con la causa espa\u00f1ola, sin ocultar su desd\u00e9n por el imperialismo norteamericano. Valle-Incl\u00e1n, Juan Ram\u00f3n Jim\u00e9nez, Villaespesa y otros j\u00f3venes autores le aclaman como maestro. En 1902 conoce a Antonio Machado en Par\u00eds, que le expresa su admiraci\u00f3n. En 1905 publica Cantos de vida y esperanza, con un pr\u00f3logo que reivindica \u201cla aristocracia del pensamiento\u201d, el hex\u00e1metro -con su m\u00fasica interna, mucho m\u00e1s profunda que la rima sil\u00e1bica- y el verso libre, con una flexibilidad que libera al poeta de viejas servidumbres formales: \u201c\u2026en esta tierra de Quevedos y G\u00f3ngoras, los \u00fanicos innovadores del instrumento l\u00edrico\u201d [\u2026] han sido \u201clos poetas del Madrid C\u00f3mico y los libretistas del g\u00e9nero chico\u201d. Dar\u00edo define el modernismo como \u201cun movimiento de libertad, que le toc\u00f3 iniciar en Am\u00e9rica y se propag\u00f3 hasta Espa\u00f1a\u201d y declara: \u201cYo no soy un poeta para muchedumbres. Pero s\u00e9 que indefectiblemente tengo que ir a ellas\u201d. Aunque anuncia que ha abandonado su \u201ctorre de marfil\u201d (\u201cYo soy aquel que ayer no m\u00e1s dec\u00eda \/ el verso azul y la canci\u00f3n profana\u201d), el anhelo por la belleza perdura con sus tintes parnasianos (\u201cMarcha triunfal\u201d). Dar\u00edo no se ha apartado de la consigna de Verlaine, seg\u00fan el cual el poema debe ser m\u00fasica, pero se arriesga m\u00e1s en cuestiones filos\u00f3ficas y pol\u00edticas. Aunque desea tener fe, confiesa su pesimismo existencial: \u201cSer, y no saber nada, y ser sin rumbo cierto\u201d. En cambio, no titubea a la hora de exaltar el genio de Espa\u00f1a. En su \u201cOda a Roosevelt\u201d opone la Am\u00e9rica espa\u00f1ola y cat\u00f3lica, que \u201csue\u00f1a. Y ama, y vibra, y es la hija del sol\u201d a la Am\u00e9rica \u201cb\u00e1rbara\u201d del Norte, que entiende el progreso como \u201cerupci\u00f3n\u201d y apunta al porvenir con una \u201cbala\u201d.<\/p>\n<p>Los \u00faltimos libros de Rub\u00e9n Dar\u00edo incluyen algunos de sus poemas m\u00e1s c\u00e9lebres: \u201cSalutaci\u00f3n al \u00e1guila\u201d, \u201cOda a Mitre\u201d, \u201cLa canci\u00f3n de los pinos\u201d (El canto errante, 1907), \u201cA Margarita Debayle\u201d, \u201cEl clavicordio de la abuela\u201d (Poema del oto\u00f1o, 1910), \u201cLos motivos del lobo\u201d, \u201cLa cartuja\u201d (Canto a la Argentina, 1914). Dar\u00edo muri\u00f3 el 6 de febrero de 1916 en Le\u00f3n, Nicaragua. Poco antes hab\u00eda abandonado Europa, escribiendo a un amigo: \u201cVoy en busca del cementerio de mi tierra natal\u201d. Dar\u00edo no es cursi ni escapista, sino moderno, cosmopolita y profundo. Actualiz\u00f3 y revigoriz\u00f3 la poes\u00eda espa\u00f1ola e hispanoamericana en una \u00e9poca de mediocridad y prosa\u00edsmo. Teji\u00f3 una telara\u00f1a entre Buenos Aires, Madrid, Par\u00eds y Nueva York, permitiendo que el idioma circulara en todas direcciones. Atribuy\u00f3 al poeta la funci\u00f3n de interpretar la realidad, recurriendo a la met\u00e1fora como clave hermen\u00e9utica. Explor\u00f3 el abismo nihilista, con su caudal de angustia y desesperanza. Transform\u00f3 la sinestesia en categor\u00eda filos\u00f3fica, postulando que los pitag\u00f3ricos no se equivocaban al afirmar que el ritmo \u2013una fuerza c\u00f3smica- es el lenguaje secreto de las cosas. Escribe Octavio Paz: \u201cEl modernismo se inicia como una est\u00e9tica del ritmo y desemboca en una visi\u00f3n r\u00edtmica del universo\u201d.<\/p>\n<p>Si alguien quiere una edici\u00f3n rigurosa y cuidada de la obra po\u00e9tica de Rub\u00e9n Dar\u00edo, le recomiendo el tomo publicado por la exquisita y meritoria Biblioteca Castro, al cuidado de Jos\u00e9 Carlos Rovira. La prosa puede encontrarse en vol\u00famenes dispersos de C\u00e1tedra, Alianza, Losada, Visor y otras editoriales. Los amantes de las ediciones antiguas pueden buscar los peque\u00f1os vol\u00famenes de Afrod\u00edsio Aguado o Aguilar. Rub\u00e9n Dar\u00edo marc\u00f3 el rumbo de la poes\u00eda del siglo XX en lengua castellana y a\u00fan no ha perdido su capacidad de inspirar, invitando a las nuevas generaciones a sintetizar tradici\u00f3n y modernidad para trascender los l\u00edmites de la raz\u00f3n, el lenguaje y lo real.<\/p>\n<p>* Diario El Mundo, de Espa\u00f1a.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Rafael Narbona El Cultural* * Dar\u00edo no es cursi ni escapista, sino moderno, cosmopolita y profundo. Actualiz\u00f3 y revigoriz\u00f3 la poes\u00eda espa\u00f1ola e hispanoamericana en una \u00e9poca de mediocridad y prosa\u00edsmo. Teji\u00f3 una telara\u00f1a entre Buenos Aires, Madrid, Par\u00eds y Nueva York, permitiendo que el idioma circulara en todas direcciones Rub\u00e9n Dar\u00edo naci\u00f3 en 1867 [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":40189,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"om_disable_all_campaigns":false,"_monsterinsights_skip_tracking":false,"_monsterinsights_sitenote_active":false,"_monsterinsights_sitenote_note":"","_monsterinsights_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[10,3524],"tags":[],"class_list":["post-40188","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-cultura","category-noticas"],"aioseo_notices":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/elcronistadigital.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/40188","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/elcronistadigital.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/elcronistadigital.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/elcronistadigital.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/elcronistadigital.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=40188"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/elcronistadigital.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/40188\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":40190,"href":"https:\/\/elcronistadigital.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/40188\/revisions\/40190"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/elcronistadigital.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/40189"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/elcronistadigital.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=40188"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/elcronistadigital.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=40188"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/elcronistadigital.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=40188"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}