{"id":40642,"date":"2015-07-27T07:55:15","date_gmt":"2015-07-27T13:55:15","guid":{"rendered":"http:\/\/elcronistadigital.com\/?p=40642"},"modified":"2015-07-27T07:55:15","modified_gmt":"2015-07-27T13:55:15","slug":"nicaragua-la-aventura-de-mi-vida-un-viaje-a-la-conciencia","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/elcronistadigital.com\/?p=40642","title":{"rendered":"Nicaragua: la aventura de mi vida, un viaje a la conciencia"},"content":{"rendered":"<div id=\"attachment_40643\" style=\"width: 310px\" class=\"wp-caption alignleft\"><a href=\"https:\/\/elcronistadigital.com\/?attachment_id=40643\" rel=\"attachment wp-att-40643\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" aria-describedby=\"caption-attachment-40643\" class=\"size-medium wp-image-40643\" alt=\"Aurora Redondo Garc\u00eda en Nicaragua.\" src=\"https:\/\/elcronistadigital.com\/wp-content\/uploads\/2015\/07\/Aurora-300x224.jpg\" width=\"300\" height=\"224\" srcset=\"https:\/\/elcronistadigital.com\/wp-content\/uploads\/2015\/07\/Aurora-300x224.jpg 300w, https:\/\/elcronistadigital.com\/wp-content\/uploads\/2015\/07\/Aurora-342x256.jpg 342w, https:\/\/elcronistadigital.com\/wp-content\/uploads\/2015\/07\/Aurora-60x45.jpg 60w, https:\/\/elcronistadigital.com\/wp-content\/uploads\/2015\/07\/Aurora-150x113.jpg 150w, https:\/\/elcronistadigital.com\/wp-content\/uploads\/2015\/07\/Aurora-269x201.jpg 269w, https:\/\/elcronistadigital.com\/wp-content\/uploads\/2015\/07\/Aurora.jpg 667w\" sizes=\"auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/><\/a><p id=\"caption-attachment-40643\" class=\"wp-caption-text\">Aurora Redondo Garc\u00eda en Nicaragua.<\/p><\/div>\n<p>Aurora Redondo Garc\u00eda*<\/p>\n<p>Estamos hechos de \u00e1tomos, part\u00edculas diminutas que crean materia a partir de puro movimiento. Somos seres de sangre caliente y cuando el calor inunda nuestro pecho y remueve nuestro est\u00f3mago sentimos que es hora de darle salsa al cuerpo. Buscamos emociones fuertes con que drogarnos de vida y nos empapamos en experiencias para crecer y evolucionar.<\/p>\n<p>Yo un d\u00eda sent\u00ed que deseaba viajar a Nicaragua. No hubo un motivo, no hab\u00eda explicaci\u00f3n; yo quer\u00eda ir a lo desconocido. Quiz\u00e1s por eso no le\u00ed gu\u00edas de viajes, no busqu\u00e9 demasiada informaci\u00f3n. Pens\u00e9 que lo importante lo aprender\u00eda en el camino.<\/p>\n<p>Encontr\u00e9 el nombre de aquel pa\u00eds de una manera bastante fortuita. Cuando hace a\u00f1os viaj\u00e9 a Nueva Zelanda estuve trabajando como voluntaria en granjas org\u00e1nicas (haciendo \u201cwwoofing\u201c) y a ra\u00edz de aquella buena experiencia busqu\u00e9 centros en Sudam\u00e9rica donde hicieran el mismo tipo de pr\u00e1cticas basadas en la agricultura sostenible.<\/p>\n<p>En mitad de ning\u00fan sitio, en una isla volc\u00e1nica en medio de un lago en un peque\u00f1o pa\u00eds de Centroam\u00e9rica hab\u00eda un centro en que ten\u00edan proyectos con muy buena pinta. Ah\u00ed me pic\u00f3 el bichito, que se col\u00f3 adentro y se me qued\u00f3 durante meses susurrando el nombre de Ometepe, la isla del lago.<\/p>\n<p>Tard\u00e9 un a\u00f1o, por lo menos, en decidirme a marchar. Creo que las ideas hay que dejarlas espesar, como las lentejas, que despu\u00e9s de un par de d\u00edas saben mejor. Durante ese a\u00f1o acab\u00e9 la carrera y la liga, y trabaj\u00e9 en proyectos de otra gente sin decidirme a lanzarme al m\u00edo propio.<\/p>\n<p>Mientras tanto, miraba precios y ve\u00eda qu\u00e9 combinaciones pod\u00edan ser mejores para cruzar el Atl\u00e1ntico. Siempre un poco de lejos. Hasta que un d\u00eda simplemente sucedi\u00f3. Supe que era el momento. Me estaba embarcando en demasiados planes que no eran mi plan, mi Gran Plan, mi viaje a Sudam\u00e9rica. No ten\u00eda prisa, pero sin querer los meses pasaban y casi se me escapaba el a\u00f1o.<\/p>\n<p>Mand\u00e9 emails a mucha gente ofreci\u00e9ndome para trabajar en actividades muy variadas, como recepcionista en hostales o jardinera en fincas. La mayor\u00eda de mensajes no obten\u00edan respuesta, pero un d\u00eda contest\u00f3 un chico diciendo que le vendr\u00eda muy bien alguien como yo. Es decir, con experiencia como recepcionista, que no tuviera miedo a vivir en medio de la jungla y que adem\u00e1s fuera biling\u00fce en espa\u00f1ol e ingl\u00e9s. Ese mismo d\u00eda compr\u00e9 el billete.<\/p>\n<p>Al final las cosas no salieron como hab\u00eda planeado, pero por otra casualidad: en una visita al pueblo en que viv\u00edan unos conocidos de mi familia, me ofrecieron trabajo en un hostal con un turno en recepci\u00f3n y con posibilidad de dar clases de ingl\u00e9s a los otros empleados. Todo encajaba en un plan que se iba haciendo a \u00e9l mismo.<\/p>\n<p>A lo largo de tres meses viv\u00ed en un universo paralelo. Viv\u00ed en un lugar donde el agua y la electricidad vienen y van como la marea; y conoc\u00ed a gente que hac\u00eda malabares por un sueldo del tama\u00f1o de una canica. Estuve donde el consumismo est\u00e1 llegando, donde tener veh\u00edculo es un privilegio con el que muchos sue\u00f1an, a\u00fan sin saber que cuanto m\u00e1s tienes, mayores son tus deudas, tus cadenas y tus obligaciones.<\/p>\n<p>En la tierra de los volcanes la gente vive sin prisas, los que menos tienen m\u00e1s comparten y fue all\u00ed donde no una, sino muchas veces me invitaron a compartir comida e historias. Dicen que no es m\u00e1s rico el que m\u00e1s tiene, sino el que menos necesita.<\/p>\n<p>Si tengo que escoger alguna de estas historias pienso en \u00c1ngela, la mam\u00e1 de mi amiga Paola. Pao trabajaba conmigo en el hostal: era camarera del restaurante. Aunque al principio me daba un poco de miedo la fiereza con la que miraba, me fui haciendo poco a poco su amiga y llegamos a tener una amistad de esas que te llevas contigo y cuidan de ti desde lejos. El fin de semana antes de que siguiera mi viaje a Costa Rica me invit\u00f3 a pasar unos d\u00edas en casa de su familia, en un peque\u00f1o pueblo cerca de donde viv\u00edamos. All\u00ed conoc\u00ed a sus padres, sus dos hermanitas y otro mont\u00f3n de familiares y amigos que viv\u00edan alrededor. Me llevaron a las playas, unas preciosas playas en medio de la naturaleza, con rocas impresionantes y \u00e1rboles a los que subirte a ver el oc\u00e9ano. En el mar, un mont\u00f3n de barcos esperaban el amanecer para que los pescadores salieran a la faena.<\/p>\n<p>\u00c1ngela estaba atenta a las mareas. Cuando hay mareas vivas, la marea alta sube mucho y la baja deja al descubierto los tesoros de la costa. Aquellos d\u00edas bajaba m\u00e1s de lo habitual. Una ma\u00f1ana salimos al amanecer caminando a una playa cercana. Recorrimos parte de la carretera y cruzamos una loma a la que, seg\u00fan me dijo, nunca lleg\u00f3 a perder el miedo porque nunca sabes qui\u00e9n puede aparecer ni con qu\u00e9 intenciones. Cuando llegamos, la marea no hab\u00eda bajado del todo, as\u00ed que nos sentamos a esperar. \u00a1Nos sentamos a esperar! Imaginaos ir a trabajar y darte cuenta de que falta una hora, quiz\u00e1s dos, para que puedas empezar tu tarea. Este tipo de detalles son los que hacen nuestras vidas tan diferentes.<\/p>\n<p>Mientras esper\u00e1bamos me ense\u00f1\u00f3 los agujeros donde las tortugas acuden a desovar. Me explic\u00f3 la forma que ten\u00eda ella de ver aquel asunto. Aparentemente, unos ecologistas holandeses hab\u00edan venido al pueblo para marcar unos patrones de actuaci\u00f3n de forma que los pescadores y los locales pudieran coger huevos, pero a la vez respetaran unas zonas de cr\u00eda adecuadas para que la natalidad de las tortugas no cayera en picado. Es un tema complicado, me cont\u00f3, porque cada uno tiene su opini\u00f3n. Algunos saben mucho, pero no viven en el lugar; otros tienen muy buenas intenciones, pero no act\u00faan de la mejor forma posible. Al final los huevos se pierden, las tortugas mueren, as\u00ed que ni las cuidamos ni las dejamos cuidar.<\/p>\n<p>Nos sentamos en la arena y me cont\u00f3 su historia. Nicaragua es un pa\u00eds donde el hombre es por derecho de nacimiento el fuerte, el poderoso, el que tiene el control. Se lament\u00f3 de que cambiar las ideas de un pa\u00eds entero, de todas las generaciones y a todos los niveles es algo que va muy despacio. Es as\u00ed que me encontr\u00e9 con esta historia de violencia, fuerza y superaci\u00f3n. Cuando \u00c1ngela era una ni\u00f1a su madre la abandon\u00f3 y la dej\u00f3 a cargo de una mujer con veinte hijos m\u00e1s de los que cuidar. Esta mujer era muy seria y estricta, los educ\u00f3 muy bien, pero me contaba que siempre hab\u00eda echado de menos el cari\u00f1o de una madre. Por otra parte, ten\u00eda un t\u00edo que a veces la llamaba a su casa con el pretexto de hacerle recados. Al principio era muy cari\u00f1oso con ella, pero este cari\u00f1o empez\u00f3 a transformarse de una forma peligrosa. Entre los abusos de su t\u00edo y la severidad de su madre, su \u00fanica v\u00eda de escape era su primo, su mejor amigo y compa\u00f1ero de aventuras. A\u00f1os despu\u00e9s me contaba que segu\u00eda so\u00f1ando con \u00e9l, que lo recordaba como su primer amor, aunque en aquel momento nunca lo entendi\u00f3 de aquella forma. Su familia, viendo la amistad tan fuerte que ten\u00edan, evitaron la relaci\u00f3n mandando al chico lejos.<\/p>\n<p>La marea baj\u00f3 y \u00c1ngela me ense\u00f1\u00f3 a recoger osti\u00f3n, una especie de ostra que crece pegada a la parte inferior de las rocas en la playa, y con cuya venta ella se gana la vida. Mientras tanto, seguimos hablando. Me cont\u00f3 que se cas\u00f3 joven con un hombre al que ella eligi\u00f3 y tuvo tres hijas a las que cri\u00f3 con todo su cari\u00f1o y amor. A m\u00ed me cuid\u00f3 tambi\u00e9n los pocos d\u00edas que estuve en su casa.<a href=\"https:\/\/elcronistadigital.com\/?attachment_id=40644\" rel=\"attachment wp-att-40644\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignright size-full wp-image-40644\" alt=\"Aurora en Rivas\" src=\"https:\/\/elcronistadigital.com\/wp-content\/uploads\/2015\/07\/Aurora-en-Rivas.jpg\" width=\"300\" height=\"300\" srcset=\"https:\/\/elcronistadigital.com\/wp-content\/uploads\/2015\/07\/Aurora-en-Rivas.jpg 300w, https:\/\/elcronistadigital.com\/wp-content\/uploads\/2015\/07\/Aurora-en-Rivas-150x150.jpg 150w, https:\/\/elcronistadigital.com\/wp-content\/uploads\/2015\/07\/Aurora-en-Rivas-50x50.jpg 50w, https:\/\/elcronistadigital.com\/wp-content\/uploads\/2015\/07\/Aurora-en-Rivas-70x70.jpg 70w, https:\/\/elcronistadigital.com\/wp-content\/uploads\/2015\/07\/Aurora-en-Rivas-55x55.jpg 55w\" sizes=\"auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/><\/a><\/p>\n<p>All\u00ed, en la tierra del macho alfa dominante, me dijeron que la mujer teme al hombre y debe subyugarse a su voluntad, y que el pobre teme al rico y debe obedecerlo. En muchas ocasiones habl\u00e9 sobre este asunto con hombres y mujeres centroamericanos. Una y otra vez me encontraba con caras de escepticismo que no entend\u00edan del todo lo que yo dec\u00eda. Para m\u00ed, ser hombre o mujer no es m\u00e1s que una cuesti\u00f3n biol\u00f3gica; das a luz o fecundas. Tambi\u00e9n por biolog\u00eda la fuerza que puede desarrollar un hombre es mayor que la de una mujer, pero eso no significa que las mujeres no puedan ser fuertes, incluso m\u00e1s que algunos hombres, que es la idea que sorprende en estos lugares.<\/p>\n<p>Cada d\u00eda que sal\u00eda a correr a la playa escuchaba comentarios, silbidos y notaba miradas ante la sorpresa de que una chica hiciera deporte. Cada d\u00eda me preguntaban asombrados, como tambi\u00e9n me sucede en Espa\u00f1a, si viajo sola. Pese a lo que todo el mundo puede pensar, resulta mucho m\u00e1s sencillo y, si eres cauto y cuidas por d\u00f3nde vas y a qu\u00e9 horas, m\u00e1s seguro; es m\u00e1s f\u00e1cil cuidar de uno mismo que estar pendiente de m\u00e1s gente. Estuve con un chico que crey\u00f3 que pod\u00eda imponer sus deseos a mi voluntad. Vivir esta situaci\u00f3n fue uno de los choques m\u00e1s grandes y me hizo darme cuenta de la situaci\u00f3n que viven todas las mujeres a las que simplemente no se les ha ocurrido que su opini\u00f3n s\u00ed cuenta.<\/p>\n<p>Pero yo no fui a ense\u00f1ar, fui a aprender y quise entender d\u00f3nde nace la fuerza de unas ideas que alimentan el miedo a nuestros semejantes. Quiz\u00e1s ellos sean nuestro reflejo y un d\u00eda comprendamos que nosotros hacemos lo mismo con aquellos que nos temen, con esos a los que tememos.<\/p>\n<p>***<\/p>\n<p>Viaj\u00e9 al sur hasta Costa Rica y visit\u00e9 la tierra donde nace el caf\u00e9 y el banano. Viv\u00ed rodeada de vida para dejarme contagiar por la abundancia de la naturaleza. En los \u00e1rboles se esconden las mejores historias, aquellas que se me ocurren a m\u00ed misma cuando me paro a observar lo que me rodea. Son historias que solo se escuchan al anochecer, al son de un coro de ranas toro que a\u00fallan a la luna.<\/p>\n<p>All\u00ed sub\u00ed a una monta\u00f1a y un chico me ense\u00f1\u00f3 a sentir la fortuna de ser persona. A veces la vida me regala momentos demasiado hermosos.<\/p>\n<p>Fue una noche en que decid\u00ed hacer algo un poco est\u00fapido con el fin de experimentar. Son esas pruebas personales que me pongo de vez en cuando, que parece que no me van a llevar a nada, pero que me acaban ense\u00f1ando algo que no sab\u00eda antes. En esa ocasi\u00f3n sub\u00ed 9 km. de una monta\u00f1a durante la noche, para que a las dos de la ma\u00f1ana me congelara de fr\u00edo y me empezara a doler una rodilla. Decid\u00ed bajar a una caseta que hab\u00eda visto un par de kil\u00f3metros antes. All\u00ed me hice un ovillo en el suelo y me ech\u00e9 a dormir.<\/p>\n<p>Me despert\u00e9 una hora despu\u00e9s con la luz de los trabajadores que sub\u00edan al hotel que hay en la cima, que se levantaron a desayunar. Cuando se marcharon, el chico que viv\u00eda en la caseta del kil\u00f3metro 7 me invit\u00f3 adentro a dormir, donde hab\u00eda un colch\u00f3n de sobra y un mont\u00f3n de mantas para no tener fr\u00edo. Estuvimos hablando hasta que nos quedamos dormidos, pero antes me cont\u00f3 otra de esas historias incre\u00edbles de superaci\u00f3n. Tras relatarme la historia de su familia y los problemas de alcoholemia que hab\u00eda tenido, me habl\u00f3 sobre c\u00f3mo se centr\u00f3, dej\u00f3 de beber, volvi\u00f3 a jugar al f\u00fatbol y a apreciar las cosas bellas de la vida: la naturaleza, la amabilidad de las personas, el cari\u00f1o de la familia. Me dijo que cada d\u00eda se sent\u00eda humilde por todo lo que ten\u00eda y feliz sabiendo lo que le quedaba por vivir y aprender.<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n all\u00ed conoc\u00ed el amor y a los 22 a\u00f1os sent\u00ed que volv\u00eda a tener 15. De nuevo segu\u00ed la voz de la intuici\u00f3n que me pidi\u00f3 ir a visitar a un chico que hab\u00eda conocido durante las fiestas de Semana Santa en el pueblo en que yo viv\u00eda. En dos ocasiones fui a su casa y durante aquellos d\u00edas me vi de pronto sumergida en la vida de aquel chico nicarag\u00fcense y toda su familia. Un d\u00eda fuimos a una fiesta que me record\u00f3 a lo que deb\u00edan haber sido las antiguas verbenas en las que los chicos sacaban a las chicas a bailar. La segunda vez que fui la gente me hablaba de \u201cmi marido\u201d y todos me preguntaban cu\u00e1ndo me iba a llevar al chico a Espa\u00f1a a que trabajase. Me mezcl\u00e9 en la esencia de aquella forma de vida en que las chicas empiezan a tener beb\u00e9s a los 15 a\u00f1os. Pero me detuve a pensar lo que de verdad quer\u00eda, volv\u00ed a ser mayor, adulta, y continu\u00e9 mi camino.<\/p>\n<p>***<\/p>\n<p>Cuando sal\u00ed de Espa\u00f1a emprend\u00ed un viaje al exterior como forma de encontrarme a m\u00ed misma. Viviendo las situaciones m\u00e1s diferentes me puse a prueba, entren\u00e9 mis emociones y saqu\u00e9 mis destrezas. Explorando mis pasiones llegu\u00e9 al camino a mi coraz\u00f3n.<\/p>\n<p>Recorriendo Centroam\u00e9rica atraves\u00e9 Honduras, El Salvador, Guatemala y Belice para llegar a M\u00e9xico, la \u00faltima parada del viaje. A lo largo de tres meses me met\u00ed en una m\u00e1quina del tiempo y viv\u00ed lo que parecieron tres a\u00f1os. En los pa\u00edses del eterno verano el tiempo corre distinto y la gente vive de otra forma. A veces la marea no ha bajado y hay que sentarse a esperar en la orilla del mar para poder empezar a trabajar. Y se vive en plural: lo m\u00e1s importante no es lo que t\u00fa quieres hacer, sino lo que es mejor para tu familia. Cuando no tienes unos ingresos constantes y seguros no sabes lo que es el miedo a la incertidumbre, porque vives en ella.<\/p>\n<p>All\u00ed encontr\u00e9 tambi\u00e9n el reflejo de nuestro consumismo y sus incongruencias. Todos desean un m\u00f3vil con redes sociales, pero si no tienen lavadora en casa, salen al pil\u00f3n y aprenden a lavar a mano. Todos quieren un veh\u00edculo, pero si est\u00e1n en casa de alguien que no tiene vitrocer\u00e1mica, aprenden a encender el fuego en la cocina de le\u00f1a. Muchos se fueron a Estados Unidos a trabajar, pero en casa puedes sentarte horas en la calle viendo la vida pasar.<\/p>\n<p>Conociendo y compartiendo descubr\u00ed las claves para desenterrarme de entre mis tripas. El viaje a mis entra\u00f1as, all\u00e1 donde a veces lo oscuro resulta ser luminoso y lo que a veces parece claro y cristalino muestra bajo la superficie un fango que atrapa entre sus lodos. El reflejo mismo de esta vida de oposiciones, de nuestra naturaleza de subidas y bajadas.<\/p>\n<p>Del Big Bang al Big Crunch, de la luz a la sombra, desde Espa\u00f1a a Nicaragua, un d\u00eda tuve que salir al mundo a encontrar la voz que llevo dentro. \u00a1Y esto es solo el principio! El mundo me dijo que siguiera mi intuici\u00f3n. Juega, escribe, \u00a1sonr\u00ede! Y as\u00ed voy, aprendiendo a respirar.<\/p>\n<p>* Aurora Redondo Garc\u00eda (Pontevedra, 1992) estudi\u00f3 Filolog\u00eda Hisp\u00e1nica. Tiene tantas aficiones que parece coleccionarlas. En estos momentos reparte su tiempo entre jugar al rugby, escribir, contar y escuchar historias; y trabajar en los negocios familiares. Actualmente trabaja en Iarnalfinn, la historia de la isla con forma de pez. Pod\u00e9is encontrarla en Facebook y en la web Alza El Hocico Al Cielo.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Aurora Redondo Garc\u00eda* Estamos hechos de \u00e1tomos, part\u00edculas diminutas que crean materia a partir de puro movimiento. Somos seres de sangre caliente y cuando el calor inunda nuestro pecho y remueve nuestro est\u00f3mago sentimos que es hora de darle salsa al cuerpo. 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