{"id":41440,"date":"2015-09-11T15:36:16","date_gmt":"2015-09-11T21:36:16","guid":{"rendered":"http:\/\/elcronistadigital.com\/?p=41440"},"modified":"2015-09-11T15:36:16","modified_gmt":"2015-09-11T21:36:16","slug":"ruben-dario-y-el-tema-de-la-mujer-mulata-la-negra-dominga","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/elcronistadigital.com\/?p=41440","title":{"rendered":"Rub\u00e9n Dar\u00edo y el tema de la mujer mulata: \u201cLa negra Dominga\u201d"},"content":{"rendered":"<div id=\"attachment_41442\" style=\"width: 510px\" class=\"wp-caption alignleft\"><a href=\"https:\/\/elcronistadigital.com\/wp-content\/uploads\/2015\/09\/Rub\u00e9n-Dar\u00edo-dictando.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" aria-describedby=\"caption-attachment-41442\" class=\"size-full wp-image-41442\" alt=\"Rub\u00e9n Dar\u00edo dictando su autobiograf\u00eda.\" src=\"https:\/\/elcronistadigital.com\/wp-content\/uploads\/2015\/09\/Rub\u00e9n-Dar\u00edo-dictando.jpg\" width=\"500\" height=\"357\" srcset=\"https:\/\/elcronistadigital.com\/wp-content\/uploads\/2015\/09\/Rub\u00e9n-Dar\u00edo-dictando.jpg 500w, https:\/\/elcronistadigital.com\/wp-content\/uploads\/2015\/09\/Rub\u00e9n-Dar\u00edo-dictando-300x214.jpg 300w, https:\/\/elcronistadigital.com\/wp-content\/uploads\/2015\/09\/Rub\u00e9n-Dar\u00edo-dictando-342x244.jpg 342w, https:\/\/elcronistadigital.com\/wp-content\/uploads\/2015\/09\/Rub\u00e9n-Dar\u00edo-dictando-90x65.jpg 90w\" sizes=\"auto, (max-width: 500px) 100vw, 500px\" \/><\/a><p id=\"caption-attachment-41442\" class=\"wp-caption-text\">Rub\u00e9n Dar\u00edo dictando su autobiograf\u00eda.<\/p><\/div>\n<p>Pedro Carrero Eras*<\/p>\n<p>Estamos en 1892, el a\u00f1o en que se cumple IV Centenario del Descubrimiento de Am\u00e9rica. El gobierno de Nicaragua, como otras naciones hispanoamericanas, se prepara para esos fastos. Ha nombrado a Fulgencio Mayorga ministro que ha de presidir en Espa\u00f1a la delegaci\u00f3n nicarag\u00fcense. Mayorga es pariente de Dar\u00edo, circunstancia que sin duda explica la elecci\u00f3n del autor de Azul como miembro de esa delegaci\u00f3n. As\u00ed que Dar\u00edo viaja a Panam\u00e1, donde se encuentra con Mayorga, y ambos parten del puerto Col\u00f3n con rumbo a Espa\u00f1a.<\/p>\n<p>El 25 de julio de 1892 Rub\u00e9n Dar\u00edo env\u00eda desde alta mar un cablegrama a los c\u00edrculos literarios de La Habana anunciando su paso por esa ciudad. Es posible que lo enviara a los escritores cubanos Juli\u00e1n del Casal y a Enrique Hern\u00e1ndez Miyares. La inminente llegada del vate nicarag\u00fcense, sobradamente conocido, es saludada desde las p\u00e1ginas de El Pa\u00eds.<\/p>\n<p>El buque M\u00e9xico entra en el puerto de La Habana la noche del mi\u00e9rcoles 27 de julio.<br \/>\nAl d\u00eda siguiente, y en los d\u00edas sucesivos, varios peri\u00f3dicos habaneros registran el acontecimiento. La amistad de Rub\u00e9n Dar\u00edo con el poeta cubano Juli\u00e1n del Casal se va a reforzar esos d\u00edas. Entre otras cosas, recorrer\u00e1n las calles y los tugurios de La Habana, hasta gastarse todo el dinero que ten\u00edan.<\/p>\n<p>Del Casal, cuya obra se mueve entre el posromanticismo y el modernismo, era un escritor bohemio, admirador de Charles Baudelaire. Escrib\u00eda en La<br \/>\nHabana Elegante cr\u00f3nicas sobre la sociedad de esa ciudad. Aunque no lleg\u00f3 a conocer Par\u00eds, s\u00ed que hab\u00eda visitado, en cambio, Espa\u00f1a, y en Madrid hab\u00eda conocido a Salvador Rueda y a<br \/>\nFrancisco A. de Icaza. Cuando Dar\u00edo llega a La Habana, Del Casal ya hab\u00eda publicado dos libros de poemas.<\/p>\n<p>Sobre esos d\u00edas de Rub\u00e9n en La Habana y sobre la composici\u00f3n del poema \u201cLa negra Dominga\u201d, cuenta \u00c1ngel Augier en su libro Cuba en Dar\u00edo y Dar\u00edo en Cuba lo siguiente:<br \/>\nEl detalle anecd\u00f3tico del origen del poema no deja de tener inter\u00e9s: en aquella oportunidad de la primera visita de Dar\u00edo, Casal le mostr\u00f3 lugares, tipos y costumbres habaneras, y al cabo del paseo quedaron sin un centavo.<\/p>\n<p>Casal decidi\u00f3 ir a la redacci\u00f3n de La Caricatura [\u2026] para escribir su colaboraci\u00f3n an\u00f3nima de la semana que iba a traducirse, de inmediato, en dinero suficiente para invitar a su hu\u00e9sped a un buen restaurante. Mientras esperaba a su amigo, Dar\u00edo escribi\u00f3 el poema sobre la negra Dominga, que Casal le hab\u00eda presentado en las correr\u00edas de la ciudad; seguramente su publicaci\u00f3n signific\u00f3 tambi\u00e9n ingreso pecuniario al poeta visitante (Augier 1989: 132).<\/p>\n<p>Dar\u00edo parte en el vapor Veracruz el 30 de julio, con destino a Espa\u00f1a. Tras su partida, los peri\u00f3dicos ofrecen huella de su presencia en La Habana, pues aparecer\u00e1n publicados poemas suyos, como los dos famosos \u201csonetitos\u201d dedicados a Mar\u00eda Cay, que el poeta recoger\u00eda en Prosas profanas. Pero lo m\u00e1s sensacional, como bien se\u00f1ala Augier, es la aparici\u00f3n, el 14 de agosto, en el citado semanario de car\u00e1cter popular La Caricatura, del poema \u201cLa negra Dominga\u201d.<\/p>\n<p>Bajo el t\u00edtulo del poema aparece la indicaci\u00f3n de \u201cFragmento\u201d y esa indicaci\u00f3n suele figurar en las distintas ediciones. Sin duda Dar\u00edo pensaba ampliarlo. Los editores de la obra de Rub\u00e9n Dar\u00edo y el tema de la mujer mulata: \u201cLa negra Dominga\u201d del nicarag\u00fcense suelen incluir esta composici\u00f3n bajo el ep\u00edgrafe de \u201cObra dispersa\u201d u \u201cOtros poemas\u201d1.<\/p>\n<p>El poema<\/p>\n<p>LA NEGRA DOMINGA<\/p>\n<p>Fragmento<\/p>\n<p>\u00bfConoc\u00e9is a la negra Dominga?<br \/>\nEs reto\u00f1o de cafre y mandinga,<br \/>\nes flor de \u00e9bano henchida de sol.<br \/>\nAma el ocre y el rojo y el verde<br \/>\ny en su boca, que besa y que muerde,<br \/>\ntiene el ansia del beso espa\u00f1ol.<\/p>\n<p>Serpentina, fogosa y violenta,<br \/>\ncon caricias de miel y pimienta<br \/>\nvibra y muestra su loca pasi\u00f3n:<br \/>\nfuegos tiene que Venus alaba<br \/>\ny envidiara la reina de Saba<br \/>\npara el lecho del rey Salom\u00f3n.<\/p>\n<p>Vencedora, magn\u00edfica y fiera,<br \/>\ncon halagos de gata y pantera<br \/>\ntiende al blanco su abrazo febril,<br \/>\ny en su boca, do el beso est\u00e1 loco,<br \/>\nmuestra dientes de carne de coco<br \/>\ncon reflejos de l\u00e1cteo marfil.2<\/p>\n<p>Primera estimaci\u00f3n: la musicalidad del poema<\/p>\n<p>Cuando hablamos del modernismo solemos insistir en que esta corriente literaria aport\u00f3 a la poes\u00eda escrita en espa\u00f1ol, entre otros valores, una necesaria inyecci\u00f3n de ritmo y musicalidad. Rub\u00e9n vio bailar a la negra Dominga y, fascinado, supo trasladar al verso, consecuentemente, esa estampa.<\/p>\n<p>El poema consta de tres sextetos. Normalmente, como bien se\u00f1ala Dom\u00ednguez Caparr\u00f3s, el sexteto suele estar compuesto por versos endecas\u00edlabos (Caparr\u00f3s 1985)3, pero en este caso Rub\u00e9n prefiere el uso del verso de diez s\u00edlabas, con un ritmo acentual muy peculiar. Sin duda el decas\u00edlabo se adapta mejor al car\u00e1cter popular del argumento. Pero, adem\u00e1s, estos sextetos tienen una disposici\u00f3n especial, pues est\u00e1n divididos en dos partes de tres versos que se ordenan de manera paralela en cuanto a la disposici\u00f3n de la rima, conforme al esquema AABCCB. Esta variante del sexteto es lo que Navarro Tom\u00e1s llama un sexteto sim\u00e9trico (Caparr\u00f3s 1985)4. Este paralelismo de rimas, con rima entre el verso tercero y el sexto, acent\u00faa la musicalidad del poema.<\/p>\n<p>En cuanto al ritmo, el verso responde a la f\u00f3rmula conocida como cl\u00e1usula anap\u00e9stica, aquella de tres versos en la que la tercera s\u00edlaba lleva acento r\u00edtmico, lo que nos permite hablar de ritmo anap\u00e9stico, es decir, del que est\u00e1 producido por la colocaci\u00f3n del acento en las s\u00edlabas tercera, sexta y novena. Por eso este tipo de verso decas\u00edlabo se conoce tambi\u00e9n como decas\u00edlabo de himno o decas\u00edlabo anap\u00e9stico: \u201c\u00bfCo-no-c\u00e9is-a-la n\u00e9-gra-Do-m\u00edn-ga?\u201d.<\/p>\n<div id=\"attachment_41443\" style=\"width: 410px\" class=\"wp-caption alignright\"><a href=\"https:\/\/elcronistadigital.com\/wp-content\/uploads\/2015\/09\/Rub\u00e9n-Dar\u00edo-con-amigos.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" aria-describedby=\"caption-attachment-41443\" class=\"size-full wp-image-41443\" alt=\"Rub\u00e9n Dar\u00edo con amigos poco antes de su muerte.\" src=\"https:\/\/elcronistadigital.com\/wp-content\/uploads\/2015\/09\/Rub\u00e9n-Dar\u00edo-con-amigos.jpg\" width=\"400\" height=\"234\" srcset=\"https:\/\/elcronistadigital.com\/wp-content\/uploads\/2015\/09\/Rub\u00e9n-Dar\u00edo-con-amigos.jpg 400w, https:\/\/elcronistadigital.com\/wp-content\/uploads\/2015\/09\/Rub\u00e9n-Dar\u00edo-con-amigos-300x175.jpg 300w, https:\/\/elcronistadigital.com\/wp-content\/uploads\/2015\/09\/Rub\u00e9n-Dar\u00edo-con-amigos-342x200.jpg 342w\" sizes=\"auto, (max-width: 400px) 100vw, 400px\" \/><\/a><p id=\"caption-attachment-41443\" class=\"wp-caption-text\">Rub\u00e9n Dar\u00edo con amigos poco antes de su muerte.<\/p><\/div>\n<p>Dom\u00ednguez Caparr\u00f3s, tras se\u00f1alar que este es un \u201critmo apropiado para himnos\u201d, a\u00f1ade que sirve \u201cpara la representaci\u00f3n de movimientos en\u00e9rgicos\u201d (Caparr\u00f3s 1985)5, como pueden ser, precisamente, los de la negra Dominga.<\/p>\n<p>El lenguaje: recursos estil\u00edsticos<\/p>\n<p>La colorida y ex\u00f3tica estampa que Dar\u00edo ha sabido transmitirnos condensa, con un m\u00ednimo de materiales, recursos que son tambi\u00e9n inconfundibles del modernismo.<\/p>\n<p>En la primera estrofa, tras esa interrogaci\u00f3n \u2013\u201c\u00bfConoc\u00e9is a la negra Dominga?\u201d\u2013 dirigida a un p\u00fablico en abstracto, el nicarag\u00fcense desgrana el \u00e1rbol geneal\u00f3gico o pedigr\u00ed del personaje, con referencia directa a sus posibles or\u00edgenes africanos: \u201cEs reto\u00f1o de cafre y mandinga\u201d. El gentilicio cafre, a trav\u00e9s de esos mecanismos discriminatorios que tienen que ver con lo racial, nos resulta m\u00e1s familiar a nuestros o\u00eddos, pues ha llegado a convertirse en insulto en el lenguaje, como ocurre con zul\u00fa y otros nombres de tribus y pueblos que la perspectiva occidental y colonial asimila a la barbarie m\u00e1s absoluta.<\/p>\n<p>Pero cafre funciona aqu\u00ed como habitante originario de la antigua Cafrer\u00eda, regi\u00f3n que coincide con el sureste de \u00c1frica.<\/p>\n<p>Por su parte, el m\u00e1s ex\u00f3tico t\u00e9rmino mandinga define al individuo de un pueblo que habita en Senegal, Costa de Marfil, Guinea, Guinea-Bissau y Mal\u00ed. Este pueblo, como el anteriormente citado, y otros muchos procedentes de otros lugares de \u00c1frica, nutri\u00f3 abundantemente de negros las colonias americanas mientras existi\u00f3 el abominable comercio de esclavos.<br \/>\nCatorce a\u00f1os despu\u00e9s de la muerte de Rub\u00e9n, ya bien entrado el siglo XX, al comienzo de la d\u00e9cada de los treinta, el gran poeta cubano Nicol\u00e1s Guill\u00e9n puebla sus libros de poemas de africanidad y negritud.<\/p>\n<p>Como se\u00f1ala Luis \u00cd\u00f1igo Madrigal, \u2013bas\u00e1ndose en un estudio de Fernando Ortiz\u2013 en las notas a su edici\u00f3n de la Summa po\u00e9tica de Nicol\u00e1s Guill\u00e9n, yoruba, lucum\u00ed, mandinga, congo, carabal\u00ed, son todos ellos \u201cnaciones\u201d, llamadas en Cuba \u201ccabildos\u201d, \u201cque agrupaban a los oriundos de un mismo pa\u00eds africano\u201d (Guill\u00e9n 1976)6.<\/p>\n<p>En el tercer verso, Dar\u00edo resume de esta manera la descripci\u00f3n f\u00edsica del personaje: \u201ces flor de \u00e9bano henchida de sol\u201d. Los negreros llamaban \u00e9bano a los esclavos negros, debido al color oscuro de la madera de ese \u00e1rbol. Para Dar\u00edo no tiene aquella connotaci\u00f3n despectiva, sino toda la belleza que esa piel oscura puede presentar, con el aliciente, adem\u00e1s, de su brillo y esplendor, a trav\u00e9s de esa caracterizaci\u00f3n \u201chenchida de sol\u201d.<\/p>\n<p>Lo crom\u00e1tico se intensifica en el siguiente verso, \u201cAma el ocre y el rojo y el verde\u201d, y sobre el que ofrezco dos interpretaciones, bien distintas cada una: a) o se refiere a las vestimentas que lleva mientras baila, en que se combinan, de una forma un tanto chillona, esos colores; b) o, por el contrario, esos colores hacen alusi\u00f3n a ella misma y a su entorno: as\u00ed, el ocre, con su tinte terroso amarillento, se referir\u00eda al color de su piel, el rojo al color de sus labios y el verde al color de la vegetaci\u00f3n exuberante que la rodea. Cabr\u00eda tambi\u00e9n hablar de una mezcla de las dos explicaciones.<\/p>\n<p>Al final de la estrofa, Dar\u00edo nos habla del mestizaje del personaje, al aludir a esos antepasados espa\u00f1oles que se mezclaron con sus antepasados africanos: \u201cy en su boca, que besa y que muerde, \/ tiene el ansia del beso espa\u00f1ol\u201d.<\/p>\n<p>El conquistador espa\u00f1ol aparece representado con el ansia incontenible de su beso, con su fogosidad insaciable. Por otra parte, en ese besar y morder del beso de la negra Dominga observamos esa peculiar uni\u00f3n de contrarios que ya hemos visto en la descripci\u00f3n de su piel.<\/p>\n<p>En la segunda estrofa se acumulan los elementos que representan la vitalidad y la sensualidad de la negra Dominga. La primera palabra, serpentina, nos describe sus movimientos, como si de una serpiente se tratara. La figura de los movimientos de la serpiente aplicada a lo femenino tiene un fuerte contenido sensual y er\u00f3tico, pero tambi\u00e9n nos remite inevitablemente a la maldad y a lo da\u00f1ino, por tratarse de un animal, por lo general odioso, peligroso y mortal, y mucho m\u00e1s si recordamos el pasaje b\u00edblico de la serpiente tentadora, que hace mella, precisamente, en la mujer y causa la ruina del hombre.<\/p>\n<p>Observemos el paralelismo que se muestra en la utilizaci\u00f3n de t\u00e9rminos contrapuestos: la negra Dominga da placer, pero ese placer no excluye lo violento ni el dolor, o la mezcla de sabores y sensaciones de signo bien diverso, todo ello con el fin de resumir una actividad sexual desbordada y desbordante, de lucha, de contienda. Si antes dec\u00eda \u201c&#8230;su boca, que besa y que muerde\u201d, ahora habla de \u201cfogosa y violenta\u201d y de \u201ccaricias de miel y pimienta\u201d.<\/p>\n<p>El personaje femenino aqu\u00ed representado se muestra como un ser enamorado y completamente desatado en \u201csu loca pasi\u00f3n\u201d. Hay que tener en cuenta que la descripci\u00f3n que ofrece Dar\u00edo de la figura de la negra Dominga transciende su aparici\u00f3n como mera danzante o bailarina y pr\u00e1cticamente no hace referencia a su actuaci\u00f3n ante el p\u00fablico, pues nos la sit\u00faa en plena actividad amorosa, sexual, en un grado de caracterizaci\u00f3n hiperb\u00f3lica, como se refleja en esos tres \u00faltimos versos: \u201cfuegos tiene que Venus alaba \/ y envidiara la reina de<br \/>\nSaba \/ para el lecho del rey Salom\u00f3n\u201d. Lo mitol\u00f3gico y lo b\u00edblico son recursos que acrecientan la belleza y la destreza er\u00f3tica del personaje, pues en el colmo de la hip\u00e9rbole<br \/>\nDar\u00edo la muestra superior a la diosa del amor de los romanos, as\u00ed como a la legendaria reina de los Sabeos.<\/p>\n<p>La \u00faltima estrofa cierra la descripci\u00f3n vertiginosa de los dones de la negra Dominga.<br \/>\nLos dos primeros versos reflejan un paralelismo con los dos primeros versos de la estrofa anterior. Porque si en la segunda estrofa dec\u00eda \u201cSerpentina, fogosa y violenta \/ con caricias de miel y pimienta\u201d, ahora, en la tercera, emplea la misma f\u00f3rmula: una enumeraci\u00f3n seguida de un complemento de modo: \u201cVencedora, magn\u00edfica y fiera, \/ con halagos de gata y pantera\u201d, donde vencedora acent\u00faa el grado de superioridad que transmite el poeta sobre este personaje, mientras que magn\u00edfica y fiera se corresponden a esa uni\u00f3n de vocablos en cierto modo contrapuestos, pues pone en evidencia tanto su esplendor como su condici\u00f3n salvaje, idea que se refuerza a\u00fan m\u00e1s con esos halagos de gata y pantera.<\/p>\n<p>Los cuatro \u00faltimos versos funcionan como una exaltaci\u00f3n del mestizaje y una vuelta a los or\u00edgenes e insiste, adem\u00e1s en motivos antes expresados, pues de nuevo aparece el beso, el hombre de raza blanca como objeto de deseo y la locura y el frenes\u00ed amorosos. El colof\u00f3n de este poema nos ofrece un contraste crom\u00e1tico de cu\u00f1o inconfundiblemente modernista, esos blancos dientes de la negra Dominga que asoman entre su carne morena: \u201cy en su boca, do el beso est\u00e1 loco, \/ muestra dientes de carne de coco \/ con reflejos de l\u00e1cteo marfil\u201d. La ceremonia de lo ex\u00f3tico y lo sensual ha culminado.<\/p>\n<p>Si atendemos a la fuerte carga er\u00f3tica y pasional que aparece en el poema, cabr\u00eda preguntarse si ese encuentro de Rub\u00e9n con la negra Dominga fue m\u00e1s all\u00e1 de una simple presentaci\u00f3n y conversaci\u00f3n. En realidad, Dar\u00edo nos transmite las caracter\u00edsticas espec\u00edficas de un modelo de mujer de piel oscura que canta y baila en locales nocturnos y populares. Lo m\u00e1s probable es que hubiera m\u00e1s de una negra Dominga, o quiz\u00e1 se trataba incluso de un personaje popular, existente ya desde mucho antes, siglos incluso.<\/p>\n<p>Ser\u00eda un arquetipo, si atendemos a lo que aparece en un folleto que existe en la Biblioteca Nacional de Madrid, y al que me refiero en el siguiente apartado. Adem\u00e1s, todo ello estar\u00eda avalado por el hecho de que, como se\u00f1ala Rolando Antonio P\u00e9rez Fern\u00e1ndez en su estudio sobre la aportaci\u00f3n musical del africano (y apoy\u00e1ndose en las investigaciones de Cotarelo y Mori), en un entrem\u00e9s de 1602 titulado Los negros, obra de Sim\u00f3n Aguado, se menciona a una negra Dominga, \u201cla cual dice en su habla bozal que naci\u00f3 en el Congo y se bautiz\u00f3 en Sevilla\u201d (P\u00e9rez Fern\u00e1ndez 1987).<\/p>\n<div id=\"attachment_41444\" style=\"width: 510px\" class=\"wp-caption alignleft\"><a href=\"https:\/\/elcronistadigital.com\/wp-content\/uploads\/2015\/09\/Rub\u00e9n-Dar\u00edo-monumento.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" aria-describedby=\"caption-attachment-41444\" class=\"size-full wp-image-41444\" alt=\"Rub\u00e9n Dar\u00edo, monumento en Chile.\" src=\"https:\/\/elcronistadigital.com\/wp-content\/uploads\/2015\/09\/Rub\u00e9n-Dar\u00edo-monumento.jpg\" width=\"500\" height=\"335\" srcset=\"https:\/\/elcronistadigital.com\/wp-content\/uploads\/2015\/09\/Rub\u00e9n-Dar\u00edo-monumento.jpg 500w, https:\/\/elcronistadigital.com\/wp-content\/uploads\/2015\/09\/Rub\u00e9n-Dar\u00edo-monumento-300x201.jpg 300w, https:\/\/elcronistadigital.com\/wp-content\/uploads\/2015\/09\/Rub\u00e9n-Dar\u00edo-monumento-342x229.jpg 342w\" sizes=\"auto, (max-width: 500px) 100vw, 500px\" \/><\/a><p id=\"caption-attachment-41444\" class=\"wp-caption-text\">Rub\u00e9n Dar\u00edo, monumento en Chile.<\/p><\/div>\n<p>Vayamos ahora al folleto antes mencionado.<\/p>\n<p>\u201cBonita habanera de Juanillo el negro-cubano y la negra Dominga\u201d As\u00ed se titula la primera parte de un folleto de dos hojas impresas por las dos caras, catalogado con la signatura H-A 25501, que contiene varias composiciones populares. El folleto comienza, como ya he apuntado, con una \u201cBonita habanera de Juanillo el negro cubano y la negra Dominga\u201d, sigue con otra composici\u00f3n titulada \u201cTango cubano\u201d y termina con otra denominada \u201cLa pesca del calamar\u201d.<\/p>\n<p>En la primera p\u00e1gina alguien ha apuntado a l\u00e1piz lo siguiente: \u201cC. en 12 de abril de 1881\u201d. Esa C. probablemente quiere decir C[atalogado], y no creo que signifique C[ompuesto]. Si esa indicaci\u00f3n de alg\u00fan bibliotecario es cierta, nos hallamos ante un impreso al menos once a\u00f1os antes de esa fecha de 1892 en que Dar\u00edo conoce, en La Habana, a la negra Dominga. Y digo \u201cal menos\u201d porque una cosa es la fecha de su catalogaci\u00f3n y otra aquella en que este folleto fue impreso, que puede ser de ese mismo a\u00f1o o de otros anteriores. As\u00ed que la negra Dominga, ya fuera un personaje concreto o un arquetipo de personaje popular, ya llevaba al menos m\u00e1s de una d\u00e9cada existiendo.<\/p>\n<p>Por lo que se refiere a otras indicaciones que puedan arrojar alguna luz sobre este folleto, en el anverso de la segunda p\u00e1gina aparece impreso lo siguiente: \u201cEs propiedad del que las vende<br \/>\n[,] Vicente Alcaraz Samper\u201d. Es evidente que el que las vende no quiere decir que sea el que las ha compuesto, pues si as\u00ed fuera figurar\u00eda esa indicaci\u00f3n de forma m\u00e1s expl\u00edcita. Quiz\u00e1 se trata del que las recopil\u00f3. Todo hace pensar que por el contenido popular y tambi\u00e9n bastante atrevido de las composiciones se impone el anonimato. El folleto fue impreso en Madrid, pues as\u00ed figura en el reverso de la segunda p\u00e1gina: \u201cMadrid.- Imprenta de Francisco Hern\u00e1ndez, calle del Oso, 21\u201d. Todo hace pensar que el texto de esta habanera fue tra\u00eddo a Espa\u00f1a desde la isla de Cuba.<\/p>\n<p>La composici\u00f3n es de contenido extremadamente picante, lujurioso. Aparece precedida de una ilustraci\u00f3n: la de dos figuras dibujadas en negro, un hombre y una mujer, uno enfrente del otro (se supone que son Juanillo y Dominga), de perfil, en actitud de bailar, y ambos est\u00e1n ataviados con ropajes folcl\u00f3ricos propio de actores y danzantes.<\/p>\n<p>No voy a reproducir todo el texto de esta habanera, sino solo algunas estrofas para que nos hagamos una idea de su contenido e intenci\u00f3n. La estructura de la composici\u00f3n es la siguiente: las estrofas son redondillas de versos octos\u00edlabos con rimas variadas. A cada redondilla le sigue una composici\u00f3n estr\u00f3fica de ocho versos pentas\u00edlabos precedidos de la indicaci\u00f3n \u201cCORO\u201d, aunque a veces los versos est\u00e1n mal medidos. He aqu\u00ed los ejemplos:<\/p>\n<p>Tiene mi negra una cosa<br \/>\nque mucho me ha de gustar,<br \/>\nes el color de la rosa<br \/>\ny mejor que el mazap\u00e1n.<\/p>\n<p>CORO<\/p>\n<p>Negrita m\u00eda<br \/>\nven a bailar<br \/>\ny dame un besito<br \/>\npor caridad<br \/>\nnavegaremos<br \/>\njuntos los dos<br \/>\ny de tu falucho<br \/>\nser\u00e9 el patr\u00f3n.<\/p>\n<p>Dominga por compasi\u00f3n<br \/>\ndame un besito no m\u00e1s<br \/>\ny yo te dar\u00e9 una cosa<br \/>\nque mucho te gustar\u00e1.<\/p>\n<p>CORO<\/p>\n<p>Dominga m\u00eda<br \/>\nyo te querr\u00e9<br \/>\ny a tu lado<br \/>\nsiempre estar\u00e9<br \/>\ny bailaremos<br \/>\njuntos los dos<br \/>\ny ca\u00f1a dulce<br \/>\nte dar\u00e9 yo.<\/p>\n<p>El p\u00e1jaro de mi negro<br \/>\nun picotazo me dio<br \/>\nque se me hinch\u00f3 todo el cuerpo<br \/>\ndel veneno que solt\u00f3.<\/p>\n<p>En esta \u00faltima estrofa quien habla es la negra Dominga, mientras que las anteriores corresponden a Juanillo, y esa alternancia del di\u00e1logo es lo que caracteriza a toda la composici\u00f3n. Incluso lo que figura bajo el ep\u00edgrafe de CORO pertenece tambi\u00e9n a ese di\u00e1logo entre los dos personajes, aunque todo hace pensar que esa parte de la composici\u00f3n era la m\u00e1s adecuada para ser cantada por otros actores y figurantes.<\/p>\n<p>En definitiva, lo que sigue despu\u00e9s de las estrofas indicadas es un juego verbal de alusiones en la misma direcci\u00f3n lujuriosa que hemos visto. Juanillo quiere seguir navegando en el falucho de Dominga, y quiere seguir bailando con ella, y ella se resiste. \u00c9l sigue ofreci\u00e9ndole ca\u00f1a dulce, y ella se marea y no quiere seguir chupando ca\u00f1a, y le duele la tripa, y tiene miedo de que llegue el amo, y le dice a Juanillo que llame al doctor. Y Juanillo se marea tambi\u00e9n, y se le seca la ca\u00f1a dulce, y al final acaban los dos mareados y termina el baile, y Dominga es castigada (se supone que por el amo) por poner malo a Juan, pero declara que \u201cyo no he tenido la culpa \/ la hemos tenido los dos\u201d.<\/p>\n<p>El hallazgo de esta composici\u00f3n an\u00f3nima me hace pensar, si atendemos a esa indicaci\u00f3n a l\u00e1piz que hace referencia al a\u00f1o 1881, que la negra Dominga ya era conocida mucho antes de que Dar\u00edo pusiera pie en el puerto de La Habana, ya se tratara de una persona en concreto o de un tipo popular que pod\u00eda ser interpretado por cualquier actriz cantante que reuniera sus caracter\u00edsticas arquet\u00edpicas.<\/p>\n<p>Alguien recogi\u00f3 esa habanera y la trajo desde Cuba a Madrid, donde se imprimir\u00eda. Por cierto que la presencia de la metr\u00f3poli y de lo espa\u00f1ol se hace notar en la composici\u00f3n, pues Juanillo, cuando quiere convencer a Dominga para que se embarque con \u00e9l, le dice lo siguiente: \u201cDime si me quieres \/ como yo a ti \/ dime si a Espa\u00f1a \/quieres venir \/ que cuando a puerto \/ pondremos pie \/ con mil amores \/ yo te querr\u00e9\u201d7.<\/p>\n<p>La belleza y el lugar de la figura de la mulata en la literatura<\/p>\n<p>Rub\u00e9n Dar\u00edo introduce con \u201cLa negra Dominga\u201d un modelo femenino de piel oscura que puede emular y superar a cualquier otro referente de belleza en la mujer. No olvidemos que para el vate nicarag\u00fcense toda mujer bella le atra\u00eda, fuera cual fuera el color de su piel. Y un ejemplo de ello lo tenemos en el hecho de que de esa misma visita a La Habana nacen los dos citados \u201cSonetitos\u201d o sonetillos dedicados a Mar\u00eda Cay, publicados en El F\u00edgaro el 31 de julio de 1892.<\/p>\n<p>A t\u00edtulo s\u00f3lo de an\u00e9cdota a\u00f1adir\u00e9, como punto final a mi comentario de este folleto, que la \u00faltima composici\u00f3n, la titulada \u201cLa pesca del calamar\u201d guarda cierto paralelismo con la de Juanillo y Dominga, pues sigue en la misma l\u00ednea de lo rijoso, como el hecho de embarcarse en una lancha y de hablar de los picotazos de alg\u00fan animal como recurso figurado que hace alusi\u00f3n al sexo del var\u00f3n, aunque ahora se sale del contexto cubano y se sit\u00faa en Valencia:<\/p>\n<p>\u201cTienen las valencianitas \/ una grave enfermedad \/ siempre tienen calentura \/ no lo pueden remediar: \/ ellas orgullosas \/ salen a paseo \/ dicen a los novios \/yo tengo deseos \/ de que en una lancha \/ hoy nos embarquemos \/ quiero que me ense\u00f1es \/ a coger anguilas \/ y yo te dar\u00e9 \/ lo que t\u00fa me pidas\u201d.<\/p>\n<p>Luego, como era de esperar, pescan una anguila que pica a la ni\u00f1a, y aunque est\u00e1 llorando todo el d\u00eda, le comenta despu\u00e9s a su madre cuando le pregunta: \u201cElla le responde \/ con mucha alegr\u00eda \/ aunque me hizo da\u00f1o \/ yo nada sent\u00eda\u201d.<\/p>\n<p>Mar\u00eda es tambi\u00e9n producto de un mestizaje, pues se trata de una cubana-japonesa.<\/p>\n<p>Dice en el primer poema:<\/p>\n<p>Poes\u00eda dulce y m\u00edstica<br \/>\nbusca a la blanca cubana<br \/>\nque se asom\u00f3 a la ventana<br \/>\ncomo una visi\u00f3n art\u00edstica.<\/p>\n<p>Misteriosa y cabal\u00edstica,<br \/>\npuede dar celos a Diana<br \/>\ncon su faz de porcelana<br \/>\nde una blancura eucar\u00edstica.<\/p>\n<p>Las bellezas con las que Dar\u00edo se tropieza, sean blancas o de piel morena, superan en hermosura o en fogosidad amorosa a las diosas del Olimpo. Si la negra Dominga ten\u00eda fuegos que Venus alababa, esta cubana-japonesa es envidiada por Diana.<\/p>\n<p>Tradicionalmente, en la literatura, el modelo ideal de belleza lo constituye la mujer de piel blanca, de cabellos rubios, pero es cosa sabida que poco a poco ese ideal se mezcla con otros referentes de piel oscura y cabellos negros, y que esa tendencia se acent\u00faa desde el romanticismo, donde la figura de la mulata y el mulato se convierten en la literatura hispanoamericana en todo un s\u00edmbolo de la b\u00fasqueda de los or\u00edgenes y como veh\u00edculo de protesta contra las injusticias del sistema colonial.<\/p>\n<p>Dar\u00edo demuestra su inter\u00e9s por la belleza de muy variada condici\u00f3n, y eso es algo muy oportuno para la poes\u00eda, pues se siente atra\u00eddo tanto por la belleza cl\u00e1sica que se corresponde a ese modelo de mujer de piel blanca como por la belleza ex\u00f3tica que se corresponde a ese modelo de mujer de piel oscura. De esa manera, y como en muchos otros aspectos de su poes\u00eda, tiene un pie puesto en el mundo cl\u00e1sico que nace en el Mediterr\u00e1neo y otro en el indigenismo y el mestizaje propios de su Am\u00e9rica natal.<\/p>\n<p>Como se\u00f1ala Guadalupe Mej\u00eda N\u00fa\u00f1ez, la figura de la mulata ha sido fuente de inspiraci\u00f3n en diversas expresiones art\u00edsticas, y sus antecedentes hay que buscarlos en la mujer de piel oscura en la literatura hebraica, en El Cantar de los Cantares, donde ella, Sulamita, se proclama hermosa y justifica el oscurecimiento de su piel a causa del sol: \u201cTengo la tez morena, pero hermosa, muchachas de Jerusal\u00e9n\u201d.<\/p>\n<p>Responde a la emblem\u00e1tica f\u00f3rmula latina \u201cnigra sum, sed formosa\u201d. La citada investigadora hace un repaso de la figura de la mulata tanto en la realidad de la colonizaci\u00f3n de Am\u00e9rica como en el tratamiento que ha tenido en la literatura hispanoamericana:<\/p>\n<p>La mulata surgi\u00f3 de un activo mestizaje iniciado durante la Colonia. La mezcla de dos razas dio por resultado un estereotipo de belleza y sensualidad que constituy\u00f3 una fuente de inspiraci\u00f3n en las corrientes art\u00edsticas de Hispanoam\u00e9rica. [&#8230;] La fusi\u00f3n de dos sangres y dos culturas han dado a esta mujer una exuberante sexualidad que se describen en la poes\u00eda y la narrativa hispanoamericana a trav\u00e9s de im\u00e1genes y met\u00e1foras que la asocian dentro de un espacio paradis\u00edaco (Mej\u00eda Mu\u00f1oz: 2).<\/p>\n<p>\u00bfQu\u00e9 podemos a\u00f1adir nosotros a lo ya sabido? Aqu\u00ed no podemos sino aplicar lo que el citado estudio y otros relacionados con este nos aportan para un mejor conocimiento del poema de Rub\u00e9n \u201cLa negra Dominga\u201d y de su indiscutible oportunidad. Y tenemos que hablar de asuntos tan desagradables y vergonzosos en la historia de la humanidad como que el t\u00e9rmino negro adquiere un valor peyorativo asociado a lo feo, lo inferior y lo salvaje precisamente al hilo del desarrollo de la esclavitud que tuvo lugar en las colonias.<\/p>\n<p>Como se\u00f1ala Ren\u00e9 Depestre, ese t\u00e9rmino, negro, con sus valores peyorativos, no exist\u00eda hasta que no se produjo el fen\u00f3meno de la trata negrera y de la colonizaci\u00f3n (Depestre 1980) Al hombre de piel oscura se le asignaban los trabajos m\u00e1s pesados, ocupaba el lugar m\u00e1s bajo en la jerarqu\u00eda social y ese color estaba asociado a la fealdad y la maldad. E incluso la mulata, como apuntala citada autora Guadalupe Mej\u00eda, era asimilada a lo diab\u00f3lico, y nunca era presentada como esposa, sino como amante o prostituta. Su figura, desde la \u00e9poca colonial, tiene una connotaci\u00f3n sexual. Ya en el siglo XIX, el cubano Francisco Mu\u00f1oz del Monte la presenta como diab\u00f3lica, salvaje, er\u00f3tica e insaciable, y siempre se muestra victoriosa ante su presa, que no es otra sino el hombre blanco: \u201cY en tus brazos locamente \/ el hombre cae sin sentido, \/ como cae en fauce hirviente \/ de americana serpiente \/ el p\u00e1jaro desde el nido\u201d<\/p>\n<p>Pero es precisamente a partir del Romanticismo cuando la figura del mulato y la mulata adquieren un significado diferente, pues el tema negro se convierte en veh\u00edculo de protesta contra las injusticias del sistema colonial.<\/p>\n<p>Ya en el modernismo, es Rub\u00e9n Dar\u00edo quien toma conciencia de los prejuicios y la discriminaci\u00f3n racial que exist\u00eda contra los negros en Am\u00e9rica, y en concreto en los Estados<br \/>\nUnidos, y as\u00ed se refleja en su obra en prosa.<\/p>\n<p>El poema \u201cLa negra Dominga\u201d es el \u00fanico de tema negro que se le conoce al vate nicarag\u00fcense. Es verdad, como se\u00f1ala, Guadalupe Mej\u00eda, que estos versos de Rub\u00e9n no abordan la problem\u00e1tica social de la mulata, pero, al menos, la convierten en un referente de belleza y vitalidad desbordante, igual o superior a la de la cualquier otra mujer de cualquier raza y color.<\/p>\n<p>Esa mujer de la que tienen mucho que aprender tanto Venus como la reina de Saba.<\/p>\n<p>Bibliograf\u00eda<br \/>\n-AUGIER, \u00c1ngel (1989): Cuba en Dar\u00edo y Dar\u00edo en Cuba. La Habana: Letras Cubanas.<br \/>\n-CAPARR\u00d3S, Jos\u00e9 Dom\u00ednguez (1985): Diccionario de m\u00e9trica espa\u00f1ola. Madrid: Paraninfo.<br \/>\n-DAR\u00cdO, Rub\u00e9n (1984): Poes\u00edas completas. M\u00e9xico: ed. de Ernesto Mej\u00eda S\u00e1nchez, Fondo de<br \/>\nCultura Econ\u00f3mica.<br \/>\n-DEPESTRE, Ren\u00e9 (1980): Bonjour et adieu \u00e0 la negritude. Paris: Robert Laffont.<br \/>\n-GULL\u00d3N, Ricardo (1979): Rub\u00e9n Dar\u00edo, P\u00e1ginas escogidas. Madrid: C\u00e1tedra.<br \/>\n-GUILL\u00c9N, Nicol\u00e1s (1976): Summa Po\u00e9tica. Ed. de Luis I\u00f1igo Madrigal. Madrid: C\u00e1tedra.<br \/>\n-MEJ\u00cdA MU\u00d1OZ, Guadalupe: La mulata en la expresi\u00f3n art\u00edstica. Guadalajara, Jal.:<br \/>\nUniversidad de Guadalajara. Accesible en .<br \/>\n-ORTIZ, Fernando (1923): Los cabildos afro-cubanos. La Habana: Centro Cultural Africano<br \/>\nFernando Ortiz.<br \/>\n-P\u00c9REZ FERN\u00c1NDEZ, Rolando Antonio (1987): Aportaci\u00f3n musical del africano. La<br \/>\nHabana: Casa de las Am\u00e9ricas. Accesible en &lt;http:\/\/presencias.net\/invest\/ht3021a&gt;.<br \/>\nActas XVI Congreso AIH. Pedro CARRERO ERAS.<\/p>\n<p>* Pedro Carrero Eras<br \/>\nUniversidad de Alcal\u00e1 de Henares<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Pedro Carrero Eras* Estamos en 1892, el a\u00f1o en que se cumple IV Centenario del Descubrimiento de Am\u00e9rica. 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