{"id":42070,"date":"2015-10-30T09:55:53","date_gmt":"2015-10-30T15:55:53","guid":{"rendered":"http:\/\/elcronistadigital.com\/?p=42070"},"modified":"2015-10-30T09:55:53","modified_gmt":"2015-10-30T15:55:53","slug":"rushdie-cuenta-como-se-enamoro-de-gabo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/elcronistadigital.com\/?p=42070","title":{"rendered":"Rushdie cuenta c\u00f3mo se \u201cenamor\u00f3\u201d de Gabo"},"content":{"rendered":"<div id=\"attachment_42071\" style=\"width: 310px\" class=\"wp-caption alignleft\"><a href=\"https:\/\/elcronistadigital.com\/wp-content\/uploads\/2015\/10\/Salman-Rushdie.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" aria-describedby=\"caption-attachment-42071\" class=\"size-medium wp-image-42071\" alt=\"Salman Rushdie, escritor angloindio.\" src=\"https:\/\/elcronistadigital.com\/wp-content\/uploads\/2015\/10\/Salman-Rushdie-300x180.jpg\" width=\"300\" height=\"180\" srcset=\"https:\/\/elcronistadigital.com\/wp-content\/uploads\/2015\/10\/Salman-Rushdie-300x180.jpg 300w, https:\/\/elcronistadigital.com\/wp-content\/uploads\/2015\/10\/Salman-Rushdie-342x205.jpg 342w, https:\/\/elcronistadigital.com\/wp-content\/uploads\/2015\/10\/Salman-Rushdie.jpg 460w\" sizes=\"auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/><\/a><p id=\"caption-attachment-42071\" class=\"wp-caption-text\">Salman Rushdie, escritor angloindio.<\/p><\/div>\n<p><span style=\"color: #993300;\"><em><strong>* \u00abCuando finalmente viaj\u00e9 por primera vez a Latinoam\u00e9rica, a Nicaragua primero y luego a M\u00e9xico, Colombia y Argentina, pens\u00e9: &#8216;Estos sitios son tan locos como sus escritores me contaron que ser\u00edan&#8217;\u201d. \u00abConduciendo por Managua me dije: &#8216;Conozco este sitio&#8217;. Y eso fue por Garc\u00eda M\u00e1rquez\u00bb.<\/strong><\/em><\/span><\/p>\n<p>En 1975, un ejemplar en ingl\u00e9s de \u00abCien a\u00f1os de soledad\u00bb cay\u00f3 en las manos de un joven Salman Rushdie, que acababa de publicar su primer libro, \u00abGrimus\u00bb. Fue entonces cuando descubri\u00f3 al colombiano Gabriel Garc\u00eda M\u00e1rquez, del que se enamor\u00f3, aunque nunca lo lleg\u00f3 a conocer.<\/p>\n<p>\u00abCuando publiqu\u00e9 mi primera novela, un amigo que la ley\u00f3 me llam\u00f3 y me dijo que, obviamente, yo estaba muy influenciado por Garc\u00eda M\u00e1rquez. Era 1975, yo ten\u00eda 27 a\u00f1os y nunca hab\u00eda o\u00eddo ese nombre. \u00bfQui\u00e9n es ese Garc\u00eda M\u00e1rquez?, respond\u00ed. Es el autor de un libro que vas a empezar a leer ahora. Solo ve y cons\u00edguelo\u00bb.<\/p>\n<p>Rushdie cont\u00f3 el jueves esta an\u00e9cdota a la viuda del nobel, Mercedes Barcha, y a sus hijos, Rodrigo y Gonzalo Garc\u00eda, durante la conferencia de apertura del simposio \u00abGabriel Garc\u00eda M\u00e1rquez: su vida y legado\u00bb, que la Universidad de Texas en Austin (EE.UU.) organiza con motivo de la apertura de su archivo personal en esa instituci\u00f3n.<\/p>\n<p>\u00abFui a la librer\u00eda, abr\u00ed el libro, y por primera vez vi y escuch\u00e9 estas palabras: &#8216;Muchos a\u00f1os despu\u00e9s, frente al pelot\u00f3n de fusilamiento, el coronel Aureliano Buend\u00eda hab\u00eda de recordar aquella tarde remota en que su padre lo llev\u00f3 a conocer el hielo&#8217;. Lo que me pas\u00f3 ese d\u00eda fue lo mismo que le ha pasado a miles de personas, me enamor\u00e9 de \u00e9l, hasta el d\u00eda de hoy\u00bb, confes\u00f3 Rushdie.<\/p>\n<p>\u00abConoc\u00ed los coroneles y generales de Garc\u00eda M\u00e1rquez, o al menos sus contrapartes indias y paquistan\u00edes; sus obispos son mis mul\u00e1s, sus mercados mis bazares. Su mundo era el m\u00edo, traducido al espa\u00f1ol\u00bb, afirm\u00f3 el escritor angloindio reproduciendo las palabras de un art\u00edculo que public\u00f3 en \u00abThe New York Times\u00bb poco despu\u00e9s de la muerte del nobel colombiano en abril de 2014.<\/p>\n<p>En los dos mundos, dijo, \u00abhay conflicto entre lo urbano y lo rural, entre ricos y pobres. Los dos tienen historias coloniales y en los dos la religi\u00f3n -y lamentablemente sus devotos-, tienen mucho peso\u00bb.<\/p>\n<p>Rushdie reconoci\u00f3 que, con \u00abCien a\u00f1os de soledad\u00bb, se adentr\u00f3 en la literatura latinoamericana, \u00abde la que no sab\u00eda nada hasta entonces\u00bb.<\/p>\n<p>\u00abCuando finalmente viaj\u00e9 por primera vez a Latinoam\u00e9rica, a Nicaragua primero y luego a M\u00e9xico, Colombia y Argentina, pens\u00e9: &#8216;Estos sitios son tan locos como sus escritores me contaron que ser\u00edan. Y son tan locos como los m\u00edos'\u00bb, dijo el autor de \u00abHijos de la medianoche\u00bb y \u00abLos versos sat\u00e1nicos\u00bb.<\/p>\n<p>\u00abConduciendo por Managua me dije: &#8216;Conozco este sitio&#8217;. Y eso fue por Garc\u00eda M\u00e1rquez\u00bb, agreg\u00f3.<\/p>\n<p>Rushdie dijo que para muchos no latinoamericanos las novelas de Garc\u00eda M\u00e1rquez son \u00abun mundo de fantas\u00eda\u00bb. No para \u00e9l: \u00abEn Macondo hay m\u00e1s realidad que fantas\u00eda, la imaginaci\u00f3n se utiliza para agrandar la magia, no para crearla\u00bb, dijo.<\/p>\n<p>\u00abGarc\u00eda M\u00e1rquez siempre dec\u00eda que \u00e9l no inventaba nada, que todo lo que escrib\u00eda estaba ah\u00ed. Una vez me dijeron que en el Caribe todo el mundo tiene buenas historias, y que Gabo solo era un buen mecan\u00f3grafo\u00bb, agreg\u00f3, bromeando, el angloindio.<\/p>\n<p>Una vez, en Ciudad de M\u00e9xico, Rushdie coincidi\u00f3 con Carlos Fuentes: \u00abMe dijo que Gabo estaba en Cuba visitando a su amigo Fidel (Castro). Dijo que era rid\u00edculo que no nos conoci\u00e9ramos. Se fue y al rato volvi\u00f3 con un tel\u00e9fono con Gabo al otro lado\u00bb.<\/p>\n<p>\u00ab\u00c9l me dijo que no hablaba ingl\u00e9s, aunque no era verdad. Yo no sab\u00eda hablar espa\u00f1ol, as\u00ed que hablamos en franc\u00e9s. Recuerdo conversar sobre la influencia familiar en nuestra obra, hablamos de las diferencias entre nosotros. \u00a1Le interesaban m\u00e1s mis opiniones acerca de sus trabajos period\u00edsticos que literarios!\u00bb, dijo Rushdie acerca del contacto m\u00e1s cercano que tuvo con el Nobel.<\/p>\n<p>\u00abNunca lo conoc\u00ed, y me arrepiento mucho\u00bb.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>* \u00abCuando finalmente viaj\u00e9 por primera vez a Latinoam\u00e9rica, a Nicaragua primero y luego a M\u00e9xico, Colombia y Argentina, pens\u00e9: &#8216;Estos sitios son tan locos como sus escritores me contaron que ser\u00edan&#8217;\u201d. \u00abConduciendo por Managua me dije: &#8216;Conozco este sitio&#8217;. Y eso fue por Garc\u00eda M\u00e1rquez\u00bb. 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