{"id":43110,"date":"2016-01-29T15:22:13","date_gmt":"2016-01-29T21:22:13","guid":{"rendered":"http:\/\/elcronistadigital.com\/?p=43110"},"modified":"2016-01-29T15:22:13","modified_gmt":"2016-01-29T21:22:13","slug":"ruben-dario-mas-que-un-poeta-un-hombre-recordado-por-sus-afectos","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/elcronistadigital.com\/?p=43110","title":{"rendered":"Rub\u00e9n Dar\u00edo. M\u00e1s que un poeta, un hombre recordado por sus afectos"},"content":{"rendered":"<div id=\"attachment_43111\" style=\"width: 510px\" class=\"wp-caption alignleft\"><a href=\"https:\/\/elcronistadigital.com\/wp-content\/uploads\/2016\/01\/Rub\u00e9n-Dar\u00edo-retrato-pluma-y-facs\u00edmil-de-carta.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" aria-describedby=\"caption-attachment-43111\" class=\"size-full wp-image-43111\" alt=\"Rub\u00e9n Dar\u00edo, retrato, pluma y facs\u00edmil de carta manuscrita.\" src=\"https:\/\/elcronistadigital.com\/wp-content\/uploads\/2016\/01\/Rub\u00e9n-Dar\u00edo-retrato-pluma-y-facs\u00edmil-de-carta.jpg\" width=\"500\" height=\"293\" srcset=\"https:\/\/elcronistadigital.com\/wp-content\/uploads\/2016\/01\/Rub\u00e9n-Dar\u00edo-retrato-pluma-y-facs\u00edmil-de-carta.jpg 500w, https:\/\/elcronistadigital.com\/wp-content\/uploads\/2016\/01\/Rub\u00e9n-Dar\u00edo-retrato-pluma-y-facs\u00edmil-de-carta-300x175.jpg 300w, https:\/\/elcronistadigital.com\/wp-content\/uploads\/2016\/01\/Rub\u00e9n-Dar\u00edo-retrato-pluma-y-facs\u00edmil-de-carta-342x200.jpg 342w\" sizes=\"auto, (max-width: 500px) 100vw, 500px\" \/><\/a><p id=\"caption-attachment-43111\" class=\"wp-caption-text\">Rub\u00e9n Dar\u00edo, retrato, pluma y facs\u00edmil de carta manuscrita.<\/p><\/div>\n<p><span style=\"color: #993300;\"><em><strong>* Pocos d\u00edas antes de cumplirse los 100 a\u00f1os de su muerte, dos de sus bisnietos repasan la dif\u00edcil intimidad del \u201cpr\u00edncipe de las letras\u201d, como se evoca al gran escritor nicarag\u00fcense<\/strong><\/em><\/span><\/p>\n<p>Laura Ventura<br \/>\nLa Naci\u00f3n, Argentina<\/p>\n<p>Mart\u00edn Katz Dar\u00edo y Marta Elo\u00edsa Dar\u00edo no son catedr\u00e1ticos ni profesores ni lo pretenden ser. A estos \u00faltimos, a los grandes eruditos del universo dariano, los llaman con cari\u00f1o por su nombre de pila porque con ellos han compartido horas de estudios y encuentros.<\/p>\n<p>El de los descendientes de Dar\u00edo [hay adem\u00e1s una bisnieta en Misiones y el resto vive en Nicaragua, los Estados Unidos y en Canad\u00e1] no es un an\u00e1lisis cr\u00edtico de la obra literaria del poeta, aunque hayan le\u00eddo tantos libros y ensayos que bien podr\u00edan realizarlo, sino que hablan con soltura de aquello que es mucho m\u00e1s que mera bibliograf\u00eda. Es su propia historia y herencia. La narran con pasi\u00f3n, antes que con la distancia acad\u00e9mica.<\/p>\n<p>Son custodios de la memoria y de algunos objetos de ese fantasma tan presente y de vida tr\u00e1gica al que han dedicado todo el tiempo que les permitieron sus vidas y profesiones y cuyo recuerdo construyen con los diarios, testimonios y relatos de su abuelo y de sus padres.<\/p>\n<p>\u2013 Dar\u00edo tiene fama de melanc\u00f3lico, \u00bfpor qu\u00e9?<\/p>\n<p>Marta Elo\u00edsa Dar\u00edo: \u2013 La suya fue una vida de tristeza y cambios permanentes que repercutieron en su sentir y en su hacer. El matrimonio de sus padres, quienes eran primos, fue inducido por su t\u00eda Bernarda. Manuel Garc\u00eda ten\u00eda 46 a\u00f1os y Rosa Sarmiento, 23, pero no fueron ellos quienes lo criaron.<\/p>\n<p>Mart\u00edn Katz Dar\u00edo: \u2013 Rub\u00e9n Dar\u00edo [el poeta adopta el c\u00e9lebre apellido, el mismo con el que era conocida su familia de crianza, \u201clos Dar\u00edo\u201d, en recuerdo de su tatarabuelo, Dar\u00edo Mayorga. El apellido luego adquiri\u00f3 car\u00e1cter legal] creci\u00f3 sin amor maternal o paternal. Su padre biol\u00f3gico no sentaba cabeza, entre el alcohol y las mujeres. Su madre da a luz al ni\u00f1o en Metapa, Nicaragua, y luego tendr\u00e1 una ni\u00f1a, quien muere al poco tiempo. Ella, cansada del comportamiento de su marido, se divorcia y parte para Honduras con otro hombre. A Rub\u00e9n Dar\u00edo lo ir\u00e1 a buscar su padrino, el coronel F\u00e9lix Ram\u00edrez Madregil, para criarlo en Nicaragua junto con su t\u00eda, a quien Dar\u00edo llama \u201cmam\u00e1 Bernarda\u201d, en una casa donde exist\u00eda una gran biblioteca.<\/p>\n<p>Reci\u00e9n a los 11 a\u00f1os conoce a su mam\u00e1, quien fue a llevarle unos dulces y unos regalitos. El coronel se muere, la econom\u00eda empieza a declinar y Bernarda piensa en ponerlo a trabajar como sastre, que era m\u00e1s lucrativo que aquello que hac\u00eda todo el tiempo: escribir poemas. \u2013<\/p>\n<p>Fue un ni\u00f1o precoz, \u00bfpor qu\u00e9 el periodismo?<\/p>\n<p>M. E. D.: \u2013 Cre\u00f3 su propio mundo. A los tres a\u00f1os comenz\u00f3 a leer; a los 11 jugaba con el diccionario. A los 15 ya era periodista, y a esa edad los ni\u00f1os juegan, pero \u00e9l estaba entre gente grande, en una sociedad donde se tomaba mucho.<\/p>\n<p>M. K. D.: \u2013 El periodismo fue un modo de ganar dinero. Todos se sorprend\u00edan con el modo en el que escrib\u00eda. Ten\u00eda un vocabulario que no estaba a la altura de un ni\u00f1o. \u2013<\/p>\n<p>Dar\u00edo se cas\u00f3 varias veces, \u00bfqui\u00e9n fue su gran amor?<\/p>\n<p>M. K. D.: \u2013 Su primera mujer, Rafaela Contreras, conocida como Stella, seud\u00f3nimo con el que firmaba sus poes\u00edas. Era la hija del orador m\u00e1s famoso de Honduras, \u00c1lvaro Contreras. A ella le dedicar\u00e1 los poemas de Azul. Dar\u00edo la admiraba. Poco despu\u00e9s de tener a su primer hijo, Rub\u00e9n \u00c1lvaro Dar\u00edo Contreras [abuelo de los entrevistados], parte para Espa\u00f1a en representaci\u00f3n de Nicaragua por los festejos de los cuatro siglos del descubrimiento de Am\u00e9rica.<\/p>\n<p>Stella le env\u00eda un mensaje dici\u00e9ndole que estaba muriendo en El Salvador, adonde Dar\u00edo no pod\u00eda ingresar por temas pol\u00edticos. No pueden despedirse. Dar\u00edo estuvo ocho d\u00edas encerrado en un hotel, tomando y llorando. Le dio un coma hep\u00e1tico y ah\u00ed regres\u00f3 para cuidarlo un tiempo su madre biol\u00f3gica. A su hijo peque\u00f1o lo cuidar\u00e1n sus t\u00edos.<\/p>\n<p>\u2013 \u00bfC\u00f3mo era como padre? \u00bfQu\u00e9 les cont\u00f3 su abuelo?<\/p>\n<p>M. K. D.: \u2013 Como padre fue todo lo amoroso que pudo ser. El tema del dinero, sumado a las turbulencias pol\u00edticas en las que estaba metido, lo angustiaba. Se reencuentra con su primer hijo cuando \u00e9ste tiene 19 a\u00f1os, en Barcelona, y lo escucha ejecutar a Tchaikovski. Dar\u00edo queda muy emocionado y orgulloso de \u00e9l, de nuestro abuelo. [Katz busca un cuaderno que perteneci\u00f3 a su abuelo.] Mir\u00e1, ac\u00e1 est\u00e1 la firma aut\u00e9ntica de Rub\u00e9n Dar\u00edo: \u201cS\u00e9 bueno siempre\u201d, le dice, en 1915, a su hijo, y tambi\u00e9n le aconseja que vaya a la Argentina, \u201cuna tierra de promesas\u201d.<\/p>\n<p>\u2013 Dar\u00edo tuvo \u00e9xito y reconocimiento en vida, pero su vida la rond\u00f3 la tragedia.<\/p>\n<p>M. E. D.: \u2013 Mi pap\u00e1 se dedic\u00f3 a investigar durante 30 a\u00f1os la vida de Dar\u00edo. Luego de quedar viudo de Stella, lo obligan a casarse con Rosario Murillo, con quien tiene un hijo, que morir\u00e1 a los pocos d\u00edas, de t\u00e9tanos, porque le cortan el cord\u00f3n umbilical con un cuchillo oxidado.<\/p>\n<p>Rosario nunca le da el divorcio, y tras su separaci\u00f3n, Dar\u00edo tendr\u00e1 otra pareja, Francisca S\u00e1nchez, con quien tiene cuatro hijos. Los primeros tres mueren siendo muy peque\u00f1os [la primera, de viruela; el segundo, Phocas, de bronconeumon\u00eda, a quien le escribe un poema famoso; el tercero vivir\u00e1 pocos d\u00edas] y el cuarto, G\u00fcicho, vive hasta los 48 a\u00f1os.<\/p>\n<p>\u2013 \u00bfQu\u00e9 ocurri\u00f3 con su cerebro cuando muri\u00f3?<\/p>\n<p>M. E. D.: \u2013 Fue muy macabro [muere a los 49 a\u00f1os de cirrosis atr\u00f3fica]. En esa \u00e9poca se cre\u00eda que el alma estaba en el cerebro. Su m\u00e9dico, el doctor Luis Debayle, lo extrae, lo esconde y lo guarda. El hermano de Rosario Murillo tambi\u00e9n lo quer\u00eda. Hubo peleas con golpes e intervino la polic\u00eda, quien se llev\u00f3 el cerebro mientras se consultaba al presidente qu\u00e9 hacer con \u00e9l. Finalmente se lo pudo estudiar.<\/p>\n<p>\u2013 \u00bfQu\u00e9 signific\u00f3 el diario La Naci\u00f3n en la vida del poeta?<\/p>\n<p>M. E. D.: \u2013 Fue su vida, lo \u00fanico seguro que tuvo durante ella. Le abri\u00f3 muchas puertas. Ah\u00ed escribi\u00f3 sus cr\u00f3nicas y fue el diario el que lo envi\u00f3 a Europa. Estaba orgulloso de pertenecer al diario.<\/p>\n<p>Vuela una paloma en la sala. No es una met\u00e1fora. En pleno centro porte\u00f1o, mientras dos primos hablan de su bisabuelo, como arque\u00f3logos, descifrando ese enigma y mito que fue Rub\u00e9n Dar\u00edo, el ave, imagen y s\u00edmbolo tan presente en sus versos, vuela libre entre los recuerdos.<\/p>\n<p>Fuente: La Naci\u00f3n, Argentina.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>* Pocos d\u00edas antes de cumplirse los 100 a\u00f1os de su muerte, dos de sus bisnietos repasan la dif\u00edcil intimidad del \u201cpr\u00edncipe de las letras\u201d, como se evoca al gran escritor nicarag\u00fcense Laura Ventura La Naci\u00f3n, Argentina Mart\u00edn Katz Dar\u00edo y Marta Elo\u00edsa Dar\u00edo no son catedr\u00e1ticos ni profesores ni lo pretenden ser. 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