{"id":43124,"date":"2016-02-01T08:55:36","date_gmt":"2016-02-01T14:55:36","guid":{"rendered":"http:\/\/elcronistadigital.com\/?p=43124"},"modified":"2016-02-01T08:55:36","modified_gmt":"2016-02-01T14:55:36","slug":"retrato-hablado-ruben-dario-el-maestro-magico","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/elcronistadigital.com\/?p=43124","title":{"rendered":"Retrato hablado: Rub\u00e9n Dar\u00edo, el maestro m\u00e1gico"},"content":{"rendered":"<div id=\"attachment_43125\" style=\"width: 210px\" class=\"wp-caption alignleft\"><a href=\"https:\/\/elcronistadigital.com\/wp-content\/uploads\/2016\/02\/Rub\u00e9n-Dar\u00edo7.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" aria-describedby=\"caption-attachment-43125\" class=\"size-full wp-image-43125\" alt=\"El genio de Rub\u00e9n Dar\u00edo despert\u00f3 innumerables envidias en el mundo literario.\" src=\"https:\/\/elcronistadigital.com\/wp-content\/uploads\/2016\/02\/Rub\u00e9n-Dar\u00edo7.jpg\" width=\"200\" height=\"252\" \/><\/a><p id=\"caption-attachment-43125\" class=\"wp-caption-text\">El genio de Rub\u00e9n Dar\u00edo despert\u00f3 innumerables envidias en el mundo literario.<\/p><\/div>\n<p>Ricardo Sevilla<br \/>\nExc\u00e9lsior<\/p>\n<p>* Que plumas anodinas como la del bohemio guatemalteco Enrique G\u00f3mez Carrillo declaren que Dar\u00edo \u201cfue un corruptor de la juventud\u201d, o que Miguel de Unamuno \u2014en uno de sus habituales arranques de cascarrabias\u2014 se anime a calificarlo de indio a quien \u201cse le ven las plumas debajo del sombrero\u201d, hasta cierto punto es comprensible. A muchos el pasmoso edificio que Dar\u00edo construy\u00f3 con su obra literaria los consum\u00eda de envidia.<br \/>\nCiudad de M\u00e9xico<\/p>\n<p>Hace un siglo, en 1916, fallece Rub\u00e9n Dar\u00edo en el municipio de Le\u00f3n, en su natal Nicaragua. Desde Espa\u00f1a, el cronista Mariano de Cavia, acaso el m\u00e1s fiel y antiguo de sus amigos, le dedica su columna de El imparcial, donde el periodista perfila, estrangulado por el sentimiento y con una prosa bellamente eleg\u00edaca, la postrera imagen del poeta: \u201cA los cuarenta y nueve a\u00f1os de edad ha expirado el gran Rub\u00e9n Dar\u00edo, v\u00edctima de su vida pr\u00f3diga, de su poes\u00eda y de su ajenjo\u201d.<\/p>\n<p>Curiosamente, los autores que m\u00e1s o menos proceden directamente de su paternidad l\u00edrica no se re\u00fanen en coro para recordarlo. El silencio es tan extra\u00f1o como agraviante. Ni siquiera Juan Ram\u00f3n Jim\u00e9nez \u2014\u201cel exquisito poeta, el nefelibata\u201d, como lo hab\u00eda descrito el mismo Dar\u00edo\u2014 asoma con su lira por ninguna parte. Al rev\u00e9s de lo que podr\u00eda esperarse, surge un enjambre de infamantes. El cr\u00edtico Andr\u00e9s Gonz\u00e1lez Blanco \u2014cuyos art\u00edculos atravesados de citas pol\u00edglotas emboban a la grey literaria del momento\u2014 prorrumpe en garrafales exabruptos contra los versos de Dar\u00edo: \u201cSus estrofas te arcabucean la retina, te dejan ciego y te arrebatan el pend\u00f3n\u201d. Una imprevista caterva de poetas sublevados \u2014que descubren vac\u00edo el sitial del padre del modernismo y, claro, aspiran a ocuparlo\u2014 aprovechan la ocasi\u00f3n para salir a blasfemar: \u201cRub\u00e9n era un chiflado, quer\u00eda volvernos locos a todos. Yo, la verdad, no he le\u00eddo Azul\u201d, se ufana el madrigalista Xavier B\u00f3veda, con su end\u00e9mica garruler\u00eda de conferenciante.<\/p>\n<p>Francisco Villaespesa \u2014el gran difusor del modernismo hispanoamericano\u2014 y Ram\u00f3n del Valle Incl\u00e1n \u2014el patriarca de todos los Ramones, como lo bautizara precisamente su tocayo Ram\u00f3n J. Sender\u2014, se unen al inexplicable mutismo y dejan que los poetas j\u00f3venes, casi todos incoloros y clandestinos, escarnezcan a sus anchas la obra y vida del poeta nicarag\u00fcense.<\/p>\n<p>Que plumas anodinas como la del bohemio guatemalteco Enrique G\u00f3mez Carrillo declaren que Dar\u00edo \u201cfue un corruptor de la juventud\u201d, o que Miguel de Unamuno \u2014en uno de sus habituales arranques de cascarrabias\u2014 se anime a calificarlo de indio a quien \u201cse le ven las plumas debajo del sombrero\u201d, hasta cierto punto es comprensible. A muchos el pasmoso edificio que Dar\u00edo construy\u00f3 con su obra literaria los consum\u00eda de envidia.<\/p>\n<p>Sin embargo, lo que ya culmina por alarmar es cuando poetas de aut\u00e9ntico m\u00e9rito, como Vicente Huidobro o Luis Cernuda, comienzan a difundir, por aqu\u00ed y por all\u00e1, una repulsiva caricatura de Dar\u00edo. \u201cNo pas\u00f3 de ser un anticuado; en cambio, yo he descubierto el cubismo literario antes que Picasso el cubismo pict\u00f3rico\u2026\u201d, declara el autor chileno con una inquina que, por lo donoso, se diluye en el humorismo.<\/p>\n<p>Pero Cernuda, quien, adem\u00e1s, es un ensayista m\u00e1s cerebral, va m\u00e1s lejos que todos e, incluso, tal vez sea quien haya firmado el retrato m\u00e1s ingrato y corrosivo sobre el autor de los Cantos de vida y esperanza: \u201cEstaba presto a entregar su oro nativo a cambio de cualquier baratija brillante que le entregaran.\u201d<\/p>\n<p>En el pr\u00f3logo a Azul, Juan Valera, aunque hab\u00eda encomiado el gallardo estilo de los versos y las prosas que componen el poemario, no dejaba de acusarlo de tener cierto \u201cgalicismo mental\u201d. No ser\u00e1 hasta dos a\u00f1os despu\u00e9s de su muerte, en 1918, cuando Rufino Blanco-Fombona ofrezca su tard\u00edo responso bajo el t\u00edtulo de La ofrenda de Espa\u00f1a a Rub\u00e9n Dar\u00edo, que recoge el llanto \u00f3rfico de los poetas que dec\u00edan venerar al maestro m\u00e1gico, y cuyas jaculatorias son una ristra de siemprevivas sobre la memoria del autor de La canci\u00f3n de oto\u00f1o en primavera, pero que, infelizmente, fueron incapaces de afrontar, cuando menos oportunamente, los ultrajes que la testaruda legi\u00f3n de malquerientes ha ido colocando, desde hace un siglo, sobre su tumba.<\/p>\n<p>Desaire mexicano<\/p>\n<p>Por otro lado, el encuentro de Dar\u00edo con M\u00e9xico tampoco estuvo exento de sinsabores. En 1910, cuando triunfa la llamada Revoluci\u00f3n de la Costa Atl\u00e1ntica y un nuevo gobierno conducido por el golpista Jos\u00e9 Madriz toma el control de la pol\u00edtica, el poeta es nombrado Enviado Extraordinario y Ministro Plenipotenciario, en misi\u00f3n especial, en M\u00e9xico, con motivo de las fiestas del Centenario de la Independencia. Entusiasmado, Dar\u00edo se embarca en un vapor hacia Veracruz.<\/p>\n<p>Despu\u00e9s de tantos proyectos diferidos, al fin podr\u00e1 conocer la tierra de su admirado Salvador D\u00edaz Mir\u00f3n, \u201cel poeta amante de la Libertad\u201d, \u201ccantor de V\u00edctor Hugo y de Lord Byron\u201d. Al tocar puerto, tanto en barcos decorados como en las calles aleda\u00f1as al malec\u00f3n, una gran multitud surge para ofrecerle vivas a Nicaragua y mueras a Estados Unidos. El encargado de recibirlo es nada m\u00e1s ni nada menos que Amado Nervo, quien le comunica que, sin importar los trances ni los apremios pol\u00edticos, ser\u00e1 recibido como hu\u00e9sped de honor de la naci\u00f3n. Su misi\u00f3n ante el gobierno mexicano, m\u00e1s all\u00e1 de las cortes\u00edas pol\u00edticas internacionales \u2014le asegura Nervo\u2014, \u201cest\u00e1 fuera de las pasiones pol\u00edticas que agitan en este momento Nicaragua\u201d.<\/p>\n<p>En resumen: \u201cNo tiene nada de qu\u00e9 preocuparse\u201d. No obstante, en un gesto que a Dar\u00edo le parece sorpresivo, Nervo le pide que, por el momento, no es conveniente que viaje a la capital. En todo caso, deber\u00e1 esperar instrucciones precisas del ministro de Instrucci\u00f3n P\u00fablica, Justo Sierra, a quien, hasta entonces, el modernista tiene por gran amigo. Lo que aturde todav\u00eda m\u00e1s a Dar\u00edo es que, por alguna raz\u00f3n, Sierra ni siquiera tiene la deferencia de aparecer para hablar directamente con \u00e9l. De hecho, por toda recepci\u00f3n, un enviado llega con una carta del ministro que contiene la misma petici\u00f3n: que posponga su viaje a la capital.<\/p>\n<p>El desconcierto del poeta es tan grande que en La vida de Rub\u00e9n Dar\u00edo, escrita por \u00e9l mismo, califica la situaci\u00f3n de \u201cmef\u00edtica\u201d. Con algunos contratiempos, Dar\u00edo s\u00f3lo alcanza a visitar Jalapa, donde una comitiva de ni\u00f1as oriundas e ind\u00edgenas recitan sus poemas y le obsequian adornos florales. De regreso al puerto de Veracruz, y a manera de despedida, un grupo de estudiantes y declamadores celebraron una velada en su honor. Mientras tanto, al saber que los absurdos candados de la diplomacia le impiden llegar a la capital de la Rep\u00fablica, una fogosa muchedumbre de estudiantes lleva a cabo una manifestaci\u00f3n que concluye con el apedreo de la casa de Porfirio D\u00edaz, \u201cel viejo ces\u00e1reo que hab\u00eda imperado durante treinta a\u00f1os\u201d, en palabras del autor de El salmo de la pluma.<\/p>\n<p>Eso aparte, Dar\u00edo jam\u00e1s conseguir\u00e1 saludar a D\u00edaz Mir\u00f3n, quien, en ese momento, se encuentra varado en la capital. Desairado y ya sin demasiadas manifestaciones de simpat\u00eda (\u201cno tuve ni una sola tarjeta de mis amigos oficiales\u201d), regresa a La Habana carente de fondos. \u00danicamente el general Bernardo Reyes \u2014padre de su \u201csiempre mejor amigo Alfonso Reyes\u201d\u2014, ser\u00e1 quien, desde M\u00e9xico, le env\u00ede un giro por cable para que pueda retornar a Par\u00eds.<\/p>\n<p>A un siglo de su muerte, la obra de Rub\u00e9n Dar\u00edo no s\u00f3lo ha sepultado el agravio de sus antagonistas sino que, adem\u00e1s, su arte ha triunfado y lo ha elevado como el aut\u00e9ntico \u201cmaestro m\u00e1gico\u201d que le dio su acento ol\u00edmpico y encantador a la \u201csiringa agreste\u201d.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Ricardo Sevilla Exc\u00e9lsior * Que plumas anodinas como la del bohemio guatemalteco Enrique G\u00f3mez Carrillo declaren que Dar\u00edo \u201cfue un corruptor de la juventud\u201d, o que Miguel de Unamuno \u2014en uno de sus habituales arranques de cascarrabias\u2014 se anime a calificarlo de indio a quien \u201cse le ven las plumas debajo del sombrero\u201d, hasta cierto [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":43125,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"om_disable_all_campaigns":false,"_monsterinsights_skip_tracking":false,"_monsterinsights_sitenote_active":false,"_monsterinsights_sitenote_note":"","_monsterinsights_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[10,3524],"tags":[],"class_list":["post-43124","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-cultura","category-noticas"],"aioseo_notices":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/elcronistadigital.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/43124","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/elcronistadigital.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/elcronistadigital.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/elcronistadigital.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/elcronistadigital.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=43124"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/elcronistadigital.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/43124\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":43126,"href":"https:\/\/elcronistadigital.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/43124\/revisions\/43126"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/elcronistadigital.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/43125"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/elcronistadigital.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=43124"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/elcronistadigital.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=43124"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/elcronistadigital.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=43124"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}