{"id":43341,"date":"2016-02-15T14:39:20","date_gmt":"2016-02-15T20:39:20","guid":{"rendered":"http:\/\/elcronistadigital.com\/?p=43341"},"modified":"2016-02-15T16:09:28","modified_gmt":"2016-02-15T22:09:28","slug":"ruben-dario-frente-al-espejo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/elcronistadigital.com\/?p=43341","title":{"rendered":"Rub\u00e9n Dar\u00edo frente al espejo"},"content":{"rendered":"<p><a href=\"https:\/\/elcronistadigital.com\/wp-content\/uploads\/2016\/02\/dar\u00edo.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignleft size-full wp-image-43342\" alt=\"dar\u00edo\" src=\"https:\/\/elcronistadigital.com\/wp-content\/uploads\/2016\/02\/dar\u00edo.jpg\" width=\"350\" height=\"242\" srcset=\"https:\/\/elcronistadigital.com\/wp-content\/uploads\/2016\/02\/dar\u00edo.jpg 350w, https:\/\/elcronistadigital.com\/wp-content\/uploads\/2016\/02\/dar\u00edo-300x207.jpg 300w, https:\/\/elcronistadigital.com\/wp-content\/uploads\/2016\/02\/dar\u00edo-342x236.jpg 342w\" sizes=\"auto, (max-width: 350px) 100vw, 350px\" \/><\/a>Mauricio Flores<br \/>\nMilenio<\/p>\n<p><span style=\"color: #993300;\"><em><strong>* La imagen de Dar\u00edo ha sido la de un poeta consagrado en vida y posteridad. Aqu\u00ed unas l\u00edneas que muestran su prosa: \u00abYo so\u00f1aba con Par\u00eds desde ni\u00f1o, a punto de que cuando hac\u00eda mis oraciones rogaba a Dios que no me dejase morir sin conocer Par\u00eds\u00bb. \u00abLa muerte de Mark Twain har\u00eda que tuvi\u00e9semos dinero (&#8230;). Pedimos una cena op\u00edpara y convenientemente humedecida\u00bb. \u00abY la salvaci\u00f3n del escritor fue para nosotros un golpe rudo y un rasgo de humor muy propio del yankee, y del peor g\u00e9nero\u00bb.<\/strong><\/em><\/span><\/p>\n<p>No era la sobriedad, dicho por \u00e9l mismo, su principal virtud. Como tampoco la disciplina para sistematizar la construcci\u00f3n de una obra diplom\u00e1tica, period\u00edstica y literaria que trascendiera al tiempo, los cuarenta y nueve a\u00f1os que dur\u00f3 su existencia. Con todo, sin importar las desigualdades con las que lo hemos observado despu\u00e9s, al nicarag\u00fcense Rub\u00e9n Dar\u00edo (1867-1916) no puede regate\u00e1rsele el influjo marcado en la poes\u00eda en espa\u00f1ol.<\/p>\n<p>Ahora que se cumplen cien a\u00f1os de su muerte, Dar\u00edo permanece m\u00e1s que vivo. Ni los a\u00f1os ni los menosprecios lo borran de ese pensar colectivo que vuelve siempre a sus fuentes l\u00edricas. Soslay\u00e1ndonos de \u00e9l mismo, que a los inundados cuarenta ya escrib\u00eda sin medir los excesos: \u00abComo hombre, he vivido en lo cotidiano;\/ como poeta, no he claudicado nunca,\/ pues siempre he tendido a la eternidad\u00bb.<\/p>\n<p>Nuestra imagen de Dar\u00edo ha sido siempre la de un poeta consagrado en vida y posteridad, en demerito del prosista. Por lo que el rescate de La vida de Rub\u00e9n Dar\u00edo escrita por \u00e9l mismo es una buena noticia para todos los lectores, m\u00e1s al coincidir con las actividades por su centenario. Un libro, conjunto de 66 textos breves y una posdata, aparecido cotidianamente entre septiembre y noviembre de 1912 en un semanario argentino, antes incluido en forma \u00edntegra en las inaccesibles Obras Completas del nicarag\u00fcense.<\/p>\n<p>Fragmentarios, period\u00edsticos, directos, vertiginosos&#8230;, los textos de La vida de Rub\u00e9n Dar\u00edo&#8230; denotan fielmente la personalidad de su autor y el ejercicio de su memoria. La manera en que recordaba hechos que decidi\u00f3 compartir con un lector no del todo identificable. Aunque, como apunta Francisco Fuster, editor, introductor y anotador del nuevo libro editado por el FCE, el mismo Dar\u00edo tuvo \u00abalg\u00fan pudor\u00bb por contar esto, aquello; o por no contarlo.<\/p>\n<p>Al leer La vida de Rub\u00e9n Dar\u00edo&#8230; sabremos que fueron el Quijote, Las Mil y una noches, Oficios, Corina y La Caverna de Strozzi los primeros libros le\u00eddos por el futuro poeta. \u00abExtra\u00f1a y ardua mezcla de cosas para la cabeza de un ni\u00f1o\u00bb.<\/p>\n<p>Sabremos de sus viajes por Centroam\u00e9rica, Madrid (\u00abSe\u00f1orito, \u00bfquiere usted conocer el cuarto de don Marcelino [Men\u00e9ndez Pelayo]?\u00bb), Barcelona (\u00abNot\u00e9 lo arraigado del regionalismo intransigente y la sorda agitaci\u00f3n del movimiento social, que m\u00e1s tarde habr\u00eda de estallar en rojas explosiones\u00bb) y Par\u00eds (\u00abYo so\u00f1aba con Par\u00eds desde ni\u00f1o, a punto de que cuando hac\u00eda mis oraciones rogaba a Dios que no me dejase morir sin conocer Par\u00eds\u00bb).<\/p>\n<p>De sus tribulaciones por lo cotidiano. Como cuando Mark Twain le juega a Dar\u00edo \u00abuna de sus pesadas bromas\u00bb. Y es que, \u00absin un c\u00e9ntimo, al comenzar la noche\u00bb, en La Naci\u00f3n de Buenos Aires se le encomienda redactar la nota necrol\u00f3gica del escritor norteamericano \u00aben agon\u00eda\u00bb. \u00abLa muerte de Mark Twain har\u00eda que tuvi\u00e9semos dinero (&#8230;). Pedimos una cena op\u00edpara y convenientemente humedecida\u00bb, escribe Dar\u00edo. Un d\u00eda despu\u00e9s el art\u00edculo no se public\u00f3. \u00ab&#8230;el enfermo estaba salvado y entraba en una franca mejor\u00eda\u00bb.<br \/>\n\u00abY la salvaci\u00f3n del escritor fue para nosotros un golpe rudo y un rasgo de humor muy propio del yankee, y del peor g\u00e9nero\u00bb.<\/p>\n<p>Dar\u00edo, desbordado o a cuentagotas, frente a su propio espejo.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Mauricio Flores Milenio * La imagen de Dar\u00edo ha sido la de un poeta consagrado en vida y posteridad. Aqu\u00ed unas l\u00edneas que muestran su prosa: \u00abYo so\u00f1aba con Par\u00eds desde ni\u00f1o, a punto de que cuando hac\u00eda mis oraciones rogaba a Dios que no me dejase morir sin conocer Par\u00eds\u00bb. \u00abLa muerte de Mark [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":43342,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"om_disable_all_campaigns":false,"_monsterinsights_skip_tracking":false,"_monsterinsights_sitenote_active":false,"_monsterinsights_sitenote_note":"","_monsterinsights_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[10,3524],"tags":[],"class_list":["post-43341","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-cultura","category-noticas"],"aioseo_notices":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/elcronistadigital.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/43341","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/elcronistadigital.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/elcronistadigital.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/elcronistadigital.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/elcronistadigital.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=43341"}],"version-history":[{"count":2,"href":"https:\/\/elcronistadigital.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/43341\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":43345,"href":"https:\/\/elcronistadigital.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/43341\/revisions\/43345"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/elcronistadigital.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/43342"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/elcronistadigital.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=43341"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/elcronistadigital.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=43341"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/elcronistadigital.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=43341"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}