{"id":44591,"date":"2016-07-19T19:21:15","date_gmt":"2016-07-20T01:21:15","guid":{"rendered":"http:\/\/elcronistadigital.com\/?p=44591"},"modified":"2016-07-19T19:21:15","modified_gmt":"2016-07-20T01:21:15","slug":"nicaragua-tan-violentamente-dulce","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/elcronistadigital.com\/?p=44591","title":{"rendered":"Nicaragua, tan violentamente dulce"},"content":{"rendered":"<p><a href=\"https:\/\/elcronistadigital.com\/wp-content\/uploads\/2016\/07\/19-de-Julio.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignleft size-full wp-image-44592\" alt=\"19 de Julio\" src=\"https:\/\/elcronistadigital.com\/wp-content\/uploads\/2016\/07\/19-de-Julio.jpg\" width=\"500\" height=\"195\" srcset=\"https:\/\/elcronistadigital.com\/wp-content\/uploads\/2016\/07\/19-de-Julio.jpg 500w, https:\/\/elcronistadigital.com\/wp-content\/uploads\/2016\/07\/19-de-Julio-300x117.jpg 300w, https:\/\/elcronistadigital.com\/wp-content\/uploads\/2016\/07\/19-de-Julio-342x133.jpg 342w\" sizes=\"auto, (max-width: 500px) 100vw, 500px\" \/><\/a>Sergio Ferrari*<\/p>\n<p>Ya ves, viajero, est\u00e1 su puerta abierta,<br \/>\ntodo el pa\u00eds es un inmensa casa.<br \/>\nNo, no te equivocaste de aeropuerto:<br \/>\nentr\u00e1 nom\u00e1s, est\u00e1s en Nicaragua<br \/>\nDe &#8216;Noticias para viajeros&#8217;, Julio Cort\u00e1zar, febrero 1980<\/p>\n<p>Nuestra llegada a la capital de ese pa\u00eds sudamericano a inicios de 1981 fue por tierra. Con el &#8216;Ticabus&#8217; que, por entonces, en unas doce horas recorr\u00eda los 420 kil\u00f3metros desde San Jos\u00e9, Costa Rica. El punto de llegada: una improvisada estaci\u00f3n de \u00f3mnibus en el \u201ccentro\u201d hist\u00f3rico inexistente de Managua, desaparecido por el devastador terremoto de diciembre de 1972.<\/p>\n<p>Managua, una de las pocas -tal vez la \u00fanica- capital planetaria con escombros por puntos cardinales, r\u00e1pidamente confrontaba al viajero con una realidad repleta de certitudes hist\u00f3ricas. Hab\u00eda sido la corrupci\u00f3n generalizada con los fondos internacionales de reconstrucci\u00f3n posterremoto lo que precipit\u00f3 la derrota de Anastasio Somoza Debayle, \u00faltimo de una dinast\u00eda familiar que con fuego y sangre hab\u00eda gobernado el pa\u00eds desde hac\u00eda m\u00e1s de 40 a\u00f1os.<\/p>\n<p>Una sociedad movilizada, un pueblo insurrecto y un grupo de j\u00f3venes guerrilleros del Frente Sandinista de Liberaci\u00f3n Nacional (FSLN), arrastraron la ca\u00edda del \u00faltimo de los Somoza el 19 de julio de 1979. A pesar de las cuatro d\u00e9cadas de dictadura feroz y de la categ\u00f3rica victoria insurreccional, la consigna de los vencedores fue el perd\u00f3n como \u00fanica condena a los vencidos. La guardia nacional somocista en desbandada, el dictador huido a la desesperada hacia Miami en el avi\u00f3n presidencial y la obligaci\u00f3n para los j\u00f3venes guerrilleros de construir un nuevo Estado de la nada. Nicaragua, desde los escombros del terremoto y de los restos de una dictadura sangrienta, aparec\u00eda como el m\u00e1s reciente escenario latinoamericano de la revoluci\u00f3n posible y de la imaginaci\u00f3n al poder.<\/p>\n<p>Nuestra primera tarea como cooperantes internacionalistas en esa nueva naci\u00f3n centroamericana fue la de maestros populares en Ciudad Sandino, barrio obrero y popular a 13 kil\u00f3metros de los escombros que indicaban el antiguo centro solo identificado por la vieja catedral capitalina en ruinas.<\/p>\n<p>La \u201ceducaci\u00f3n de adultos\u201d era uno de los programas esenciales de ese nuevo pa\u00eds en acelerada reconstrucci\u00f3n. Era la continuidad l\u00f3gica de la Cruzada Nacional de Alfabetizaci\u00f3n que en apenas cinco meses, de marzo a agosto de 1980, hab\u00eda permitido reducir el analfabetismo del 50% al 13%, provocando la sorpresa de la comunidad internacional y el reconocimiento euf\u00f3rico de la UNESCO.<\/p>\n<p>Para logarlo, el nuevo Estado recurri\u00f3 a cerrar temporalmente escuelas y universidades y a movilizar masivamente a miles de j\u00f3venes estudiantes -algunos de ellos casi ni\u00f1os-, distribuidos hasta en el \u00faltimo de los rincones rurales del pa\u00eds. Esa escuela de vida, pura pedagog\u00eda participativa, se convirti\u00f3 en el sello distintivo de la revoluci\u00f3n popular sandinista, conmoviendo el alma de una sociedad civil planetaria que rindi\u00f3 pleites\u00eda al nuevo Gobierno de Reconstrucci\u00f3n Nacional.<\/p>\n<p>Si Nicaragua vibraba ante la fuerza del cambio juvenil, en Am\u00e9rica Latina, Europa y Norteam\u00e9rica, se sent\u00edan las ondas del nuevo terremoto -ahora pol\u00edtico- y una cooperaci\u00f3n internacional (o militancia internacionalista) hasta entonces inexistente empezaba a tomar forma y manifestarse activamente.<\/p>\n<p>No fue por entonces dif\u00edcil adherir a esta nueva esperanza nacida de una de las naciones m\u00e1s empobrecidas de Latinoam\u00e9rica. \u201cLa solidaridad internacional es la ternura entre los pueblos\u201d, enfatizaba por entonces uno de los dirigentes hist\u00f3ricos del FSLN. No menos tierna, la simpat\u00eda activa hacia el modelo sandinista que se apoyaba en cuatro pilares novedosos para una revoluci\u00f3n armada: el pluralismo pol\u00edtico; la econom\u00eda mixta; el no-alineamiento internacional y la participaci\u00f3n popular activa en cada tarea nacional de la nueva etapa.<\/p>\n<p>Los cristianos progresistas ocuparon un lugar destacado en el nuevo panorama social. La Teolog\u00eda de la Liberaci\u00f3n vio materializar sus dogmas transformadores y \u201centre cristianismo y revoluci\u00f3n no hay contradicci\u00f3n\u201d, asom\u00f3 como consigna refrescante en un continente donde las iglesias ostentan desde siempre cuotas importantes de poder, sea para conservar, sea para transformar.<\/p>\n<p>Seguimos trabajando siempre m\u00e1s en tareas comunales. Incursionamos luego en el periodismo activo y en la salud p\u00fablica. La euforia popular continuaba pero tambi\u00e9n aparec\u00edan las primeras se\u00f1ales de agresi\u00f3n desde el norte. A inicios de 1984 se registraron los primeros bloqueos a los puertos nicarag\u00fcense y las acciones armadas antisandinistas iniciales desde las fronteras vecinas, tanto al norte como al sur. La agresi\u00f3n masiva nubl\u00f3 el horizonte. Y en escasos 6 a\u00f1os, el esfuerzo por construir otro modelo de democracia participativa se dilu\u00eda ante la guerra impuesta. Casi 40 mil v\u00edctimas (entre ellos decenas de internacionalistas) y no menos de 17 mil millones de d\u00f3lares en p\u00e9rdidas \u2013 el equivalente de casi 50 a\u00f1os de exportaciones a los valores de entonces-, seg\u00fan el Tribunal Internacional de La Haya, revolcaron por tierra el sue\u00f1o sandinista del \u201camanecer que dej\u00f3 de ser una tentaci\u00f3n\u201d.<\/p>\n<p>Managua, la ciudad de las paradojas en ruinas. Nicaragua, el pa\u00eds de la imaginaci\u00f3n al poder, amenazada. Im\u00e1genes que afloran como siluetas diluidas de la historia de hace apenas algunos a\u00f1os. Con el acento de ese pa\u00eds tan \u201cviolentamente dulce\u201d, de puertas de par en par abiertas, al decir del escritor argentino Julio Cort\u00e1zar, amigo carnal hasta su muerte de la nueva Nicaragua.<\/p>\n<p>Pa\u00eds de la innovaci\u00f3n pol\u00edtica; de la juventud convertida en dirigencia de la historia \u2013la mayor parte de los l\u00edderes sandinistas ten\u00edan entre 25 y 30 a\u00f1os en 1979-; del \u201cj\u00fabilo de la libertad en la creaci\u00f3n, su fiesta continua\u201d, seg\u00fan Cort\u00e1zar. Estoy convencido, dec\u00eda el escritor argentino, \u201ces algo que siento cada vez con m\u00e1s fuerza en cada una de mis visitas a Nicaragua, que \u00e9sa ser\u00e1 la cultura de su pueblo en el futuro, firme en lo que le es propio y abierta a la vez a todos los vientos de la creaci\u00f3n y de la libertad del hombre planetario\u201d.<\/p>\n<p>Y hoy, la vuelta a Nicaragua. Para homenajear a los que no est\u00e1n pero siguen estando. A los que se fueron sin partir. Para volver a atravesar el portal de esa inmensa, infinita, casa abierta\u2026<\/p>\n<p>* Periodista suizo.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Sergio Ferrari* Ya ves, viajero, est\u00e1 su puerta abierta, todo el pa\u00eds es un inmensa casa. No, no te equivocaste de aeropuerto: entr\u00e1 nom\u00e1s, est\u00e1s en Nicaragua De &#8216;Noticias para viajeros&#8217;, Julio Cort\u00e1zar, febrero 1980 Nuestra llegada a la capital de ese pa\u00eds sudamericano a inicios de 1981 fue por tierra. 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