{"id":44735,"date":"2016-08-02T11:54:39","date_gmt":"2016-08-02T17:54:39","guid":{"rendered":"http:\/\/elcronistadigital.com\/?p=44735"},"modified":"2016-08-02T11:54:39","modified_gmt":"2016-08-02T17:54:39","slug":"el-perfil-colonial-y-autentico-de-nicaragua","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/elcronistadigital.com\/?p=44735","title":{"rendered":"El perfil colonial y aut\u00e9ntico de Nicaragua"},"content":{"rendered":"<p>Paula Mom y Marina Rosell\u00f3 |P\u00e1gina 12<\/p>\n<p><span style=\"color: #993300;\"><em><strong><a href=\"https:\/\/elcronistadigital.com\/wp-content\/uploads\/2016\/08\/Le\u00f3n1.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignleft size-full wp-image-44736\" alt=\"Le\u00f3n1\" src=\"https:\/\/elcronistadigital.com\/wp-content\/uploads\/2016\/08\/Le\u00f3n1.jpg\" width=\"478\" height=\"322\" srcset=\"https:\/\/elcronistadigital.com\/wp-content\/uploads\/2016\/08\/Le\u00f3n1.jpg 478w, https:\/\/elcronistadigital.com\/wp-content\/uploads\/2016\/08\/Le\u00f3n1-300x202.jpg 300w, https:\/\/elcronistadigital.com\/wp-content\/uploads\/2016\/08\/Le\u00f3n1-342x230.jpg 342w\" sizes=\"auto, (max-width: 478px) 100vw, 478px\" \/><\/a>* Tierra de volcanes y lagos, de playas extensas y ciudades que encantan con su arquitectura, las calles revelan \u2013adem\u00e1s del caos cotidiano\u2013 una historia de revoluci\u00f3n y guerra. De norte a sur, un recorrido en chicken bus para descubrir, a su propio ritmo, este pa\u00eds que empieza a abrirse al mundo.<\/strong><\/em><\/span><\/p>\n<p>Chicken bus es el apodo que reciben los autobuses p\u00fablicos en algunos pa\u00edses de Centroam\u00e9rica. Son los viejos colectivos amarillos y estadounidenses que transportaban a los chicos hasta el colegio, que al llegar a estas tierras fueron reformados y pintados de varios colores. Algunos conductores les agregaron frases y arabescos, y otros sumaron la figura del Che. El equipaje va al techo y atado con sogas. No son muy c\u00f3modos, pero s\u00ed pintorescos, y es el \u00fanico transporte que conecta las distintas ciudades y pueblos nicarag\u00fcenses con bastante frecuencia horaria y a un precio bien econ\u00f3mico. Y es que, a comparaci\u00f3n de otros pa\u00edses de la regi\u00f3n, el turismo aqu\u00ed todav\u00eda es incipiente. No se ven agencias de viajes por las calles, la oferta hotelera es algo limitada y no hay muchas opciones de transporte.<\/p>\n<p>Pero los chicken buses no sirven s\u00f3lo para llegar de un lugar a otro, sino que tambi\u00e9n son un micromundo de la cultura de Nicaragua. All\u00ed se suben las mujeres de caderas anchas, bandanas en la cabeza y polleras de colores hasta el piso. Ellas venden platanitos, que son pl\u00e1tanos fritos; jugos en bolsitas de pl\u00e1stico; frutas y golosinas locales. En cada parada se baja una y suben otras tres, que venden lo mismo. Tambi\u00e9n suben animales y familias enteras. Todos saludan, la mayor\u00eda con una sonrisa, y siempre se esfuerzan por dar indicaciones espec\u00edficas al viajero para que llegue a destino. Adem\u00e1s, las distancias son cortas en Nicaragua, por lo que vale la pena aventurarse en este transporte de caos y color.<\/p>\n<p>De poetas y locos<\/p>\n<p>De norte a sur, la primera parada del periplo es la antiqu\u00edsima Le\u00f3n. Una ciudad desordenada, donde abundan los mercados, los graffitis y la gente. Sin duda su riqueza est\u00e1 en las calles, donde la consigna es perderse y descubrir de pronto las catedrales gigantescas, las casas coloniales coloridas pero bien despintadas, las barber\u00edas \u2013est\u00e1 lleno- y tambi\u00e9n esas esquinas que todav\u00eda albergan pulper\u00edas. No se sorprendan si la gente los saluda a cada paso, les pregunta de d\u00f3nde son o les piden que les tomen una foto. Los leoneses son amables, curiosos y divertidos, y viven en un lugar con m\u00e1s esp\u00edritu de pueblo que de ciudad.<\/p>\n<p>Pero Le\u00f3n tambi\u00e9n tiene otra cara: la de las inquietudes pol\u00edticas y una historia reciente que se hace palpable en las paredes y en el coraz\u00f3n de sus habitantes. La guerra civil, la dictadura de Somoza y la revoluci\u00f3n est\u00e1n presentes en banderas, en murales callejeros, en museos y en conversaciones de todos los d\u00edas. Sin embargo, para entender la realidad de Le\u00f3n hay que conocer su relaci\u00f3n con Granada. Estas dos ciudades, que est\u00e1n separadas por 140 kil\u00f3metros, fueron nombradas en honor a ciudades espa\u00f1olas y estuvieron entre los primeros asentamientos coloniales en Am\u00e9rica. Granada creci\u00f3 como uno de los puertos m\u00e1s importantes del continente y fue la que alberg\u00f3 al Partido Conservador de Nicaragua. Paralelamente, en Le\u00f3n se firm\u00f3 el acta de independencia de la monarqu\u00eda espa\u00f1ola y se convirti\u00f3 en sede cultural, religiosa e intelectual del pa\u00eds. Se la conoc\u00eda como la ciudad de los poetas y los locos (a\u00fan se la llama as\u00ed), y era el centro del Partido Liberal.<\/p>\n<p>Por diferencias pol\u00edticas, ideol\u00f3gicas y econ\u00f3micas, Le\u00f3n y Granada se enfrentaron en una dura Guerra Civil en 1850. La capital se altern\u00f3 entre una y otra, hasta que acab\u00f3 traslad\u00e1ndose a Managua. Pese a los a\u00f1os transcurridos, a\u00fan permanece una rivalidad entre ambas.<\/p>\n<p>A principios del siglo XX, el ej\u00e9rcito estadounidense ocup\u00f3 Nicaragua, pero gracias a Sandino \u2013quien lider\u00f3 la resistencia\u2013 tuvo que marcharse; no sin antes crear la Guardia Nacional con Anastasio Somoza, posterior l\u00edder de la dictadura militar que dur\u00f3 casi 50 a\u00f1os. Hoy es inevitable caminar las calles leonesas sin toparse con la figura de Sandino, con pinturas contra Somoza, con mensajes de revoluci\u00f3n, con conversaciones de personas todav\u00eda involucradas en la historia.<\/p>\n<p>Granada y sus carruajes<\/p>\n<p>Llegar a Granada implica haber comprado un boleto para viajar en el tiempo a la \u00e9poca de la colonia. Alrededor de la plaza y frente a los hoteles aguardan los taxis en forma de carruajes tirados a caballo. Las iglesias, los edificios con sus arcos de medio punto, las casonas antiguas convertidas en hoteles o restaurantes; todo est\u00e1 pintado en amarillo, verde o bord\u00f3, y no hay muros gastados ni basura en la calle. Hay faroles en cada esquina, en la plaza se venden las emblem\u00e1ticas pupusas (tortillas de ma\u00edz con queso fundido) y la calle principal, adoquinada y pseudopeatonal, se llena de mesas en las veredas cuando cae el sol: el escenario perfecto para degustar una cerveza artesanal.<\/p>\n<p>Hasta ac\u00e1, Granada tiene poco que ver con el resto de las ciudades centroamericanas, mucho m\u00e1s desprolijas y sin ning\u00fan plan arquitect\u00f3nico aparente. Pero basta con acercarse al mercado, a pocas cuadras de la plaza, para reencontrarse con esa otra Nicaragua: la ca\u00f3tica, la despintada, la que silba piropos a las mujeres. La que vende desde bananas hasta ojotas en un mismo puesto, la que grita sus mercanc\u00edas, la que sonr\u00ede y convive con la basura sin problema alguno.<\/p>\n<p>La cara prolija de Granada est\u00e1 bien maquillada y es hermosa. Pero el lado cotidiano de la ciudad re\u00fane a un mont\u00f3n de gente que trabaja en las calles y cuya rutina sucede m\u00e1s en las veredas que puertas adentro. No ser\u00e1 raro encontrar, entonces, abuelos leyendo en las puertas de sus casas en una silla mecedora, hombres jugando a las cartas en plena vereda o mujeres separando, ah\u00ed mismo, los frijoles de la tierra.<\/p>\n<p>Lagos y volcanes<\/p>\n<p>No todo son ciudades del pasado en Nicaragua. Tambi\u00e9n vale la pena conocer los volcanes activos, las lagunas formadas a partir de cr\u00e1teres volc\u00e1nicos y las playas del Pac\u00edfico, cuyos mares de pac\u00edficos no tienen nada y all\u00ed se realizan campeonatos mundiales de surf.<\/p>\n<p>Desde Le\u00f3n es posible tomar un chicken bus hasta la base del volc\u00e1n Telica. El ascenso se puede hacer a caballo o a pie. Con gu\u00eda, la caminata toma unas tres horas. Sin gu\u00eda, y tras la experiencia de esta cronista, podemos asegurar que las tres horas se pueden volver ocho, las \u00faltimas en plena noche y escalando resbaladizas piedras que har\u00edan temblar a m\u00e1s de uno. Seguro que no es tan f\u00e1cil encontrar el rumbo a la cima.<\/p>\n<p>En fin, m\u00e1s tarde o m\u00e1s temprano, la caminata terminar\u00e1 en un cr\u00e1ter de 25 metros, donde de noche y asom\u00e1ndose por el precipicio se podr\u00e1n ver los hilos de lava naranja y ardiente que iluminan las profundidades. Despu\u00e9s de contemplar este fen\u00f3meno hipn\u00f3tico, la consigna ser\u00e1 acampar a unos 500 metros del volc\u00e1n, no sin antes armar una fogata y cocinar unas verduras al fuego. Al d\u00eda siguiente, el amanecer ofrecer\u00e1 un espect\u00e1culo de colores sobre el valle y el volc\u00e1n, majestuoso y m\u00e1s amable ahora, apagar\u00e1 su lava hasta el pr\u00f3ximo atardecer.<\/p>\n<p>Cerca de Granada hay otra grandeza de la Madre Tierra por visitar: la reserva natural Laguna de Apoyo. Para ello hay que llegar al pueblo vecino de Catarina (a unos 20 minutos en el bus local), caminar entre una alfombra verde y de flores tendida al borde del asfalto en la calle principal \u2013el pueblo es famoso por sus tant\u00edsimos viveros coloridos- hasta arribar al mirador. Desde aqu\u00ed, la vista es imponente: morros verdes como una jungla llovida, volcanes que escupen nubes y un espejo de agua azul profundo de unos 20 kil\u00f3metros cuadrados. Se trata de una laguna formada hace unos tres mil a\u00f1os, a partir de la explosi\u00f3n de un volc\u00e1n vecino que dej\u00f3 un enorme cr\u00e1ter. Est\u00e1 anclada a 69 metros sobre el nivel del mar y en algunos sectores llega a tener 169 metros de profundidad.<\/p>\n<p>Partiendo desde el mirador, hay varios senderos que descienden hasta la laguna. El recorrido lleva unas dos horas, es en bajada y entre bosques, y el final del trekking ser\u00e1 compensado con feliz chapuz\u00f3n o un memorable paseo en kayak.<\/p>\n<p>Pero no se puede dejar Nicaragua sin testear sus playas. A 100 kil\u00f3metros de Granada hacia el sur se encuentra Playa Maderas, una bah\u00eda entre morros, bien tranquila y con algunas pocas caba\u00f1as frente al mar. Un rinc\u00f3n perfecto para descansar o aventurarse en el deporte oficial: el surf. Cuando empieza a oscurecer, hay cita obligada para ver caer el sol, mientras los locales compiten por dominar con sus tablas las olas m\u00e1s dif\u00edciles.<\/p>\n<p>Todav\u00eda resta descubrir la isla de Ometepe, con m\u00e1s lagos y volcanes, y tambi\u00e9n el extenso costado atl\u00e1ntico nicarag\u00fcense, que con sus islas caribe\u00f1as de miles de peces y agua transparentes terminar\u00e1 por conquistar al viajero m\u00e1s exigente.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Paula Mom y Marina Rosell\u00f3 |P\u00e1gina 12 * Tierra de volcanes y lagos, de playas extensas y ciudades que encantan con su arquitectura, las calles revelan \u2013adem\u00e1s del caos cotidiano\u2013 una historia de revoluci\u00f3n y guerra. 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