{"id":44948,"date":"2016-08-31T08:55:48","date_gmt":"2016-08-31T14:55:48","guid":{"rendered":"http:\/\/elcronistadigital.com\/?p=44948"},"modified":"2016-08-31T08:55:48","modified_gmt":"2016-08-31T14:55:48","slug":"madrid-recuerda-a-ruben-dario","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/elcronistadigital.com\/?p=44948","title":{"rendered":"Madrid recuerda a Rub\u00e9n Dar\u00edo"},"content":{"rendered":"<p><em><strong><a href=\"https:\/\/elcronistadigital.com\/wp-content\/uploads\/2016\/08\/Madrid-Rub\u00e9n-Dar\u00edo.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignleft size-full wp-image-44949\" alt=\"Madrid Rub\u00e9n Dar\u00edo\" src=\"https:\/\/elcronistadigital.com\/wp-content\/uploads\/2016\/08\/Madrid-Rub\u00e9n-Dar\u00edo.jpg\" width=\"450\" height=\"292\" srcset=\"https:\/\/elcronistadigital.com\/wp-content\/uploads\/2016\/08\/Madrid-Rub\u00e9n-Dar\u00edo.jpg 450w, https:\/\/elcronistadigital.com\/wp-content\/uploads\/2016\/08\/Madrid-Rub\u00e9n-Dar\u00edo-300x194.jpg 300w, https:\/\/elcronistadigital.com\/wp-content\/uploads\/2016\/08\/Madrid-Rub\u00e9n-Dar\u00edo-342x221.jpg 342w\" sizes=\"auto, (max-width: 450px) 100vw, 450px\" \/><\/a>* Un busto, una plaza y una estaci\u00f3n del metro conmemoran al poeta nicarag\u00fcense, fallecido hace un siglo. Tras una trayectoria po\u00e9tica cosmopolita en clave franc\u00f3fona, Rub\u00e9n se congraci\u00f3 abiertamente con la literatura espa\u00f1ola, desde la m\u00e9trica hasta el l\u00e9xico, siempre exuberante y certero, a cuya renovaci\u00f3n tan grandemente contribuy\u00f3 quien escribiera la Oda a Roosevelt o aquel verso, \u201cMargarita, est\u00e1 linda la mar\u2026\u201d, que todos los bachilleres espa\u00f1oles recuerdan.<\/strong><\/em><\/p>\n<p>Rafael Fraguas | El Pa\u00eds<\/p>\n<p>F\u00e9lix Rub\u00e9n Garc\u00eda Sarmiento, conocido en el mundo de las letras como Rub\u00e9n Dar\u00edo, de cuya muerte se cumple ahora un siglo, ha sido uno de los poetas for\u00e1neos m\u00e1s vinculados a Madrid. Un busto en bronce, obra del escultor \u00c1lvaro Izuzquiza, junto a una plaza que le fue dedicada en la zona m\u00e1s distinguida del barrio de Chamber\u00ed, y una estaci\u00f3n del metro, evocan cada d\u00eda la memoria del escritor nicarag\u00fcense. Su archivo, procedente de un arc\u00f3n repleto de manuscritos encontrado por azar, reposa en la Facultad de Filolog\u00eda de la Universidad Complutense.<\/p>\n<p>El nombre de Rub\u00e9n reson\u00f3 durante d\u00e9cadas en los principales cen\u00e1culos literarios y pol\u00edticos de la ciudad. A ellos hab\u00eda accedido avalado por el empuje majestuoso de sus versos, con los que renovar\u00eda la po\u00e9tica y la m\u00e9trica en espa\u00f1ol a partir de 1880, como adalid del Modernismo, movimiento po\u00e9tico que \u00e9l capitanear\u00eda.<\/p>\n<p>Nacido en el seno de una familia acomodada pero fallida, y desprovisto del amor de su madre, a la que apenas vio unas cuantas veces en su vida, se cri\u00f3 con una t\u00eda abuela.<\/p>\n<p>Ya en el colegio, su maestra Marta Teller\u00eda descubri\u00f3 la facilidad que mostraba para versificar; tanta, que a los 13 a\u00f1os era requerido para redactar epitafios para generales y pr\u00f3ceres civiles o para la declamaci\u00f3n de eleg\u00edas f\u00fanebres por \u00e9l escritas. Costa Rica y Chile fueron dos de sus primeros destinos antes de venir a Europa, atra\u00eddo por los potentes focos con los que el Simbolismo y el Parnasianismo alumbraban el desperezamiento de la poes\u00eda europea. En un Madrid abatido por la crisis colonial, Rub\u00e9n Dar\u00edo recalar\u00eda por primera vez en 1892, precedido por las encomiables loas que el escritor y diplom\u00e1tico Juan Valera hizo de su principal obra po\u00e9tica, Azul, que ser\u00eda titulada y editada en la ciudad chilena de Valpara\u00edso en 1880.<\/p>\n<p>El pol\u00edtico republicano Emilio Castelar lo acogi\u00f3 en sus cen\u00e1culos, donde entr\u00f3 en contacto con la \u00e9lite intelectual madrile\u00f1a, que lo recibi\u00f3 como a uno de los suyos. Intim\u00f3 con Marcelino Men\u00e9ndez Pelayo en el hotel de las Cuatro Naciones, en la calle del Arenal, donde se hospedaban ambos, mientras Emilia Pardo Baz\u00e1n lo invitaba a su casa de Claudio Coello y el escritor Gaspar N\u00fa\u00f1ez de Arce trataba de conseguirle un cargo en la naviera del marqu\u00e9s de Comillas. Con motivo del tercer centenario de la muerte de Crist\u00f3bal Col\u00f3n, Rub\u00e9n Dar\u00edo obtuvo la encomienda diplom\u00e1tica de representar oficialmente a su pa\u00eds, Nicaragua, en Espa\u00f1a. Vivi\u00f3 en un palacete de la calle de Alfonso XII esquina a Juan de Mena, y en un piso de la calle de Serrano, 23.<\/p>\n<p>Tras una trayectoria po\u00e9tica cosmopolita en clave franc\u00f3fona, Rub\u00e9n se congraci\u00f3 abiertamente con la literatura espa\u00f1ola, desde la m\u00e9trica hasta el l\u00e9xico, siempre exuberante y certero, a cuya renovaci\u00f3n tan grandemente contribuy\u00f3 quien escribiera la Oda a Roosevelt o aquel verso, \u201cMargarita, est\u00e1 linda la mar\u2026\u201d, que todos los bachilleres espa\u00f1oles recuerdan.<\/p>\n<p>Tras regresar a su pa\u00eds, muri\u00f3 en 1916. La noticia de su muerte lleg\u00f3 al caf\u00e9 el Gato Negro, en la calle del Pr\u00edncipe, por boca de Ram\u00f3n del Valle Incl\u00e1n. Con todos los parroquianos del caf\u00e9 conmovidos y en pie, don Ram\u00f3n ley\u00f3 con unci\u00f3n un poema de su admirado Rub\u00e9n Dar\u00edo.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>* Un busto, una plaza y una estaci\u00f3n del metro conmemoran al poeta nicarag\u00fcense, fallecido hace un siglo. 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