{"id":45150,"date":"2016-09-22T07:55:00","date_gmt":"2016-09-22T13:55:00","guid":{"rendered":"http:\/\/elcronistadigital.com\/?p=45150"},"modified":"2016-09-22T07:55:00","modified_gmt":"2016-09-22T13:55:00","slug":"presencia-de-ruben-dario","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/elcronistadigital.com\/?p=45150","title":{"rendered":"Presencia de Rub\u00e9n Dar\u00edo"},"content":{"rendered":"<p><a href=\"https:\/\/elcronistadigital.com\/wp-content\/uploads\/2016\/09\/Rub\u00e9n-Dar\u00edo-complutense1.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignleft size-full wp-image-45151\" alt=\"Rub\u00e9n Dar\u00edo complutense\" src=\"https:\/\/elcronistadigital.com\/wp-content\/uploads\/2016\/09\/Rub\u00e9n-Dar\u00edo-complutense1.jpg\" width=\"276\" height=\"407\" srcset=\"https:\/\/elcronistadigital.com\/wp-content\/uploads\/2016\/09\/Rub\u00e9n-Dar\u00edo-complutense1.jpg 276w, https:\/\/elcronistadigital.com\/wp-content\/uploads\/2016\/09\/Rub\u00e9n-Dar\u00edo-complutense1-203x300.jpg 203w\" sizes=\"auto, (max-width: 276px) 100vw, 276px\" \/><\/a>Alejandro San Francisco* | elimparcial.es<\/p>\n<p>Debo haber tenido no m\u00e1s de diez o doce a\u00f1os la primera vez que escuch\u00e9 hablar de Rub\u00e9n Dar\u00edo (Nicaragua, 18 de enero de 1867-Nicaragua, 6 de febrero de 1916). Recuerdo haberle preguntado a mi madre sobre San Francisco de As\u00eds. Ella comenz\u00f3 a responder de una manera curiosa, seg\u00fan me pareci\u00f3:<\/p>\n<p>El var\u00f3n que tiene coraz\u00f3n de lis,<br \/>\nalma de querube, lengua celestial,<br \/>\nel m\u00ednimo y dulce Francisco de As\u00eds,<br \/>\nest\u00e1 con un rudo y torvo animal,<br \/>\nbestia temerosa, de sangre y de robo,<br \/>\nlas fauces de furia, los ojos de mal:<br \/>\nel lobo de Gubbia, el terrible lobo,<br \/>\nrabioso, ha asolado los alrededores;<br \/>\ncruel ha deshecho todos los reba\u00f1os;<br \/>\ndevor\u00f3 corderos, devor\u00f3 pastores,<br \/>\ny son incontables sus muertes y da\u00f1os.<\/p>\n<p>Despu\u00e9s de recitar esos versos, y tal vez algunos m\u00e1s, se dirigi\u00f3 a buscar El tesoro de la juventud -una de esas colecciones olvidadas con la llegada de internet- donde se encontraba la reproducci\u00f3n del poema, y ah\u00ed lo ley\u00f3 completo. Se trata de un episodio -realmente impresionante-, sobre la vida del santo italiano, que hace amistad con un lobo feroz, que se vuelve manso y amigo de todos, hasta que un d\u00eda desaparece esa bondad para regresar a su furia y destrucci\u00f3n.<\/p>\n<p>El poema tiene algunas ense\u00f1anzas memorables. Aunque nada reemplaza su lectura, conviene revisar la respuesta que dio el lobo cuando Francisco le conmin\u00f3 a explicar su cambio fatal:<\/p>\n<p>Hermano Francisco, no te acerques mucho&#8230;<br \/>\nYo estaba tranquilo all\u00e1 en el convento;<br \/>\nal pueblo sal\u00eda,<br \/>\ny si algo me daban estaba contento<br \/>\ny manso com\u00eda.<br \/>\nMas empec\u00e9 a ver que en todas las casas<br \/>\nestaban la Envidia, la Sa\u00f1a, la Ira,<br \/>\ny en todos los rostros ard\u00edan las brasas<br \/>\nde odio, de lujuria, de infamia y mentira.<br \/>\nHermanos a hermanos hac\u00edan la guerra,<br \/>\nperd\u00edan los d\u00e9biles, ganaban los malos,<br \/>\nhembra y macho eran como perro y perra,<br \/>\ny un buen d\u00eda todos me dieron de palos.<\/p>\n<p>\u00bfCu\u00e1nto habr\u00e1 sufrido el santo de As\u00eds? Sin embargo, sabemos, no le dijo nada:<\/p>\n<p>Le mir\u00f3 con una profunda mirada,<br \/>\ny parti\u00f3 con l\u00e1grimas y con desconsuelos,<br \/>\ny habl\u00f3 al Dios eterno con su coraz\u00f3n.<br \/>\nEl viento del bosque llev\u00f3 su oraci\u00f3n,<br \/>\nque era: Padre nuestro, que est\u00e1s en los cielos&#8230;<\/p>\n<p>He recordado estos versos al conocer una noticia cultural de gran valor: una exposici\u00f3n de 200 documentos del poeta Rub\u00e9n Dar\u00edo, en la Biblioteca Hist\u00f3rica de la Universidad Complutense, en Madrid. Entre ellos hay cartas a escritores, ejemplares de revistas dirigidas por el poeta, una libreta en la cual escrib\u00eda, con poemas manuscritos y dibujos, entre otras cosas.<\/p>\n<p>Sin embargo, lo importante no son los detalles de una exposici\u00f3n, sino c\u00f3mo ella contribuye a recuperar a uno de los poetas grandes de la literatura en espa\u00f1ol, as\u00ed como la posibilidad de volver a leer -o comenzar a leer para quienes no lo han hecho- la poes\u00eda en general, y en particular la obra de Rub\u00e9n Dar\u00edo, cuya influencia fue notable en la primera mitad del siglo XX. As\u00ed lo recordaron otros dos grandes de las letras, Federico Garc\u00eda Lorca y Pablo Neruda -como este \u00faltimo cuenta en sus Memorias-, cuando pronunciaron su famoso \u201cDiscurso al alim\u00f3n\u201d, dedicado a \u201cuno de los grandes creadores del lenguaje po\u00e9tico en el idioma espa\u00f1ol&#8230; hacia esa gran sombra que cant\u00f3 m\u00e1s altamente que nosotros\u201d, precisamente Rub\u00e9n Dar\u00edo.<\/p>\n<p>Era parte de una tradici\u00f3n que Dar\u00edo no restring\u00eda a las letras hispanas, sino que se daba tiempo para homenajear al norteamericano Walt Whitman: \u201cEn su pa\u00eds de hierro vive el gran viejo,\/bello como un patriarca, sereno y santo.\/Tiene en la arruga ol\u00edmpica de su entrecejo\/algo que impera y vence con noble encanto\u201d. Poeta de viajes repetidos y amores profundos con otros pa\u00edses que lo hac\u00edan universal: \u201cEn los d\u00edas de azul de mi dorada infancia\/yo sol\u00eda pensar en Grecia y en Bolivia\u201d (A Bolivia); \u201cOh tierra abierta al sediento\/de libertad y de vida,\/din\u00e1mica y creadora\u201d (A Argentina); \u201cSiempre ser\u00e1n soberbios sus pendones;\/bajo la aureola que a la gloria inflama\u201d (A Colombia); \u201cQue la raza est\u00e1 en pie y el brazo listo,\/ que va en el barco el capit\u00e1n Cervantes,\/y arriba flota el pabell\u00f3n de Cristo\u201d (Espa\u00f1a).<\/p>\n<p>Siendo muy joven, Rub\u00e9n Dar\u00edo pas\u00f3 unos a\u00f1os en Chile, cuando todav\u00eda no cumpl\u00eda los veinte a\u00f1os. En este finis terrae dio a luz uno de sus libros m\u00e1s reconocidos, Azul. Adem\u00e1s de poeta, escribi\u00f3 en la prensa e hizo amistades duraderas. El poeta Pedro Balmaceda Toro, tambi\u00e9n joven y muerto prematuramente, coment\u00f3 su libro Abrojos y lleg\u00f3 a decir que \u201cno ha tenido Chile poeta m\u00e1s poeta que \u00e9l\u201d. Lo recordaban, sus amigos, como alguien triste, d\u00e9bil, deca\u00eddo; el poeta recordar\u00eda \u201cen Chile aprend\u00ed a macizar mi car\u00e1cter y a vivir mi inteligencia\u201d.<\/p>\n<p>Sin embargo, para los poetas y enamorados, hay algunos poemas y versos que se han transformado en cl\u00e1sicos: \u201cJuventud divino tesoro,\/ya te vas para no volver,\/cuando quiero llorar no lloro&#8230;\/y a veces lloro sin querer\u201d; \u201cMargarita, te voy a contar un cuento\u201d; \u201cLa princesa est\u00e1 triste&#8230; \u00bfQu\u00e9 tendr\u00e1 la princesa?\/Los suspiros se escapan de su boca de fresa, \/que ha perdido la risa, que ha perdido el color\u201d.<\/p>\n<p>En su Autobiograf\u00eda, Dar\u00edo resume parte de su personalidad de una manera elocuente: \u201cYo me apartaba frecuentemente de los regocijos, y me iba, solitario, con mi car\u00e1cter ya triste y meditabundo desde entonces, a mirar cosas, en el cielo y en el mar\u201d. Sin embargo, tristeza creadora, mirada f\u00e9rtil, dispuestas a transformarse en letras de oro, de aquellas que superan el paso de los a\u00f1os y vuelven a recrear la primavera. Versos de un poeta que se fue, como un divino tesoro, pero que siempre est\u00e1 dispuesto a volver.<\/p>\n<p>* Historiador<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Alejandro San Francisco* | elimparcial.es Debo haber tenido no m\u00e1s de diez o doce a\u00f1os la primera vez que escuch\u00e9 hablar de Rub\u00e9n Dar\u00edo (Nicaragua, 18 de enero de 1867-Nicaragua, 6 de febrero de 1916). Recuerdo haberle preguntado a mi madre sobre San Francisco de As\u00eds. 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