{"id":4532,"date":"2011-11-28T20:00:09","date_gmt":"2011-11-29T02:00:09","guid":{"rendered":"http:\/\/elcronistadigital.com\/?p=4532"},"modified":"2011-11-29T18:29:55","modified_gmt":"2011-11-30T00:29:55","slug":"murio-hija-de-dictador-stalin","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/elcronistadigital.com\/?p=4532","title":{"rendered":"Muri\u00f3 hija de dictador Stalin"},"content":{"rendered":"<div id=\"attachment_4545\" style=\"width: 217px\" class=\"wp-caption alignright\"><a rel=\"attachment wp-att-4545\" href=\"https:\/\/elcronistadigital.com\/?attachment_id=4545\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" aria-describedby=\"caption-attachment-4545\" class=\"size-medium wp-image-4545\" title=\"Hija de Stalin\" src=\"https:\/\/elcronistadigital.com\/wp-content\/uploads\/2011\/11\/Hija-de-Stalin-207x300.jpg\" alt=\"\" width=\"207\" height=\"300\" srcset=\"https:\/\/elcronistadigital.com\/wp-content\/uploads\/2011\/11\/Hija-de-Stalin-207x300.jpg 207w, https:\/\/elcronistadigital.com\/wp-content\/uploads\/2011\/11\/Hija-de-Stalin.jpg 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 207px) 100vw, 207px\" \/><\/a><p id=\"caption-attachment-4545\" class=\"wp-caption-text\">Svetlana Stalina, la pol\u00e9mica hija del dictador sovi\u00e9tico Stalin.<\/p><\/div>\n<p>La princesa del Kremlin traicion\u00f3 la memoria de su padre. Huy\u00f3 a India, a Inglaterra, a Francia. Abraz\u00f3 los valores capitalistas. Se refugi\u00f3 en el gran desierto del oeste americano. Volvi\u00f3 a la URSS y, de nuevo, a Norteam\u00e9rica. Si su vida hubiera sido una novela rusa se habr\u00eda llamado La Huida. Y es cierto: tan compleja y prolija como una obra rusa fue la existencia de Svetlana Stalina, hija de Josif Stalin.<\/p>\n<p>Muri\u00f3 el martes pasado a los 85 a\u00f1os como Lana Peters, en la pobreza y el anonimato del condado de Richland, en medio del vac\u00edo de las explanadas rurales de Wisconsin. Hab\u00eda perdido su fortuna. Hab\u00eda renegado de sus ra\u00edces. Se hab\u00eda alejado de su familia. Y muri\u00f3 lejos de las c\u00e1maras que la siguieron desde que naciera en Mosc\u00fa en 1926.<\/p>\n<p>Fue la \u00fanica hija de Stalin. Tuvo tres hermanos varones. Para los resortes de la propaganda estalinista fue la forma de humanizar al dictador. Aparec\u00eda en fiestas y recepciones. Su padre la colmaba de atenciones. Le regalaba hasta pel\u00edculas americanas. La apodaban El peque\u00f1o gorri\u00f3n. Entre los cojines del Kremlin, ignoraba los efectos terror\u00edficos de la represi\u00f3n de su padre. Las circunstancias de su propia vida le eran tambi\u00e9n ajenas. Cuando ten\u00eda seis a\u00f1os, su madre, Nadezhda Alliluyeva, se suicid\u00f3. Durante un tiempo, la peque\u00f1a crey\u00f3 que hab\u00eda muerto de una apendicitis.<\/p>\n<p>Aunque renegar\u00eda m\u00e1s tarde de su padre, en realidad nunca le abandon\u00f3, a pesar de que durante la larga guerra con Alemania, entre 1941 y 1945, Stalin cambi\u00f3. A su hijo Yakov lo dej\u00f3 morir a manos de los nazis, neg\u00e1ndose a intercambiarlo por un general alem\u00e1n capturado. Al novio de Svetlana \u2014jud\u00edo\u2014 lo mand\u00f3 a Siberia. Se cas\u00f3 con otro hombre en 1945, con quien tuvo un hijo. Se divorci\u00f3 dos a\u00f1os despu\u00e9s. Se volvi\u00f3 a casar con el hijo de un colaborador de Stalin. Tuvo otra hija. Y se divorci\u00f3 de nuevo.<\/p>\n<p>Fue tras la muerte de su padre, en 1953, cuando los nuevos l\u00edderes del Kremlin, incluido el primer secretario Nikita Kruschev, la despojar\u00edan de sus privilegios. Antes que convertirse en una m\u00e1s, prefiri\u00f3 huir. Escap\u00f3 a India en 1967. All\u00ed pidi\u00f3 asilo pol\u00edtico en la Embajada de Estados Unidos. El presidente Lyndon B. Johnson se lo concedi\u00f3. Seg\u00fan escribi\u00f3 en 1992 The Washington Times, el KGB trat\u00f3 entonces asesinarla, un plan que no se complet\u00f3. Finalmente Svetlana lleg\u00f3 a Nueva York en abril de 1967. Public\u00f3 dos autobiograf\u00edas en las que renegaba de su padre, de la URSS y del comunismo.<\/p>\n<p>Tras quemar en p\u00fablico su pasaporte sovi\u00e9tico, se asent\u00f3 en Nueva Jersey. Tres a\u00f1os despu\u00e9s conoci\u00f3 a William Wesley Peters, disc\u00edpulo de Frank Lloyd Wright, y se cas\u00f3 con \u00e9l. Ambos se mudaron a un complejo dise\u00f1ado por el famoso arquitecto en Scottsdale, en el desierto de Arizona. Pero como parece que era norma com\u00fan en sus casamientos, tuvo una hija y, en dos a\u00f1os, se divorci\u00f3. Se nacionaliz\u00f3 norteamericana en 1978, y cambi\u00f3 su nombre por el de Lana Peters.<\/p>\n<p>Entonces, hace ya 33 a\u00f1os, comenz\u00f3 la decadencia de su vida. Se march\u00f3 a Inglaterra. Justo cuando la historiograf\u00eda de la URSS rescataba la memoria de Stalin, ella comenz\u00f3 a hablar mejor de su padre. Dijo que hab\u00eda sido un juguete de la CIA. Regres\u00f3 a la URSS. Recuper\u00f3 su pasaporte. Pero no encontr\u00f3 el reconocimiento que esperaba, y se mud\u00f3 a Georgia para, en 1986, volver de nuevo a Estados Unidos.<\/p>\n<p>Ya en Wisconsin, dijo que nunca hab\u00eda renegado de EE UU, que todo hab\u00eda sido una mala traducci\u00f3n de sus palabras. Trataba de huir de los medios. Algunos escribieron que subsist\u00eda en la pobreza, que hab\u00eda enloquecido. Dio, finalmente, una entrevista al diario Wisconsin State Journal, el a\u00f1o pasado. De su padre, tuvo algo que decir, una frase lapidaria: \u201cMe rompi\u00f3 la vida\u201d.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La princesa del Kremlin traicion\u00f3 la memoria de su padre. Huy\u00f3 a India, a Inglaterra, a Francia. Abraz\u00f3 los valores capitalistas. Se refugi\u00f3 en el gran desierto del oeste americano. Volvi\u00f3 a la URSS y, de nuevo, a Norteam\u00e9rica. Si su vida hubiera sido una novela rusa se habr\u00eda llamado La Huida. 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