{"id":45520,"date":"2016-11-16T11:43:43","date_gmt":"2016-11-16T17:43:43","guid":{"rendered":"http:\/\/elcronistadigital.com\/?p=45520"},"modified":"2016-11-16T11:43:43","modified_gmt":"2016-11-16T17:43:43","slug":"ruben-dario-y-su-despiadada-critica-al-arte-argentino-del-siglo-xix","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/elcronistadigital.com\/?p=45520","title":{"rendered":"Rub\u00e9n Dar\u00edo y su despiadada cr\u00edtica al arte argentino del siglo XIX"},"content":{"rendered":"<p><a href=\"https:\/\/elcronistadigital.com\/wp-content\/uploads\/2016\/11\/Ruben-Dar\u00edo-nica.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignleft size-medium wp-image-45521\" alt=\"Ruben Dar\u00edo nica\" src=\"https:\/\/elcronistadigital.com\/wp-content\/uploads\/2016\/11\/Ruben-Dar\u00edo-nica-300x203.jpg\" width=\"300\" height=\"203\" srcset=\"https:\/\/elcronistadigital.com\/wp-content\/uploads\/2016\/11\/Ruben-Dar\u00edo-nica-300x203.jpg 300w, https:\/\/elcronistadigital.com\/wp-content\/uploads\/2016\/11\/Ruben-Dar\u00edo-nica-342x231.jpg 342w, https:\/\/elcronistadigital.com\/wp-content\/uploads\/2016\/11\/Ruben-Dar\u00edo-nica.jpg 478w\" sizes=\"auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/><\/a>\u201cEntre los setecientos mil habitantes, m\u00e1s o menos, de este poderoso centro del continente, mientras las rotisseries y caf\u00e9s nocturnos se pueblan de alegres gozadores de la vida, cuando los teatros se vac\u00edan, y en los salones se danza, o conversa de modas, de negocios o de pol\u00edtica, hay, no lo dud\u00e9is, l\u00e1mparas que alumbran cabezas de so\u00f1adores, de trabajadores (&#8230;) hay muchos esp\u00edritus que se consagran a su obra, llevados de la mano y alentados por sus amigos inmortales, sus m\u00fasicos, sus pintores, sus escultores, sus poetas\u201d.<\/p>\n<p>Esto era Buenos Aires en 1895 a los ojos del poeta nicarag\u00fcense Rub\u00e9n Dar\u00edo (1867-1916), quien hab\u00eda llegado al pa\u00eds dos a\u00f1os antes. A pesar de admirar la escena cultural porte\u00f1a el poeta consideraba que las artes pl\u00e1sticas del pa\u00eds no estaban a la cabeza del continente, como la literatura y la m\u00fasica.<\/p>\n<p>Plasm\u00f3 su opini\u00f3n en siete cr\u00f3nicas de arte publicadas por el diario La Prensa sobre la tercera exposici\u00f3n celebrada en el Ateneo de Buenos Aires. Los art\u00edculos acaban de aparecer por primera vez m\u00e1s emblem\u00e1ticos en forma de libro.<\/p>\n<p>En su primera cr\u00f3nica, el poeta nicarag\u00fcense revisa el arte latinoamericano de la \u00e9poca y cita, entre otros, al colombiano Alberto Urdaneta, al salvadore\u00f1o Francisco Wenceslao Cisneros, al venezolano Francisco Arturo Michelena Castillo y al cubano Armando Menocal. Sus mayores elogios son para los chilenos Pedro Lira y Alfredo Valenzuela Puelma.<\/p>\n<p>\u201cEse pa\u00eds, tan rico en fuertes economistas, jurisconsultos y hombres positivos, como seco en imaginativos y poetas, el pa\u00eds del C\u00f3digo Civil y de los versos de don Andr\u00e9s Bello, ha consagrado grande atenci\u00f3n a las artes pl\u00e1sticas\u201d, dice sobre Chile, el pa\u00eds que \u201cmayor cultivo ha tenido el arte pict\u00f3rico desde hace algunos a\u00f1os\u201d.<\/p>\n<p>Dar\u00edo cree que \u201chay ambiente para el arte en Buenos Aires\u201d, en su opini\u00f3n. \u201cLas palabras que brotan de los labios delante de algunos de esos cuadros son estas: \u2018muy bien hecho\u2019. Pero nada m\u00e1s\u201d, escribe el escritor nicarag\u00fcense al comparar la mayor\u00eda de obras expuestas en el Sal\u00f3n del Ateneo con las \u201cexquisitas\u201d del paisajista franc\u00e9s Camille Corot.<\/p>\n<p>\u201cEsas cosas pintadas all\u00ed son cosas sin alma; no despiertan en nuestro ser emoci\u00f3n alguna; es la traslaci\u00f3n al lienzo de una naturaleza sin voz y sin lenguaje\u201d, opina sobre las obras de Luigi Paolillo, pintor italiano establecido en Buenos Aires.<\/p>\n<p>El acuarelista Emilio Angelini Caraffa tampoco sale bien parado con su obra El primer mate. \u201cSu cuadro, en conjunto, no es prueba de amor a la nobleza y grandeza del arte. Habr\u00e1 quienes le aplaudan: los amigos del asunto nacional, los partidarios de un so\u00f1ado arte min\u00fasculo y propio, los gustadores del sabor de la tierruca, los que creen el universo tan solamente lo que abarcan sus ojos. \u00a1Tenga cuidado el artista!\u201d, se lee en su cuarta cr\u00f3nica.<\/p>\n<p>\u201cTiene Lady Rowena, en medio de la penumbra, una belleza especial, una belleza que se podr\u00eda decir triste\u201d, escribi\u00f3 sobre el cuadro de Eduardo Schiaffino. Incluso apunta que se llevar\u00eda la nota m\u00e1s alta del Sal\u00f3n \u201csi no hubiese expuesto sus cuadros una mujer, Diana Cid Garc\u00eda, misteriosa, suave, enigm\u00e1tica, llena de visiones y de sue\u00f1os\u201d.<\/p>\n<p>\u201cDa la sensaci\u00f3n de una mujer espectral que ocultase bajo sus formas enigm\u00e1ticas, casi religiosamente ic\u00f3nicas, una perversidad sacr\u00edlega y misteriosa. Es una mujer que inquieta. Una mano maestra, que aparta el velo\u201d, opina. \u201cDecir que la estrella del Sal\u00f3n es una mujer en una cultura de hombres y para hombres fue un cachetazo a las expectativas de todos los pintores que estaban ah\u00ed\u201d, explica Caresani.<\/p>\n<p>\u201cEn el fin de siglo, las mujeres pintoras ten\u00edan un lugar muy secundario, no formaban parte de las exposiciones o estaban en los m\u00e1rgenes, fue un gesto muy pol\u00e9mico\u201d, agrega el autor del libro, publicado por la editorial Din\u00e1mica en Managua con motivo del centenario de la muerte del poeta.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u201cEntre los setecientos mil habitantes, m\u00e1s o menos, de este poderoso centro del continente, mientras las rotisseries y caf\u00e9s nocturnos se pueblan de alegres gozadores de la vida, cuando los teatros se vac\u00edan, y en los salones se danza, o conversa de modas, de negocios o de pol\u00edtica, hay, no lo dud\u00e9is, l\u00e1mparas que alumbran [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":45521,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"om_disable_all_campaigns":false,"_monsterinsights_skip_tracking":false,"_monsterinsights_sitenote_active":false,"_monsterinsights_sitenote_note":"","_monsterinsights_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[10,3524],"tags":[],"class_list":["post-45520","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-cultura","category-noticas"],"aioseo_notices":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/elcronistadigital.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/45520","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/elcronistadigital.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/elcronistadigital.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/elcronistadigital.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/elcronistadigital.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=45520"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/elcronistadigital.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/45520\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":45522,"href":"https:\/\/elcronistadigital.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/45520\/revisions\/45522"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/elcronistadigital.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/45521"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/elcronistadigital.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=45520"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/elcronistadigital.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=45520"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/elcronistadigital.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=45520"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}