{"id":4553,"date":"2011-12-02T13:31:33","date_gmt":"2011-12-02T19:31:33","guid":{"rendered":"http:\/\/elcronistadigital.com\/?p=4553"},"modified":"2011-12-02T13:31:33","modified_gmt":"2011-12-02T19:31:33","slug":"el-canal-que-casi-fue-de-nicaragua","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/elcronistadigital.com\/?p=4553","title":{"rendered":"El canal que casi fue de Nicaragua"},"content":{"rendered":"<p>Panam\u00e1 es un pa\u00eds al que no faltan atractivos, pero su fama se la debe casi enteramente al canal. En su capital, una ciudad llena de rascacielos y bancos (por eso de las travesuras, como me dijeron all\u00e1), uno no puede sustraerse a \u00e9l, pues todo se lo recuerda.<\/p>\n<p>Paseo por el barrio antiguo y me topo con el Museo del Canal Interoce\u00e1nico. Un poco m\u00e1s all\u00e1 est\u00e1 la plaza de Francia, donde descubro 12 paneles grabados en m\u00e1rmol que resumen la historia del canal. Recorro la Calzada Amador, que conecta tres peque\u00f1as islas, y me informan de que se realiz\u00f3 con piedras y rocas extra\u00eddas durante su excavaci\u00f3n. A lo largo de ella se suceden las casas que franceses y estadounidenses levantaron para albergar a los trabajadores. Desde el mirador del cerro Anc\u00f3n, mis ojos se sienten atra\u00eddos por las esclusas de Miraflores. Y, en fin, el curioso espect\u00e1culo de varios grandes nav\u00edos alineados frente a su entrada, haciendo cola, parece perseguirme.<\/p>\n<p>En 1869, Lesseps abri\u00f3 el canal de Suez. Convertido en un h\u00e9roe, promovi\u00f3 la construcci\u00f3n del de Panam\u00e1. Diez a\u00f1os despu\u00e9s, en el Congreso Internacional de Par\u00eds, se siguieron sus poco atinadas ideas: hacerlo al nivel del mar, sin esclusas, como el de Suez. Francia se lanz\u00f3 a una aventura \u00e9pica y tr\u00e1gica. Los franceses hubieron de enfrentarse a una selva impenetrable, ci\u00e9nagas, escorpiones, tar\u00e1ntulas, serpientes&#8230; y mosquitos.<\/p>\n<p><strong>Las duras jornadas en el tr\u00f3pico<\/strong><\/p>\n<p>All\u00ed trabaj\u00f3 Gauguin, que escribi\u00f3 a su mujer: \u00abTengo que cavar desde las cinco y media de la ma\u00f1ana hasta las seis de la tarde, bajo el sol y las lluvias de los tr\u00f3picos&#8230; Por la noche, los mosquitos me devoran\u00bb. Entonces solo unos pocos sosten\u00edan que eran esos insectos los que transmit\u00edan la malaria y la fiebre amarilla, que hac\u00edan estragos sin distinguir entre peones o ingenieros. No logro ver ni uno de ellos en varios d\u00edas y me siento algo rid\u00edculo con mis parches y repelente antimosquitos.<\/p>\n<p>En 1888, la Compa\u00f1\u00eda del Canal quebr\u00f3. Francia hab\u00eda fracasado. Tomando una cerveza Balboa, leo Panam\u00e1 o las aventuras de mis siete t\u00edos, de Blaise Cendrars: \u00abEnv\u00edeme la fotograf\u00eda de la selva de alcornoques que crece \/ Sobre las 400 locomotoras abandonadas por la empresa francesa\u00bb.<\/p>\n<p><strong>Franceses cambiaron la historia<\/strong><\/p>\n<p>Quince a\u00f1os m\u00e1s tarde, Estados Unidos tom\u00f3 el relevo. Estaba ya casi decidido que el canal se har\u00eda por Nicaragua, pero los franceses ofrecieron el tren, las m\u00e1quinas, hospitales, casas, escuelas&#8230; por 40 millones de d\u00f3lares. Descartada Nicaragua, las negociaciones con Colombia se complicaron, y en 1903, con el apoyo de Estados Unidos, Panam\u00e1 se separ\u00f3 de Colombia.<\/p>\n<p>Una burla m\u00e1s de la historia, si tenemos en cuenta que Bol\u00edvar imagin\u00f3 una Hispanoam\u00e9rica unida cuya capital fuera Panam\u00e1. En 1914, Estados Unidos consigui\u00f3 terminar, despu\u00e9s de ingentes esfuerzos, la obra so\u00f1ada por Carlos V, y el 15 de agosto el vapor Anc\u00f3n lo inaugur\u00f3 oficialmente. Desde 1963, gracias a la iluminaci\u00f3n nocturna, funciona 24 horas al d\u00eda. En 2010 lo cruz\u00f3 el barco un mill\u00f3n, un nav\u00edo chino cargado de grano.<\/p>\n<p>Hace cuatro a\u00f1os se inici\u00f3 su ampliaci\u00f3n, pues estaba empezando a ser insuficiente. Se a\u00f1adir\u00e1 un tercer carril y las nuevas esclusas medir\u00e1n 427 metros de largo y 55 de ancho (frente a las ya existentes de 304,8 por 33,5), con lo que podr\u00e1n atravesar el canal buques a\u00fan mayores. Se prev\u00e9 terminarla en 2014. Otra obra extraordinaria, justo un siglo despu\u00e9s.<\/p>\n<p><strong>Siete horas y media para cruzarlo<\/strong><\/p>\n<p>Recorrer sus aproximadamente 80 kil\u00f3metros lleva unas siete horas y media. Si se parte del Atl\u00e1ntico, en Col\u00f3n, se pasan las primeras esclusas, para cruzar luego el Gat\u00fan (un enorme lago artificial rodeado de selva que necesit\u00f3 cuatro a\u00f1os de lluvias y aportaciones del Chagres para llenarse), 26 metros sobre el nivel del mar. A continuaci\u00f3n se pasa por el corte Culebra (la parte m\u00e1s complicada de la construcci\u00f3n, por sus derrumbes) y se sigue por las esclusas de Pedro Miguel y de Miraflores, para salir por fin a la bah\u00eda de Panam\u00e1, ya en el Pac\u00edfico.<\/p>\n<p>En Miraflores, con una humedad sofocante, veo c\u00f3mo un gran buque entra en la esclusa. Ha sido conducido por peque\u00f1os remolcadores, y ahora dos locomotoras, que lo arrastran mediante unos tirantes cables de acero, lo dirigen (apenas sobran 50 cent\u00edmetros por cada lado). Parece que el barco no va a acabar de pasar nunca, tan inmenso es, tan lentamente se desliza. Encajado ya entre las paredes, se cierran las compuertas de acero.<\/p>\n<p>En ocho minutos se llenar\u00e1 la esclusa, el buque habr\u00e1 ascendido ocho metros y estar\u00e1 listo para el siguiente escal\u00f3n. Una sensaci\u00f3n de eficiencia y majestuosidad me invade. Durante la traves\u00eda, el agua dulce limpiar\u00e1 el casco de las lapas adheridas. Y surcando el Gat\u00fan, en esa enorme superficie de agua verdosa, parda o azul, rodeada por una selva frondosa y exuberante, donde abundan los monos, los p\u00e1jaros y los cocodrilos, a la emoci\u00f3n de la conquista humana se suma la que proporciona la naturaleza. Veo un tuc\u00e1n volando hacia la espesura de la selva, distingo su pico amarillo y por un instante me siento feliz.<\/p>\n<p><a rel=\"attachment wp-att-4554\" href=\"https:\/\/elcronistadigital.com\/?attachment_id=4554\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignright size-medium wp-image-4554\" title=\"barco_carga_Canal_Panama\" src=\"https:\/\/elcronistadigital.com\/wp-content\/uploads\/2011\/12\/barco_carga_Canal_Panama-300x201.jpg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"201\" srcset=\"https:\/\/elcronistadigital.com\/wp-content\/uploads\/2011\/12\/barco_carga_Canal_Panama-300x201.jpg 300w, https:\/\/elcronistadigital.com\/wp-content\/uploads\/2011\/12\/barco_carga_Canal_Panama.jpg 340w\" sizes=\"auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/><\/a>Antes de irme, desde el ventanal del hotel, observo de nuevo esa imagen, que tiene algo de misteriosa e inquietante: los barcos inm\u00f3viles, haciendo cola, esperando su turno para pasar del Pac\u00edfico al Atl\u00e1ntico. Pagan en funci\u00f3n de su tama\u00f1o y del tipo de carga que transportan. Los que m\u00e1s pagan son los de pasajeros. Bien, sonr\u00edo mientras cierro la maleta. Incluso en esta \u00e9poca en la que aparentemente solo importan los mercados, las personas siguen siendo lo m\u00e1s valioso.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Mart\u00edn Casariego<\/p>\n<p>El Viajero<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Panam\u00e1 es un pa\u00eds al que no faltan atractivos, pero su fama se la debe casi enteramente al canal. En su capital, una ciudad llena de rascacielos y bancos (por eso de las travesuras, como me dijeron all\u00e1), uno no puede sustraerse a \u00e9l, pues todo se lo recuerda. 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