{"id":45585,"date":"2016-11-29T09:41:55","date_gmt":"2016-11-29T15:41:55","guid":{"rendered":"http:\/\/elcronistadigital.com\/?p=45585"},"modified":"2016-11-29T09:41:55","modified_gmt":"2016-11-29T15:41:55","slug":"irangate-leyes-gringas-como-papel-sanitario","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/elcronistadigital.com\/?p=45585","title":{"rendered":"Irangate: leyes gringas como papel sanitario"},"content":{"rendered":"<p><a href=\"https:\/\/elcronistadigital.com\/wp-content\/uploads\/2016\/11\/Irangate.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignleft size-full wp-image-45586\" alt=\"Irangate\" src=\"https:\/\/elcronistadigital.com\/wp-content\/uploads\/2016\/11\/Irangate.jpg\" width=\"450\" height=\"315\" srcset=\"https:\/\/elcronistadigital.com\/wp-content\/uploads\/2016\/11\/Irangate.jpg 450w, https:\/\/elcronistadigital.com\/wp-content\/uploads\/2016\/11\/Irangate-300x210.jpg 300w, https:\/\/elcronistadigital.com\/wp-content\/uploads\/2016\/11\/Irangate-342x239.jpg 342w\" sizes=\"auto, (max-width: 450px) 100vw, 450px\" \/><\/a>Desde principios del mes de noviembre de 1986, diversos peri\u00f3dicos libaneses fueron publicando noticias sobre la venta de armas a Ir\u00e1n por parte de Estados Unidos con el fin de proporcionar fondos a la contra nicarag\u00fcense que luchaba contra el gobierno sandinista, presidido por Daniel Ortega.<\/p>\n<p>Ante la imposibilidad de ocultar el esc\u00e1ndalo pol\u00edtico, el presidente Ronald Reagan comunica el cese de Oliver North, miembro de la direcci\u00f3n del Consejo Nacional de Seguridad, implicado en el suministro clandestino de armas tanto a Ir\u00e1n como a los contras, y la dimisi\u00f3n de su superior inmediato, el vicealmirante John Poindexter. En realidad, la trama implicaba a los miembros m\u00e1s significativos de la administraci\u00f3n Reagan y cont\u00f3 con la complicidad de varios pa\u00edses.<\/p>\n<p>La idea de la venta de armas hab\u00eda sido dise\u00f1ada por el anterior consejero de Seguridad, Robert Mcfarlane, aunque hay indicios de que le fue sugerida por los servicios de inteligencia israel\u00edes con el objetivo de aproximarse al r\u00e9gimen de los ayatollah. La venta de armas comenz\u00f3 en julio de 1985. Mcfarlane fue sustituido por Poindexter a finales del mismo a\u00f1o, pero el operativo controlado por el teniente coronel Oliver North continu\u00f3 hasta que las revelaciones de la prensa obligaron a su finalizaci\u00f3n.<\/p>\n<p>La crisis del Irangate demostr\u00f3 la violaci\u00f3n por la administraci\u00f3n Reagan de las leyes promulgadas por el Congreso norteamericano en diciembre de 1983, que prohib\u00edan expresamente \u2013enmienda Boland- la participaci\u00f3n del departamento de Defensa, la Agencia Central de Inteligencia (CIA) o cualquier otra agencia del gobierno proporcionar ayuda militar a la contra nicarag\u00fcense.<\/p>\n<p>El ejecutivo estadounidense eludi\u00f3 las limitaciones del Congreso a trav\u00e9s del Consejo de Seguridad Nacional, organismo que no estaba incluido en la ley. La administraci\u00f3n Reagan, obsesionada por derribar el gobierno sandinista y evitar la presencia del socialismo en Centroam\u00e9rica, vio en la posibilidad de vender armas a Ir\u00e1n un doble objetivo: acercarse a los moderados iran\u00edes para lograr la liberaci\u00f3n de rehenes norteamericanos secuestrados en L\u00edbano y obtener fondos para la contra.<\/p>\n<p>El gobierno sandinista aprovech\u00f3 el esc\u00e1ndalo Irangate para liberar al mercenario norteamericano Eugene Hansefus, capturado el 5 de octubre de 1985, cuando fue derribado el avi\u00f3n en el que transportaba armas y pertrechos a la contra. El gesto propagand\u00edstico de Managua golpeaba a la administraci\u00f3n estadounidense en plena crisis.<\/p>\n<p>La pol\u00edtica internacional estaba siendo reconstruida por el secretario de Estado, George Shultz, pero el presidente Reagan y otros miembros de su gabinete se enfrentaban a las investigaciones de la comisi\u00f3n Tower. El informe final, entregado en febrero de 1987, culpaba de la operaci\u00f3n a los funcionarios del Consejo de Seguridad Nacional, criticaba duramente al jefe del gabinete presidencial, Donald Reagan, y al director de la CIA, William Casey, y censuraba al presidente estadounidense por su irresponsabilidad y ligereza al no estudiar las consecuencias de la operaci\u00f3n. Ronald Reagan en una intervenci\u00f3n televisiva acept\u00f3 que la venta de armas a Ir\u00e1n \u201cfue un error\u201d.<\/p>\n<p>El 5 de mayo de 1987 se iniciaba en Washington la comparecencia de los implicados ante un comit\u00e9 conjunto de la C\u00e1mara de Representantes y el Senado. Durante meses, los congresistas, apoyados por el fiscal especial para el caso, Lawrence E. Walsh, interrogaron a implicados y testigos. Se desvelaron desde donaciones de Arabia Saud\u00ed a la contra hasta el affaire entre la secretaria de Oliver North, una rubia despampanante, y el hijo de uno de los l\u00edderes de la contra; desde la confesi\u00f3n de intento de suicidio de Robert Mcfarlane, un hombre vencido, a las revelaciones de que no todo el dinero de la venta de armas acab\u00f3 en manos de los insurgentes nicarag\u00fcenses, bastante fue desviado a los bolsillos de algunos protagonistas.<\/p>\n<p>Pero en lo sustancial, el informe final, entregado en noviembre de 1987, fue v\u00edctima del partidismo de los integrantes de la comisi\u00f3n, y no desvel\u00f3 qu\u00e9 sab\u00eda realmente el presidente Reagan. De William J. Casey, director de la CIA, que muri\u00f3 en mayo de 1987, no se supo el alcance de su participaci\u00f3n. Oliver North dijo que cre\u00eda que Reagan en alguna medida estaba al tanto de la operaci\u00f3n y John Poindexter asumi\u00f3 toda la culpa.<\/p>\n<p>Posteriormente, Oliver North fue procesado en 1989 y John Poindexter en 1990 por mentir al Congreso, obstrucci\u00f3n a la acci\u00f3n del Congreso y conspiraci\u00f3n. Fueron hallados culpables, pero sus leves condenas fueron anuladas en apelaci\u00f3n debido a los acuerdos de inmunidad a los que hab\u00edan llegado con el Senado para prestar testimonio. Caspar Weinberger, secretario de Defensa bajo Reagan, fue condenado en 1992, pero el presidente George Bush lo perdon\u00f3 junto a otros funcionarios que hab\u00edan sido tambi\u00e9n condenados por retenci\u00f3n de informaci\u00f3n u obstrucci\u00f3n a la investigaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Lawrence E. Walsh, el fiscal especial para el caso, public\u00f3 su informe el 18 de enero de 1994. Conclu\u00eda que Ronald Reagan y el entonces vicepresidente George Bush conoc\u00edan el Irangate. El presidente aprob\u00f3 la venta de armas y cuando la operaci\u00f3n fue hecha p\u00fablica, consinti\u00f3 en el esfuerzo de sus ayudantes para intentar tapar el esc\u00e1ndalo. Sin embargo, admit\u00eda que no se hab\u00edan hallado \u201cevidencias cre\u00edbles de que el presidente violara cualquier estatuto criminal\u201d. Asimismo, afirmaba que Caspar Weinberger, George Shultz y Donald Regan ocultaron informaci\u00f3n al Congreso.<\/p>\n<p>Pero el informe de Walsh, al que hab\u00eda dedicado siete a\u00f1os de su vida, ya no tuvo demasiada importancia. Trascurr\u00eda el segundo a\u00f1o de la presidencia de Bill Clinton y el Irangate, que en su d\u00eda parec\u00eda un esc\u00e1ndalo may\u00fasculo, comparable con el Watergate, pasar\u00eda a la historia solo como un episodio inc\u00f3modo y embarazoso durante el segundo mandato de Ronald Reagan. Este, gracias a sus posteriores acuerdos con la URSS de Gorbachov y los acuerdos de desarme, aprobar\u00eda con \u00e9xito incuestionable su gesti\u00f3n en la Casa Blanca.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Desde principios del mes de noviembre de 1986, diversos peri\u00f3dicos libaneses fueron publicando noticias sobre la venta de armas a Ir\u00e1n por parte de Estados Unidos con el fin de proporcionar fondos a la contra nicarag\u00fcense que luchaba contra el gobierno sandinista, presidido por Daniel Ortega. 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