{"id":45753,"date":"2017-01-04T11:47:39","date_gmt":"2017-01-04T17:47:39","guid":{"rendered":"http:\/\/elcronistadigital.com\/?p=45753"},"modified":"2017-01-04T11:47:39","modified_gmt":"2017-01-04T17:47:39","slug":"donde-hallar-nuestro-hogar","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/elcronistadigital.com\/?p=45753","title":{"rendered":"D\u00f3nde hallar nuestro hogar"},"content":{"rendered":"<p><a href=\"https:\/\/elcronistadigital.com\/wp-content\/uploads\/2017\/01\/Marxismo.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignleft size-full wp-image-45754\" alt=\"Marxismo\" src=\"https:\/\/elcronistadigital.com\/wp-content\/uploads\/2017\/01\/Marxismo.jpg\" width=\"450\" height=\"105\" srcset=\"https:\/\/elcronistadigital.com\/wp-content\/uploads\/2017\/01\/Marxismo.jpg 450w, https:\/\/elcronistadigital.com\/wp-content\/uploads\/2017\/01\/Marxismo-300x70.jpg 300w, https:\/\/elcronistadigital.com\/wp-content\/uploads\/2017\/01\/Marxismo-342x79.jpg 342w\" sizes=\"auto, (max-width: 450px) 100vw, 450px\" \/><\/a>John Berger |La Jornada<\/p>\n<p>Alguien pregunta: \u00bftodav\u00eda eres marxista? Nunca ha sido tan extensa como hoy la devastaci\u00f3n ocasionada por la b\u00fasqueda de la ganancia, seg\u00fan la define el capitalismo. Casi todo mundo lo sabe. C\u00f3mo entonces es posible no hacerle caso a Marx, quien profetiz\u00f3 y analiz\u00f3 tal devastaci\u00f3n. La respuesta ser\u00eda que la gente, mucha gente, ha perdido sus coordenadas pol\u00edticas. Sin mapa alguno, no saben ad\u00f3nde se dirigen.<\/p>\n<p>* * *<\/p>\n<p>Todos los d\u00edas, la gente sigue se\u00f1ales que apuntan a alg\u00fan sitio que no es su hogar, sino a un destino elegido. Se\u00f1ales carreteras, se\u00f1ales de embarque en alg\u00fan aeropuerto, avisos en las terminales. Algunos hacen sus viajes por placer, otros por negocios, muchos motivados por la p\u00e9rdida o la desesperaci\u00f3n. Al llegar, terminan por darse cuenta de que no est\u00e1n en el sitio indicado por las se\u00f1ales que siguieron. Donde se encuentran tiene la latitud, la longitud, el tiempo local y la moneda correctos, y no obstante, no tiene la gravedad espec\u00edfica del destino que escogieron.<\/p>\n<p>Se hallan junto al lugar al que escogieron llegar. La distancia que los separa de \u00e9ste es incalculable. Puede ser \u00fanicamente la anchura de un v\u00eda p\u00fablica, puede estar a un mundo de distancia. El sitio ha perdido lo que lo convert\u00eda en un destino. Ha perdido su territorio de experiencia.<\/p>\n<p>Algunas veces algunos cuantos de estos viajeros emprenden un viaje privado y hallan el lugar que anhelaban alcanzar, que a veces es m\u00e1s rudo de lo que imaginaban, aunque lo descubren con alivio sin l\u00edmites. Muchos nunca lo logran. Aceptan los signos que siguieron y es como si no viajaran, como si se quedaran siempre donde ya estaban.<\/p>\n<p>* * *<\/p>\n<p>\u00abVoy bajando las escaleras de una estaci\u00f3n del Metro para tomar la l\u00ednea B. Est\u00e1 repleto aqu\u00ed. \u00bfD\u00f3nde est\u00e1s t\u00fa? \u00bfDe veras? \u00bfY c\u00f3mo est\u00e1 el clima? Ya me tengo que subir al tren, luego te hablo&#8230;\u00bb<\/p>\n<p>De las miles de millones de conversaciones por telefon\u00eda m\u00f3vil que ocurren cada hora en las ciudades y suburbios del mundo, la mayor\u00eda, sean privadas o de negocios, comienzan con una declaraci\u00f3n del paradero o ubicaci\u00f3n aproximada de quien llama. La gente necesita de inmediato identificar con precisi\u00f3n d\u00f3nde se encuentra. Es como si estuvieran perseguidos por la duda de que tal vez no est\u00e9n en ninguna parte. Circundados por tantas abstracciones, tienen que inventar y compartir su localizaci\u00f3n transitoria.<\/p>\n<p>Hace m\u00e1s de 30 a\u00f1os Guy Debord escribi\u00f3 prof\u00e9ticamente: \u00abLa acumulaci\u00f3n de bienes de consumo producidos masivamente para el espacio abstracto del mercado, as\u00ed como aplast\u00f3 todas las barreras regionales y legales, y todas las restricciones corporativas de la Edad Media que manten\u00edan la calidad de la producci\u00f3n artesanal, tambi\u00e9n destruy\u00f3 la autonom\u00eda y la cualidad de los lugares\u00bb.<\/p>\n<p>El t\u00e9rmino clave del caos global actual es la dislocaci\u00f3n, o la relocalizaci\u00f3n. Esto no se refiere \u00fanicamente a la pr\u00e1ctica de mover la producci\u00f3n a donde quiera que la mano de obra sea m\u00e1s barata, y las regulaciones, m\u00ednimas.<\/p>\n<p>Contiene tambi\u00e9n el sue\u00f1o demente de salirse de margen, propio del nuevo poder en funciones: el sue\u00f1o de minar el estatus y confianza de todos los lugares fijos previos, de tal manera que el mundo entero sea un solo mercado fluido.<\/p>\n<p>El consumidor es esencialmente alguien que se siente perdido (o a quien se le hace sentir perdido) a menos que consuma. Las marcas y logotipos de las mercanc\u00edas son el sitio que nombra esa ninguna parte.<br \/>\nOtros signos que anuncian la Libertad y la Democracia, t\u00e9rminos robados de periodos hist\u00f3ricos previos, se usan tambi\u00e9n para confundir. En el pasado, fue una t\u00e1ctica com\u00fan de quienes defend\u00edan su tierra natal contra los invasores cambiar las se\u00f1ales camineras para que una que indicaba Zaragoza apuntara en la direcci\u00f3n opuesta hacia Burgos. Hoy no son quienes se defienden, sino los invasores extranjeros los que invierten los signos para confundir a las poblaciones locales, para confundirlas acerca de qui\u00e9n gobierna a qui\u00e9n, acerca de la naturaleza de la felicidad, del alcance del quebranto o de donde ha de hallarse la eternidad. El prop\u00f3sito de estas direcciones falseadas es persuadir a la gente de que ser un cliente es la salvaci\u00f3n \u00faltima.<\/p>\n<p>Sin embargo, a los clientes los define el sitio de su salida y su pago, no d\u00f3nde viven y mueren.<\/p>\n<p>* * *<\/p>\n<p>A un kil\u00f3metro de donde escribo hay un campo donde pastan cuatro burros, dos hembras y dos burritos. Son de una especie particularmente peque\u00f1a. Cuando las madres aguzan sus orejas ribeteadas de negro, me llegan a la altura del ment\u00f3n. Los burritos, de unas cuantas semanas de edad, son del tama\u00f1o de unos perros terrier grandes, con la diferencia de que sus cabezas son casi tan grandes como sus costados.<\/p>\n<p>Me brinco la barda y me siento en el campo apoyando la espalda en el tronco de un manzano. Ya tienen sus rutas propias por todo el campo y pasan por debajo de ramas tan bajas que yo tendr\u00eda que ir a gatas. Me observan. Hay dos \u00e1reas donde no hay pasto alguno, s\u00f3lo tierra rojiza, y es en uno de estos anillos adonde vienen varias veces al d\u00eda a rodarse sobre su lomo. Primero las madres, luego los burritos. \u00c9stos tienen ya una franja negra en el lomo.<\/p>\n<p>Ahora se aproximan. El olor de los burros y el salvado, no el de los caballos, que es m\u00e1s discreto. Las madres rozan mi cabeza con sus quijadas. Son blancos sus hocicos. Alrededor de sus ojos hay moscas, mucho m\u00e1s agitadas que sus propias miradas interrogantes.<\/p>\n<p>Cuando se quedan a la sombra, en el lindero del bosque, las moscas se marchan y pueden quedarse casi inm\u00f3viles por media hora. En la sombra del medio d\u00eda, el tiempo se alenta. Cuando uno de los burritos mama (la leche de burra es la m\u00e1s semejante a la humana), las orejas de la madre se echan atr\u00e1s y apuntan a la cola.<\/p>\n<p>Rodeado por los cuatro burros en la luz del d\u00eda, mi atenci\u00f3n se fija en sus patas, diecis\u00e9is de ellas. Son esbeltas, contundentes, contienen concentraci\u00f3n, seguridad. (Las patas de los caballos parecen hist\u00e9ricas en comparaci\u00f3n.). Estas son patas para cruzar monta\u00f1as que ning\u00fan caballo se atrever\u00eda, patas para soportar cargas inimaginables si se consideran tan s\u00f3lo las rodillas, las espinillas, las cernejas, los jarretes, las canillas, los cuartos, las pezu\u00f1as. Patas de burro.<\/p>\n<p>Deambulan, con la cabeza baja, pastando, mientras sus orejas no se pierden de nada; los observo, con sus ojos cubiertos de piel. En nuestros intercambios, tal como ocurren, en la compa\u00f1\u00eda de mediod\u00eda que nos ofrecemos ellos y yo, hay un sustrato de algo que s\u00f3lo puedo describir como gratitud. Cuatro burros en un campo, mes de junio, a\u00f1o 2005.<\/p>\n<p>* * *<\/p>\n<p>S\u00ed, entre otras muchas cosas sigo siendo marxista.<\/p>\n<p>Fuente: http:\/\/www.jornada.unam.mx\/2017\/01\/03\/opinion\/004a1pol<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>John Berger |La Jornada Alguien pregunta: \u00bftodav\u00eda eres marxista? Nunca ha sido tan extensa como hoy la devastaci\u00f3n ocasionada por la b\u00fasqueda de la ganancia, seg\u00fan la define el capitalismo. Casi todo mundo lo sabe. C\u00f3mo entonces es posible no hacerle caso a Marx, quien profetiz\u00f3 y analiz\u00f3 tal devastaci\u00f3n. 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