{"id":46232,"date":"2017-03-25T11:13:21","date_gmt":"2017-03-25T17:13:21","guid":{"rendered":"http:\/\/elcronistadigital.com\/?p=46232"},"modified":"2017-03-25T11:13:21","modified_gmt":"2017-03-25T17:13:21","slug":"cronica-de-otra-fuga","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/elcronistadigital.com\/?p=46232","title":{"rendered":"Cr\u00f3nica de otra fuga"},"content":{"rendered":"<div id=\"attachment_46233\" style=\"width: 460px\" class=\"wp-caption alignleft\"><a href=\"https:\/\/elcronistadigital.com\/wp-content\/uploads\/2017\/03\/Orletti.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" aria-describedby=\"caption-attachment-46233\" class=\"size-full wp-image-46233\" alt=\"Automotores Orletti era la fachada bajo la que se ocultaba un centro de tortura y asesinato.\" src=\"https:\/\/elcronistadigital.com\/wp-content\/uploads\/2017\/03\/Orletti.jpg\" width=\"450\" height=\"326\" srcset=\"https:\/\/elcronistadigital.com\/wp-content\/uploads\/2017\/03\/Orletti.jpg 450w, https:\/\/elcronistadigital.com\/wp-content\/uploads\/2017\/03\/Orletti-300x217.jpg 300w, https:\/\/elcronistadigital.com\/wp-content\/uploads\/2017\/03\/Orletti-342x247.jpg 342w, https:\/\/elcronistadigital.com\/wp-content\/uploads\/2017\/03\/Orletti-90x65.jpg 90w\" sizes=\"auto, (max-width: 450px) 100vw, 450px\" \/><\/a><p id=\"caption-attachment-46233\" class=\"wp-caption-text\">Automotores Orletti era la fachada bajo la que se ocultaba un centro de tortura y asesinato.<\/p><\/div>\n<p><span style=\"color: #3366ff;\">Hugo Soriani | P\u00e1gina 12<\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #993300;\"><em><strong>* Norma sobrevivi\u00f3 y deleg\u00f3 en ellos el recuerdo de esta historia. Jos\u00e9 muri\u00f3 en 1978 en Nicaragua, luchando junto a las tropas sandinistas. En la pel\u00edcula se relataba la huida de Claudio y otros tres secuestrados de un centro clandestino de detenci\u00f3n que funcion\u00f3 en Mor\u00f3n y que se conoci\u00f3 con el nombre de La Mansi\u00f3n Ser\u00e9.<\/strong><\/em><\/span><\/p>\n<p>La pel\u00edcula se llam\u00f3 Cr\u00f3nica de una fuga, la dirigi\u00f3 Adri\u00e1n Caetano, se estren\u00f3 en abril de 2006 y es la adaptaci\u00f3n del libro Pase Libre, de Claudio Tamburrini, uno de los protagonistas del hecho. En ella se relataba la huida de Claudio y otros tres secuestrados de un centro clandestino de detenci\u00f3n que funcion\u00f3 en Mor\u00f3n y que se conoci\u00f3 con el nombre de La Mansi\u00f3n Ser\u00e9. El film hizo famosa aquella fuga. Pero hubo otra.<\/p>\n<p>En la esquina porte\u00f1a de Venancio Flores y Lacarra, frente a las v\u00edas del ferrocarril Sarmiento y a dos cuadras de la estaci\u00f3n Floresta, funcion\u00f3 entre mayo y noviembre de 1976 un centro clandestino por donde pasaron m\u00e1s de 300 detenidos. Conocido como Automotores Orletti, fue la base de operaciones del llamado Plan C\u00f3ndor, una estrategia de represi\u00f3n global que coordinaban las dictaduras de Argentina, Paraguay, Chile, Bolivia, Uruguay y Brasil.<\/p>\n<p>En ese lugar el general Otto Paladino, entonces jefe de la SIDE, junto a la banda de la triple A liderada por An\u00edbal Gordon, Eduardo Ruffo y el general uruguayo Nino Gavazzo, secuestraron, torturaron, mataron y robaron todo lo que pudieron, hasta que un descuido y la audacia de dos militantes los sorprendi\u00f3 una ma\u00f1ana de noviembre de 1976.<\/p>\n<p>Norma y Jos\u00e9 militaban en las FAL (Fuerzas Armadas de Liberaci\u00f3n), una de las organizaciones pol\u00edticas de izquierda que se fund\u00f3 a fines de 1968.<\/p>\n<p>Eran una pareja que ten\u00eda casi todo en com\u00fan, hasta el barrio donde hab\u00edan crecido. Los dos eran de Avellaneda, pero ella hincha de Racing y \u00e9l de Independiente, diferencia que los un\u00eda en la pasi\u00f3n futbolera y en las bromas despu\u00e9s de cada partido, festejando triunfos y lamentando derrotas de sus colores queridos.<\/p>\n<p>En una casa de Haedo, ya clandestinos, comienza el drama. Hasta all\u00ed llegan las fuerzas represivas luego de ubicar y secuestrar al hermano de Jos\u00e9, a su cu\u00f1ada embarazada y a su padre. A pesar de que ninguno de los tres tiene militancia pol\u00edtica, los llevan a Orletti y los torturan salvajemente hasta que logran la direcci\u00f3n que necesitan.<\/p>\n<p>Cuando llega la patota, en la casa est\u00e1n la mam\u00e1 de Norma con sus dos nietas peque\u00f1as, hijas de Norma y de Jos\u00e9. Interrogan y golpean a la abuela, mientras esperan la llegada de la pareja.<\/p>\n<p>La que llega primero es Norma, la reducen a golpes y algunos se van con ella a Orletti, mientras los otros se quedan esperando a Jos\u00e9, que vuelve por la noche y se traba en una pelea con los asesinos hasta que, entre cuatro, logran dominarlo y meterlo en el ba\u00fal de un auto.<\/p>\n<p>Cuando Jos\u00e9 llega a Orletti ya est\u00e1n ah\u00ed su padre, su hermano, su cu\u00f1ada y su mujer, que cuelga de una viga del techo, en la planta alta de ese taller que es una sucursal del infierno. Alcanza a ver a su padre tirado en un rinc\u00f3n, destruido por las torturas, y oye los quejidos de su hermano en otra celda cercana de la misma planta.<\/p>\n<p>Los torturadores se ensa\u00f1an con Norma que, colgada y lastimada, ve tambi\u00e9n a sus familiares agonizar en Orletti. Hasta que se hace la hora de cenar y los asesinos, hambrientos, deciden hacer una pausa.<\/p>\n<p>Tienden la mesa en otro cuarto, casi al lado suyo, comen, toman mucho vino y de vez en cuando alguno se acerca a castigarla. Escucha sus risas, sus voces, sus gritos de borrachos, hasta que no oye nada m\u00e1s, s\u00f3lo los ronquidos de las bestias durmiendo su borrachera.<\/p>\n<p>Norma siente las ataduras flojas en sus mu\u00f1ecas y se decide. Est\u00e1 jugada. Con sus \u00faltimas fuerzas tira, se desata y cae al suelo. Alcanza las llaves de las esposas que cuelgan de un gancho en la pared y busca a su marido. Lo encuentra, lo libera y los dos toman las armas que los borrachos dejaron apoyadas en una columna. Hay un fusil y una ametralladora que ella no sabe manejar pero Jos\u00e9 s\u00ed.<\/p>\n<p>Tira a ciegas la primera r\u00e1faga de FAL y sacude la cortina de arpillera que hace de puerta de la sala donde duermen sus captores. Tira dos, tres r\u00e1fagas y se le traba el fusil. No importa, hay que escapar, deja el FAL y sigue tirando con la ametralladora. Los guardias vuelcan una mesa y se protegen detr\u00e1s de ella. No se atreven ni a asomarse. Jos\u00e9 se acerca a su padre, pero el hombre no puede moverse: \u201cVayans\u00e9 ustedes chicos, por favor vayans\u00e9\u201d, ruega, casi le ordena su pap\u00e1. El hermano est\u00e1 inconsciente y a su cu\u00f1ada no la encuentra. Mientras sigue disparando la metralleta libera a otro compa\u00f1ero que prefiere no sumarse a la acci\u00f3n. Norma se escuda en su marido, pero una bala le atraviesa el hombro. Los dos desnudos bajan por la escalera. Otra r\u00e1faga y la huida desesperada de un guardi\u00e1n les muestra la puerta de salida que no pod\u00edan ubicar. Con las fuerzas que les quedan salen a la calle. Enfrente est\u00e1n las v\u00edas del Sarmiento, las cruzan justo antes de que pase un tren que detiene al resto de la patota. El tren los separa y les da los segundos necesarios. Doblan por Emilio Lamarca y a mitad de cuadra encuentran un cami\u00f3n de una empresa de entregas postales. Le sacan las llaves al chofer, que no opone resistencia frente a esos a dos fantasmas sangrantes, y se van. Se van. Se van.<\/p>\n<p>Son las ocho de la ma\u00f1ana del 3 de noviembre de 1976 y acaban de escaparse del infierno.<\/p>\n<p>Jos\u00e9 lleva a Norma a un refugio seguro donde curan sus heridas y luego prepara el regreso, junto a un grupo de compa\u00f1eros, para copar Orletti y liberar a los que all\u00ed quedaron. Pero llegan tarde. La banda de Paladino y sus secuaces desmantelan el chupadero al d\u00eda siguiente de la fuga.<\/p>\n<p>Las marcas de las balas pueden verse hasta hoy en las paredes de Orletti. Los gu\u00edas cuentan la historia de la fuga a quienes visitan ese centro clandestino de detenci\u00f3n, convertido en Museo de la Memoria, y los vecinos de esa cuadra de Floresta tambi\u00e9n evocan aquella ma\u00f1ana de noviembre, cuando los despertaron los tiros y vieron a una pareja cruzar desnudos y heridos las v\u00edas del Sarmiento.<\/p>\n<p>Norma sobrevivi\u00f3 y deleg\u00f3 en ellos el recuerdo de esta historia. Jos\u00e9 muri\u00f3 en 1978 en Nicaragua, luchando junto a las tropas sandinistas.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Hugo Soriani | P\u00e1gina 12 * Norma sobrevivi\u00f3 y deleg\u00f3 en ellos el recuerdo de esta historia. Jos\u00e9 muri\u00f3 en 1978 en Nicaragua, luchando junto a las tropas sandinistas. 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