{"id":47475,"date":"2017-10-05T08:49:06","date_gmt":"2017-10-05T14:49:06","guid":{"rendered":"http:\/\/elcronistadigital.com\/?p=47475"},"modified":"2017-10-05T08:49:06","modified_gmt":"2017-10-05T14:49:06","slug":"no-sabes-quien-soy-yo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/elcronistadigital.com\/?p=47475","title":{"rendered":"\u201cNo sab\u00e9s qui\u00e9n soy yo\u201d"},"content":{"rendered":"<p><span style=\"color: #993300;\"><em><strong><a href=\"https:\/\/elcronistadigital.com\/wp-content\/uploads\/2017\/10\/nobleza.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignleft size-full wp-image-47476\" alt=\"nobleza\" src=\"https:\/\/elcronistadigital.com\/wp-content\/uploads\/2017\/10\/nobleza.jpg\" width=\"450\" height=\"253\" srcset=\"https:\/\/elcronistadigital.com\/wp-content\/uploads\/2017\/10\/nobleza.jpg 450w, https:\/\/elcronistadigital.com\/wp-content\/uploads\/2017\/10\/nobleza-300x168.jpg 300w, https:\/\/elcronistadigital.com\/wp-content\/uploads\/2017\/10\/nobleza-342x192.jpg 342w\" sizes=\"auto, (max-width: 450px) 100vw, 450px\" \/><\/a>* Algo que alguna vez vivimos en Nicaragua en tiempos del somocismo y que de vez en cuando aflora como nostalgia del pasado entre miembros de familias olig\u00e1rquicas o de pobres confundidos, afecta profundamente a Colombia. BBC Mundo plantea: \u201c\u00bfUna \u2018nobleza\u2019 criolla? Cu\u00e1n profundo es el elitismo en Colombia y qu\u00e9 implica para el pa\u00eds\u201d.<\/strong><\/em><\/span><\/p>\n<p>Natalio Cosoy | BBC Mundo<\/p>\n<p>Casi reci\u00e9n aterrizado en Colombia, en marzo de 2015, escrib\u00ed una pieza que se titulaba \u00abEl pa\u00eds al que llegu\u00e9: la Colombia de #UstedNoSabeQuienSoyYo\u00bb, a prop\u00f3sito del caso de Nicol\u00e1s Gaviria, un hombre que, borracho, le enrostra esa frase a un polic\u00eda en un video que se volvi\u00f3 viral.<\/p>\n<p>Desde entonces, el tema de la inequidad y las \u00e9lites en Colombia ha salido una y otra vez a mi encuentro.<\/p>\n<p>En aquel texto dec\u00eda que no me imaginaba que algo parecido pudiera ocurrir en mi pa\u00eds, Argentina, donde una escena similar habr\u00eda posiblemente terminado mal para el protagonista.<\/p>\n<p>Lo percibi\u00f3, de hecho, Daniel Pardo, corresponsal de BBC Mundo en Argentina y colombiano (de Bogot\u00e1), quien recientemente escribi\u00f3, citando al polit\u00f3logo argentino Guillermo O&#8217;Donnell, que si alguien lanzaba esa frase en Argentina, la respuesta seguramente ser\u00eda: \u00abY a m\u00ed, \u00bfqu\u00e9 mierda me importa?\u00bb.<\/p>\n<p>Pero en Colombia importa.<br \/>\nDelfines<\/p>\n<p>El economista cale\u00f1o \u00c9dgar Rev\u00e9iz en su libro \u00abLa transgresi\u00f3n moral de las \u00e9lites y el sometimiento de los estados\u00bb, publicado en 2016, habla de la apropiaci\u00f3n del poder y su traspaso generacional. Se refiere a lo que en Colombia llaman los \u00abdelfines\u00bb (como los herederos del trono de Francia, cuando hab\u00eda uno).<\/p>\n<p>\u00abLos delfines, como la nobleza, no solo son importantes como decoraci\u00f3n, sino como apoyo y fortificaci\u00f3n del cuerpo aleg\u00f3rico y simb\u00f3lico del Estado\u00bb, explica Rev\u00e9iz.<\/p>\n<p>Y sigue: \u00abEl delf\u00edn hereda del padre la clientela (pol\u00edtica), la cuota del manejo del presupuesto y los &#8216;derechos de propiedad&#8217; sobre las instituciones. Estos derechos confieren poder efectivo a sus poseedores, los delfines\u00bb.<\/p>\n<p>Y no solo a nivel nacional: \u00abLos delfines se han propagado como fractales en el orden nacional, departamental y municipal (hijos y nietos de los expresidentes Holgu\u00edn, L\u00f3pez, Lleras, G\u00f3mez, Turbay, Pastrana, Santos, Rojas, Ospina, Barco, Valencia, Gaviria&#8230;) y de los caciques locales (Name, Vives, Iragorri, D\u00edaz Granados, Guerra Tulena, Trujillo, Cotes, Pinedo, Yepes Alzate, Ara\u00fajo, Aguilar&#8230;) heredan una maquinaria pol\u00edtica (los votos) y un capital simb\u00f3lico o sea un cr\u00e9dito o derecho de giro\u00bb.<\/p>\n<p>Da un ejemplo algo distante, pero pertinente: \u00abEn las elecciones de 1974, los tres candidatos presidenciales eran hijos de expresidentes: Alfonso L\u00f3pez Michelsen, \u00c1lvaro G\u00f3mez y Mar\u00eda Eugenia Rojas\u00bb.<\/p>\n<p>Luego recuerda que Andr\u00e9s Pastrana Arango fue presidente entre 1998 y 2002, despu\u00e9s de que su padre Misael Pastrana lo fuera (1970-1974) y que el actual presidente Juan Manuel Santos es sobrino-nieto del expresidente Eduardo Santos.<\/p>\n<p>Adem\u00e1s, se\u00f1ala Rev\u00e9iz: \u00abVarios hijos de expresidentes han sido precandidatos presidenciales en los \u00faltimos 20 a\u00f1os. Germ\u00e1n Vargas Lleras (nieto del expresidente Carlos Lleras Restrepo), fue precandidato en las elecciones de 2010 y Sim\u00f3n Gaviria, hijo del presidente C\u00e9sar Gaviria ha sido presidente de la C\u00e1mara de Representantes y se perfila como precandidato presidencial\u00bb.<\/p>\n<p>Vargas Lleras ahora es uno de los m\u00e1s fuertes candidatos para las presidenciales de 2018, aunque posiblemente Gaviria no tenga lugar en la contienda.<\/p>\n<p>\u00bfC\u00f3mo estas relaciones familiares afectan la estructura social y democr\u00e1tica? Dice Rev\u00e9iz: \u00abTales v\u00ednculos fueron y son fuente de conflictos (&#8230;) por la falta de democracia que mantiene la cooptaci\u00f3n de las grandes familias en el poder, pero tambi\u00e9n por los v\u00ednculos de algunos de ellos con los grandes negocios\u00bb.<br \/>\n\u00bfMonol\u00edtica?<\/p>\n<p>Para el escritor, periodista y agudo observador de la realidad colombiana Antonio Caballero, no es algo tan extendido.<\/p>\n<p>\u00abTal vez dentro de la \u00e9lite pol\u00edtica, de la pol\u00edtica profesional, s\u00ed hay una cosa bastante curiosa que es la persistencia de las mismas familias en el poder pol\u00edtico, lo cual no es cierto en el poder econ\u00f3mico, por ejemplo\u00bb, me dijo conversando entre libros en su apartamento bogotano.<\/p>\n<p>\u00abPoder pol\u00edtico y poder econ\u00f3mico obviamente que estructuralmente van juntos, claro est\u00e1, pero no son las mismas personas desde la Independencia para ac\u00e1\u00bb.<br \/>\nEn 2014 celebraban la reelecci\u00f3n de Juan Manuel Santos (centro, sobrino nieto de expresidente) \u00e9l y Germ\u00e1n Vargas Lleras (izq., nieto de expresidente) y C\u00e9sar Gaviria ( ex presidente y padre de un parlamentario).<br \/>\nEn 2014 celebraban la reelecci\u00f3n de Juan Manuel Santos (centro, sobrino nieto de expresidente) \u00e9l y Germ\u00e1n Vargas Lleras (izq., nieto de expresidente) y C\u00e9sar Gaviria ( ex presidente y padre de un parlamentario). EITAN ABRAMOVICH\/ AFP<\/p>\n<p>De hecho, Caballero no est\u00e1 convencido de que los presidentes y candidatos hayan venido de una \u00e9lite monol\u00edtica en las d\u00e9cadas recientes.<\/p>\n<p>\u00abHan sido todos de familias de clase media de provincia, con excepci\u00f3n de Santos: \u00c1lvaro Uribe; Andr\u00e9s Pastrana, que es hijo de presidente pero su padre era de clase media de provincia; el general Rojas Pinilla; Julio C\u00e9sar Turbay; C\u00e9sar Gaviria\u00bb.<\/p>\n<p>\u00bfSon entonces externos a las \u00e9lites? No, aclara: \u00abHan sido cooptados por ellas\u00bb.<br \/>\nVocer\u00eda oficial y vocer\u00eda cr\u00edtica<\/p>\n<p>Es un punto interesante respecto a esta \u00e9lite que parece tener un control casi hegem\u00f3nico del discurso pol\u00edtico en el pa\u00eds.<\/p>\n<p>Caballero dice que, como por lo general ese grupo controla los medios de comunicaci\u00f3n, \u00abtienen la vocer\u00eda de la cr\u00edtica y la vocer\u00eda oficial, las dos vocer\u00edas simult\u00e1neamente\u00bb.<\/p>\n<p>\u00abSe repite de provincia en provincia., (Colombia) es un pa\u00eds de regiones. Las familias de Cali o Medell\u00edn ocupan el mismo sitio all\u00ed que aqu\u00ed las bogotanas\u00bb.<\/p>\n<p>\u00bfC\u00f3mo influyen estas \u00e9lites en los destinos y la historia del pa\u00eds? \u00abEn que no hay renovaci\u00f3n pero a la vez s\u00ed hay renovaci\u00f3n, diluida y despaciosa, por ese lado de la cooptaci\u00f3n. Eso tiene su origen en buena parte en que Colombia es un pa\u00eds tremendamente conservador, enemigo de lo nuevo, aferrado a lo ya conocido\u00bb.<\/p>\n<p>\u00abComo ese grupo que decide los destinos del pa\u00eds siempre ha estado partido en dos (al menos hasta hace pocas d\u00e9cadas entre partido Conservador y partido Liberal), las distintas posibilidades siempre vienen desde arriba, de ese grupo\u00bb.<\/p>\n<p>Le pregunto a Caballero qu\u00e9 tipo de \u00e9lite es la colombiana. Responde: \u00abNo es una oligarqu\u00eda, porque no controla todos los poderes; ser\u00eda m\u00e1s bien una especie de nobleza\u00bb.<br \/>\nPalabras papales<\/p>\n<p>El historiador David Bushnell en su cl\u00e1sico libro \u00abColombia: una naci\u00f3n a pesar de s\u00ed misma\u00bb relativiza la idea de una oligarqu\u00eda que controla el pa\u00eds. \u00abLa imagen de Colombia como pa\u00eds controlado desde sus inicios por una reducida &#8216;oligarqu\u00eda&#8217; o &#8216;\u00e9lite&#8217; es bastante exagerada, aun cuando se acepta corrientemente, incluso en el medio colombiano\u00bb.<\/p>\n<p>Pero reconoce: \u00abSin embargo, en lo esencial su posici\u00f3n nunca ha sido amenazada y por esta raz\u00f3n las conquistas de las clases asalariadas rurales o urbanas han sido necesariamente limitadas. A la vez el gobierno constitucional en Colombia se ha mantenido a trav\u00e9s del tiempo, por lo menos en parte, porque les ha convenido a los ricos y poderosos\u00bb.<br \/>\nFrente a las \u00e9lites de Colombia, el papa Francisco dijo recientemente que la sociedad \u00abno se hace solo con algunos de &#8216;pura sangre&#8217;, sino con todos\u00bb<br \/>\nFrente a las \u00e9lites de Colombia, el papa Francisco dijo recientemente que la sociedad \u00abno se hace solo con algunos de &#8216;pura sangre&#8217;, sino con todos\u00bb ALBERTO PIZZOLI\/ AFP<\/p>\n<p>Alguien me sugiri\u00f3 que en Colombia, a diferencia de otros pa\u00edses, como la Argentina de la \u00e9poca de Juan Manuel de Rosas, el M\u00e9xico de la revoluci\u00f3n, hasta la Cuba revolucionaria (en una versi\u00f3n, si se quiere, m\u00e1s extrema), las \u00e9lites nunca tuvieron que negociar realmente la idea de naci\u00f3n con lo popular.<\/p>\n<p>El papa Francisco en su visita a Colombia, en la Casa de Nari\u00f1o, sede de la Presidencia, frente a miembros de la \u00e9lite del pa\u00eds, dijo: \u00abTodos somos necesarios para crear y formar la sociedad. Esta no se hace solo con algunos de &#8216;pura sangre&#8217;, sino con todos\u00bb.<\/p>\n<p>Parec\u00eda hablarle a los protagonistas de aquella reuni\u00f3n.<\/p>\n<p>Y en Cartagena, uno de los lugares de Colombia donde m\u00e1s visible es la inequidad, la distancia entre pocos con mucho y muchos con poco, insisti\u00f3: \u00abNo necesitamos un proyecto de unos pocos para unos pocos, o una minor\u00eda ilustrada o testimonial que se apropie de un sentimiento colectivo\u00bb.<br \/>\nEl \u00abenchufe\u00bb sigue all\u00ed<\/p>\n<p>Algo que sigue presente, entonces, aunque haya mejorado levemente, es la distancia entre los que m\u00e1s y menos tienen.<\/p>\n<p>El ministro de Salud, de nombre Alejandro, economista, sesudo intelectual y portador de apellido, Gaviria en su caso (es hijo de un exministro, Felipe Gaviria; hermano de columnista y periodista Pascual), escribi\u00f3 en su libro \u00abAlguien tiene que llevar la contraria\u00bb lo siguiente: \u00abLa movilidad social en Colombia (real y percibida) parece ser menor que la de otros pa\u00edses de la regi\u00f3n\u00bb.<\/p>\n<p>Agrega que, en teor\u00eda, la Constituci\u00f3n de 1991 iba a resolver esa y otras problem\u00e1ticas.<\/p>\n<p>Sin embargo, concluye: \u00abVeinticinco a\u00f1os despu\u00e9s (y a pesar de innegables logros sociales), la construcci\u00f3n de una sociedad con oportunidades iguales para todos, en la cual los privilegios no dependan del accidente del nacimiento, sigue siendo un desaf\u00edo pendiente. Con todo, en Colombia el \u00e9xito socioecon\u00f3mico es con frecuencia un privilegio de quienes &#8216;han llegado all\u00ed por enchufe'\u00bb.<\/p>\n<p>\u00abLa \u00e9lite colombiana es un c\u00edrculo tan estrecho que a pesar de las inmensas diferencias de tama\u00f1o con Nicaragua a veces se siente como que fuera hasta m\u00e1s peque\u00f1a que la nicarag\u00fcense\u00bb, sol\u00eda decir mi antecesor en la corresponsal\u00eda de BBC Mundo en Bogot\u00e1, Arturo Wallace, nacional de ese pa\u00eds centroamericano, cuya poblaci\u00f3n es ocho veces m\u00e1s peque\u00f1a que la de Colombia.<\/p>\n<p>De hecho, mientras estaba en Bogot\u00e1, Wallace puso el dedo sobre algo que huele a sistema de castas: la divisi\u00f3n social en estratos (de cero a seis).<\/p>\n<p>Los estratos tienen como fin dar subsidios cruzados dependiendo del ingreso (que se determina por la zona de una ciudad en la que vive una familia). Pero terminan tambi\u00e9n reproduciendo esa sensaci\u00f3n de que el pa\u00eds tiene claras fronteras de clase.<\/p>\n<p>\u00bfLos mismos miles?<\/p>\n<p>La reflexi\u00f3n sobre las \u00e9lites planteada en estas l\u00edneas es algo que se ha discutido dentro de Colombia. Es m\u00e1s: desde las propias \u00e9lites y sus m\u00e1rgenes surgen cr\u00edticas y comentarios acerca de este fen\u00f3meno y su impacto en la historia y desarrollo del pa\u00eds.<\/p>\n<p>Un muchacho que hab\u00eda ido a uno de los mejores colegios de Bogot\u00e1 me dijo que, a su entender, uno de los problemas de esa instituci\u00f3n es que a los alumnos les hac\u00edan creer que realmente eran mejor que los dem\u00e1s, que estaban por encima de ellos.<\/p>\n<p>Parece ser que la l\u00f3gica de la pertenencia no se puede romper, aunque se quiera.<\/p>\n<p>En \u00abSin Remedio\u00bb, la \u00fanica novela de Antonio Caballero, hay un momento en que el protagonista, Ignacio Escobar (Ignacio es el segundo nombre del autor), repasa mentalmente una foto familiar (de una familia que desprecia por su elitismo decadente): \u00abSu padre con el dedo me\u00f1ique estirado apoyado en la punta de una mesa, de frac, cuando era joven, cuando estaba vivo, cuando era plenipotenciario en Asunci\u00f3n\u00bb.<\/p>\n<p>Caballero, quien se reconoce como fruto de esa \u00e9lite (al menos la bogotana), me regala una idea antes de dejar su apartamento.<\/p>\n<p>\u00abSiempre hay \u00e9lites que manejan (el poder), lo que pasa es que las \u00e9lites pueden cambiar o pueden seguir siendo las mismas\u00bb, me dice. Y da este ejemplo de la revoluci\u00f3n rusa y su \u00e9lite en comparaci\u00f3n a la de la nobleza zarista: \u00abAlguna vez le\u00ed que la cifra era exactamente la misma; la nobleza zarista era de 220.000 personas y el apparatchik sovi\u00e9tico era exactamente el mismo n\u00famero\u00bb.<\/p>\n<p>\u00bfY en Colombia? \u00bfSeguir\u00e1n siendo los mismos miles? Y si cambiaran, \u00bfser\u00eda mejor o peor?<\/p>\n<p>Es una de las preguntas con las que me ir\u00e9 de este pa\u00eds.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>* Algo que alguna vez vivimos en Nicaragua en tiempos del somocismo y que de vez en cuando aflora como nostalgia del pasado entre miembros de familias olig\u00e1rquicas o de pobres confundidos, afecta profundamente a Colombia. BBC Mundo plantea: \u201c\u00bfUna \u2018nobleza\u2019 criolla? Cu\u00e1n profundo es el elitismo en Colombia y qu\u00e9 implica para el pa\u00eds\u201d. 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