{"id":48063,"date":"2017-12-01T12:25:10","date_gmt":"2017-12-01T18:25:10","guid":{"rendered":"http:\/\/elcronistadigital.com\/?p=48063"},"modified":"2017-12-01T12:27:05","modified_gmt":"2017-12-01T18:27:05","slug":"la-nicaragua-de-ruben-dario-2","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/elcronistadigital.com\/?p=48063","title":{"rendered":"La Nicaragua de Rub\u00e9n Dar\u00edo"},"content":{"rendered":"<p><span style=\"color: #993300;\"><em><strong><a href=\"https:\/\/elcronistadigital.com\/wp-content\/uploads\/2017\/12\/Rub\u00e9n-estatua-en-Le\u00f3n.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignleft size-full wp-image-48064\" alt=\"Rub\u00e9n estatua en Le\u00f3n\" src=\"https:\/\/elcronistadigital.com\/wp-content\/uploads\/2017\/12\/Rub\u00e9n-estatua-en-Le\u00f3n.jpg\" width=\"450\" height=\"264\" srcset=\"https:\/\/elcronistadigital.com\/wp-content\/uploads\/2017\/12\/Rub\u00e9n-estatua-en-Le\u00f3n.jpg 450w, https:\/\/elcronistadigital.com\/wp-content\/uploads\/2017\/12\/Rub\u00e9n-estatua-en-Le\u00f3n-300x176.jpg 300w, https:\/\/elcronistadigital.com\/wp-content\/uploads\/2017\/12\/Rub\u00e9n-estatua-en-Le\u00f3n-342x200.jpg 342w\" sizes=\"auto, (max-width: 450px) 100vw, 450px\" \/><\/a>* Un trayecto por las zonas del pa\u00eds centroamericano m\u00e1s marcadas por el poeta que renov\u00f3 la lengua espa\u00f1ola y con ello mostr\u00f3 el valor de la literatura latinoamericana, a 150 a\u00f1os de su natalicio.<\/strong><\/em><\/span><\/p>\n<p>Tim Neville* | NYT<\/p>\n<p>Una vez que lo identificas, lo ves por todos lados. Est\u00e1 en el aeropuerto y en los parques. Est\u00e1 en la entrada del hotel y dentro del teatro. Incluso lo vi sobre el cami\u00f3n blindado de un banco en Managua. Aunque han transcurrido 101 a\u00f1os desde su muerte, ahora este poeta, diplom\u00e1tico y h\u00e9roe de Nicaragua parece estar muy vivo.<\/p>\n<p>Rub\u00e9n Dar\u00edo no solo fue un escritor. Fue el padre del modernismo en la lengua espa\u00f1ola. En Madrid hay una estaci\u00f3n del metro que se llama Rub\u00e9n Dar\u00edo. Puedes encontrar calles con el nombre de Rub\u00e9n Dar\u00edo en Ciudad de M\u00e9xico, Panam\u00e1, San Salvador y Tegucigalpa. La escuela secundaria Rub\u00e9n Dar\u00edo est\u00e1 al lado del parque Rub\u00e9n Dar\u00edo en Miami. Sin embargo, Dar\u00edo naci\u00f3, creci\u00f3 y muri\u00f3 en Nicaragua y, para los nicarag\u00fcenses, \u00e9l es 100 por ciento suyo.<\/p>\n<p>\u201c\u00a1\u00c9l es todo para nosotros!\u201d, me dijo un trabajador nocturno en Granada.<\/p>\n<p>\u201c\u00a1Es la identidad de nuestra cultura!\u201d, afirm\u00f3 un m\u00fasico en Managua.<\/p>\n<p>\u201c\u00bfQuieres escuchar un chiste sobre Dar\u00edo?\u201d, me pregunt\u00f3 una mesera. \u201cEs obsceno\u201d.<\/p>\n<p>Fui a Nicaragua en enero pasado para explorar el profundo amor que los nicarag\u00fcenses sienten por un poeta en lo que habr\u00eda sido su cumplea\u00f1os n\u00famero 150. Los pol\u00edticos pronunciaron discursos. Hubo desfiles, simposios y recitales.<\/p>\n<p>Por lo pronto estaba en Le\u00f3n, el centro intelectual de Nicaragua, donde ronda el fantasma de Dar\u00edo. A\u00fan no eran las nueve de la ma\u00f1ana cuando sal\u00ed a buscar su tumba en la Catedral de la Asunci\u00f3n de Mar\u00eda, en una plaza grande.<\/p>\n<p>La tumba de Dar\u00edo est\u00e1 junto al altar, debajo de la escultura en tama\u00f1o real de un le\u00f3n con el rostro paralizado por la angustia. El escudo de Nicaragua, con sus volcanes y dos oc\u00e9anos, est\u00e1 cerca. Los ministros fueron a dejar coronas funerarias. Me sent\u00e9 en un banco, solo, y observaba c\u00f3mo nadie parec\u00eda entrar por los santos.<\/p>\n<p>As\u00ed es como termina su historia, pero algo atemporal sigue vivo.<\/p>\n<p>Mi viaje alrededor de Dar\u00edo comenz\u00f3 seriamente hace unos cuantos a\u00f1os, cuando entr\u00e9 en contacto con un inmigrante alem\u00e1n que se mud\u00f3 a Nicaragua en la d\u00e9cada de 1990. Immanuel Zerger hab\u00eda conocido a su prometida, Nubia, cuando era una viuda con cinco hijos que dirig\u00eda un hotel en las islas Solentiname en el lago Nicaragua. Immanuel empez\u00f3 a ayudarla y de ah\u00ed surgi\u00f3 todo. En 1999, lanz\u00f3 una empresa llamada Solentiname Tours que intent\u00f3 crear un mercado para lo que los isle\u00f1os ya ten\u00edan: panoramas maravillosos, coloridas tradiciones y sorprendentes aves. Poco a poco la empresa fue m\u00e1s all\u00e1 del archipi\u00e9lago. Al final estaba siguiendo las huellas de los escritores de su naci\u00f3n adoptada.<\/p>\n<p>Cuando llegu\u00e9 hab\u00eda nubes negras sobre Managua. En ese entonces, Immanuel no ofrec\u00eda el Tour de Rub\u00e9n Dar\u00edo \u2014hoy en d\u00eda s\u00ed lo hace\u2014, pero lo contrat\u00e9 para que me ayudara a buscar a algunos expertos y me llevara a los lugares donde Dar\u00edo hab\u00eda estado presente y su esp\u00edritu segu\u00eda vivo.<\/p>\n<p>Primero fuimos al Teatro Nacional Rub\u00e9n Dar\u00edo en Managua.<\/p>\n<p>Immanuel me recogi\u00f3 en el Hotel Los Robles, una posada con un jard\u00edn tropical en el coraz\u00f3n de la capital. De inmediato sobresali\u00f3 el legado de la injerencia de Estados Unidos en Nicaragua. Una estatua de Augusto C\u00e9sar Sandino, el l\u00edder guerrillero asesinado en 1934 y quiz\u00e1 la \u00fanica figura m\u00e1s reverenciada que Dar\u00edo, se asomaba a la distancia.<\/p>\n<p>Dar\u00edo mismo estaba cansado del papel de Estados Unidos en los asuntos de Nicaragua, en particular durante las guerras bananeras de 1898 a 1934. En 1905 escribi\u00f3 un poema titulado A Roosevelt: \u201cCrees que la vida es incendio, \/ que el progreso es erupci\u00f3n; \/ en donde pones la bala \/ el porvenir pones\u201d, escribe Dar\u00edo y responde: \u201cNo\u201d.<\/p>\n<p>Ve\u00eda edificios bajos pintados de rosa, amarillo y verde por la ventanilla de la camioneta de Immanuel. En 1972, un terremoto redujo el 90 por ciento de la ciudad a escombros y dej\u00f3 a Managua con un centro mal definido y un uso muy extra\u00f1o de la lengua para dar instrucciones. El norte es \u201cal lago\u201d, en referencia al lago Managua; el este es \u201carriba\u201d. Si env\u00edas una postal a Managua, la direcci\u00f3n dir\u00e1 algo como: \u201cArriba, desde el arbolito, la \u00faltima casa al lago\u201d.<\/p>\n<p>El teatro tiene unas atrevidas l\u00edneas al estilo Bauhaus y sobrevivi\u00f3 al terremoto con solo da\u00f1os superficiales, adem\u00e1s de salir ileso de la guerra. \u201cTodos los bandos reclaman a Dar\u00edo como suyo\u201d, dijo Immanuel. \u201cEs intocable\u201d.<\/p>\n<p>Ram\u00f3n Rodr\u00edguez Sobalvarro, el director general y exitoso ejecutante del oboe, me recibi\u00f3 en su oficina. Hab\u00eda estado ensayando para una presentaci\u00f3n que musicalizar\u00eda la poes\u00eda de Dar\u00edo. Hab\u00eda un teclado en la esquina y sobre su escritorio colgaba un retrato de Dar\u00edo con sus anchos hombros y su mirada de pensador.<\/p>\n<p>\u201cPara m\u00ed, Dar\u00edo es un artista nicarag\u00fcense en el sentido m\u00e1s amplio\u201d, dijo Rodr\u00edguez mientras camin\u00e1bamos por el teatro. \u201cNos dio nuestra identidad cultural, algo que fuera nuestro para proyectar al mundo, en lugar de copiar lo que ya se hab\u00eda hecho\u201d.<\/p>\n<p>En los primeros d\u00edas del teatro \u2014se construy\u00f3 en 1969\u2014 casi todos los espect\u00e1culos eran producciones extranjeras: Duke Ellington, compa\u00f1\u00edas de baile folcl\u00f3rico de M\u00e9xico, Marcel Marceau\u2026 ahora el 90 por ciento son nicarag\u00fcenses. Hoy en d\u00eda cerca de 40.000 ni\u00f1os acuden a talleres y los subsidios ayudan a mantener la mayor\u00eda de los precios de los boletos en un rango de 5 a 8 d\u00f3lares.<\/p>\n<p>\u201cEl teatro, Dar\u00edo, el arte, no solo tienen lugar dentro de estas cuatro paredes, \u00bfsabes?\u201d, me dijo Rodr\u00edguez mientras me acompa\u00f1aba a la salida. \u201cViven all\u00e1 afuera\u201d.<\/p>\n<p>Dar\u00edo es quiz\u00e1 el \u00fanico nicarag\u00fcense aclamado mundialmente como poeta, pero otros como Azar\u00edas Pallais, Salom\u00f3n de la Selva y Alfonso Cort\u00e9s (quien vivi\u00f3, escribi\u00f3 y se volvi\u00f3 loco en la casa donde Dar\u00edo vivi\u00f3 de ni\u00f1o) se le acercan. Todos estos hombres eran oriundos de Le\u00f3n, donde creci\u00f3 Dar\u00edo.<\/p>\n<p>Visit\u00e9 la tumba de Dar\u00edo en Le\u00f3n en una calurosa ma\u00f1ana al final de una estancia de dos d\u00edas en la ciudad. Llegu\u00e9 ah\u00ed gracias a un arquitecto en ciernes e int\u00e9rprete llamado Gabriel Galeano, quien me pidi\u00f3 que lo llamara Gabe.<\/p>\n<p>De inmediato, Le\u00f3n me pareci\u00f3 m\u00e1s manejable que Managua, con sus aceras y plazas, y gente caminando por ah\u00ed. Por mucho tiempo el eje de la tendencia izquierdista del pa\u00eds, Le\u00f3n, la segunda ciudad m\u00e1s grande, con cerca de 210.000 personas, fue de las primeras en rebelarse en contra de Anastasio \u201cTachito\u201d Somoza Debayle, cuyo padre, Anastasio \u201cTacho\u201d Somoza, hab\u00eda sido baleado ah\u00ed en 1956 por Rigoberto L\u00f3pez P\u00e9rez. L\u00f3pez, un h\u00e9roe nacional con su propia estatua en Managua, fue un poeta de Le\u00f3n.<\/p>\n<p>Gabe me condujo al Teatro Jos\u00e9 de la Cruz Mena en el suroeste de la ciudad. En el vest\u00edbulo zumbaban los equipos de televisi\u00f3n. Chicas vestidas en trajes al estilo del Greco con sombreros alados y trompetas de fanfarrias estaban formadas a lo largo de la pared. El decimoquinto Simposio Rub\u00e9n Dar\u00edo estaba en curso y la crema y nata de la escena literaria nicarag\u00fcense hab\u00eda ido a ver las presentaciones, recitar poes\u00eda e ilustrarse con conferencias como \u201cLa sensibilidad metaf\u00edsica en la l\u00edrica de Rub\u00e9n Dar\u00edo\u201d.<\/p>\n<p>\u201cDar\u00edo dijo que esta ciudad era como Roma o Par\u00eds\u201d, dijo Eddy K\u00fchl, autor de varios libros sobre historia y Dar\u00edo, y quien tambi\u00e9n dirige Selva Negra, un alojamiento ecol\u00f3gico en la zona monta\u00f1osa cafetalera. K\u00fchl me llev\u00f3 por el camino que Dar\u00edo recorri\u00f3 hasta la fama.<\/p>\n<p>Dar\u00edo aprendi\u00f3 a leer por s\u00ed mismo a los 3 a\u00f1os y comenz\u00f3 a escribir poes\u00eda al poco tiempo. Se fue hacia El Salvador a los 15 a\u00f1os. A los 19, se mud\u00f3 a Chile, donde a los 21 a\u00f1os public\u00f3 Azul, una colecci\u00f3n de poemas y prosa que defini\u00f3 el movimiento modernista y lo catapult\u00f3 al estrellato literario. El libro, nutrido del trabajo de otros poetas, como Jos\u00e9 Mart\u00ed, derrumb\u00f3 las pesadas normas literarias de la \u00e9poca y le dio un nuevo aliento a la lengua espa\u00f1ola.<\/p>\n<p>Como me dijo Francisco Arellano Oviedo, director de la Academia Nicarag\u00fcense de la Lengua: \u201cDespu\u00e9s de tantos siglos, Dar\u00edo envi\u00f3 de regreso las carabelas de Col\u00f3n y liber\u00f3 a la literatura hispanoamericana de Espa\u00f1a\u201d.<\/p>\n<p>Despu\u00e9s de un almuerzo de pl\u00e1tanos fritos, pollo y ensalada de repollo en un lugar llamado Tan Rico, nos dirigimos a la casa a la que se mud\u00f3 Dar\u00edo con su t\u00eda cuando solo ten\u00eda 40 d\u00edas de nacido. Rosa Sarmiento, su madre, quien hu\u00eda de un matrimonio en el que hab\u00eda abuso, termin\u00f3 en Honduras y no tendr\u00eda relaci\u00f3n con su hijo. La casa de su t\u00eda, Bernarda Sarmiento de Ram\u00edrez, se ubica en la calle Rub\u00e9n Dar\u00edo, pero en ese entonces era la Calle Real.<a href=\"https:\/\/elcronistadigital.com\/wp-content\/uploads\/2017\/12\/Casa-de-Rub\u00e9n.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignright size-full wp-image-48065\" alt=\"Casa de Rub\u00e9n\" src=\"https:\/\/elcronistadigital.com\/wp-content\/uploads\/2017\/12\/Casa-de-Rub\u00e9n.jpg\" width=\"450\" height=\"269\" srcset=\"https:\/\/elcronistadigital.com\/wp-content\/uploads\/2017\/12\/Casa-de-Rub\u00e9n.jpg 450w, https:\/\/elcronistadigital.com\/wp-content\/uploads\/2017\/12\/Casa-de-Rub\u00e9n-300x179.jpg 300w, https:\/\/elcronistadigital.com\/wp-content\/uploads\/2017\/12\/Casa-de-Rub\u00e9n-342x204.jpg 342w\" sizes=\"auto, (max-width: 450px) 100vw, 450px\" \/><\/a><\/p>\n<p>La mitad de la casa ahora es un museo. Un sill\u00f3n que el dictador de Guatemala, Manuel Estrada Cabrera, le dio a Dar\u00edo est\u00e1 en la habitaci\u00f3n principal, junto con los trajes diplom\u00e1ticos de Dar\u00edo de sus misiones a Argentina y Espa\u00f1a. Dos grandes puertas se abren a la ciudad que est\u00e1 afuera.<\/p>\n<p>Dar\u00edo solo regres\u00f3 a Nicaragua cinco veces a lo largo de su carrera. Pas\u00f3 la mayor parte de su tiempo viajando con los c\u00f3rdobas de otros como periodista, enviado especial y diplom\u00e1tico. Edit\u00f3 algunas de las revistas literarias m\u00e1s estimadas de la \u00e9poca mientras estuvo en Europa y escribi\u00f3 para peri\u00f3dicos en Espa\u00f1a y Sudam\u00e9rica, as\u00ed como para The New York Times. En total, cruz\u00f3 el Atl\u00e1ntico doce veces y explor\u00f3 cerca de treinta pa\u00edses en tres continentes.<\/p>\n<p>Quiz\u00e1 el viaje m\u00e1s famoso de Dar\u00edo fue el del 23 de noviembre de 1907 cuando, ya famoso, regres\u00f3 a Nicaragua en un barco a vapor que atrac\u00f3 en el puerto del Pac\u00edfico de Corinto, donde una multitud lo salud\u00f3. M\u00e1s personas \u2014decenas de miles\u2014 hicieron filas a lo largo de las v\u00edas del tren que atravesaba el campo para verlo mientras estaba de gira. El regreso de Dar\u00edo es un evento importante para los nicarag\u00fcenses de hoy en d\u00eda \u2014hay libros y dramas al respecto\u2014, aunque tengo la sensaci\u00f3n de que ese momento implica cierta melancol\u00eda. \u201cSi peque\u00f1a es la Patria, uno grande la sue\u00f1a\u201d, escribi\u00f3 Dar\u00edo en un poema sobre su viaje, Retorno, y ese verso cuelga hoy sobre la Plaza de la Revoluci\u00f3n, en Managua.<\/p>\n<p>Me desped\u00ed de Gabe e Immanuel me recogi\u00f3 en Le\u00f3n. Condujimos hacia el norte, hasta Chinandega, un pueblo sofocante que no est\u00e1 lejos de Honduras, y hasta Corinto. El volc\u00e1n Momotombo, a 1258 metros, se alzaba detr\u00e1s de nosotros \u201cl\u00edrico y soberano\u201d, como lo describi\u00f3 Dar\u00edo. \u201cEl retorno a la tierra natal ha sido tan \/ sentimental, y tan mental, y tan divino, \/ que a\u00fan las gotas del alba cristalinas est\u00e1n \/ en el jazm\u00edn de ensue\u00f1o, de fragancia y de trino\u201d.<\/p>\n<p>Corinto no es tan sublime. Se sinti\u00f3 como lo que es: el puerto m\u00e1s grande de Nicaragua, con patios de contenedores, plataformas y una playa gris con filas de chozas con techo de l\u00e1mina.<\/p>\n<p>Comimos un almuerzo de pescado y arroz en un local en la playa llamado Rancho del Cord\u00f3n que atiende Rafaela Picado, a quien todos llaman La Payita. Su hija, Cristina Hern\u00e1ndez, se llev\u00f3 las manos al pecho cuando mencion\u00e9 a Dar\u00edo y se lanz\u00f3 a contar un chiste grosero en el que Dar\u00edo ordenaba una ensalada de fruta. Ech\u00f3 la cabeza para atr\u00e1s y se rio; luego pas\u00f3 a una historia sobre el momento cuando fue a ver a los flamencos en las salinas a la distancia, c\u00f3mo sus largas y delgadas piernas se mov\u00edan en el agua y c\u00f3mo saltaban los peces y titilaban al rayo del sol.<\/p>\n<p>\u00c9rick Aguirre, el ganador del premio de poes\u00eda Rub\u00e9n Dar\u00edo en 2009, me hab\u00eda dicho antes que estuviera atento a historias como esta. \u201cPienso que Dar\u00edo sigue vivo por c\u00f3mo la gente cuenta esas historias\u201d, dijo.<\/p>\n<p>Immanuel y yo regresamos a Managua a la Cantana, un espect\u00e1culo de dieciocho n\u00fameros en el Teatro Nacional, antes de encontrarme de nuevo con Gabe, ahora para un viaje al pueblo donde naci\u00f3 Dar\u00edo, a poco m\u00e1s de 90 kil\u00f3metros al norte de Managua. Condujimos al lago a lo largo de la Carretera Panamericana hasta que la tierra alcanz\u00f3 el horizonte.<\/p>\n<p>Dar\u00edo naci\u00f3 en 1867 cerca de San Pedro de Metapa, que luego se renombr\u00f3 Ciudad Dar\u00edo. El pueblo est\u00e1 en las monta\u00f1as, justo del otro lado de un puente llamado Puente Dar\u00edo. Anduvimos por el pavimento de piedra del camino principal tras un hombre con un sombrero grande. El sol era suave y est\u00e1bamos relajados. \u201cNo es un pueblo peque\u00f1o, pero hay mucha quietud\u201d, dijo Gabe. \u201cTambi\u00e9n es m\u00e1s ganadero\u201d.<\/p>\n<p>En un parque del otro lado de una tienda de tel\u00e9fonos celulares en el Bulevar de los Poetas, donde los \u00e1rboles de nim se levantan sobre la dura tierra, encontramos esculturas de Dar\u00edo y la casa donde pas\u00f3 su primer mes de vida: una estructura de doscientos a\u00f1os de antig\u00fcedad con muros de tierra amasada. La cocina estaba afuera, con un comal para hacer tortillas.<\/p>\n<p>En los d\u00edas siguientes hice m\u00e1s actividades de turista. Me encontr\u00e9 otra vez con Immanuel para visitar el pueblo costero de San Juan del Sur, me asom\u00e9 al interior fundido y borboteante del volc\u00e1n Masaya y me par\u00e9 en el c\u00e1lido Pac\u00edfico en San Juan del Sur, donde Immanuel ayud\u00f3 a que se instalara una estatua de Dar\u00edo sentado en una banca con Mark Twain cerca de un limonero. Dar\u00edo fue a San Juan del Sur en una misi\u00f3n diplom\u00e1tica a mediados de la d\u00e9cada de 1880. Twain hab\u00eda pasado por ah\u00ed veinte d\u00edas antes del nacimiento de Dar\u00edo. \u201cNunca se conocieron\u201d, dijo Immanuel, \u201cpero las musas nicarag\u00fcenses los besaron a los dos\u201d.<\/p>\n<p>Antes de dejar Ciudad Dar\u00edo, Gabe y yo nos abrimos paso hasta la catedral principal. San Pedro tiene una fachada blanca desgastada con acentos verdes de espuma marina y un campanario colonial.<\/p>\n<p>\u201cYo, pobre \u00e1rbol, produje, al amor de la brisa, \/ cuando empec\u00e9 a crecer, un vago y dulce son\u201d, escribi\u00f3 Dar\u00edo en su poema de 1907 titulado En oto\u00f1o. \u201cPas\u00f3 ya el tiempo de la juvenil sonrisa: \/ \u00a1dejad al hurac\u00e1n mover mi coraz\u00f3n!\u201d.<\/p>\n<p>A las 10:18 p. m. del 6 de febrero de 1916, F\u00e9lix Rub\u00e9n Garc\u00eda Sarmiento, el hombre al que el mundo conoci\u00f3 como Rub\u00e9n Dar\u00edo, muri\u00f3 en Le\u00f3n. Gravemente enfermo, hab\u00eda regresado a Nicaragua por quinta y \u00faltima vez. Cuando la muerte lleg\u00f3 a buscarlo estaba recostado sobre su hombro izquierdo, con la boca abierta y el cuerpo macilento por un h\u00edgado que ya no serv\u00eda. Un fot\u00f3grafo le sac\u00f3 una foto. Un doctor extirp\u00f3 su cerebro. Cuarenta y nueve a\u00f1os y eso fue todo.<\/p>\n<p>El funeral dur\u00f3 una semana. Los asistentes envolvieron su cuerpo en una levita y le pusieron guantes negros en las manos inertes. Los hombres con sombrero plano de ala corta y las mujeres en vestidos largos hicieron una fila en la avenida Central para ver al carruaje que llevaba su cad\u00e1ver a la catedral. Lo bajaron a una tumba que excavaron junto al altar.<\/p>\n<p>M\u00e1s de diez mil personas asistieron a la procesi\u00f3n, pero el inmenso amor que los nicarag\u00fcenses ten\u00edan por este hombre creci\u00f3 al igual que el movimiento modernista que ayud\u00f3 a definir.<\/p>\n<p>Una noche, cerca del final de mi viaje, Immanuel y yo condujimos por Managua hacia un \u00e1rea llena de puestos de comida, buscando un platillo llamado vigor\u00f3n y que est\u00e1 hecho de yuca, chicharr\u00f3n y col rallada que se sirven sobre una hoja de pl\u00e1tano. Las mesas a lo largo de la acera estaban repletas, en su mayor\u00eda de hombres parlanchines.<\/p>\n<p>No pod\u00eda entenderles nada, pero mov\u00edan los brazos y hablaban muy expresivamente. \u201cCreo que aqu\u00ed todos son poetas de alguna manera\u201d, brome\u00f3 Immanuel, mientras se re\u00eda. \u201cAc\u00e1, si le preguntas a una pareja que espera un beb\u00e9, si es ni\u00f1o o ni\u00f1a, \u00bfsabes qu\u00e9 pueden responderte?\u201d.<\/p>\n<p>\u201c\u00bfQu\u00e9?\u201d, le pregunt\u00e9.<\/p>\n<p>\u201cUn poeta\u201d.<\/p>\n<p>*Tim Neville es un colaborador frecuente de la secci\u00f3n de Viajes.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>* Un trayecto por las zonas del pa\u00eds centroamericano m\u00e1s marcadas por el poeta que renov\u00f3 la lengua espa\u00f1ola y con ello mostr\u00f3 el valor de la literatura latinoamericana, a 150 a\u00f1os de su natalicio. Tim Neville* | NYT Una vez que lo identificas, lo ves por todos lados. 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