{"id":48220,"date":"2018-01-09T11:41:53","date_gmt":"2018-01-09T17:41:53","guid":{"rendered":"http:\/\/elcronistadigital.com\/?p=48220"},"modified":"2018-01-09T11:41:53","modified_gmt":"2018-01-09T17:41:53","slug":"el-drama-por-las-pandillas-en-centroamerica","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/elcronistadigital.com\/?p=48220","title":{"rendered":"El drama por las pandillas en Centroam\u00e9rica"},"content":{"rendered":"<p><span style=\"color: #993300;\"><em><strong><a href=\"https:\/\/elcronistadigital.com\/wp-content\/uploads\/2018\/01\/salvattrucha.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignleft size-full wp-image-48221\" alt=\"salvattrucha\" src=\"https:\/\/elcronistadigital.com\/wp-content\/uploads\/2018\/01\/salvattrucha.jpg\" width=\"450\" height=\"252\" srcset=\"https:\/\/elcronistadigital.com\/wp-content\/uploads\/2018\/01\/salvattrucha.jpg 450w, https:\/\/elcronistadigital.com\/wp-content\/uploads\/2018\/01\/salvattrucha-300x168.jpg 300w, https:\/\/elcronistadigital.com\/wp-content\/uploads\/2018\/01\/salvattrucha-342x191.jpg 342w\" sizes=\"auto, (max-width: 450px) 100vw, 450px\" \/><\/a>* A Karla la quer\u00edan de mujer del hermano del sicario de la colonia. A su madre, Mar\u00eda, la violaron entre ocho por no pagar a la clica del Barrio 18 que controla el que era su vecindario los US$100 que le ped\u00edan. Para Lilibeth, el precio de la extorsi\u00f3n era m\u00e1s alto: US$700 a la semana. Todas ellas decidieron migrar.<\/strong><\/em><\/span><\/p>\n<p>Leire Ventas | BBC Mundo<\/p>\n<p>Al final de esta historia habr\u00e1 una familia centroamericana reubicada en alg\u00fan municipio seguro de M\u00e9xico, lejos de la amenaza del Barrio 18, la pandilla que controla su colonia y uno de los dos grandes grupos de ese tipo que aterrorizan a la regi\u00f3n.<\/p>\n<p>Pero de momento, la hija mayor, Karla, una espigada joven de 22 a\u00f1os, me cuenta: \u00abSi un pandillero te quiere para \u00e9l, no puedes hacer nada\u00bb.<\/p>\n<p>\u00abA una de mis compa\u00f1eras que se neg\u00f3 a irse con ellos la sacaron de clase y la mataron all\u00e1 mismo, a las puertas del colegio\u00bb, recuerda. \u00abQue era una advertencia, nos dijeron\u00bb.<\/p>\n<p>A ella tambi\u00e9n la escogieron.<\/p>\n<p>\u00abEl marido de mi hermana, que es el sicario de la colonia, la quer\u00eda de mujer de su hermano\u00bb, recuerda su madre, Mar\u00eda, vestida con una escueta camiseta de tirantes, pantal\u00f3n corto y sandalias, y desparramada en una silla de pl\u00e1stico en el pegajoso calor tropical de la frontera mexicana.<\/p>\n<p>\u00abPorque a los muchachos los reclutan, pero a nuestras ni\u00f1as las quieren para hacerlas suyas\u00bb, explica.<\/p>\n<p>Mar\u00eda se neg\u00f3 a entregar a su hija, pero eso no sirvi\u00f3 de freno. Y al d\u00eda siguiente el hermano del sicario decidi\u00f3 seguir a Karla all\u00e1 donde fuera.<\/p>\n<p>Por ese acoso fue que la familia, compuesta por la madre, un hijo var\u00f3n y dos hijas, decidi\u00f3 huir del municipio centroamericano, cuyo nombre no revelaremos por seguridad, y salir del pa\u00eds.<\/p>\n<p>Y hoy los cuatro ven los d\u00edas pasar encerrados en un habit\u00e1culo de seis metros por diez, en una ciudad de la frontera sur mexicana que tampoco identificaremos.<\/p>\n<p>Son solicitantes de asilo, como otros miles de centroamericanos, y forman parte de un programa de reubicaci\u00f3n del Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Refugiados (Acnur).<\/p>\n<p>\u00abDesplazamiento forzado\u00bb<\/p>\n<p>La Comisi\u00f3n Mexicana de Ayuda a Refugiados, el organismo encargado de darles tr\u00e1mite, recibi\u00f3 en 2016, 8.781 peticiones de asilo, un 154,6% m\u00e1s que el a\u00f1o anterior, seg\u00fan los datos m\u00e1s recientes hechos p\u00fablicos.<\/p>\n<p>M\u00e1s de la mitad se registra en la oficina que el ente tiene en Tapachula, en el estado mexicano de Chiapas, fronterizo con Guatemala, y casi todos los solicitantes son centroamericanos.<\/p>\n<p>Y aunque el organismo no revela los motivos por los que buscan refugio, las organizaciones no gubernamentales que trabajan con ellos aseguran que la violencia de las pandillas es uno de los factores de m\u00e1s peso tras la migraci\u00f3n en el que se conoce como el Tri\u00e1ngulo Norte de Centroam\u00e9rica: Honduras, El Salvador y Guatemala.<\/p>\n<p>Ya lo confirm\u00f3 el Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Derechos Humanos, Zeid Ra&#8217;ad Al Hussein, el 17 de noviembre, al concluir su visita oficial a El Salvador.<\/p>\n<p>El representante de la ONU us\u00f3 adem\u00e1s el t\u00e9rmino \u00abdesplazamiento forzado\u00bb por violencia, tanto interno como hacia exterior.<\/p>\n<p>Es el mismo que emplean organismos como la Acnur o la Procuradur\u00eda de Derechos Humanos (PDDH) de El Salvador para insistir a los gobiernos de turno que reconozcan el fen\u00f3meno como problema nacional, como punto de partida para dimensionarlo y empezar a ponerle soluci\u00f3n, algo que hasta el momento no ha ocurrido.<\/p>\n<p>En palabras del procurador en funciones, Ricardo G\u00f3mez, la raz\u00f3n por la que no se reconoce la problem\u00e1tica p\u00fablicamente es \u00abel costo pol\u00edtico ante la comunidad internacional\u00bb.<\/p>\n<p>As\u00ed lo dijo el 13 de diciembre, al presentar el segundo informe de la PDDH sobre el tema, en el que se se\u00f1ala que lo primero que hace migrar a las familias son las amenazas de muerte de las pandillas m\u00e1s numerosas del pa\u00eds (la Mara Salvatrucha 13 y las dos facciones de Barrio 18).<\/p>\n<p>A los pocos d\u00edas, el ministro de Justicia y Seguridad P\u00fablica, Mauricio Ram\u00edrez Landaverde, asegur\u00f3 que el gobierno tiene \u00abestudios de caracterizaci\u00f3n\u00bb que \u00abno respaldan las conclusiones\u00bb del informe y que demuestran que los principales motivos del desplazamiento son el econ\u00f3mico y la reunificaci\u00f3n familiar.<\/p>\n<p>BBC Mundo se puso en contacto con el Ministerio para hablar del tema, pero hasta el momento no obtuvo respuesta.<\/p>\n<p>Las organizaciones que trabajan en el \u00e1rea reconocen que la migraci\u00f3n es multicausal, pero insisten en que las estad\u00edsticas de los gobiernos sobre el tema ocultan muchas veces una problem\u00e1tica m\u00e1s compleja en la que la violencia juega un papel fundamental.<\/p>\n<p>As\u00ed se lo ilustr\u00f3 Celia Medrano, la directora de programas en El Salvador de Cristosal, una organizaci\u00f3n que aboga por los derechos humanos en Centroam\u00e9rica, al medio digital Factum en noviembre pasado.<\/p>\n<p>\u00abYo vengo deportado y me recibe un funcionario. Me pasa una encuesta y me pregunta: \u00bfPor qu\u00e9 usted se fue? Yo respondo: &#8216;Yo no ten\u00eda trabajo en El Salvador&#8217;. Queda registrado que me fui por razones econ\u00f3micas.<\/p>\n<p>Pero si hay oportunidad de generar la entrevista, esa persona puede empezar a explicar: &#8216;Yo me qued\u00e9 sin trabajo porque ten\u00eda un taller en Soyapango (un municipio del \u00e1rea metropolitana de la capital San Salvador). El taller fue objeto de extorsi\u00f3n por parte de las pandillas y ya no pude sostenerlo. Tuve que irme a otra zona, pero como en la otra zona ya no pod\u00eda generar un ingreso propio (\u2026) tuve que migrar para encontrar trabajo&#8217;.<\/p>\n<p>Pero entonces la raz\u00f3n no fue \u00fanicamente econ\u00f3mica. La persona se qued\u00f3 sin su medio de subsistencia tambi\u00e9n por la violencia. Ese tipo de aspectos no son contemplados\u00bb.<\/p>\n<p>Extorsiones<\/p>\n<p>Tal como lo contaba Medrano en su ejemplo, la extorsi\u00f3n es una de las formas en las que las pandillas generan violencia.<\/p>\n<p>Todo empez\u00f3 a pocos d\u00edas de que algunos miembros de la clica (c\u00e9lula) del Barrio 18 que controla su vecindario mataran a su marido ante la aterrorizada mirada de su hijo, por no querer invitarlos a m\u00e1s tragos con el dinero que hab\u00eda tomado prestado para ampliar la casa.<\/p>\n<p>\u00abYo ya les daba (a los pandilleros) 700 d\u00f3lares al mes\u00bb, cuenta la salvadore\u00f1a.<\/p>\n<p>Pero entonces le llegaron a pedir esa cantidad semanal. Si no la entregaba la \u00abdesaparecer\u00edan\u00bb, le prometieron, no sin antes cortar en pedacitos a su hijo. Y para que no le quedara ninguna duda, la golpearon \u00abcon un garrote\u00bb.<\/p>\n<p>Ante la imposibilidad de reunir el dinero cada semana, su madre pidi\u00f3 un pr\u00e9stamo que hoy siguen pagando.<\/p>\n<p>Pero el acoso sigui\u00f3. Y una noche, desesperada, decidi\u00f3 que su \u00fanica salida era la huida.<\/p>\n<p>\u00abEran las tres de la madrugada y sal\u00ed con mi hijo a la carretera, con lo puesto y sin saber para d\u00f3nde agarrar\u00bb, relata.<\/p>\n<p>Cuenta que un hombre mayor los llev\u00f3 en su coche a la capital y les indic\u00f3 c\u00f3mo hacer para llegar a la frontera de Guatemala con M\u00e9xico.<\/p>\n<p>\u00ab&#8216;Se van a ir para tal lado y p\u00eddanle a Dios que cuando crucen no haya (oficiales de) Migraci\u00f3n&#8217;, nos dijo el se\u00f1or. &#8216;Y si los agarran, cu\u00e9ntenles su caso, para que no los vayan a deportar'\u00bb, explica.<\/p>\n<p>Madre e hijo lograron pasar sin ser detenidos y llegaron hasta el municipio chiapaneco en el que viven ahora.<\/p>\n<p>All\u00ed les toc\u00f3 dormir en el parque y estar hasta tres d\u00edas seguidos sin comer. Pasaron meses para que acudieran a la Comisi\u00f3n Mexicana de Ayuda a los Refugiados. \u00abNo sab\u00eda ni que exist\u00eda\u00bb, reconoce.<\/p>\n<p>La Comar, tras revisar su caso, resolvi\u00f3 otorgarles el estatus de refugiados.<\/p>\n<p>Ahora tiene la residencia permanente, pero Lilibeth dice no sentirse segura.<\/p>\n<p>\u00abEl otro d\u00eda lleg\u00f3 un 18 de all\u00ed de donde viv\u00eda el padre de mi hijo\u00bb, cuenta la raz\u00f3n. \u00abCuando me ve, se me queda viendo (mirando). Yo no le doy la cara. Agacho la cabeza o me pongo la gorra\u00bb.<\/p>\n<p>Pero no es el \u00fanico. \u00abTengo que estar pendiente en todos lados, porque aqu\u00ed estamos en territorio fronterizo y est\u00e1n entrando muchos pandilleros\u00bb.<\/p>\n<p>Esta amenaza, que tambi\u00e9n mencionan otros centroamericanos que buscaron asilo en M\u00e9xico entrevistados por BBC Mundo en la zona fronteriza, ya est\u00e1 en el punto de mira de Acnur.<\/p>\n<p>\u00abYa no solo llegan individuos escapando de diversas situaciones de acoso y abuso en sus pa\u00edses de origen. Tambi\u00e9n hemos empezado a detectar la presencia de sus agentes perseguidores\u00bb, reconoce Jacqueline Villafa\u00f1a, asociada de Protecci\u00f3n de la Oficina de Terreno de la organizaci\u00f3n en la ciudad de Tapachula.<\/p>\n<p>\u00abYa arruinaron nuestros pa\u00edses, malearon a nuestros hijos y se robaron a nuestras hijas, y ahora aqu\u00ed quieren llegar a hacer lo mismo\u00bb, dice Mar\u00eda, desparramada en su asiento de pl\u00e1stico blanco.<\/p>\n<p>La entrevistamos el 21 de noviembre.<\/p>\n<p>Hablaba con gravedad, pero tambi\u00e9n con cierto alivio, sabedora de que le quedaban escasos d\u00edas en aquel ardiente cuarto de seis metros por diez.<\/p>\n<p>Hoy ella y sus tres hijos tratan de inventarse una nueva vida en otro estado mexicano, lejos del calor tropical y de las pandillas.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>* A Karla la quer\u00edan de mujer del hermano del sicario de la colonia. 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