{"id":4915,"date":"2012-01-20T10:06:26","date_gmt":"2012-01-20T16:06:26","guid":{"rendered":"http:\/\/elcronistadigital.com\/?p=4915"},"modified":"2012-01-20T10:06:26","modified_gmt":"2012-01-20T16:06:26","slug":"4915","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/elcronistadigital.com\/?p=4915","title":{"rendered":""},"content":{"rendered":"<p><a rel=\"attachment wp-att-4916\" href=\"https:\/\/elcronistadigital.com\/?attachment_id=4916\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignleft size-medium wp-image-4916\" title=\"narcomansiones\" src=\"https:\/\/elcronistadigital.com\/wp-content\/uploads\/2012\/01\/narcomansiones-300x191.jpg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"191\" srcset=\"https:\/\/elcronistadigital.com\/wp-content\/uploads\/2012\/01\/narcomansiones-300x191.jpg 300w, https:\/\/elcronistadigital.com\/wp-content\/uploads\/2012\/01\/narcomansiones-342x218.jpg 342w, https:\/\/elcronistadigital.com\/wp-content\/uploads\/2012\/01\/narcomansiones.jpg 616w\" sizes=\"auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/><\/a>Damien Cave<br \/>\nNew York Times News Service<\/p>\n<p>Distrito Federal.- En Estados Unidos existen pocos secretos en las bienes ra\u00edces. Los sitios de Internet han convertido casi todas las zonas habitacionales en grandes \u201copen-house\u201d, con espect\u00e1culos de diapositivas en Photoshop, tours en video e historial de precios, mientras que las celebridades, desde los de la categor\u00eda \u201cA\u201d a la \u201cD\u201d, abren con regularidad sus puertas a las c\u00e1maras de televisi\u00f3n y los fot\u00f3grafos de las revistas.<\/p>\n<p>Pero en M\u00e9xico, s\u00f3lo los centros vacacionales son tratados as\u00ed. Las casas en que viven los mexicanos ricos por lo general est\u00e1n rodeadas por rejas o muros que salvaguardan la privacidad de sus habitantes y los protegen de los intrusos. Y ningunas m\u00e1s ocultas que las residencias pertenecientes a narcos del pa\u00eds.<\/p>\n<p>Se trata de lugares de leyenda. En las novelas mexicanas, as\u00ed como en las pel\u00edculas, las viviendas de quienes son il\u00edcitamente ricos e infames son sitios lujosos de mala fama, con ba\u00f1os hechos con oro, mont\u00edculos de coca\u00edna o efectivo tirados por ah\u00ed y muebles como del tama\u00f1o de tronos. En la imaginaci\u00f3n p\u00fablica, lo que podr\u00eda llamarse \u201carquitectura\u201d o \u201cestilo narco\u201d son chillantes excesos.<\/p>\n<p>En realidad, s\u00f3lo algo de esto es verdad. Como corresponsal de The New York Times en M\u00e9xico, a menudo pas\u00e9 tiempo intentando comprender los mundos bajo las sombras, desde la inmigraci\u00f3n ilegal hasta las drogas, y entre m\u00e1s trataba de deducir c\u00f3mo funcionaban las redes del crimen organizado en el pa\u00eds, m\u00e1s me preguntaba sobre las personas que las dirig\u00edan: \u00bfd\u00f3nde viven, y c\u00f3mo es de verdad su vida hogare\u00f1a?<\/p>\n<p>No se trata necesariamente del tipo de art\u00edculo sobre el cual se pueda reportear tocando puertas, aunque s\u00ed toqu\u00e9 algunas en Tijuana y Ciudad Ju\u00e1rez, en casos donde pude localizar las direcciones de incidentes bien conocidos y se hab\u00eda arrestado a figuras de la droga. Tambi\u00e9n recurr\u00ed a funcionarios de la dependencia federal de subastas para que me ayudaran a entrar a varias casas incautadas en el Distrito Federal, todas ellas ocupadas recientemente por personas con v\u00ednculos conocidos o que se sospecha ten\u00edan v\u00ednculos con el crimen organizado (y en M\u00e9xico, por lo regular eso significa drogas).<\/p>\n<p>Delatan los avanzados sistemas de seguridad<\/p>\n<p>Debida a que las autoridades hab\u00edan decomisado los lugares apenas horas despu\u00e9s de que sus ocupantes partieran \u2013mientras que gran parte de mi recorrido tuvo lugar meses e inclusive a\u00f1os m\u00e1s tarde\u2013 con frecuencia me sent\u00eda como si estuviera meti\u00e9ndome de hurtadillas en la versi\u00f3n mexicana de Pompeya: bajo capas de polvo, la sensaci\u00f3n de vida cotidiana resultaba aparente de inmediato.<\/p>\n<p>En conjunto, las residencias que visit\u00e9 constitu\u00edan una combinaci\u00f3n de estereotipo y discordancia. Los dise\u00f1os y todos los objetos dejados atr\u00e1s indicaban lo rid\u00edculo y lo banal, con toques que resultaban confundidores o tr\u00e1gicos. Hab\u00eda indicios obvios de j\u00f3venes que ganaban demasiado, demasiado pronto, pero tambi\u00e9n hubo se\u00f1ales de vida familiar, peligro, aburrimiento y el evidente deseo de parecer sofisticado.<\/p>\n<p>En un pa\u00eds tan transparente como una cortina gruesa y oscura, los domicilios de los narcotraficantes terminaron pasando la prueba de la realidad \u2014una rara ventana hacia el mundo il\u00edcito y personal de la cultura del delito en M\u00e9xico.<\/p>\n<p>De campesinos a baj\u00e1s<\/p>\n<p>Las drogas, como el petr\u00f3leo, pueden producir montones de dinero con rapidez. Y en varias ciudades mexicanas, existen extensas casas con domos que poseen un toque \u00e1rabe. La mansi\u00f3n en el desierto de Amado Carrillo Fuentes \u2014un capo famoso por transportar coca\u00edna en aviones jumbo, y por morir al fallar una cirug\u00eda pl\u00e1stica en 1997\u2014 ha sido llamada el Palacio de las Mil y Una Noches, por el libro de cuentos de Medio Oriente y el sur asi\u00e1tico que incluye el de Aladino y la L\u00e1mpara Maravillosa.<\/p>\n<p>En poblaciones pujantes como Ciudad Ju\u00e1rez, ahora tales domos aparecen dondequiera que se encuentren a la venta los adornos de quienes avanzan en la escala social, sobre todo en malls y zonas habitacionales elegantes.<\/p>\n<p>De hecho, aunque en M\u00e9xico a menudo los detalles musulmanes han significado opulencia, algunos estudiosos de la cultura del delito mexicano dicen que los domos, o c\u00fapulas, se han convertido en taquigraf\u00eda visual del perdurable atractivo del negocio de las drogas: ofrecen un medio para subir. Para muchos de los habitantes locales, el delito representa una meritocracia en un pa\u00eds de oligarqu\u00eda y pobreza. Trabaja mucho, haz lo que hace falta, y un jefe del crimen organizado te recompensar\u00e1 con dinero, autom\u00f3viles y responsabilidad.<\/p>\n<p>\u201cEncuentran en el mundo del narco todo lo que no pueden encontrar en ning\u00fan otro lugar\u201d, dijo Jos\u00e9 Manuel Valenzuela, profesor de sociolog\u00eda en Tijuana en El Colegio de la Frontera Norte, un instituto de investigaciones. \u201cNo se trata nada m\u00e1s del dinero. Se trata del poder\u201d.<\/p>\n<p>Hacer alarde de dicho poder ten\u00eda m\u00e1s sentido durante los primeros a\u00f1os del auge en las drogas. En los 70 y 80, a\u00fan en los 90, construir como rey impresionaba a los reclutados y a la competencia. Pero con el tiempo, ahora que los conflictos entre los c\u00e1rteles han aumentado, y que los gobiernos de M\u00e9xico y Estados Unidos se han esforzado m\u00e1s por combatir el narcotr\u00e1fico, los capos de la droga se han vuelto m\u00e1s discretos, adquiriendo viviendas ya construidas en vez que erigir de la nada obvias residencias ostentosas.<\/p>\n<p>De hecho, la mayor\u00eda de las casas que visit\u00e9 dif\u00edcilmente eran palacios. Muchas eran totalmente promedio y amenazadoramente \u00fatiles, incluyendo la vivienda beige de concreto conocida en Ju\u00e1rez como la Casa de la Muerte debido a las docenas de cad\u00e1veres que se localizaron ah\u00ed en el 2004.<\/p>\n<p>Hasta en el extremo m\u00e1s lujoso de la gama, la mayor\u00eda de las casas podr\u00edan describirse mejor como de clase media alta. Api\u00f1adas en agradables zonas habitacionales, generalmente eran viviendas de tres a cinco rec\u00e1maras con una superficie aproximada de 270 metros cuadrados, sin encanto ni adornos exteriores. Lo que m\u00e1s delata a sus ocupantes: la escasez de ventanas que den a la calle y los mejores sistemas de seguridad que puedan adquirirse con dinero.<\/p>\n<p>Imagine entrar a una muebler\u00eda y que le digan que tiene 60 segundos para elegir los muebles de 15 habitaciones. La mayor\u00eda de nosotros nos quedar\u00edamos paralizados. Pero las casas de ciertos capos sugieren que tomaron decisiones muy r\u00e1pidas. Como si dijeran, \u201cdeme uno de todo\u201d.<\/p>\n<p>En la casa m\u00e1s suntuosa que vi en el Distrito Federal, alguna vez ocupada por un importador de productos farmac\u00e9uticos acusado de conspirar con el C\u00e1rtel de Sinaloa, las mesas barrocas se mezclaban con toques minimalistas de piel, alfombras orientales y una copia del \u201cGuernica\u201d de Picasso.<\/p>\n<p>En una vivienda m\u00e1s modesta junto a un campo de golf, donde se hab\u00edan subastado gran parte de los muebles, la \u00faltima mesa que quedaba conten\u00eda una variedad de electrodom\u00e9sticos y utensilios de cocina con dise\u00f1os que no combinaban entre s\u00ed, todos supervisados por un alto \u00e1ngel de cer\u00e1mica.<\/p>\n<p>Valenzuela me ayud\u00f3 a comprender estos ca\u00f3ticos interiores: uno de los grandes mitos del mundo de las drogas, me dijo, es que la riqueza llega con facilidad.<\/p>\n<p>\u201cNo es f\u00e1cil, se tiene que arriesgar la vida\u201d, dijo. \u201cEs r\u00e1pido\u201d.<\/p>\n<p>Y as\u00ed parece ser como estos narcotraficantes gastaban su dinero: alocadamente, como si para irse de compras hubiera un plazo impuesto por una profesi\u00f3n peligrosa.<\/p>\n<p>La oficina en casa<\/p>\n<p>Alrededor del mundo entero, muchos narcotraficantes trabajan desde su domicilio, de manera que sus casas tienden a ofrecer una mezcla de negocios y vida cotidiana. Lo anterior fue especialmente cierto en la vivienda a desnivel de Jos\u00e9 Jorge Balderas Garza, tambi\u00e9n conocido como JJ, un lugarteniente confeso de \u00c9dgar Valdez Villarreal, la Barbie, un ex astro de f\u00fatbol en Texas que se convirti\u00f3 en narco en Acapulco.<\/p>\n<p>La residencia, en las caras colinas del norte del Distrito Federal, tiene rec\u00e1maras en el piso superior ubicadas junto a la puerta principal. Abajo est\u00e1 la cocina, as\u00ed como un comedor que ha sido convertido en amplio sal\u00f3n de pesas con espejos, el cual conduce a la sala dominada por el gran escritorio de madera que se encuentra en la esquina.<\/p>\n<p>\u201cMire esto\u201d, dijo mi gu\u00eda tur\u00edstico gubernamental cuando entramos.<\/p>\n<p>Hac\u00eda aproximadamente un a\u00f1o que la polic\u00eda hab\u00eda arrestado a Balderas, y el escritorio a\u00fan estaba cubierto con evidencia del trabajo de JJ: bolsas de pl\u00e1stico y ligas, fundas vac\u00edas de pistolas Glock. Dentro del escritorio hab\u00eda varias cajas de pastillas y l\u00edquidos recetados, incluyendo un f\u00e1rmaco de hormonas que con frecuencia se usa para hacer crecer los m\u00fasculos.<\/p>\n<p>Cerca, encima del escritorio, hab\u00eda dos chupones para biber\u00f3n, una imagen incongruente dado que el piso de abajo era la caricatura de un apartamento de soltero, con luces negras, cortinas de terciopelo rojo, muebles con dise\u00f1os de cebra, un bar e incluso una bola de luces disco.<\/p>\n<p>Al parecer Balderas y sus escoltas partieron de prisa. En una mesa situada en medio de la habitaci\u00f3n, hab\u00eda vasos whiskeros, junto con botellas vac\u00edas de Buchanan\u2019s y latas vac\u00edas de Red Bull.<\/p>\n<p>Pero tambi\u00e9n hab\u00eda indicios de lo que antrop\u00f3logos como Howard Campbell de la Universidad de Texas en El Paso llaman evoluci\u00f3n generacional.<\/p>\n<p>Los j\u00f3venes narcotraficantes como Balderas tienden a exhibir un gusto m\u00e1s cosmopolita que sus predecesores.<\/p>\n<p>\u201cSon orgullosos y son vanidosos\u201d, dijo Campbell \u2014como evidencia el malet\u00edn marca Montblanc que estaba cerca del bar del primer piso y el men\u00fa en el refrigerador de Shu, el restaurant de sushi cuyos clientes lo describen por Internet como \u201ca la moda\u201d y \u201cdemasiado caro\u201d.<\/p>\n<p>Not\u00e9 el mismo men\u00fa en la barra de la cocina de un elegante apartamento en un alto piso que visit\u00e9 cerca de ah\u00ed. Aparentemente, algunos narcos prefieren ordenar a domicilio.<\/p>\n<p>Consentir a los ni\u00f1os<\/p>\n<p>En cierta casa situada en el Distrito Federal, un monstruo rosado de tres pisos con alberca bajo techo de vidrio, hab\u00eda tres cepillos de dientes tama\u00f1o infantil en uno de los ba\u00f1os, presuntamente todos para el hijo de Zhenli Ye Gon, el empresario chinomexicano arrestado en el 2007 por importar substancias prohibidas utilizadas a menudo para fabricar metanfetaminas. (Sigue dici\u00e9ndose inocente, a pesar de que las autoridades encontraron pistolas y m\u00e1s de 200 millones de d\u00f3lares escondidos en su casa).<\/p>\n<p>Para m\u00ed, estos diminutos cepillos dentales resultaban obsesionantes, el tipo de detalle que subsist\u00eda, porque revelaba lo que vi en tantas de estas viviendas: una combinaci\u00f3n no tan s\u00f3lo de exceso y riesgo, sino tambi\u00e9n de vida familiar.<\/p>\n<p>En la rec\u00e1mara principal, la fotograf\u00eda escolar del ni\u00f1o y el dibujo de monta\u00f1as que hab\u00eda hecho al cual agreg\u00f3 cari\u00f1osos mensajes para sus padres (\u201cte quiero mam\u00e1, te quiero pap\u00e1\u201d) hab\u00edan sido barridos hasta quedar en la misma pila que un estuche de Faberg\u00e9, el DVD de una pel\u00edcula titulada \u201cEl Corruptor\u201d y una jeringa. Un guardia de seguridad se\u00f1al\u00f3 la funda vac\u00eda de una pistola Beretta.<\/p>\n<p>\u00bfC\u00f3mo, me pregunt\u00e9, pod\u00edan unos padres exponer a sus hijos a un oficio tan peligroso? Pens\u00e9 en Eduardo Arellano F\u00e9lix, quien se encontraba en casa con su hija de 11 a\u00f1os durante el tiroteo en que fue capturado. \u00bfPens\u00f3 que alguna vez lo atrapar\u00edan o matar\u00edan?<\/p>\n<p>Valenzuela, el soci\u00f3logo, dijo que era precisamente lo contrario. Los ni\u00f1os constituyen una parte importante en la vida de los narcos, explic\u00f3, porque sus padres quieren que el legado contin\u00fae. Desean asimismo que la gente a la que quieren y en quien conf\u00edan disfrute las cosas por las cuales ellos trabajaron.<\/p>\n<p>\u201cLos narcos son mucho m\u00e1s complejos de lo que piensa la gente\u201d, dijo Valenzuela. \u201cNo son monstruos o extraterrestres de otro planeta. Poseen una gran parte de los mismos valores sociales que todos los dem\u00e1s\u201d.<\/p>\n<p>Tal vez. Pero el mundo mexicano del narco se ha vuelto mucho m\u00e1s despiadado en el transcurso de la \u00faltima d\u00e9cada. Durante los primeros a\u00f1os, hab\u00eda caprichos extravagantes, como la alberca en forma de guitarra que un capo construy\u00f3 en Ju\u00e1rez en los a\u00f1os 80, y el castillo del tama\u00f1o de una casa que mand\u00f3 hacer para las mu\u00f1ecas de su hija.<\/p>\n<p>Pero hace largo tiempo que el car\u00e1cter juguet\u00f3n dio paso a una cultura de violencia incesante, con m\u00e1s de 47 mil personas asesinadas en los \u00faltimos cinco a\u00f1os. Aquella vivienda con la piscina en forma de guitarra y la casa de mu\u00f1ecas en la actualidad es un centro para terapias f\u00edsicas sin fines de lucro, b\u00e1sicamente para ni\u00f1os discapacitados, muchos de ellos atendidos por heridas de bala.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Damien Cave New York Times News Service Distrito Federal.- En Estados Unidos existen pocos secretos en las bienes ra\u00edces. 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