{"id":49914,"date":"2019-02-12T11:41:50","date_gmt":"2019-02-12T17:41:50","guid":{"rendered":"http:\/\/elcronistadigital.com\/?p=49914"},"modified":"2019-02-12T11:41:50","modified_gmt":"2019-02-12T17:41:50","slug":"que-fue-de-los-pueblos-malditos-espanoles","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/elcronistadigital.com\/?p=49914","title":{"rendered":"\u00bfQu\u00e9 fue de los pueblos malditos espa\u00f1oles?"},"content":{"rendered":"<p><span style=\"color: #993300;\"><em><strong><a href=\"https:\/\/elcronistadigital.com\/wp-content\/uploads\/2019\/02\/pueblos-malditos.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignleft size-full wp-image-49915\" alt=\"pueblos malditos\" src=\"https:\/\/elcronistadigital.com\/wp-content\/uploads\/2019\/02\/pueblos-malditos.jpg\" width=\"400\" height=\"232\" srcset=\"https:\/\/elcronistadigital.com\/wp-content\/uploads\/2019\/02\/pueblos-malditos.jpg 400w, https:\/\/elcronistadigital.com\/wp-content\/uploads\/2019\/02\/pueblos-malditos-300x174.jpg 300w, https:\/\/elcronistadigital.com\/wp-content\/uploads\/2019\/02\/pueblos-malditos-342x198.jpg 342w\" sizes=\"auto, (max-width: 400px) 100vw, 400px\" \/><\/a>* Menospreciados durante siglos, los llamados \u201cpueblos malditos\u201d viven actualmente entre el fantasma de la Espa\u00f1a m\u00e1s negra y profunda y el deseo a reivindicar sus or\u00edgenes. El mismo mundo que les margin\u00f3 hoy les acoge, pero con heridas a\u00fan abiertas que tardar\u00e1n en cicatrizar.<\/strong><\/em><\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #003366;\"><strong>Janire R\u00e1mila | Enigmas<\/strong><\/span><\/p>\n<p>Bajo el t\u00e9rmino de \u201cpueblos malditos\u201d se conoci\u00f3 a una serie de comunidades que viv\u00edan aisladas, ajenas al mundo que les rodeaba. Tal situaci\u00f3n origin\u00f3 prejuicios tan viscerales entre sus vecinos, que estos les abocaron a la marginaci\u00f3n. A pesar de lo comentado, sigue resultando dif\u00edcil encontrar una causa \u00fanica que explique esa discriminaci\u00f3n sufrida por los chuetas, vaqueiros de alzada, hurdanos, pasiegos, maragatos y agotes. Lo que s\u00ed queda claro es que de ellos jam\u00e1s parti\u00f3 un inter\u00e9s por la enemistad, pero el ser diferentes, el mantener unas costumbres propias y fuertemente arraigadas\u2026 les conden\u00f3 irremediablemente.<\/p>\n<p>As\u00ed sucedi\u00f3 con los vaqueiros de alzada, habitantes de las monta\u00f1as bajas y mar\u00edtimas de Asturias fronterizas con Galicia. Su dedicaci\u00f3n primordial era el ganado vacuno \u2013de ah\u00ed la denominaci\u00f3n de vaqueiros\u2013 que cuidaban en medio de su forma de vida n\u00f3mada \u2013por eso lo de alzada\u2013. Sobre ellos escribi\u00f3 en el siglo XVIII el ilustrado Gaspar Melchor de Jovellanos, tras viajar por Asturias. De sus memorias se desprende que le choc\u00f3 sobremanera su composici\u00f3n familiar al decir que los vaqueiros no habitaban \u201cen villa, aldea, lugar o feligres\u00eda sino en una comunidad llamada por ellos bra\u00f1a\u201d. Como tal se entend\u00eda a un n\u00facleo familiar reducido, conformado por 20 \u00f3 30 personas a lo sumo, semejante a los clanes irlandeses y escoceses, que apenas manten\u00edan contacto entre s\u00ed. Esta existencia agreste y su econom\u00eda de subsistencia les exim\u00eda de pagar tributos, e incluso de realizar el servicio militar, participar en guerras o ser juzgados por los tribunales nacionales. Viv\u00edan en una sociedad propia y paralela, un modo de existencia heredada de sus antepasados, claramente diferenciada de las poblaciones lim\u00edtrofes. Y fue precisamente ese car\u00e1cter independiente, esa ausencia de contacto lo que provoc\u00f3 el recelo en el resto de los aldeanos, vi\u00e9ndolos como gente ladina, traicionera\u2026 despreciable.<\/p>\n<p>Algo parecido a lo que ocurri\u00f3 con los pasiegos en pleno coraz\u00f3n de Cantabria. Habitantes del Valle del Pas, tambi\u00e9n ellos ostentaban fama de ser personas cerradas, ancladas en un mundo particular donde la ganader\u00eda y el cultivo de la patata les arrebataba casi todas las horas del d\u00eda. La agreste orograf\u00eda del valle les preservaba del contacto vecinal, hasta el punto de que nunca hubo un censo de sus habitantes. Tampoco participaban en votaciones, ni pesaba sobre ellos la obligatoriedad del reclutamiento militar. No conoc\u00edan la electricidad y manten\u00edan costumbres propias de \u00e9pocas prehist\u00f3ricas, como emigrar de sus hogares en la llamada \u201cmuda\u201d, siempre a la b\u00fasqueda de mejores pastos y terrenos m\u00e1s c\u00e1lidos. Los cronistas aseguran que su marcada individualidad les imped\u00eda caer en la mendicidad y que sus problemas los solucionaban sin ayuda ajena. No es de extra\u00f1ar, por tanto, que se les viera con recelo, como personas orgullosas que menospreciaban a sus vecinos. Realmente no era as\u00ed, pero esta visi\u00f3n distorsionada arraig\u00f3 tan profundamente que comenzaron a ser demonizados y apartados de todo trato social.<\/p>\n<p>El caso de los agotes y de los chuetas es algo diferente. Los primeros habitaban \u2013y siguen haci\u00e9ndolo\u2013 principalmente en el valle navarro del Bazt\u00e1n, aunque tambi\u00e9n se les pod\u00eda encontrar en diversas localidades del sur franc\u00e9s. Eran gente pobre, sometida durante generaciones a la familia feudal de los Urs\u00faa y confinados en el barrio de Bozate, dentro del pueblo de Arizkun. Uno de sus actuales descendientes, Javier Santxotena, asegura que \u201ceran tan pobres que en ninguna de sus casas pod\u00eda verse un escudo familiar en la fachada, teniendo incluso que coger sus apellidos de la toponimia del lugar\u201d. Y fue esta pobreza lo que origin\u00f3 la leyenda de que todos los agotes padec\u00edan de lepra blanca \u2013enfermedad caracterizada por la aparici\u00f3n de eccemas y heridas en la piel\u2013, de que pose\u00edan una sangre tan caliente que si sosten\u00edan una manzana en su mano durante un par de horas, \u00e9sta terminaba resec\u00e1ndose o, incluso, de que pose\u00edan rasgos f\u00edsicos propios como la ausencia de l\u00f3bulo en la oreja y la presencia de un rabo semejante al del Diablo. Ideas descabelladas que \u00fanicamente fueron disipadas cuando se someti\u00f3 a cientos de agotes a exhaustivos ex\u00e1menes m\u00e9dicos, para averiguar la veracidad o falsedad de tales acusaciones.<\/p>\n<p>Un pueblo jud\u00edo en Mallorca<\/p>\n<p>Respecto a los chuetas, fue el origen de sus apellidos lo que les sentenci\u00f3 socialmente. Originarios de Mallorca, se considera chueta a la persona que ostente alguno de los 15 apellidos considerados como propios de este grupo social, todos ellos jud\u00edos y exclusivos de las islas. Durante siglos, sus miembros vivieron en la calle de Argenter\u00eda o Plater\u00eda, dentro del casco antiguo de la ciudad y a la vista del resto de mallorquines, pero manteniendo sus costumbres propias. Tan marcada fue su individualidad, que entre ellos se denominaban nosaltres \u2013nosotros\u2013, mientras que el resto del mundo eran els altres \u2013los otros\u2013. Lo que s\u00ed parece cierto es que no fueron ellos quienes marcaron esa diferencia, sino los antiguos miembros de la Inquisici\u00f3n espa\u00f1ola, que en su af\u00e1n por perseguir a los jud\u00edos no conversos abocaron a miles de personas a encerrarse en s\u00ed mismas y a desconfiar de los cristianos por el miedo a ser delatados. El propio t\u00e9rmino chueta procede de la palabra xulla, que significa \u201ctocino\u201d, en clara referencia sat\u00edrica a la abstinencia de consumir carne de cerdo entre los jud\u00edos.<\/p>\n<p>Tampoco los maragatos y los hurdanos se libraron del rechazo social. Los primeros habitaban al oeste de la provincia de Le\u00f3n, en una forma de vida semejante a la de los Vaqueiros de Alzada y los Pasiegos. El antrop\u00f3logo Julio Caro Baroja los investig\u00f3 durante numerosos viajes y entre sus conclusiones se\u00f1al\u00f3 que, \u201cdif\u00edcilmente se podr\u00e1 encontrar en toda Europa una regi\u00f3n en la que los elementos de la cultura moderna se encuentren en tal armon\u00eda con los datos de un pasado remoto\u201d. De esta frase se extrae la idea de que los maragatos s\u00ed confraternizaban con sus vecinos, pero manteniendo sus costumbres o su forma de pensar ante todo, lo que nuevamente fue el origen de un rechazo cruento e injustificado.<\/p>\n<p>Nada que ver con los hurdanos, esas gentes que habitaban los terrenos m\u00e1s abruptos del norte de C\u00e1ceres, valles de dif\u00edcil acceso, sin carreteras, donde la nieve los incomunicaba durante meses del resto de Espa\u00f1a. M\u00e1s que marginados, los hurdanos se convirtieron en seres legendarios. Pocas eran las personas que los hab\u00edan visto y cuando lo hac\u00edan, sus relatos asustaban por las descripciones de las casas y el aspecto de la gente. No era para menos. Apartados de todo progreso humano, los hurdanos sobreviv\u00edan exclusivamente de lo que criaban y cultivaban. La uni\u00f3n endog\u00e1mica de sus gentes propiciaba numeros\u00edsimos casos de imbecilidad entre la comunidad y la pobreza extrema que les rodeaba originaba raquitismo y enfermedades que intentaban curar a base de remedios naturales, al desconocer todo adelanto m\u00e9dico o medicina moderna.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>* Menospreciados durante siglos, los llamados \u201cpueblos malditos\u201d viven actualmente entre el fantasma de la Espa\u00f1a m\u00e1s negra y profunda y el deseo a reivindicar sus or\u00edgenes. El mismo mundo que les margin\u00f3 hoy les acoge, pero con heridas a\u00fan abiertas que tardar\u00e1n en cicatrizar. 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