{"id":52299,"date":"2020-03-02T07:39:37","date_gmt":"2020-03-02T13:39:37","guid":{"rendered":"http:\/\/elcronistadigital.com\/?p=52299"},"modified":"2020-03-02T07:39:37","modified_gmt":"2020-03-02T13:39:37","slug":"milena-quaglini-la-asesina-en-serie-de-pedofilos-y-violadores","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/elcronistadigital.com\/?p=52299","title":{"rendered":"Milena Quaglini, la asesina en serie de ped\u00f3filos y violadores"},"content":{"rendered":"<div id=\"attachment_52300\" style=\"width: 410px\" class=\"wp-caption alignleft\"><a href=\"https:\/\/elcronistadigital.com\/wp-content\/uploads\/2020\/03\/Milena.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" aria-describedby=\"caption-attachment-52300\" class=\"size-full wp-image-52300\" alt=\"Milena Quaglini, la justiciera asesina en serie italiana.\" src=\"https:\/\/elcronistadigital.com\/wp-content\/uploads\/2020\/03\/Milena.jpg\" width=\"400\" height=\"305\" srcset=\"https:\/\/elcronistadigital.com\/wp-content\/uploads\/2020\/03\/Milena.jpg 400w, https:\/\/elcronistadigital.com\/wp-content\/uploads\/2020\/03\/Milena-300x228.jpg 300w, https:\/\/elcronistadigital.com\/wp-content\/uploads\/2020\/03\/Milena-342x260.jpg 342w, https:\/\/elcronistadigital.com\/wp-content\/uploads\/2020\/03\/Milena-60x45.jpg 60w, https:\/\/elcronistadigital.com\/wp-content\/uploads\/2020\/03\/Milena-150x113.jpg 150w\" sizes=\"auto, (max-width: 400px) 100vw, 400px\" \/><\/a><p id=\"caption-attachment-52300\" class=\"wp-caption-text\">Milena Quaglini, la justiciera asesina en serie italiana.<\/p><\/div>\n<p><span style=\"color: #003366;\"><strong>M\u00f3nica G. \u00c1lvarez | La Vanguardia<\/strong><\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #993300;\"><em><strong>* La viuda negra italiana que de v\u00edctima pas\u00f3 a matar a tres hombres que la hab\u00edan maltrataron y abusado sexualmente.<\/strong><\/em><\/span><\/p>\n<p>Aquella noche, Mario volvi\u00f3 a abofetear y a insultar a Milena. Se hab\u00eda convertido en algo habitual desde que contrajeron matrimonio seis a\u00f1os atr\u00e1s. El hombre desahogaba su rabia golpeando el cuerpo de su mujer y, ella aguantaba pesarosa cada impacto. Sin embargo, algo en Quaglini cambi\u00f3 esa madrugada cuando aprovechando que su esposo se qued\u00f3 dormido, le at\u00f3 las manos, los pies y el cuello con una cuerda y comenz\u00f3 a atizarlo con un objeto de madera. Una vez muerto, arrastr\u00f3 el cad\u00e1ver hasta el balc\u00f3n, lo cubri\u00f3 y llam\u00f3 a los Carabinieri. \u201c\u00bfPolic\u00eda? Mat\u00e9 a mi esposo\u201d, confes\u00f3 con voz temblorosa.<\/p>\n<p>No fue el \u00fanico asesinato que cometi\u00f3 esta v\u00edctima de malos tratos. Con cada crimen, Milena Quaglini se transform\u00f3 en una especie de justiciera de ped\u00f3filos y violadores. Una de las pocas asesinas en serie que ti\u00f1en la cr\u00f3nica negra de Italia.<\/p>\n<p>Bajo el yugo<\/p>\n<p>Procedente de una familia aparentemente \u201cnormal\u201d \u2013como rese\u00f1aron sus vecinos-, Milena naci\u00f3 en 1957 en la localidad italiana de Mezzanino, en la provincia de Pav\u00eda. Pero su infancia no fue tal y como la describ\u00edan sus allegados. Bajo el yugo de un padre dictador y maltratador, la ni\u00f1a creci\u00f3 en un hogar donde las patadas, las bofetadas y los insultos eran de lo m\u00e1s habitual. Una infancia marcada por la violencia de un patriarca autoritario que llev\u00f3 a Milena a poner tierra de por medio en cuanto tuvo la menor ocasi\u00f3n.<\/p>\n<p>Tras graduarse en contabilidad, Milena conoci\u00f3 a Enrico, un hombre divorciado diez a\u00f1os mayor que ella, con quien se cas\u00f3 y tuvo su primer hijo, Dario. La muerte repentina del marido a causa de una diabetes, sumi\u00f3 a la joven en una profunda depresi\u00f3n.<\/p>\n<p>Pese a quedarse viuda y sola con su peque\u00f1o, Milena no quiso regresar al hogar familiar para as\u00ed evitar que su hijo creciese en un entorno hostil. Al tiempo que encontr\u00f3 un nuevo trabajo en un centro comercial, tambi\u00e9n volvi\u00f3 a enamorarse. Era Mario Fogli, separado y diez a\u00f1os mayor que ella. La relaci\u00f3n parec\u00eda ir viento en popa, pero el segundo embarazo de Milena en 1992, llev\u00f3 al l\u00edmite al nuevo c\u00f3nyuge.<\/p>\n<p>Mario comenz\u00f3 a comportarse de forma brusca y agresiva, a gritarle, golpearla y perder la paciencia por cualquier tonter\u00eda, mientras Milena empez\u00f3 a sumirse en el alcohol para evadirse.<\/p>\n<p>Con el nacimiento de una nueva hija (la segunda para Mario), la situaci\u00f3n se volvi\u00f3 a\u00fan m\u00e1s dram\u00e1tica. Las peleas eran constantes, Mario estaba cada vez m\u00e1s iracundo, no lograba tener un trabajo fijo y se acumulaban las deudas. Entonces, Milena decidi\u00f3 buscar un empleo mejor. Lo encontr\u00f3 como cuidadora de un se\u00f1or de 80 a\u00f1os, Giusto Dalla Pozza. Tal fue la confianza que le transmiti\u00f3 la mujer al anciano que este le hizo un pr\u00e9stamo de cuatro millones de liras (unos dos mil euros). Pero detr\u00e1s de aquella buena acci\u00f3n, hab\u00eda gato encerrado.<\/p>\n<p>Un d\u00eda, el hombre se mostr\u00f3 muy enfadado con Milena porque todav\u00eda no le hab\u00eda devuelto el dinero. Ella intent\u00f3 tranquilizarlo, pero Giusto la agarr\u00f3 del brazo, la empuj\u00f3 sobre la cama e intent\u00f3 violarla. La mujer trat\u00f3 de quit\u00e1rselo de encima agarrando una l\u00e1mpara y estamp\u00e1ndosela en la cabeza. El anciano se desmay\u00f3 y muri\u00f3. Milena huy\u00f3 despavorida.<\/p>\n<p>Horas m\u00e1s tardes y ya m\u00e1s calmada, la hasta ahora v\u00edctima regres\u00f3 a la escena del crimen para urdir un plan que la eximiera del delito. Llam\u00f3 a la Polic\u00eda y les cont\u00f3 que al entrar hall\u00f3 a Giusto tirado en el suelo sobre un gran charco de sangre. Las explicaciones de Milena apuntaban a que el hombre hab\u00eda sido objeto de un ataque o de un robo, as\u00ed que los investigadores la dejaron marchar. En ning\u00fan momento sospecharon de ella.<\/p>\n<p>Encararse a su agresor hizo que Milena tambi\u00e9n sacase fuerzas para enfrentarse a su marido. No hab\u00eda d\u00eda que Mario no le pusiese una mano encima. Hasta la noche del 1 de agosto de 1999. Aquella madrugada, la mujer, harta del maltrato continuo, decidi\u00f3 vengarse.<\/p>\n<p>La venganza<\/p>\n<p>Despu\u00e9s de una fuerte discusi\u00f3n donde, de nuevo, volaron los escarnios, los tortazos y los insultos, Mario se qued\u00f3 dormido. Milena esper\u00f3 pacientemente a que \u00e9l cayera en el letargo, quer\u00eda quit\u00e1rselo de en medio. Entonces, tom\u00f3 una soga y se la coloc\u00f3 en pies y manos, tambi\u00e9n alrededor del cuello. Al tirar fuertemente de la garganta, \u00e9l se despert\u00f3 e intent\u00f3 zafarse, pero ella le peg\u00f3 con un objeto de madera en la cabeza. Para cerciorarse de que mor\u00eda, apret\u00f3 la cuerda hasta asfixiarlo.<\/p>\n<p>Para evitar que sus hijos encontrasen el cuerpo, lo arrastr\u00f3 al balc\u00f3n y lo cubri\u00f3 con bolsas de pl\u00e1stico. No fue hasta la tarde del d\u00eda siguiente cuando Milena llam\u00f3 a la Polic\u00eda. Desde la central escucharon una voz temblorosa que dec\u00eda: \u201cMat\u00e9 a mi esposo\u201d.<br \/>\nVarias patrullas de Carabinieri acudieron al domicilio familiar, en la localidad de Broni, y se encontraron con una mujer de 41 a\u00f1os completamente aturdida. Su intenci\u00f3n no era asesinar a su marido, sino solo asustarlo. Aquello lo repiti\u00f3 hasta la saciedad durante el juicio, como tambi\u00e9n el infierno que hab\u00eda vivido a manos de Mario.<\/p>\n<p>Finalmente, el tribunal de Voghera la conden\u00f3 a 14 a\u00f1os prisi\u00f3n. Despu\u00e9s de la sentencia, los abogados de Milena presentaron varios recursos. Apelaban a que la mujer ten\u00eda una enfermedad mental. Sali\u00f3 en libertad a los 6 a\u00f1os pero bajo la condici\u00f3n de arresto domiciliario. Jam\u00e1s se arrepinti\u00f3 del crimen.<\/p>\n<p>Una vez libre, Milena necesitaba rehacer su vida. Pidi\u00f3 ayuda a su madre, pero le dio la espalda. Despu\u00e9s de varios a\u00f1os sobria, la mujer volvi\u00f3 a caer en la bebida, una adicci\u00f3n que jam\u00e1s lleg\u00f3 a superar. Sola y ante el rechazo de sus vecinos, decidi\u00f3 compartir piso con un desconocido despu\u00e9s de ver un anuncio en el diario. En el mensaje, Angelo Porello se describ\u00eda como un hombre divorciado, de 53 a\u00f1os, en busca de pareja, convivencia y \u201cluego ya veremos\u201d.<\/p>\n<p>La exconvicta encontr\u00f3 en este mensaje una buena soluci\u00f3n para comenzar de nuevo. Le respondi\u00f3 y acudi\u00f3 al domicilio en Bascap\u00e8. El entendimiento entre ambos era bueno, hasta que Milena se enter\u00f3 de que Angelo era un pederasta acusado por abusos sexuales a menores. Ah\u00ed empez\u00f3 a distanciarse y \u00e9l sac\u00f3 a relucir su lado m\u00e1s violento.<\/p>\n<p>Una nueva violaci\u00f3n<\/p>\n<p>Todo explot\u00f3 cuando la noche del 5 de octubre de 1999, Angelo golpe\u00f3 y viol\u00f3 a Milena en dos ocasiones. Tras la agresi\u00f3n sexual, la mujer se levant\u00f3 y le ofreci\u00f3 un caf\u00e9. Esa era su particular venganza porque, minutos m\u00e1s tarde, el hombre cay\u00f3 desmayado. Le hab\u00eda echado varios somn\u00edferos en la bebida.<\/p>\n<p>Una vez inconsciente, Milena lo traslad\u00f3 hasta el ba\u00f1o, lo meti\u00f3 en la ba\u00f1adera y lo ahog\u00f3. Una vez muerto, la mujer lo escondi\u00f3 sobre una monta\u00f1a de esti\u00e9rcol que hab\u00eda en el jard\u00edn y huy\u00f3. Veinte d\u00edas m\u00e1s tarde, la Polic\u00eda encontr\u00f3 el cad\u00e1ver en un avanzado estado de descomposici\u00f3n.<\/p>\n<p>Durante la investigaci\u00f3n, los agentes registraron el domicilio en busca de cualquier prueba que los llevara al culpable. Localizaron varias cajas vac\u00edas de somn\u00edferos, cabello de mujer sobre la cama y las cartas que Milena escribi\u00f3 a la v\u00edctima respondiendo a su anuncio. Cuando los Carabinieri lograron dar con Milena, esta les confes\u00f3 el asesinato con todo tipo de detalles.<\/p>\n<p>Pero esta declaraci\u00f3n del 23 de noviembre hizo recordar a los investigadores que la mujer ya hab\u00eda estado envuelta en dos muertes m\u00e1s. Por un lado, la de un anciano de ochenta a\u00f1os de la que jam\u00e1s hubo prueba alguna en su contra; y por otro, el crimen de su marido por el que s\u00ed fue encarcelada. Ante unas evidencias tan claras, Milena termin\u00f3 asumiendo la culpa de los tres homicidios.<\/p>\n<p>\u201cCuando alguien reacciona mal, yo reacciono peor\u201d, se justificaba Quaglini durante el juicio, como si su comportamiento se debiera a un trastorno mental. As\u00ed lo apuntaron sus abogados ante la audiencia y por eso el propio juez orden\u00f3 su evaluaci\u00f3n psiqui\u00e1trica, quer\u00eda dilucidar si era imputable o no.<\/p>\n<p>Dos psiquiatras se encargaron de examinar a la acusada. El primero fue el doctor Mario Mantero, quien asegur\u00f3 que Milena era incapaz de entender y querer, y que por ello, deb\u00eda ser tratada en un centro y no castigada con pena de c\u00e1rcel. El segundo informe lleg\u00f3 de la mano del profesor de psicopatolog\u00eda forense y criminolog\u00eda por la Universidad de Mil\u00e1n, Gianluigi Ponti, que diagnostic\u00f3 un trastorno y, por tanto, su recuperaci\u00f3n en un centro adecuado.<\/p>\n<p>El 13 de octubre del 2000 y tras tener en cuenta ambas conclusiones, el magistrado de la corte de Mil\u00e1n conden\u00f3 a Milena a seis a\u00f1os y ocho meses de prisi\u00f3n por la muerte de Mario. Cuatro meses m\u00e1s tarde, el juzgado de Padua la sentenci\u00f3 a un a\u00f1o y ocho meses por el asesinato del anciano. Seg\u00fan la sala, la mujer actu\u00f3 en defensa propia.<\/p>\n<p>En cuanto al asesinato de Angelo, la tercera v\u00edctima, se tuvo en consideraci\u00f3n un tercer informe psiqui\u00e1trico elaborado por el profesor Maurizio Marasco. En \u00e9l afirmaba que Milena era capaz de comprender las consecuencias de sus acciones, y que los tres delitos ten\u00edan \u201cun denominador com\u00fan: sexo, violencia y muerte\u201d. Adem\u00e1s, la mujer pose\u00eda \u201cla urgente necesidad de vengarse de los males sufridos\u201d, s\u00edmbolo de la \u201cvenganza\u201d que habr\u00eda ejercido \u201ccontra su padre\u201d. Y concluy\u00f3 que esta \u201ctr\u00edada\u201d de asesinatos representar\u00eda \u201cla figura criminol\u00f3gica del asesino en serie\u201d.<\/p>\n<p>Mientras el tribunal valoraba esta \u00faltima evaluaci\u00f3n, Milena permanec\u00eda en la prisi\u00f3n femenina de Vigevano dispuesta a realizar toda clase de actividades, como por ejemplo, pintura. Los terapeutas ve\u00edan un cambio significativo en ella e, incluso, que podr\u00eda recuperarse y hacer una vida normal.<\/p>\n<p>Sin embargo, d\u00edas antes de que Milena conociese el veredicto por el asesinato de Angelo, se quit\u00f3 la vida. Ocurri\u00f3 la madrugada del 16 de octubre de 2001 cuando la mujer tom\u00f3 una de las s\u00e1banas de su cama, la cort\u00f3 en tiras y utilizando una de ellas, se at\u00f3 un extremo alrededor del cuello y el otro a un armario. Dej\u00f3 caer su cuerpo y se ahorc\u00f3. Cuando los funcionarios acudieron a la celda a la ma\u00f1ana siguiente, encontraron una nota que dec\u00eda: \u201cNo puedo soportarlo m\u00e1s, perd\u00f3name, mam\u00e1\u201d.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>M\u00f3nica G. \u00c1lvarez | La Vanguardia * La viuda negra italiana que de v\u00edctima pas\u00f3 a matar a tres hombres que la hab\u00edan maltrataron y abusado sexualmente. 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