{"id":54227,"date":"2021-03-02T10:28:40","date_gmt":"2021-03-02T16:28:40","guid":{"rendered":"http:\/\/elcronistadigital.com\/?p=54227"},"modified":"2021-03-02T10:28:40","modified_gmt":"2021-03-02T16:28:40","slug":"argumento-de-autoridad-el-recurso-de-quienes-no-tienen-argumentos","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/elcronistadigital.com\/?p=54227","title":{"rendered":"Argumento de autoridad, el recurso de quienes no tienen argumentos"},"content":{"rendered":"<p><a href=\"https:\/\/elcronistadigital.com\/wp-content\/uploads\/2021\/03\/aa4.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignleft size-full wp-image-54228\" alt=\"aa\" src=\"https:\/\/elcronistadigital.com\/wp-content\/uploads\/2021\/03\/aa4.jpg\" width=\"400\" height=\"260\" srcset=\"https:\/\/elcronistadigital.com\/wp-content\/uploads\/2021\/03\/aa4.jpg 400w, https:\/\/elcronistadigital.com\/wp-content\/uploads\/2021\/03\/aa4-300x195.jpg 300w, https:\/\/elcronistadigital.com\/wp-content\/uploads\/2021\/03\/aa4-342x222.jpg 342w\" sizes=\"auto, (max-width: 400px) 100vw, 400px\" \/><\/a>Todos, en alg\u00fan momento, hemos sucumbido ante el argumentum ad verecundiam o argumento de autoridad. No es dif\u00edcil, puesto que en nuestra sociedad a menudo se presta m\u00e1s atenci\u00f3n a la fuente del discurso que a su veracidad. Pensamos que si lo ha dicho alguien \u201cimportante\u201d, ser\u00e1 verdad. Por desgracia, se trata de una trampa relativamente com\u00fan en la que caemos sin darnos cuenta. As\u00ed terminamos aceptando ideas falsas o incorrectas sin cuestionarlas.<\/p>\n<p>\u00bfQu\u00e9 es el argumento de autoridad?<\/p>\n<p>El argumento ad verecundiam, tambi\u00e9n conocido argumentum ad auctoritatem, consiste en defender que una idea es verdadera solo porque quien la cita es una persona de autoridad en la materia que nos infunde respeto. De hecho, m\u00e1s que un argumento es una falacia. Las falacias son razones aparentemente v\u00e1lidas para demostrar o refutar una idea, aunque en realidad esas razones carecen de fundamento l\u00f3gico.<\/p>\n<p>Muchas personas recurren a las falacias de manera intencional para intentar persuadir o manipular a los dem\u00e1s, a pesar de que son plenamente conscientes de que sus argumentos carecen de rigor y veracidad. El problema es que algunas de esas falacias pueden llegar a ser muy persuasivas, por lo que no siempre es f\u00e1cil detectarlas. Tal es el caso del argumento de autoridad.<\/p>\n<p>Las dos trampas que encierra el argumento ad verecundiam<\/p>\n<p>El argumento ad verecundiam es un recurso que se sustenta en el testimonio o citas de personas, generalmente famosas o de reconocido prestigio o autoridad o incluso especialistas en el tema. B\u00e1sicamente, su l\u00f3gica es la siguiente:<\/p>\n<p>\u2022 Todo lo que X dice es cierto,<br \/>\n\u2022 Si X dice \u00abesto\u00bb,<br \/>\n\u2022 Entonces \u00abesto\u00bb es cierto.<\/p>\n<p>Sin embargo, este argumento aparentemente l\u00f3gico parte de un error ya que \u201ctodo lo que dice X\u201d no tiene necesariamente que ser cierto. No solo porque X puede mentir, sino tambi\u00e9n porque puede equivocarse o tener una visi\u00f3n sesgada.<\/p>\n<p>A pesar de ello, el argumento de autoridad se suele utilizar con dos objetivos:<\/p>\n<p>Adelantarse a posibles opiniones contrarias, desmont\u00e1ndolas de antemano simplemente porque no provienen de una fuente de autoridad, de manera que se cierra cualquier posibilidad de di\u00e1logo.<br \/>\nReforzar la idea o tesis que se quiere defender, apoy\u00e1ndose no en argumentos, razones y explicaciones sino en una persona que goza de cierto respeto o prestigio dentro de la sociedad.<\/p>\n<p>Poder del referente, el fen\u00f3meno psicol\u00f3gico que sustenta esta falacia<\/p>\n<p>La falacia ad verecundiam no es un fen\u00f3meno nuevo. Cuentan que los pitag\u00f3ricos recurr\u00edan a menudo a ella para respaldar sus conocimientos. Cuando alguien les ped\u00eda que se explicaran, simplemente respond\u00edan que \u201cel maestro lo ha dicho\u201d. Por eso esta falacia tambi\u00e9n se conoce con la frase latina \u201cmagister dixit\u201d.<\/p>\n<p>En la \u00e9poca medieval, la expresi\u00f3n \u201cRoma locuta, causa finita\u201d, que significaba \u201cRoma ha hablado, la cuesti\u00f3n est\u00e1 zanjada\u201d tambi\u00e9n se basaba en esta falacia. Se refer\u00eda a que, una vez que la Iglesia cat\u00f3lica hab\u00eda definido una verdad, esta se convert\u00eda autom\u00e1ticamente en un dogma que no aceptaba cuestionamientos. Por tanto, no era necesario explicar dicha \u00abverdad\u00bb o buscar sus causas, bastaba hacer referencia a la Iglesia para acallar cualquier intento de discusi\u00f3n o cr\u00edtica constructiva.<\/p>\n<p>Por desgracia, en las Ciencias tampoco faltan los ejemplos de argumento de autoridad. En la ense\u00f1anza que se impart\u00eda en las universidades medievales, las ideas que estaban recogidas en los manuales de los escritores antiguos no se pod\u00edan cuestionar, como el caso de los conocimientos de Galeno en Medicina o de Ptolomeo en Astronom\u00eda.<\/p>\n<p>Obviamente, recurrir al argumento de autoridad impide la discusi\u00f3n constructiva que conduce al cambio o a la mejor\u00eda de la idea original. Aunque hayamos dejado atr\u00e1s el Medioevo, esta falacia nos sigue acompa\u00f1ando. Y caemos en ella cada vez que pensamos que algo es cierto solo porque lo ha dicho una figura de autoridad del gobierno, un experto o incluso una figura famosa.<\/p>\n<p>De hecho, es la estrategia a la que recurren muchas campa\u00f1as de marketing cuando usan en sus anuncios a personas importantes que son un referente para determinados grupos de compradores. Se asume impl\u00edcitamente que, si esa persona afirma que ese producto o servicio es bueno, ser\u00e1 cierto.<\/p>\n<p>En realidad, este fen\u00f3meno se basa en una tendencia humana muy arraigada que consiste en buscar puntos de referencia externos para guiar nuestros comportamientos o decisiones. Cuando somos peque\u00f1os, por ejemplo, y no sabemos c\u00f3mo reaccionar ante una situaci\u00f3n nueva, miramos a nuestros padres en busca de las se\u00f1ales que nos indiquen qu\u00e9 debemos hacer.<\/p>\n<p>De adultos, aunque hayamos adquirido m\u00e1s experiencia de vida, seguimos buscando esos puntos de referencia, sobre todo cuando atravesamos \u00e9pocas de gran incertidumbre o nos encontramos ante situaciones in\u00e9ditas. Sin embargo, es precisamente en esos momentos en los que debemos estar m\u00e1s atentos que nunca porque cualquier persona puede erigirse como un \u00abreferente\u00bb sin ser un punto de referencia fiable.<\/p>\n<p>De hecho, en ciertos sistemas de organizaci\u00f3n social, como en las dictaduras, el argumento de autoridad puede llegar a convertirse en el \u00fanico argumento existente, de manera que se impone una visi\u00f3n \u00fanica de c\u00f3mo deben ser las cosas. Ese mismo fen\u00f3meno se replica en el seno de las familias autoritarias. En esos casos, los ni\u00f1os no reciben una explicaci\u00f3n l\u00f3gica a las normas y reglas que se imponen en el hogar, sino que escucha: \u201c\u00a1Porque lo digo yo y punto!\u201d.<\/p>\n<p>\u00bfEl argumento ad verecundiam es siempre falso?<\/p>\n<p>Existen diferentes tipos de argumentos de autoridad y no todos son falsos. Es importante aprender a distinguir las afirmaciones ciertas de aquellas que no lo son, aunque est\u00e9n sustentadas en el poder del referente.<\/p>\n<p>Podemos decir, por ejemplo, que pi (\u03c0) es 3,14 porque lo dijo Arqu\u00edmedes recurriendo al t\u00edpico \u201cmagister dixit\u201d. La afirmaci\u00f3n de que pi equivale a 3,14 es cierta, pero el argumento que utilizamos para respaldarlo no es v\u00e1lido. En realidad, tendr\u00edamos que explicar el m\u00e9todo que se utiliza para calcular pi.<\/p>\n<p>Por supuesto, vale aclarar que no se trata de desacreditar a los especialistas de los diversos \u00e1mbitos de acci\u00f3n, pues en muchos casos pueden tener un conocimiento m\u00e1s vasto y s\u00f3lido que el nuestro. Sin embargo, aceptar determinadas ideas solo porque las ha dicho alguien importante, sin intentar entenderlas, no es dial\u00e9ctico ni inteligente.<\/p>\n<p>Einstein dijo que \u00absi no lo puedes explicar con simplicidad, es que no lo entiendes bien\u00ab. Todas las ideas, incluso las m\u00e1s complejas de F\u00edsica Cu\u00e1ntica o de Ingenier\u00eda Social, se pueden explicar de manera sencilla para que todos puedan entenderlas. Usar el argumento de autoridad para evadir esas explicaciones implica mantenernos en las sombras de la ignorancia.<\/p>\n<p>Las seis preguntas cr\u00edticas de Walton para desenmascarar el argumento de autoridad<\/p>\n<p>El fil\u00f3sofo Douglas Walton explic\u00f3 que el argumento de autoridad implica usar el \u201cpoder\u201d como arma, en vez de recurrir a la raz\u00f3n y la cognici\u00f3n. Afirm\u00f3 que se trata de \u201cmal uso de la apelaci\u00f3n a una autoridad como fuente para intentar prevalecer injustamente o \u2018silenciar a la oposici\u00f3n\u2019 en una discusi\u00f3n\u201d.<\/p>\n<p>Para no caer en esta falacia, Walton ofreci\u00f3 una lista de seis preguntas cr\u00edticas para evaluar el argumento de autoridad que nos presenta la persona \u00abA\u00bb recurriendo al poder del referente de \u00abX\u00bb:<\/p>\n<p>1. Experiencia \u2013 \u00bfQu\u00e9 credibilidad tiene X como fuente experta?<\/p>\n<p>2. Campo \u2013 \u00bfEs X un experto en el campo sobre el que est\u00e1 hablando A?<\/p>\n<p>3. Opini\u00f3n \u2013 \u00bfQu\u00e9 est\u00e1 dando a entender A sobre lo que dijo X?<\/p>\n<p>4. Confiabilidad \u2013 \u00bfEs X una persona confiable y honesta como fuente o puede estar sesgada?<\/p>\n<p>5. Coherencia \u2013 \u00bfA es coherente con lo que afirman otros expertos?<\/p>\n<p>6. Evidencias \u2013 \u00bfLa afirmaci\u00f3n de X est\u00e1 basada en evidencias?<\/p>\n<p>Con estas preguntas en mente, podr\u00edamos analizar si una idea es v\u00e1lida o, al contrario, es solo una falacia basada en el poder del referente o incluso si quien nos est\u00e1 trasmitiendo esa idea la est\u00e1 deformando a su conveniencia. Sin duda, en los tiempos que corren, son seis preguntas que deber\u00edamos plantearnos a menudo.<\/p>\n<p>Fuentes:<\/p>\n<p>Peyton, T. et. Al. (2018) Examining the Relationship Between Leaders\u2019 Power Use, Followers\u2019 Motivational Outlooks, and Followers\u2019 Work Intentions. Front Psychol; 9: 2620.<\/p>\n<p>Ciurria, M. &amp; Altamimi, K. (2014) Argumentum ad Verecundiam: New Gender-based Criteria for Appeals to Authority. Argumentation; 28(4): 437\u2013452.<\/p>\n<p>Woods, J. &amp; Walton, D. (1974) Argumentum ad verecundiam. Philosophy and Rhetoric; 7(3): 135- 153.<\/p>\n<p>Walton, D. (1997) Appeal to expert opinion: Arguments from authority. University Park: Pennsylvania State University Press.<\/p>\n<p>La entrada Argumento de autoridad, el recurso de quienes no tienen argumentos se public\u00f3 primero en Rinc\u00f3n de la Psicolog\u00eda.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Todos, en alg\u00fan momento, hemos sucumbido ante el argumentum ad verecundiam o argumento de autoridad. No es dif\u00edcil, puesto que en nuestra sociedad a menudo se presta m\u00e1s atenci\u00f3n a la fuente del discurso que a su veracidad. Pensamos que si lo ha dicho alguien \u201cimportante\u201d, ser\u00e1 verdad. 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