{"id":6380,"date":"2012-04-15T11:09:16","date_gmt":"2012-04-15T17:09:16","guid":{"rendered":"http:\/\/elcronistadigital.com\/?p=6380"},"modified":"2012-04-15T11:09:16","modified_gmt":"2012-04-15T17:09:16","slug":"nicaragua-la-decada-sandinista","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/elcronistadigital.com\/?p=6380","title":{"rendered":"Nicaragua, la d\u00e9cada sandinista"},"content":{"rendered":"<div id=\"attachment_6381\" style=\"width: 310px\" class=\"wp-caption alignleft\"><a rel=\"attachment wp-att-6381\" href=\"https:\/\/elcronistadigital.com\/?attachment_id=6381\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" aria-describedby=\"caption-attachment-6381\" class=\"size-medium wp-image-6381\" title=\"Nicaragua, tanqueta\" src=\"https:\/\/elcronistadigital.com\/wp-content\/uploads\/2012\/04\/Nicaragua-tanqueta-300x195.jpg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"195\" srcset=\"https:\/\/elcronistadigital.com\/wp-content\/uploads\/2012\/04\/Nicaragua-tanqueta-300x195.jpg 300w, https:\/\/elcronistadigital.com\/wp-content\/uploads\/2012\/04\/Nicaragua-tanqueta-342x222.jpg 342w, https:\/\/elcronistadigital.com\/wp-content\/uploads\/2012\/04\/Nicaragua-tanqueta.jpg 1024w\" sizes=\"auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/><\/a><p id=\"caption-attachment-6381\" class=\"wp-caption-text\"> Ni\u00f1os jugando en un blindado destruido en Managua. Foto: Gervasio S\u00e1nchez.<\/p><\/div>\n<p>Gervasio S\u00e1nchez<\/p>\n<p>Mi primer viaje a Nicaragua fue a finales de octubre de 1984. Tuve que volar desde El Salvador despu\u00e9s de que se frustrase mi viaje en autob\u00fas al decretar la guerrilla salvadore\u00f1a un paro armado de una semana que imped\u00eda utilizar los transportes terrestres.<\/p>\n<p>Llegu\u00e9 a Managua m\u00e1s preocupado por mis finanzas que por la guerra entre los sandinistas y la Contra, una guerrilla contrarrevolucionaria financiada por el gobierno estadounidense de Ronald Reagan.<\/p>\n<p>Me hab\u00eda gastado 250 d\u00f3lares, un dineral de la \u00e9poca, en un billete de avi\u00f3n de ida y vuelta para un viaje que apenas duraba media hora. Me instal\u00e9 en el hotel m\u00e1s barato del mundo: 200 c\u00f3rdobas, 70 centavos de d\u00f3lar. S\u00f3lo tres a\u00f1os despu\u00e9s pagar\u00eda algo menos en un cuchitril de China.<\/p>\n<p>Hay que explicar la locura del cambio en aquella Nicaragua, Nicarag\u00fcita que se desangraba cada d\u00eda. Oficialmente el d\u00f3lar se cambiaba por 28 c\u00f3rdobas. En el mercado negro lo consegu\u00edas por 300 c\u00f3rdobas, diez veces m\u00e1s.<\/p>\n<p>Ten\u00edas que ir con un saco, pero val\u00eda la pena el esfuerzo. De repente te volv\u00edas rico porque los restaurantes, los taxistas, los libreros cobraban en c\u00f3rdobas. S\u00f3lo los hoteles se ten\u00edan que pagar en d\u00f3lares salvo los baratos.<\/p>\n<p>Los due\u00f1os del hotel donde me aloj\u00e9 me dieron una habitaci\u00f3n bastante tranquila y me plantearon un curioso negocio: realquilarme mi habitaci\u00f3n el s\u00e1bado y el domingo por la tarde para que algunas parejas pudiesen usarlo durante las horas que yo no estaba.<\/p>\n<p>En los restaurantes ped\u00edamos la cuenta antes de que nos trajeran los platos para comenzar a contar billetes. Tardabas mucho tiempo en ordenar los fajos necesarios para pagar el total.<\/p>\n<p>Con 300 c\u00f3rdobas, es decir un d\u00f3lar, pod\u00edas comer en el bufet libre de hotel Intercontinental de Managua cuya cocina depend\u00eda de un excelente cocinero espa\u00f1ol, o comprar cinco botellas de ron flor de ca\u00f1a de 375 mm. Con un pu\u00f1ado de c\u00f3rdobas m\u00e1s consegu\u00edas el hielo y el lim\u00f3n exprimido para un ej\u00e9rcito de bebedores. No era de extra\u00f1ar que muchos periodistas se quedasen a vivir en Nicaragua durante aquellos a\u00f1os convulsos en Centroam\u00e9rica.<\/p>\n<p>Los d\u00edas que nos \u00edbamos a la playa a ba\u00f1arnos y descansar eran inolvidables. Cuando nos ve\u00edan llegar unas amables se\u00f1oras se acercaban corriendo y nos preguntaban: \u201c\u00bfc\u00f3mo querr\u00e1n la langosta: hervida o a la brasa? \u00bfCu\u00e1ntas langostas por persona?\u201d.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>No hab\u00eda t\u00e9rmino medio: si ibas a un banco y cambiabas oficialmente te arruinabas a las pocas horas. Si cambiabas en el mercado negro te volv\u00edas rico de repente. Recuerdo que mand\u00e9 decenas de kilos en libros a mi casa que todav\u00eda hoy guardo a precios menos que simb\u00f3licos. Lo m\u00e1s caro en aquellos a\u00f1os era llamar a casa desde cualquier lugar. Te cobraban cantidades alt\u00edsimas por conversaciones de tres minutos. Desde Nicaragua era una ganga.<\/p>\n<p>Aquel pa\u00eds era el centro neur\u00e1lgico de la escalada b\u00e9lica en la fase final de la Guerra Fr\u00eda. Los sandinistas hab\u00edan conquistado el poder cinco a\u00f1os antes en julio de 1979. Los principales fundadores de esta guerrilla hab\u00edan muerto durante la larga guerra contra el dictador Anastasio Somoza, a quien Estados Unidos consideraba un aliado.\u00a0 De \u00e9l dec\u00edan: \u201ces un hijo de puta, pero es nuestro hijo de puta.<\/p>\n<p>Hab\u00eda le\u00eddo mucho sobre Nicaragua durante mis a\u00f1os universitarios y hab\u00eda viajado a ese pa\u00eds para ver con mis propios ojos si era una revoluci\u00f3n querida por el pueblo. En aquellos a\u00f1os todo lo que bull\u00eda en el pa\u00eds centroamericano provocaba grandes debates en los ambientes universitarios.<\/p>\n<p>Las discusiones se dilu\u00edan en el esquematismo: o eras sandinista o apoyabas a la contra. Muchos izquierdistas espa\u00f1oles simpatizaban con aquella revoluci\u00f3n que hab\u00eda empezado con inteligentes campa\u00f1as de alfabetizaci\u00f3n y vacunaci\u00f3n. La familia Somoza, que gobern\u00f3 el pa\u00eds durante d\u00e9cadas, la hab\u00eda convertido\u00a0 en su finca particular.<\/p>\n<p>Era un testigo privilegiado y adem\u00e1s gastaba poco. Pero ya entonces empec\u00e9 a sentirme indispuesto con algunos comportamientos de los responsables sandinistas. Una noche de excitaci\u00f3n et\u00edlica por culpa de aquel ron barato que entraba con una facilidad incre\u00edble me enfrent\u00e9 a un alto cargo sandinista que intentaba ligar con una periodista gringa: \u201cLa revoluci\u00f3n empezar\u00e1 el d\u00eda en que personas como t\u00fa os hag\u00e1is cargo de los hijos que hab\u00e9is tenido con diferentes mujeres en vez de estar hasta altas horas de la madrugada de borrachera en borrachera\u201d.<\/p>\n<p>El rostro de aquel prohombre entr\u00f3 en barrena. Con una rapidez sorprendente desenfund\u00f3 una pistola y me apunt\u00f3 a unos cent\u00edmetros de la cabeza. Por suerte algunos compa\u00f1eros intervinieron y lo convencieron para que escondiese el arma. Tengo que decir que al d\u00eda siguiente me pidi\u00f3 perd\u00f3n con l\u00e1grimas en los ojos y me confes\u00f3 que ten\u00eda mucha raz\u00f3n en lo que le dije.<\/p>\n<p>Las elecciones generales del 4 de noviembre de 1984 fueron ganadas por los sandinistas. A los pocos d\u00edas regres\u00e9 a El Salvador, presenci\u00e9 las primeras conversaciones de paz en este min\u00fasculo pa\u00eds, viaj\u00e9 por Guatemala, Belice y M\u00e9xico y regres\u00e9 a Espa\u00f1a a las puertas de la Navidad.<\/p>\n<p>En mayo de 1989 regres\u00e9 a Nicaragua. Quer\u00eda preparar un reportaje sobre el d\u00e9cimo aniversario del triunfo revolucionario. Los precios ya no eran los mismos, pero pod\u00edas alquilar una min\u00fascula habitaci\u00f3n por dos d\u00f3lares y comer por unos centavos. Para los que ten\u00edamos presupuestos muy bajos aquel pa\u00eds segu\u00eda siendo muy asequible.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Por primera vez en mi vida fui contratado por El Pa\u00eds para realizar un reportaje gr\u00e1fico para su dominical. Se trataba de fotografiar a los Chamorro, prototipo de familia burguesa tan dividida como estaba el pa\u00eds. Violeta era la madre y jefa de este clan que hab\u00eda prohibido hablar de pol\u00edtica a sus cuatro hijos cuando se reun\u00edan los domingos para comer.<\/p>\n<p>Durante un par de d\u00edas la fotograf\u00ede y me compromet\u00ed a regalarle algunas im\u00e1genes cuando regresase al pa\u00eds. \u201cCu\u00e1ntas fotos me est\u00e1s tirando. Yo que le doy a mis fot\u00f3grafos del diario la Prensa un rollo de pel\u00edcula para toda la semana\u201d, me coment\u00f3 un d\u00eda. Me encantaba pasear por su casa repleta de recuerdos con retratos de su marido asesinado por orden de Somoza por todas partes.<\/p>\n<p>Era de una ingenuidad embaucadora, cari\u00f1osa cuando hablaba de sus hijos o adl\u00e1teres, vehemente cuando se refer\u00eda a los sandinistas, incapaz de pronunciar una sola reflexi\u00f3n de peso cuando se le preguntaba sobre econom\u00eda o los grandes temas pol\u00edticos.<\/p>\n<p>Faltaban entonces menos de un a\u00f1o para las elecciones generales de febrero de 1990 y nadie en sus cabales hab\u00eda pensado en esta viuda para liderar la coalici\u00f3n antisandinista. Unos meses despu\u00e9s fue nombrada candidata presidencial. Los sandinistas cometieron un grave error estrat\u00e9gico al no tomarla en serio. Pero ella gan\u00f3 por goleada con una promesa: acabar con el servicio militar obligatorio y firmar la paz con la Contra.<\/p>\n<p>Tomado de blog de elheraldo.es<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Gervasio S\u00e1nchez Mi primer viaje a Nicaragua fue a finales de octubre de 1984. Tuve que volar desde El Salvador despu\u00e9s de que se frustrase mi viaje en autob\u00fas al decretar la guerrilla salvadore\u00f1a un paro armado de una semana que imped\u00eda utilizar los transportes terrestres. 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