{"id":6495,"date":"2012-04-25T20:11:56","date_gmt":"2012-04-26T02:11:56","guid":{"rendered":"http:\/\/elcronistadigital.com\/?p=6495"},"modified":"2012-04-25T20:11:57","modified_gmt":"2012-04-26T02:11:57","slug":"cafe-sin-palabras-y-muchas-sonrisas","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/elcronistadigital.com\/?p=6495","title":{"rendered":"Caf\u00e9 sin palabras y muchas sonrisas"},"content":{"rendered":"<div id=\"attachment_6496\" style=\"width: 310px\" class=\"wp-caption alignleft\"><a rel=\"attachment wp-att-6496\" href=\"https:\/\/elcronistadigital.com\/?attachment_id=6496\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" aria-describedby=\"caption-attachment-6496\" class=\"size-medium wp-image-6496\" title=\"Caf\u00e9 de las Sonrisas\" src=\"https:\/\/elcronistadigital.com\/wp-content\/uploads\/2012\/04\/Caf\u00e9-de-las-Sonrisas-300x224.jpg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"224\" srcset=\"https:\/\/elcronistadigital.com\/wp-content\/uploads\/2012\/04\/Caf\u00e9-de-las-Sonrisas-300x224.jpg 300w, https:\/\/elcronistadigital.com\/wp-content\/uploads\/2012\/04\/Caf\u00e9-de-las-Sonrisas-342x256.jpg 342w, https:\/\/elcronistadigital.com\/wp-content\/uploads\/2012\/04\/Caf\u00e9-de-las-Sonrisas-60x45.jpg 60w, https:\/\/elcronistadigital.com\/wp-content\/uploads\/2012\/04\/Caf\u00e9-de-las-Sonrisas-150x113.jpg 150w, https:\/\/elcronistadigital.com\/wp-content\/uploads\/2012\/04\/Caf\u00e9-de-las-Sonrisas-269x201.jpg 269w, https:\/\/elcronistadigital.com\/wp-content\/uploads\/2012\/04\/Caf\u00e9-de-las-Sonrisas.jpg 350w\" sizes=\"auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/><\/a><p id=\"caption-attachment-6496\" class=\"wp-caption-text\">El Caf\u00e9 de las Sonrisas en Granada, Nicaragua. (Tomada de Notimex).<\/p><\/div>\n<p>Granada, Nicaragua.- Un aire de complicidad se siente en una peque\u00f1a cafeter\u00eda en la colonial ciudad de Granada, en el litoral del Pac\u00edfico nicarag\u00fcense, j\u00f3venes meseros llevan a los turistas a romper barreras e incursionar en un mundo sin palabras.<\/p>\n<p>Una pared pintada de imponente amarillo canario recubierta del lenguaje de se\u00f1as, saluda al visitante del Caf\u00e9 de Las Sonrisas, en Granada, a unos 45 kil\u00f3metros al suroeste de Managua.<\/p>\n<p>Con una sonrisa y muy atenta, Irma Urbina, una morena, delgada de 18 a\u00f1os de edad, de pie al lado de la mesa est\u00e1 lista para tomar su pedido.<\/p>\n<p>El men\u00fa de comidas ofrece alternativas y posibilidad de combinar. No ha habido intercambio de palabras s\u00f3lo sonrisas.<\/p>\n<p><strong>Son sordomudos<\/strong><\/p>\n<p>Irma es una de los siete j\u00f3venes que laboran en el caf\u00e9. Su trabajo le ha significado desarrollo personal y dejar atr\u00e1s un ambiente cerrado y dif\u00edcil que le hab\u00eda tocado vivir como sordomuda.<\/p>\n<p>Ella ha emprendido un viaje detr\u00e1s de sus sue\u00f1os, un trabajo remunerado y digno. Emmanuel Gonz\u00e1lez, de 24 a\u00f1os, e Irma dijeron a Notimex sentirse \u00abs\u00faper alegres, emocionados\u00bb con sus perspectivas de futuro.<\/p>\n<p>Ha \u00abmejorado su futuro y su vida\u00bb con \u00abun trabajo digno que le ha abierto puertas\u00bb en su interactuar con personas oyentes, expres\u00f3 Gonz\u00e1lez.<\/p>\n<p>En su ni\u00f1ez, relat\u00f3, \u00abme sent\u00eda frustrado, pero ahora me valoro como persona, tengo dignidad y con ayuda de Antonio he podido trabajar\u00bb.<\/p>\n<p><strong>Han roto barreras<\/strong><\/p>\n<p>Se siente a gusto en la cafeter\u00eda. \u00abMe relaciona con personas oyentes y he roto las barreras para comunicarnos\u00bb, dice.<\/p>\n<p>El lenguaje de se\u00f1as es un proceso de aprendizaje que lleva tiempo y \u00abcuando veo a oyentes tratando de hablar con sus manos, me dibuja una sonrisa\u00bb porque \u00abpienso en lo dif\u00edcil que debe ser para ellos comunicarse con nosotros\u00bb, afirm\u00f3.<\/p>\n<p>Como una experiencia \u00fanica en Am\u00e9rica y la cuarta en el mundo, el local abri\u00f3 sus puertas hace dos meses con la expectativa de ser una escuela para personas sordomudas, afirm\u00f3 Antonio Prieto, conocido cari\u00f1osamente como \u00abT\u00edo Antonio\u00bb, un espa\u00f1ol radicado en Nicaragua.<\/p>\n<p><strong>Men\u00fa interactivo y el \u201cT\u00edo Antonio\u201d<\/strong><\/p>\n<p>La serie de signos en el men\u00fa y las \u00f3rdenes de los pedidos no permiten errores. En pocos minutos, el visitante es atendido.<\/p>\n<p>En las mesas, unas calcoman\u00edas ayudan a solicitar alg\u00fan servicio en forma f\u00e1cil. La \u00absorpresa\u00bb e \u00abimpacto\u00bb es la reacci\u00f3n inicial de los turistas que desconocen el lugar y a\u00fan de los que ya ten\u00edan informaci\u00f3n, relat\u00f3 \u00abT\u00edo Antonio\u00bb.<\/p>\n<p>Es \u00abun lugar donde podr\u00e1s vivir una experiencia inolvidable\u00bb, de una forma cari\u00f1osa para tratar con los estudiantes del organismo no gubernamental cuyo objetivo es conseguir fuentes de trabajo para personas con discapacidad, refiri\u00f3.<\/p>\n<p>Una casa colonial, amplia, con un corredor interno, crea un ambiente agradable. La pared tapizada de signos es una invitaci\u00f3n a los oyentes a intentar hablar con sus manos en el lenguaje de se\u00f1as.<\/p>\n<p><strong>Clases de fisioterapia<\/strong><\/p>\n<p>Una especie de \u00e1tico es utilizado para clases de fisioterapia para personas invidentes y los cursos regulares de los estudiantes.<\/p>\n<p>\u00abEs un requisito estudiar\u00bb para ser parte del taller de artesan\u00edas que dise\u00f1an coloridas hamacas, de todos los tama\u00f1os, incluida una que permite el descanso a m\u00e1s de una decena de personas.<\/p>\n<p>Despu\u00e9s de siete a\u00f1os de experiencia, los 38 artesanos tejen r\u00e1pidamente los hilos para confeccionar las hamacas, bolsos, gorros y peque\u00f1os llaveros.<\/p>\n<p>Antonio lleg\u00f3 a Nicaragua con el inter\u00e9s de establecer un restaurante y un inesperado accidente lo vincul\u00f3 a personas con discapacidad, creando fuertes lazos y surgimiento del organismo no gubernamental que ha generado empleos y esperanzas.<\/p>\n<p><strong>No sirven alcohol<\/strong><\/p>\n<p>\u00abEl restaurante est\u00e1 montado como una empresa y debe alcanzar su autosuficiencia en seis meses\u00bb, expres\u00f3.<\/p>\n<p>\u00abNo hemos tenido dificultad con los clientes, hay una cierta complicidad, sorpresa, impacto\u00bb inicial con la propuesta, precis\u00f3 Antonio.<\/p>\n<p>El local tiene restricci\u00f3n para \u00abevitar el turismo sexual, (y) no se sirve alcohol para evitar problemas\u00bb, manifest\u00f3 el chef valenciano enamorado de Nicaragua.<\/p>\n<p>Pendiente de sus pupilos, la profesora Katheen Estrada, int\u00e9rprete de se\u00f1as, brinda ayuda en caso de ser necesario, \u00ablo que procuramos no ocurra con frecuencia\u00bb, extern\u00f3.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Granada, Nicaragua.- Un aire de complicidad se siente en una peque\u00f1a cafeter\u00eda en la colonial ciudad de Granada, en el litoral del Pac\u00edfico nicarag\u00fcense, j\u00f3venes meseros llevan a los turistas a romper barreras e incursionar en un mundo sin palabras. 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