{"id":6862,"date":"2012-05-20T13:02:28","date_gmt":"2012-05-20T19:02:28","guid":{"rendered":"http:\/\/elcronistadigital.com\/?p=6862"},"modified":"2012-05-20T13:02:28","modified_gmt":"2012-05-20T19:02:28","slug":"centroamerica-con-esclavas-sexuales-colombianas","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/elcronistadigital.com\/?p=6862","title":{"rendered":"Centroam\u00e9rica con esclavas sexuales colombianas"},"content":{"rendered":"<p><a href=\"https:\/\/elcronistadigital.com\/?attachment_id=6863\" rel=\"attachment wp-att-6863\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignleft size-medium wp-image-6863\" title=\"esclavas sexuales\" src=\"https:\/\/elcronistadigital.com\/wp-content\/uploads\/2012\/05\/esclavas-sexuales-300x224.jpg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"224\" srcset=\"https:\/\/elcronistadigital.com\/wp-content\/uploads\/2012\/05\/esclavas-sexuales-300x224.jpg 300w, https:\/\/elcronistadigital.com\/wp-content\/uploads\/2012\/05\/esclavas-sexuales-342x256.jpg 342w, https:\/\/elcronistadigital.com\/wp-content\/uploads\/2012\/05\/esclavas-sexuales-60x45.jpg 60w, https:\/\/elcronistadigital.com\/wp-content\/uploads\/2012\/05\/esclavas-sexuales-150x113.jpg 150w, https:\/\/elcronistadigital.com\/wp-content\/uploads\/2012\/05\/esclavas-sexuales-269x201.jpg 269w, https:\/\/elcronistadigital.com\/wp-content\/uploads\/2012\/05\/esclavas-sexuales.jpg 619w\" sizes=\"auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/><\/a>John Saldarriaga<br \/>\nelcolombiano.com<\/p>\n<p>Cuando Marina* cont\u00f3 los condones usados por ella en su primera jornada como esclava sexual se estremeci\u00f3. Sus labios, en voz baja, pronunciaron la cifra: 57.<\/p>\n<p>Hab\u00eda llegado a Frankfurt, Alemania, cuatro d\u00edas antes y a ese pa\u00eds hac\u00eda doce d\u00edas, con la idea de que se sacrificar\u00eda por su hijo. Esa es la justificaci\u00f3n que muchas tienen en la cabeza -reflexiona al contar su experiencia-: pero por \u00e9l, m\u00e1s bien debe una madre permanecer a su lado.<\/p>\n<p>Ella es una de las 130 mujeres que salen cada a\u00f1o de Colombia enredadas en la cadena de la trata de personas, seg\u00fan el Departamento de Estado de Estados Unidos.<\/p>\n<p>Esta actividad es un delito de lesa humanidad. Constituye violaci\u00f3n de los derechos humanos y se caracteriza por el traslado, en el interior o fuera del pa\u00eds, de una persona, con fines de explotaci\u00f3n que puede ser sexual, laboral, mendicidad ajena, entre otros, sin importar g\u00e9nero, edad o lugar de origen de las v\u00edctimas.<\/p>\n<p>Es el tercer negocio ilegal planetario -peleando el segundo puesto-, despu\u00e9s de los tr\u00e1ficos de narc\u00f3ticos y de armas.<br \/>\nSin embargo, como reconocen Carlos Medina, jefe del \u00c1rea de Justicia y Seguridad de Naciones Unidas; jueces de la Fiscal\u00eda que pidieron mantener su anonimato; Betty Pedraza, directora de la corporaci\u00f3n Espacios de Mujer, y Carolina L\u00f3pez Laverde, coordinadora del programa de trata de la Organizaci\u00f3n Internacional para las Migraciones, OIM, a este tema, los gobiernos no le invierten los mismos recursos ni le prestan la misma atenci\u00f3n que a la contenci\u00f3n de otros cr\u00edmenes, aunque esta situaci\u00f3n empieza a mejorar. En Antioquia y Medell\u00edn existen comit\u00e9s interinstitucionales que lo investigan, persiguen y previenen.<\/p>\n<p>Y ya que mencionamos cifras, digamos que, seg\u00fan la ONU, este negocio mueve m\u00e1s de 32 billones de d\u00f3lares al a\u00f1o en el planeta. Que Colombia es el tercer pa\u00eds en cuanto a sitios americanos de procedencia de v\u00edctimas, aunque ri\u00f1e con Rep\u00fablica Dominicana por el segundo puesto; el primero es Brasil. Y que en nuestro pa\u00eds 81 personas, en promedio, son v\u00edctimas de trata interna y externa, si tenemos en cuenta que, seg\u00fan la Alta Consejer\u00eda Presidencial para la Equidad de la Mujer, la interna reporta 32 personas al a\u00f1o.<\/p>\n<p>\u00abPero las cifras son inciertas -comenta Betty Pedraza-; los datos, poco actualizados. Siempre se ven acompa\u00f1ados de las expresiones: se cree, se calcula. Todo porque no es un tema muy visible\u00bb.<\/p>\n<p>Y porque, a pesar de que hace 200 a\u00f1os se viene legislando en el mundo contra la esclavitud, \u00aba\u00fan nos falta mucho en esta materia\u00bb, agrega Carlos Medina.<\/p>\n<p>Es oportuno mencionar que muchos casos no se conocen o tardan en conocerse, porque la mayor parte de las v\u00edctimas no denuncia. En parte, debido a que les da miedo hacerlo. Los tratantes, como mafiosos que son, antes de contactar a una persona ya han investigado vida y milagros de ella: qui\u00e9nes son los integrantes de su familia, a qu\u00e9 se dedican, cu\u00e1les son sus rutinas, d\u00f3nde viven, y les advierten a los sometidos que si los delatan, los parientes pagar\u00e1n por ello.<\/p>\n<p>Betty Pedraza cuenta que una de las mujeres v\u00edctimas de esclavitud sexual que han estado en su corporaci\u00f3n recibiendo tratamiento sicosocial, despu\u00e9s de denunciar a sus victimarios fue repetidamente amenazada por ellos y pidi\u00f3 cuidado a las autoridades en el programa de Protecci\u00f3n a V\u00edctimas y Testigos, al cual, seg\u00fan las leyes, tiene derecho. Pero se desesper\u00f3 de esperarlo y varios meses despu\u00e9s opt\u00f3 por abandonar la ciudad, y tal vez el pa\u00eds, por su propia cuenta, antes de que fuera tarde.<\/p>\n<p>En otras ocasiones, cuentan fiscales, las personas afectadas no denuncian porque no se consideran v\u00edctimas, del mismo modo en que los victimarios no se consideran criminales. Algunos delincuentes, cuando entregan un poco de dinero a sus explotadas, consideran que les est\u00e1n dando trabajo.<\/p>\n<p>Volvamos a Marina. Ella fue llevada con enga\u00f1os a Alemania. El enga\u00f1o es un elemento constante en la trata de personas. Si bien no le ocultaron que iba a trabajar en prostituci\u00f3n, dejaron de advertirle que no le dar\u00edan un peso y que esa plata ser\u00eda para pagar la deuda.<\/p>\n<p>\u00bfLa deuda? S\u00ed. Interminable: gastos del pasaporte, la visa, los pasajes, la alimentaci\u00f3n, la ropa&#8230; Todo se lo iban apuntando sus \u00abdue\u00f1os\u00bb en una libreta. Lo m\u00e1s duro eran las multas. Multa por demorarse m\u00e1s de la cuenta con un cliente, por ejemplo.<\/p>\n<p>Al final del d\u00eda, ella ten\u00eda que pagar 300 marcos por el uso del cuarto. Y esos tipos no ten\u00edan necesidad de reclamarle esa plata dos veces, ni estirar la mano ante ella m\u00e1s de dos segundos: de no hacerlo, vendr\u00eda el castigo. Ellos -recuerda- ten\u00edan \u00aba unos yugoslavos\u00bb afuera del local, listos para golpearla, en caso de que evadiera ese compromiso.<\/p>\n<p>Estrategias<br \/>\nAvisos de prensa o de televisi\u00f3n en los cuales solicitan mujeres j\u00f3venes y \u00abbien presentadas\u00bb para \u00abtrabajar en hoteles de prestigio\u00bb o de \u00abcamareras de barco\u00bb, con buena remuneraci\u00f3n, constituyen un m\u00e9todo de los delincuentes para captar a sus v\u00edctimas. Otras veces, unos sujetos denominados \u00abgallinazos\u00bb o \u00abchulos\u00bb abordan a las personas en terminales de transporte o estaciones del metro.<\/p>\n<p>Como la intenci\u00f3n de los tratantes es que las v\u00edctimas est\u00e9n lejos de casa y de los amigos, a Marta*, otra de las mujeres que revelan su experiencia, la llevaron a Jap\u00f3n. Prostituta desde ni\u00f1a en cantinas de Medell\u00edn, la desgracia vivida en ese pa\u00eds oriental fue la peor de su existencia.<\/p>\n<p>\u00abLas personas se dejan seducir por la idea de que alcanzar\u00e1n una vida mejor. Un trabajo, una remuneraci\u00f3n\u00bb, explica Carolina L\u00f3pez Laverde.<\/p>\n<p>En Tokio, nadie le dec\u00eda nada. Fue pasando por tres modalidades de ejercicio de prostituci\u00f3n: dancing, teatro y calle. La primera, bailando desnuda en la barra de un grill, junto a muchas otras mujeres; la segunda, sentada en un escenario giratorio, con otras cuantas chicas, desnuda y con una luz directa sobre ella, al igual que las otras, ante la vista de un p\u00fablico; y la tercera, la conocida forma de ofrecimiento sexual de nuestras v\u00edas p\u00fablicas. Las dos primeras terminan en relaciones sexuales con quienes lo soliciten. A ella, el primer d\u00eda le correspondi\u00f3 teatro.<\/p>\n<p>Durante el tiempo que estuvo en el pa\u00eds asi\u00e1tico, Marta se dio cuenta de una mujer a quien mataron por no consentir en prostituirse. Si a Marta y a otras chicas que hab\u00edan ejercido ese oficio en Colombia les costaba adaptarse a esa nueva vida, mucho m\u00e1s -observa- ten\u00eda que significar para aquellas que lo m\u00e1s que hab\u00edan tenido era sexo espor\u00e1dico con amigos o novios.<\/p>\n<p>La soledad, coinciden las dos muchachas, es terrible. Vigiladas a toda hora para que no establezcan contactos con nadie ni intenten comunicarse con sus familiares, est\u00e1n condenadas a rumiar solas su sufrimiento.<\/p>\n<p>Mientras dura una tragedia, parece sin fin. Las que han escapado de las garras de los criminales, lo han conseguido porque se han arriesgado a contarle su drama a alg\u00fan cliente que les parece \u00abdistinto\u00bb, \u00abm\u00e1s sensible\u00bb que los dem\u00e1s, y este da raz\u00f3n a las autoridades. Estas efect\u00faan una redada que puede terminar con su liberaci\u00f3n.<\/p>\n<p>En el caso de Marta, escap\u00f3 de su destino porque cay\u00f3 en una c\u00e1rcel de Tokio y fue deportada a Colombia.<\/p>\n<p>Trata interna<br \/>\nMedell\u00edn es una de las zonas del pa\u00eds de donde salen m\u00e1s chicas a la esclavitud sexual interna y externa. Y no solamente las v\u00edctimas son mujeres ni de manera exclusiva son explotadas en su sexualidad. Son captados hombres y mujeres de todas las edades. Algunos son destinados a la esclavitud laboral o a la mendicidad.<\/p>\n<p>Actualmente, las autoridades colombianas intentan esclarecer si existe en el sur del pa\u00eds una red dedicada a la trata de personas con el prop\u00f3sito de extraerles \u00f3rganos para trasplantes.<\/p>\n<p>Lo cierto es que la m\u00e1s com\u00fan de las tratas -un 80 por ciento- es la de mujeres entre los 18 y 37 a\u00f1os y con el prop\u00f3sito de esclavizarlas sexualmente.<\/p>\n<p>En 2009, autoridades de Medell\u00edn dieron un golpe certero: el desmantelamiento de una banda dirigida por una abuela.<br \/>\nEl operativo, denominado \u00abC\u00e1ndida Er\u00e9ndira\u00bb, logr\u00f3 la liberaci\u00f3n de 279 mujeres que ejerc\u00edan la prostituci\u00f3n en diversos sitios del pa\u00eds. Algunas, por ejemplo, estaban en El Bagre, en prost\u00edbulos sin ba\u00f1o, pero con una alberca inmunda.<\/p>\n<p>Se sabe que la cabecilla de esta banda establec\u00eda concursos entre las muchachas, de cu\u00e1l de ellas se acostaba con m\u00e1s hombres. El premio: una toalla y un brasier. La investigaci\u00f3n todav\u00eda est\u00e1 en curso.<br \/>\n*Nombre cambiado.<\/p>\n<p>PARA SABER M\u00c1S<br \/>\nNuevos lugares de destino<\/p>\n<p>Los destinos m\u00e1s frecuentes eran, en los 90, pa\u00edses de Europa, como Espa\u00f1a e Italia; de Asia, como Jap\u00f3n e Indonesia. En los \u00faltimos a\u00f1os, seg\u00fan la ONU y la OIM, han surgido otros destinos: El Salvador, Guatemala, Honduras, Trinidad y Tobago, Ecuador y Argentina. \u00abEn estos -dice Carlos Medina- ha surgido y se ha fortalecido el narcotr\u00e1fico\u00bb y los mafiosos tienen dinero para pagar estos servicios en calidad de clientes. Betty Pedraza cree que son lugares transitorios, antes de seguir a Europa y Asia. Esta mafia comparte eslabones con la del narco: falsificaci\u00f3n de documentos, transportes, lavado de activos&#8230;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>John Saldarriaga elcolombiano.com Cuando Marina* cont\u00f3 los condones usados por ella en su primera jornada como esclava sexual se estremeci\u00f3. Sus labios, en voz baja, pronunciaron la cifra: 57. Hab\u00eda llegado a Frankfurt, Alemania, cuatro d\u00edas antes y a ese pa\u00eds hac\u00eda doce d\u00edas, con la idea de que se sacrificar\u00eda por su hijo. 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