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Condenan en España a traficantes de nicaragüenses

(Foto tomada de Internet).

* Un chino y dos mujeres de Nicaragua tenían una red que engañaba a jóvenes de nuestro país con promesas falsas de trabajo y al final eran obligadas a prostituirse

La Audiencia Provincial de Valencia, condenó a tres años y seis meses de prisión a tres personas, un hombre de nacionalidad china y dos mujeres nicaragüenses, acusados de introducir en España, de manera irregular, a dos mujeres también de Nicaragua.

El hecho ocurrió en 2011 y los condenados les prometieron un trabajo, que escondía en realidad la intención de prostituirlas en una vivienda de Gandia, donde residían.

Según la sentencia, los procesados han aceptado las imputaciones por un delito contra los ciudadanos extranjeros y resistencia a la autoridad, ya que uno de ellos agredió a un Policía Nacional en el momento de la detención, según el diario lasprovincias.es.

Los hechos se remontan a octubre de 2011 cuando Yong H. y Fedra Zolayma L., residentes en la capital de la Safor, un destino turístico, enviaron dinero a Xóchilt Carolina L. para que ella y su madre, en Nicaragua, proporcionaran a dos víctimas billetes de avión y la documentación necesaria para entrar en España. Las víctimas llegaron a Manises los días 14 y 18 de ese mismo mes, respectivamente, y fueron trasladadas a Gandia.

Una vez allí, abusando de la situación de necesidad de las dos chicas por encontrarse en un país extranjero, desconocido y sin recursos, los acusados las forzaron a ejercer la prostitución para saldar la deuda contraída por su traslado a España, que según ellos ascendía a cerca de 2.500 euros, a lo que las dos chicas se negaron.

Pretendían prostituirlas en una casa de citas durante las 24 horas del día con unas tarifas de 30 euros por 10 minutos, 80 euros por 30 minutos y 220 euros por una hora de trabajo, cantidades de las que los acusados querían quedarse la mitad, según detalla el escrito fiscal.

En un descuido de sus captores, una de las víctimas se escapó de la vivienda donde las tenían confinadas y denunció los hechos a la Policía.

El 21 de octubre, varios agentes del Cuerpo Nacional de Policía se personaron en el domicilio del principal acusado, a quien encontraron en el rellano del edificio. Cuando los policías se identificaron, éste trató de zafarse y golpeó a uno de ellos con el codo en la cara, lo que no impidió que finalmente le detuvieran.

Ese mismo día también arrestaron a las otras dos condenadas. Todos permanecieron en prisión provisional por estos hechos.

Tras conocer la noticia, la Cancillería de Nicaragua emitió un comunicado dirigido a las mujeres de nuestro país donde advertía de redes de trata de personas en España que engañan con falsos empleos bien remunerados.

En ese momento, las autoridades del servicio exterior pidieron a las mujeres que tuvieran pensado viajar en “condiciones dudosas o inciertas”, informar a las autoridades enviando un correo electrónico al correo: proteccion.nica.es@gmail.com.

Al anterior email los ciudadanos nicas podían notificar sus números de identificación, itinerario de vuelo, nombre de personas que les contactan desde España o Nicaragua, números telefónicos y dirección de la empresa y donde planifican hospedarse.

«Con esa información, las autoridades nicaragüenses o la embajada (de Nicaragua en España) podrían detectar a tiempo si la oferta de trabajo es legal o encubre algo ilegal», según el comunicado.

Jóvenes nicaragüenses que salen del país en busca de mejor vida, son también convertidas en esclavas sexuales o domésticas en Costa Rica, Panamá, Guatemala, Honduras, El Salvador y México.

El modus operandi de la red de Gandia era el siguiente: La base de la organización estaba en Nicaragua, formada por amigos y familiares de los cabecillas asentados en España, donde captaban a mujeres jóvenes con falsas promesas de trabajo, bienestar y beneficios económicos para ellas y para sus familias. Una vez captadas, les amenazaban a ellas y sus familiares. En las falsas promesas de trabajo les prometían unas ganancias de 2.000 euros como empleadas del hogar, cajeras de supermercado o trabajos similares.

Una de las ahora detenidas al parecer comenzó en la organización como «captadora» de mujeres en Nicaragua, posteriormente se desplazó hasta Gandía donde continuó su trabajo controlando a las mujeres que trabajaban para la organización.

El viaje que realizaban hasta España era controlado totalmente por el «traficante», éste las acompañaba desde Nicaragua hasta vía aérea haciendo varias escalas en el que controlaba todos sus movimientos y les facilitaba una cantidad de dinero entre 300 y 600 euros, un billete de vuelta una semana después de la fecha de entrada en España y una reserva de hotel, todo esto para parecer que disponían de los medios necesarios para viajar como turistas.

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