Incesto, tópico de literatura latinoamericana
Arturo Cervantes
Jaime Bayly, el periodista peruano que cada vez que se aburre inventa una nueva polémica, hace poco calificó de «premio Nobel del Incesto» a su compatriota Mario Vargas Llosa.
El comentario, que rápidamente se convirtió en la comidilla de la prensa mundial, hacía referencia a una de las novelas más autobiográficas de Vargas Llosa: ‘La tía Julia y el escribidor’ (1977).
Esta obra tiene como protagonista a Mario, un joven que aspira a ser escritor y que se enamora de su tía Julia, que es divorciada y 14 años mayor que él. Pese a la oposición de la familia, ambos terminan contrayendo matrimonio en la novela.
No era la primera vez que uno de los autores del ‘boom’ latinoamericano asumía el complejo tema del incesto en su literatura. Ya antes lo habían hecho el colombiano Gabriel García Márquez, en su novela ‘Cien años de soledad’ (1967); el mexicano Juan Rulfo en su obra ‘Pedro Páramo’ (1955); y el argentino Julio Cortázar en su libro de cuentos ‘Bestiario’ (1951).
«El ‘boom’ latinoamericano quiso tentar los límites de la ética social. Por eso trató muy frontalmente el incesto», opina el escritor guayaquileño Luis Carlos Mussó.
El crítico peruano Efraín Kristal, catedrático de Literatura Latinoamericana en la Universidad de California, cree que el incesto es el tema central de la literatura hispanoamericana. ¿Por qué a los autores de estas latitudes les ha tentado esta temática? Kristal lo explica así: «Una crisis familiar es también la crisis de toda una sociedad o de todo un mundo».
El conflicto en la novela ‘Cien años de soledad’ arranca cuando José Arcadio Buendía y Úrsula Iguarán se casan pese a ser primos. La boda se realiza en medio de temores de lo que podría pasar: según la creencia popular, las relaciones sexuales entre familiares originarían que los hijos nazcan con cola de cerdo.
Toda la novela es la postergación de ese temor. En Macondo hay varios casos incestuosos. El castigo que recibe el pueblo -el ser arrasado por huracanes y «borrado de toda memoria humana»- es la consecuencia de ese hábito de sus habitantes de tener relaciones entre parientes dentro de los grados en que, culturalmente, está prohibido.
En la novela ‘Pedro Páramo’, el personaje Juan Preciado duerme en una casa en la que convive una pareja de hermanos. En la obra se narra que, en una ocasión, un cura se acercó a este hogar y, luego de comprobar esta relación incestuosa, se negó a casarlos y a darles el perdón. «Eso no se perdona», aclaró el clérigo y se largó.
Cortázar prefirió rozar el tema del incesto de una manera más ambigua. En su cuento ‘Casa Tomada’ resulta extraño que Irene y su hermano convivan 40 años solos en una espaciosa casa. Se suelta un detalle más que hace pensar en incesto: ambos han rechazado a todos sus pretendientes para seguir juntos en su «silencioso y simple matrimonio de hermanos».
En ‘Bestiario’, otro de los cuentos de Cortázar, el narrador nos cuenta que Nene observa a su hermana Rema como «alguien que mira una perversidad infinita». Algunos críticos han dicho que el desenlace del cuento -Nene es atacado por un tigre- no es otra cosa que un castigo por su aparente pasión incestuosa.
Este tema ha sido uno de los desafíos más grandes que han tenido los autores, ya que al afrontarlo en sus historias, le están dando la cara a uno de los tabúes más pesados de la historia.
Novelas: ‘Pedro Páramo’ ‘Bestiario’ ‘100 años de soledad’ ‘La tía julia y el escribidor’ ‘CUMANDÁ’ ‘francisco’ ‘Cecilia Valdés’ ‘PETRONA Y ROSALÍA’
Fuente: ElComercio.com
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