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La formación del Papa Francisco

Rubén Aguilar Valenzuela.

* Como jesuita, el Papa Francisco profesó votos perpetuos de pobreza, castidad y obediencia.

Rubén Aguilar Valenzuela

La formación que reciben todos los jesuitas en el mundo se extiende entre 13 y 14 años. Inicia con dos años de noviciado, que Jorge Mario Bergoglio (1936), ahora Papa Francisco, realizó en el Noviciado de la Compañía de Jesús en el barrio Villa Devoto, en Buenos Aires, de 1958 a 1959. Al entrar a la Orden tenía 21 años y en 1957 se acababa de diplomar como técnico químico en la E.N.E.T Nº 27 (ahora E.T.Nº 27) Hipólito Yrigoyen.

El Noviciado está dedicado a la vida espiritual, a la oración, a conocer a la Compañía de Jesús, la vida del fundador y de sus santos más importantes, las Constituciones de la Orden y a realizar trabajo apostólico. En esa etapa, los novicios, guiados por el padre maestro, hacen ejercicios de mes, en silencio, con el método creado por San Ignacio de Loyola, el fundador de los jesuitas. Esto, al terminar el Noviciado, profesan votos perpetuos de pobreza, castidad y obediencia.

Después vienen dos años dedicados al estudio de las humanidades que el jesuita Bergoglio realizó en Santiago de Chile de 1959 a 1960. Luego siguen tres años de estudios de filosofía, que el ahora Papa, de regreso a Argentina en 1960, realizó en el Colegio Máximo de San Miguel, donde se graduó como Licenciado en Filosofía en 1964. Terminada esa etapa sigue la del magisterio que son dos años dedicados a trabajar en una obra de la Compañía, comúnmente un colegio. De 1964 a 1965, el “maestrillo” Bergoglio, así se les dice a los estudiantes jesuitas en esta etapa de la formación, enseñó Literatura y Psicología en el Colegio de la Inmaculada de Santa Fe y durante 1966 en el Colegio El Salvador, de Buenos Aires.

Luego viene la etapa de la teología que dura cuatro años. Es común que los jesuitas se ordenen al tercero y ya como sacerdotes sigan estudiando el cuarto año. El ahora Papa hizo teología, de 1967 a 1970, en la Facultad de Teología del colegio de San José, en San Miguel de Tucumán, al norte de Argentina donde se recibió como licenciado. Se ordenó como sacerdote en diciembre de 1969.

De 1970 a 1971, en Alcalá de Henares, España, Bergoglio realizó la “tercera probación”, año que los jesuitas dedican, ya como sacerdotes, para reflexionar, hacer otra vez ejercicios de mes y algún trabajo pastoral. Esta etapa cierra el período de formación por el que pasan todos los jesuitas y es independiente de los estudios de especialización que estos puedan hacer. El jesuita, ahora Papa, para ese entonces había realizado 13 años de estudio y tenía 34 años.

El trabajo en la Compañía

De 1972 a 1973, al término de sus estudios se desempeña como Maestro de Novicios en el noviciado ubicado en Villa Barilari, en San Miguel, al norte del país. En abril de 1973 hace su profesión perpetua o últimos votos. Los jesuitas en esta ocasión a los votos de pobreza, castidad y obediencia, hechos al terminar el noviciado, añaden un cuarto voto, el de obediencia al Papa.

En julio de 1973 fue elegido Provincial de Argentina cargo en el que se desempeñó hasta 1979. Es el tiempo de la dictadura militar. Entre 1980 y 1986 es nombrado profesor en la Facultad de Teología y luego rector del Colegio Máximo de San Miguel, cargo que compaginó con el de párroco de la iglesia de San José, en esa misma localidad. En 1986 va a Alemania para ver temas relacionados con su tesis doctoral. Al volver se le destina al Colegio del Salvador y luego lo trasladan a la iglesia de la Compañía en Córdoba para ejercer como director espiritual y confesor. En esa responsabilidad permanece hasta mayo de 1992 cuando es nombrado obispo. A partir de ese momento, como lo establecen las reglas, ya no debe obediencia a los superiores de la Orden, pero sigue siendo jesuita. Tenía entonces 56 años de los cuáles 35 los había vivido en la Compañía de Jesús.

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