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¿AK-47 robados para crimen organizado interno?

* Sustracción de fusiles de la Policía Nacional de una armería, podría ser una acción destinada a fortalecer a narcotraficantes del Caribe norte, según especialista en temas de seguridad

El robo de 35 fusiles AK, un AR15 y una pistola Makarov de una armería de Managua, confirma que nuestro país está inmerso en el tráfico de armamento que afecta a muchos países de Latinoamérica y el mundo.

Los comisionados Glenda Zavala, jefa de Auxilio Judicial y Fernando Borge, vocero, indicaron que los fusiles, propiedad de la Policía, fueron dados a reparar en la Armería Maynard, propiedad de un tío del comisionado general Javier Maynard.

Durante las indagaciones que llevaron a la captura de ocho sospechosos, entre ellos un empleado de confianza del taller de reparaciones, las autoridades recuperaron algunas de las armas y 17,445 dólares producto de la venta del armamento.

Uno de los principales implicados es Marcos Garzón Rocha, trabajador de la Armería Maynard, quien contactó al resto de presuntos delincuentes para cometer el ilícito que culminó con el descubrimiento de la trama y la captura de la mayoría de implicados, entre ellos una mujer de nombre Raquel Centeno Saballos, quien prestó una camioneta caleteada para trasladar las armas.

Otro sujeto relevante en el robo de armas es el prófugo Berney Manuel Oporta, quien opera con tres nombres diferentes y es poseedor de un amplio récord delictivo. Fue quien vendió las armas a Gerardo David Ocón Olivas, alias “La Cabra”, quien pagó 20,500 dólares.

Según las autoridades, ese dinero se lo repartieron Pedro Alonso Sobalvarro Blandón y Marcos Garzón Rocha. A ellos fue que les incautaron los 17,445 dólares que actualmente custodia Auxilio Judicial.

Las autoridades no informaron cuál sería el destino de las armas robadas. Estados Unidos y México han señalado que muchas del armamento que manejan los cárteles de las drogas provienen de Centroamérica, en su mayoría ligadas a remanentes guardados en buzones de las guerras civiles de los años 80.

En el mercado negro un AK-47 nuevo ruso cuesta entre 2,500 y 3,000 dólares, sin embargo, cuando son usados y refaccionados como es el caso de los fusiles robados, no pasan de 400 dólares, por lo que el analista independiente de seguridad, Roberto Orozco, considera que de seguro los 35 AK de la Policía estaban destinados para el crimen organizado interno.

Por cierto, la Policía hasta el jueves solo había recuperado tres fusiles, uno de ellos el AR15, lo que significa que 32 AK-47 continúan en poder de grupos criminales, que Orozco indica que pueden ser del Caribe, donde el narcotráfico trata de resistir las embestidas de la Policía de Nicaragua, nuestro Ejército y la DEA norteamericana.

El ambiente en muchas comunidades del litoral norte es violento, asegura nuestro entrevistado, por la presencia de cárteles colombianos como el del Valle del Cauca y el de la isla de San Andrés, pero sobre todo por los narcotraficantes hondureños que son los que dominan la zona.

El Caribe hondureño, dijo Orozco, sustituyó desde 2011 a Haití como destino de los vuelos de avionetas con droga procedentes de Colombia, al punto de que ese año fueron registrados más de 3 mil vuelos por satélites norteamericanos.

“Es el primer reporte de un robo grande de armas. En Nicaragua este tipo de tráfico se basa en robos de armamento a vigilantes de empresas privadas, de policías que a título personal decomisan armas y luego las venden y la plaza del Mercado Oriental, donde se encuentran principalmente armas de cacería, aunque si encargás un AK también te lo consiguen”, señaló.

Orozco considera que para movilizar 35 fusiles hace falta logística y desplazamientos sigilosos a fin de evitar decomisos por parte de las autoridades. “Esta gente se moviliza de noche y de madrugada porque saben que a esa hora no hay vigilancia policial”, sostuvo.

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